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<Part>
<H1>Territorio, tecnología y gestión: </H1>

<Sect>
<H2>condiciones y contradicciones de la ciudad inteligente </H2>

<Sect>
<H2>Coordinadores </H2>

<P>Raúl Hernández Mar Miguel Adolfo Guajardo Mendoza Celia Hernández Diego Ryszard Edward Rózga Luter Patricia Salas Becerril </P>

<Sect>
<H3>Coordinadores </H3>

<P>Raúl Hernández Mar Miguel Adolfo Guajardo Mendoza Celia Hernández Diego Ryszard Edward Rózga Luter Patricia Salas Becerril </P>
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<H1>Territorio, tecnología y gestión: </H1>

<Sect>
<H2>condiciones y contradicciones de la ciudad inteligente </H2>
<Figure>

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</Figure>

<P>Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Lerma División de Ciencias Sociales y Humanidades Departamento de Procesos Sociales Área Políticas Pública, Economía, Sociedad y Territorio (PPESyT) </P>

<P>México, 2022 </P>

<Sect>
<H3>Índice </H3>

<P>Hacia un acercamiento introductorio de las ciudades inteligentes en la transformación contemporánea de México...................................................-1 Las contradicciones sociales, la inteligencia y la ciudad latinoamericana .-21 Problemas de acción colectiva en el funcionamiento de tecnologías para ciudades inteligentes para la reducción de riesgos por desastres: construcción de un marco de análisis...............................................................................-44 Ciudad inteligente y edificios inteligentes en Paseo de la Reforma...........-67 Los servicios públicos e infraestructura social en la idea de ciudad inteligente 96 La ciudad inteligente y las políticas públicas urbanas..............................-117 La importancia de la apropiación social de TIC para la transición a ciudades inteligentes y sostenibles ..........................................................................-144 Ciudades inteligentes humanas: un nuevo paradigma urbano..................-170 -Smart cities: el balance entre innovación tecnológica y estrategias de política pública.......................................................................................................-197 Configuraciones territoriales en ciudades costeras mexicanas: contrastes y potencialidades como destinos turísticos inteligentes...............................-228 Los retos de la ciudad inteligente frente a la gestión de inseguridad y violencia de género. Los SIG como tecnologías en la gestión de la seguridad en la Ciudad de México .................................................................................................-258 </P>

<P>Características, indicadores y modelos de las Ciudades Inteligentes .......-287 </P>

<P>Cohesión urbana inteligente. Acercamiento a la Alcaldía Benito Juárez, Ciudad de México .................................................................................................-316 </P>

<P>Ciudades inteligentes, movilidad y medio ambiente. Toluca ciudad inteligente y sostenible ...............................................................................................-345 </P>

<P>Hacia un acercamiento introductorio de las ciudades inteligentes en la transformación </P>

<P>contemporánea de México </P>

<P>Raúl Hernández Mar1, Miguel Guajardo Mendoza2, Celia Hernández Diego3, Ryszard Rozga Luter4 y Patricia Salas Becerril5 </P>

<P>La transformación de los territorios ha coexistido históricamente con los cambios </P>

<P>tecnológicos. Es un encuentro que conlleva una síntesis compleja de procesos </P>

<P>interconectados entre actores de distinta naturaleza, saberes, dispositivos y conocimientos. </P>

<P>La presencia de la tecnología transfiguró los tejidos sociales, materiales y espaciales en la </P>

<P>historia de la civilización y se convirtió en catalizadora de la acción humana en sus diferentes </P>

<P>espectros de vida, trabajo y organización. Los cambios tecnológicos, además de conformar </P>

<P>espirales complejas de producción y reproducción de habilidades, técnicas y capacidades, </P>

<P>alentaron los modos de concebir el propio proceso civilizador. Los efectos, un entorno </P>

<P>permanentemente trastocado que impactaría en las maneras específicas e impredecibles de </P>

<P>relacionamiento, mutación de las identidades, formas de vida, sentidos y valores, estructuras </P>

<P>difusas y contrastantes de desarrollo. Estas condiciones modelaron entramados diferenciales </P>

<P>en la configuración de los territorios y en sus formas de desarrollo y crecimiento. </P>

<P>Un marco desafiante para los cambios tecnológicos sin duda fue dado por la modernidad. </P>

<P>Este punto de inflexión en la historia transformaría radicalmente el proyecto civilizador </P>

<P>occidental. Sus inscripciones se dieron en diferentes campos disciplinares y de la vida </P>

<P>cotidiana, pero el encuentro entre el desarrollo técnico y urbano desencadenaría cambios </P>

<P>1 Profesor-investigador del área en Políticas Públicas, Economía, Sociedad y Territorio (PPESyT) en el Departamento de Procesos Sociales, División de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Lerma (UAM-L), México. Correo-e: r.hernandez@correo.ler.uam.mx. ORCID: https://orcid.org/0000-0002-0752-8778. 2 Investigador en El Colegio Mexiquense, A.C., Estado de México, Zinacantepec. Correo-e: mguajardo@cmq.edu.mx. ORCID: https://orcid.org/0000-0003-2967-7958. 3 Profesora-investigadora del Departamento de Procesos Sociales en la División de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Lerma (UAM-L), Correo-e: c.hernandez@correo.ler.uam.mx. ORCID iD: https://orcid.org/0000-0003-0660-5863. 4 Profesor-investigador del área en Políticas Públicas, Economía, Sociedad y Territorio (PPESyT) en el Departamento de Procesos Sociales, División de Ciencias Sociales y Humanidades, Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Lerma y de la FaPUR UAEM-Toluca; Correo-e: r.rozga@correo.ler.uam.mx. ORCID: https://orcid.org/0 0000-0002-3290-0076. </P>

<P>5 Becaria de Estancia Especializada de Investigación del COMECYT en el Departamento de Procesos Sociales, División de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Lerma (UAM-L), México. Correo-e: patsalbe@yahoo.com.mx. ORCID: https://orcid.org/0000-0002-1193-8825. </P>

<P>ininterrumpidos en la configuración de las ciudades. El primer esbozo de este proceso comenzaría con una reconfiguración del pensamiento crítico y filosófico del conocimiento repercutiendo en la esfera social, cultural y geográfica del Renacimiento; periodo conocido por un vasto espectro de tecnologías, desarrollos disciplinares de las ciencias y uso de nuevas técnicas y materiales y que transformaría también la forma de hacer ciudad sobre criterios de ordenación, racionalización y nuevos modelos urbanísticos. Un segundo momento de transmutación vendría con la racionalidad instrumental y utilitarista de la Revolución Industrial, producida por la fusión de la técnica y el conocimiento; binomio que se arraigara en el desarrollo exponencial de artefactos, máquinas, inventos y nuevos procedimientos a escala masiva y el efecto multiplicador de la urbanización de las ciudades. Un tercer momento diferenciador vino con la modernidad del siglo XX. Ésta tuvo su correlato en un proceso industrializador exacerbado que trastocó todos los ámbitos del quehacer humano y su territorialidad. Se instauró sobre una mutación sin precedentes del espacio-tiempo y se forjó sobre la pretensión de universalizar lo tecnológico en los órdenes de la experiencia. Una composición rotunda que desbordaría los linderos tácitos y explícitos del conocimiento disipándose sobre escalas inéditas de conectividad, interacción, comunicación y movilidad. </P>

<P>En este proceso, se ven involucrados un crecimiento urbano acelerado y diversificado6 y la presencia de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) que logró transformar a las sociedades de todo el mundo desde su irrupción a finales del siglo XX. Su influencia fue notoria en la productividad de las economías más desarrolladas (Oulton, 2002; Dahl et al., 2011; Biagi, 2013; Corrado, 2017) y generó puntos de presión en las economías en desarrollo. También impactaron en aspectos esenciales de las ciudades, por ejemplo, sus gobiernos dieron los primeros pasos hacia lo que ahora se conoce como gobiernos digitales abiertos (Quintana y Gil-García, 2016). Además, los servicios públicos se hicieron más eficientes gracias a la capacidad, sin precedentes en ese momento, que ofrecían para acopiar, ordenar, procesar e integrar información pertinente; fortaleciéndose también las estrategias de gobernabilidad y gobernanza. </P>

<P>6 Para los años 1800s tan solo el 3% de los habitantes a nivel mundial vivía en las ciudades. Posteriormente, hacia 1960 la población urbana significaba aproximadamente un 33% (BM, 2019), pero no es hasta 2009 cuando las estadísticas poblacionales señalan que los conglomerados urbanos superan a los rurales (BM, 2022); proporción creciente con pronósticos que apuntan a incrementarse en el corto y largo plazo. Especialistas en el tema pronostican que en 2050 la población urbana podría alcanzar una tasa del 66% (Khokhar y Kashiwase, 2015 en Zentella, 2020). </P>

<P>A partir de lo anterior, las ciudades se convertirán en un punto neurálgico de todos los cambios sin precedentes que sufra la humanidad, tanto en la dimensión económica, como en las dimensiones sociales, ambientales y culturales. Imaginemos cómo serán las ciudades que habitamos en treinta años, es decir, en el año 2050, quizá estaremos pensando en ciudades limpias y mejor organizadas, con sensores en diversos puntos de su territorio, dedicados a recolectar información en tiempo real que mejore nuestra calidad de vida. Sin embargo, estos dispositivos que controlan las ciudades requieren condiciones que sólo el Siglo XXI puede aportar para su implementación, pero al mismo tiempo, ha dejado ver serías contradicciones sociales, como las desigualdades. </P>

<P>La realidad es que la aplicación de la idea de la llamada Ciudad Inteligente (CI) ha permitido organizar ciudades en la que sus habitantes puedan organizar sus trayectos diarios usando el transporte público hacia sus trabajos, a las escuelas o simplemente para ir al cine, con ayuda de una aplicación que puedan consultar desde su teléfono celular o smartphone, ciudades con sistemas de alumbrado público que adapten su nivel de iluminación a las condiciones del entorno o con cámaras de seguridad vinculadas a un software de análisis, capaces de identificar situaciones anormales y generar respuestas inmediatas por parte de la policía. </P>

<P>Lo descrito anteriormente, son estrategias que en los últimos años ya han sido aplicadas en diversas ciudades de América Latina (AL) y son una muestra de las distintas formas en las que una ciudad puede transformarse en una CI. Esta idea, sin duda, ha sido más factible en los albores del siglo XXI, como se ha mencionado antes, por dos factores que han caracterizado estas dos últimas décadas: 1) el uso cada vez más amplio, como un medio más no como un fin en sí mismo, de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), y; </P>

<P>2) los avances en la gestión, la gobernanza, las políticas públicas y la participación ciudadana, como aliados fundamentales de la gestión inteligente en ámbitos urbanos. </P>

<P>A partir de lo anterior, un tercer elemento contextual que ha puesto a discusión la posibilidad de plantear ciudades inteligentes es el hecho de que, en septiembre de 2015 se aprobó la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) por parte de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Y, como parte de los 17 ODS de la Agenda 2030, se encuentra el objetivo 11 “Ciudades y Comunidades Sostenibles”, el cual parte de una sentencia que dicta, que desde el 2007 más de la mitad de la población mundial ha estado viviendo en ciudades y se espera que dicha cantidad aumente hasta el 60% para 2030. </P>

<P>Lo anterior, es un dato a nivel mundial, sin embargo, en países como México, por ejemplo, el fenómeno urbano es cada vez más evidente, según el Sistema Urbano Nacional (SUN) en el 2018 en nuestro país existían 401 ciudades agrupadas en 74 Zonas Metropolitanas, 132 conurbaciones y 195 centros urbanos, que en total albergaban a 92.6 millones de personas, es decir, 74.2% de la población mexicana en ese año (CONAPO, 2018), o sea, 14.2% más que el dato previsto por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para el 2030. </P>

<P>Sin embargo, las ciudades han sufrido profundas transformaciones, muchas de ellas consecuencia de la globalización, lo que las ha convertido en espacios económicos significativos, para Cabrero y Aldrete “cada vez más el tema de la competitividad de ciudades forma parte de la reflexión sobre el desarrollo y el bienestar en un mundo global” (2013:15), pero, esta visión deja al descubierto dos posibilidades al interior de las ciudades, por un lado, predomina una dinámica integradora, y por otro lado, se genera una dinámica fragmentadora. </P>

<P>Esta segunda dinámica, producto de la exclusión de las ciudades de los “circuitos globales”, como los llama Saskia Sassen (2003), produce efectos al interior de éstas, que de acuerdo con Jáuregui “simultáneamente provocan un agravamiento de la exclusión social de grandes sectores de la población con su secuela de marginalización, violencia y destructuración de pautas de convivencia” (2004:1). </P>

<P>En este sentido, la rápida e incontrolada urbanización ha producido un número creciente de habitantes en condiciones de pobreza en zonas urbanas y densamente pobladas, donde el hacinamiento es una de las características de estos territorios, además de infraestructuras y servicios inadecuados y sobrecargados, como: la recolección de residuos sólidos urbanos, los sistemas de agua y saneamiento, el transporte y los servicios públicos de salud y educación, entre otros. </P>

<P>Por lo anterior, desde la aprobación de la Agenda 2030, el objetivo 11 tiene como propósito: </P>

<P>“Lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles”, y busca cumplir con las siguientes metas, a) “Asegurar el acceso de todas las personas a viviendas y servicios básicos adecuados, seguros y asequibles y mejorar los barrios marginales […]”; b) “Reducir significativamente el número de muertes causadas por los desastres, incluidos los relacionados con el agua […]”, y; c) Aumentar considerablemente el número de ciudades y asentamientos humanos que adoptan e implementan políticas y planes integrados para promover la inclusión, el uso eficiente de los recursos, la mitigación del cambio climático y la adaptación a él y la resiliencia ante los desastres, y desarrollar y poner en práctica, en consonancia con el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015-2030, la gestión integral de los riesgos de desastre a todos los niveles (ONU, 2020), entre otras metas presentes en este objetivo. </P>

<P>Es importante mencionar que la idea de la ciudad inteligente es una respuesta socio-tecnológica, arquitectónica y económica a la necesidad de contar con una mejor gestión urbana, mayor calidad de vida y menores costos de servicio. Por ello, la idea de la ciudad inteligente surge como un modelo urbano en la década de los noventa con el objetivo de mejorar la calidad de vida de la población que habita las ciudades a partir del uso de las TIC, sin embargo, no basta con la instrumentación tecnológica, la CI es un modelo que debe materializarse en colaboración con otros elementos, como son: gobierno abierto e inteligente, espacios de innovación y desarrollo, gobernanza territorial, políticas públicas, capacidades institucionales de los gobiernos locales y participación de las comunidades que integran las ciudades. En este último punto, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sostiene que: </P>

<P>“las personas tienen un rol muy importante como beneficiarios y participantes de las transformaciones, a partir del uso activo de dispositivos y aplicaciones móviles que facilitan cada vez más el seguimiento y la colaboración con las políticas de sus gobernantes” (Bouskela, 2016:6) </P>

<P>Sin embargo, cabe reconocer que esa primera ola de adopción de TIC, que permitió el surgimiento de las ideas de la ciudad de digital y la ciudad inteligente, no consiguió resolver los grandes problemas inherentes que siguen enfrentando casi todas las zonas urbanas, entre los que se encuentran: un crecimiento desordenado, servicios precarios e insustentables, inseguridad (Orihuela et al., 2018), vulnerabilidad, segregación socioespacial, cambio climático y uso eficiente de la información en la gestión urbana. En un intento de hacer contrapeso a estos desafíos, aquellas experiencias exitosas siempre estuvieron acompañadas de condiciones preexistentes en el territorio en el que se desplegaron las tecnologías o de políticas públicas que propiciaron el entorno en el que estas pueden ofrecer su máximo potencial (Zona – Ortiz et al., 2020). Sin embargo, no se puede dejar de reconocer que los problemas urbanos mutan su perfil constantemente, se ramifican y crecen de forma exponencial. Por lo tanto, los espacios segregados de los beneficios de los cambios tecnológicos y los procesos de urbanización tienen cada vez mayores presiones sociales, económicas y ambientales que resolver. El panorama resultante es un mapa con fisonomías inconmensurables, altamente heterogéneas y diferenciales. </P>

<P>Actualmente, se vive una nueva ola de desarrollos tecnológicos relacionados con las TIC. Se ha incrementado sustancialmente el manejo de datos y macrodatos, la capacidad de almacenamiento7, procesamiento de información y generación de conocimientos. Hoy día, los datos se vuelven vitales para su capitalización en las carteras de productos, uso en la toma de decisiones para mejorar sus métricas competitivas y para desarrollar modelos de negocios innovadores. De manera particular, la conectividad a internet ha dejado de ser una característica propia de las computadoras personales, ahora prácticamente cualquier dispositivo electrónico puede mantenerse conectado, recoger datos e interoperar con otros similares. Pero la diferencia más radical se encuentra en los avances recientes en algunas técnicas de inteligencia artificial, ahora los dispositivos tecnológicos pueden resolver problemas complejos e incluso tomar decisiones (Frey y Osborne, 2013). La disponibilidad de estas herramientas ha generado nuevas expectativas sobre sus potenciales aplicaciones </P>

<P>7 En 2020 la capacidad de almacenamiento total instalada fue de 6,7 zetabytes, y sigue creciendo, pero a un ritmo más lento que la cantidad de datos creados o duplicados, que en 2020 se situó en 64,2 zetabytes (ITEUSER, 2021). </P>

<P>para resolver los grandes problemas públicos urbanos. La conectividad, traducida en procesos altamente eficientes de accesibilidad, fluidez, estabilidad y movilidad entre los agentes económicos, es uno de los pilares inherentes a las nuevas TIC y, al mismo tiempo, un reto de las urbes contemporáneas mundiales. </P>

<P>La conectividad es inseparable de la llamada smartización (smartification) o inteligización de las sociedades modernas; donde los nuevos estadios de los territorios apuntan hacia una reconversión de los flujos de conocimiento y su materialización en nuevos cambios tecnológicos, control y mejoramiento de la conectividad y viceversa. Proceso que advierte múltiples afectaciones a los ámbitos de aprendizaje, convivencia, recreación, laborales, comerciales, políticos, vida cotidiana, transporte y comunicación. En otras palabras, la smartización de los espacios se constituye como la fuerza motriz de los nuevos territorios urbanos hoy día. Bajo este marco, se tiene la necesidad de repensar la idea de ciudad, redefiniendo las distancias, las redes globales de datos, las formas materiales e inmateriales que adquiere, la automatización y autonomía de dispositivos tecnológicos, el control y vigilancia de los datos, los efectos y costos de las economías de aglomeración y las formas de intervención. </P>

<P>Sin embargo, la smartización no genera cambios disruptivos per se en las sociedades. Para alcanzar los estándares de la Industria 4.0 -también conocida como la cuarta revolución industrial- es necesario que las economías migren a una transformación digital de la industria y las empresas con la integración de nuevas tecnologías disruptivas (Internet de las cosas, Big Data, la Nube (Cloud computing) y la ciberseguridad, todo ello enmarcado en las ciudades inteligentes (Smart Cities)) (Joyanes, 2017). Pero, al mismo tiempo, se necesita reconocer que la smartización de los espacios, dispositivos u objetos, además de generar un ámbito de conectividad reticular, alta digitalización, proliferación de datos y expansión de las formas de control y vigilancia, acentúa efectos de segregación, vulnerabilidad, disgregación y polarización preexistentes. En contrapeso, se necesita democratizar la propia constitución dinámica de la smartización, es decir, encontrar mecanismos concomitantes entre la presencia de la tecnología, la configuración y modelación de los territorios y el espectro multidimensional de la experiencia. </P>

<P>transformación contemporánea de México </P>

<P>Bajo este horizonte introductorio, el presente trabajo busca poner en relieve que la fase dominante de las tecnologías contemporáneas compromete diferencialmente los recursos digitales, informacionales e institucionales. Estas asimetrías se manifiestan en lo social, económico, ambiental y territorial; abriendo la posibilidad de construir acercamientos inéditos y críticos sobre el tema. De ahí, que la contribución del libro se apuntale sobre la reflexión de saber ¿Cuáles son las condiciones que facilitan la implementación exitosa de estrategias que contemplen tecnologías inteligentes, en los entornos urbanos del contexto mexicano? Algunas preguntas secundarias que también se abordan son ¿Cómo pueden clasificarse estas condiciones? ¿Existe un conjunto de condiciones pertinentes para todos los casos o dependen de la situación abordada? En este mismo sentido, la hipótesis central que se propone es que actualmente, al igual que hace 40 años, el éxito de este tipo de estrategias está condicionado, pero no determinado, por factores preexistentes en el territorio destinatario, así como del conjunto de políticas públicas que la acompañen. En otras palabras, esto implica que la situación original es importante pero no determina por completo la viabilidad de estrategias que incorporen tecnologías inteligentes. Precisamente, las políticas públicas pueden modificar desequilibrios perniciosos, dotar de capacidades inexistentes o construir arreglos institucionales o de colaboración entre los actores pertinentes. </P>

<P>Si bien se considera un desacierto la incorporación acrítica de estrategias pensadas para otros contextos nacionales, el libro entraña un mensaje transversal a lo largo de todos sus capítulos: el origen no es destino. Las ciudades mexicanas pueden aprovechar las tecnologías inteligentes para mejorar su situación actual, pero las redes de actores a cargo de su adopción deben ser realistas en el alcance de sus intervenciones; sensibles para adaptarlas con cautela a contextos particulares y pragmáticos para desechar lo que no sea funcional. A lo largo de los capítulos el lector se encontrará con, al menos, cinco condiciones que facilitan la implementación de estrategias relacionadas con tecnologías inteligentes: desigualdad social digital, insuficiente infraestructura tecnológica digital, incapacidades gubernamentales, desarticulación entre actores pertinentes, así como una regulación débil (ver Figura 1). </P>

<P>Figura 1. Temas que se retoman a lo largo de los capítulos del libro </P>
<Figure>

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</Figure>

<P>Fuente: Elaboración propia. </P>

<P>Respecto a la primera condición, es claro que en contextos en los que una parte importante de la población no tenga acceso a internet de banda ancha, quedará excluida de los beneficios que pueden generar las tecnologías inteligentes. Para ello, se requiere cerrar las brechas de desigualdad entre los sectores poblacionales. Las tecnologías inteligentes pueden ser un factor de cambio en las metrópolis, siempre que se garantice su acceso y se impulse el uso y apropiación social. Las desigualdades están estrechamente relacionadas con la inexistencia de infraestructura tecnológica de calidad en las ciudades, como: anillos de fibra óptica que facilite el intercambio masivo de datos e imágenes al interior de las ciudades, conexiones con redes troncales nacionales, así como repositorios de alta capacidad de almacenamiento. El despliegue de dispositivos focalizados como sensores, cámaras inteligentes de reconocimiento facial, sistemas de georreferenciación construidos de forma comunitaria “crowdsourcing” serán poco útiles si no se tiene infraestructura capaz de darles soporte. </P>

<P>Por otro lado, los gobiernos municipales son uno de los ámbitos en los que las tecnologías inteligentes tienen más oportunidades de producir mejoras. Sin embargo, esto tampoco será posible si los funcionarios públicos de este ámbito de gobierno no cuentan con las capacidades técnicas mínimas para desarrollar sus funciones en entornos de alta tecnología. Los algoritmos de inteligencia artificial no son neutrales, están basados en criterios que deben ser comprendidos cabalmente, el riesgo de no hacerlo es generar sesgos en las decisiones gubernamentales (Tegmark, 2018). Otra condición importante que puede inhibir las posibilidades de éxito de una estrategia de acción basada en tecnologías inteligentes es el grado de desarticulación de los actores involucrados. Por ejemplo, las estrategias de “crowdsourcing” implican la colaboración del gobierno, proveedores de tecnología, actores de la sociedad civil, entre otros. Si los actores están desarticulados no se podrá convocar a una buena parte de la sociedad civil ni será posible integrar la información adecuadamente. Por ello, es tan importante incorporar el concepto de gobernanza, pues en este texto se afirma que estas iniciativas deben hilvanarse de abajo hacia arriba. Por último, se requiere una regulación adecuada que asegure la interoperabilidad entre los diferentes sistemas de inteligencia artificial que se desplieguen en una ciudad; que resguarde la información personal que se recabe, al mismo tiempo que permita la realización de análisis provechosos con dicha información; así como que asegure la utilización ética de las plataformas operadas con este tipo de sistemas. </P>

<P>Se considera que este libro contiene los cimientos de una agenda de investigación centrada en el papel de las tecnologías inteligentes en ciudades. Busca dar respuesta a los elementos mínimos que deben estar presentes para que este tipo de tecnologías contribuyan con la resolución de los problemas públicos prioritarios. Además, puede ser la base sobre la cual se construya una discusión más amplia en la que se aborden otros conceptos como los de ciudad inteligente, sus implicaciones, alcances y desafíos contemporáneos. </P>

<P>A continuación, se presenta una síntesis de cada uno de los capítulos. </P>

<P>En el capítulo número uno Emilio Pradilla Cobos aborda “Las contradicciones sociales, la inteligencia y la ciudad”. En este trabajo el autor explica que, desde finales del siglo XX, con el advenimiento del neoliberalismo, el discurso sobre la ciudad de académicos, políticos, empresarios y medios de comunicación se pobló de adjetivaciones. Entre ellas, destacaron las que la calificaban prospectivamente desde el punto de vista de la presencia y uso de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC): informacional, digital, computacional, inteligente, etc. El autor afirma que esta adjetivación de la ciudad se sustenta en supuestos imprecisos, deterministas, fetichistas, ocultadores de la objetividad de las concentraciones humanas latinoamericanas, marcadas por múltiples contradicciones sociales materializadas; que nuestras ciudades están lejos de responder a este estereotipo; y que lo que haría a nuestras ciudades “inteligentes” sería que los distintos actores urbanos, en particular los empresarios, los políticos y los gobernantes resolvieran estas contradicciones mediante políticas, regulaciones y acciones de largo plazo, transformando a las ciudades en democráticas, incluyentes, equitativas y justas. </P>

<P>En el capítulo número dos titulado “Problemas de acción colectiva en el funcionamiento de tecnologías para ciudades inteligentes para la reducción de riesgos por desastres: construcción de un marco de análisis”, Miguel Adolfo Guajardo Mendoza propone un marco para analizar el uso de las tecnologías de ciudades inteligentes para hacer frente a desastres, así como los problemas de acción colectiva que usualmente surgen entre los actores que tienen algún papel en estas situaciones. La pregunta de investigación que orienta el capítulo es ¿cómo diferentes escenarios de resolución de la acción colectiva inciden en las posibilidades de éxito o fracaso de las estrategias que incorporan tecnologías de ciudades inteligentes? Para responderla se proponen dos escenarios extremos. El primero es el escenario sinérgico que surge cuando existen condiciones para que se produzca la acción colectiva. El segundo, se produce cuando dichas condiciones no están presentes, lo cual fomenta que se haga un uso fragmentado de estas tecnologías. </P>

<P>El capítulo tres se titula el “Ciudad inteligente y edificios inteligentes en Paseo de la Reforma” cuya autora es Lisett Márquez López. En este trabajo se detalla que el concepto de ciudad inteligente ha sido empleado desde finales del siglo XX, inmerso en un contexto en el que han estado presentes la globalización, la apertura mundial al tráfico de mercancías, capitales e información y el capitalismo neoliberal; con el objetivo de promover la incorporación de Tecnologías de la Información en la gestión urbana y en la adopción de alternativas de desarrollo urbano sustentables. Estos hechos, imponen la necesidad de analizar, tanto los programas como las acciones gubernamentales al respecto. En esta materia, el Gobierno de la Ciudad de México ha implementado acciones como la puesta en marcha en el 2001del Programa Integral del Corredor Turístico y Cultural Paseo de la Reforma, a lo largo de la avenida considerada la más moderna de la ciudad. Si bien, no surge con la idea de formar un territorio inteligente, en él se han implementado una serie de acciones para modernizarlo y buscar soluciones sustentables, así como para fomentar la inversión de capitales inmobiliarios locales y extranjeros, expresados en la construcción de grandes y modernas torres, algunas de ellas consideradas como edificios inteligentes en la medida que integran sistemas de tecnología avanzada para su funcionamiento. Sin embargo, el corredor expresa muchas de las contradicciones urbanas propias de las ciudades mexicanas y latinoamericanas. El análisis de esta dualidad entre modernos edificios inteligentes y conflictos urbanos permitirá mostrar los límites que tienen en México estas propuestas de conversión de metrópolis en “ciudades inteligentes”. </P>

<P>Por su parte, en el cuarto capítulo, Ryszard Edward Rózga Luter propone el trabajo titulado “Los servicios públicos e infraestructura social en la idea de ciudad inteligente” donde además de revisar el concepto básico de la ciudad inteligente y clasificación de sus componentes principales, acercar este concepto a los problemas de la política pública social y especialmente a una de sus herramientas importantes -que es la infraestructura social. Ésta se conforma por las instalaciones y artefactos de los servicios de salud que en tiempos de pandemia ganaron importancia vital para la sociedad. El autor trata de reconocer la importancia que guarda la relación de la infraestructura social en general y de la infraestructura de los servicios de salud con el concepto de la ciudad inteligente. </P>

<P>En el capítulo cinco denominado “La Ciudad Inteligente y las políticas públicas urbanas”, Raúl Hernández Mar, subraya que en las primeras dos décadas del siglo XXI el estudio de las ciudades ha ganado terreno en diferentes campos de la ciencia. En virtud que son espacios de desarrollo económico y, al mismo tiempo, ámbitos que concentran una gran cantidad de personas. La directriz del trabajo parte de la idea que la arquitectura de una ciudad inteligente debe iniciarse sobre una base previa, constituida por algunos elementos como: un gobierno abierto e inteligente, espacios de innovación y desarrollo, gobernanza territorial, políticas públicas y participación de las comunidades que integran la ciudad. Para ello, resulta de vital importancia revisar el papel de las políticas públicas urbanas desarrolladas en un nuevo escenario global en torno a las ciudades y en el marco de la idea de una ciudad inteligente como catalizador de un proceso de gestión urbana sostenible y resiliente. </P>

<P>Bajo este reconocimiento, se hace una discusión sobre el tipo de políticas públicas que debería insertarse en un contexto de ciudad inteligente, las cuales se caracterizarán por desarrollarse en el marco de una nueva gobernanza. De igual modo, en este trabajo se reconoce que las ciudades inteligentes se construyen en el mediano y largo plazo como resultado de procesos de gobernanza territorial en las ciudades existentes. Para ello, se analizan dos temas, el primero, destaca la importancia de pensar en un modelo escalable de ciudad inteligente, en el cual se incorporen las políticas públicas urbanas propias de una ciudad inteligente adaptadas a la “era de las ciudades”, y, el segundo, analiza la gobernanza territorial como un elemento fundamental para el desarrollo de las dimensiones de una ciudad inteligente. </P>

<P>El sexto capítulo está a cargo de Raúl Arturo Alvarado López y se denomina “La importancia de la apropiación social de TIC para la transición a ciudades inteligentes y sostenibles”. Este trabajo tiene como idea central presentar un análisis exploratorio-descriptivo sobre la importancia que tiene la apropiación social de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) en la transición y consolidación de los modelos de Ciudades Inteligentes y Sostenibles a partir del uso intensivo, extensivo y eficiente de las tecnologías disponibles. La relevancia de la propuesta radica en reconocer que el crecimiento poblacional y su concentración en las ciudades representan importantes desafíos que hay que atender de manera urgente, eficiente y novedosa. Para ello, se requiere cerrar las brechas de desigualdad entre los sectores poblacionales y garantizar un mayor cuidado al medio ambiente. </P>

<P>El séptimo trabajo se titula “Ciudades inteligentes humanas: un nuevo paradigma urbano” de Shamara De León García y Francisco Javier Rosas Ferrusca; autores que marcan como línea principal de trabajo explorar los principales elementos que reflejan la evolución de las ciudades inteligentes desde su aparición hasta la reciente incorporación del modelo de gestión urbana que prioriza, a través del urbanismo sustentable, no sólo la cohesión social y la participación ciudadana, sino también la tutela efectiva de los derechos fundamentales. Este propósito mantiene una estrecha relación con el estudio de las condiciones actuales para consolidar la idea de la Ciudad Inteligente en México, donde los factores territoriales, tecnológicos, jurídicos y normativos influyen en los modelos de gestión de la ciudad. Una de sus propuestas es lograr el reconocimiento que las ciudades inteligentes centradas en las personas puede ser un nuevo paradigma urbano que no sólo eficiente la gestión urbana de las ciudades, sino que también tutele de manera efectiva los derechos humanos de sus ciudadanos, bajo los principios del humanismo, el desarrollo sostenible y la innovación inclusiva. Estos referentes son la base de un empoderamiento digital de los ciudadanos permitiéndoles tener un rol más determinante en las decisiones políticas, económicas y sociales. </P>

<P>El capítulo octavo es un esfuerzo colectivo de Víctor Manuel Larios Rosillo, Jesús Raúl Beltrán Ramírez, José Antonio Orizaga Trejo y Rocío Maciel Arellano, adscritos al Centro de Innovación en Ciudades Inteligentes del Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas de la Universidad de Guadalajara. Su trabajo se titula “Smart Cities: el balance entre innovación tecnológica y estrategias de política pública” en el cual se plantea que las Smart Cities son una estrategia para lograr una eficiencia que permita aspirar a una calidad de vida, a pesar del crecimiento acelerado de la urbanización en el mundo. El capítulo enfatiza una de las condiciones antes mencionadas pues señala que, para transitar a una Smart City, se requiere todo un mecanismo de gobernanza con una visión multidisciplinaria que permita ir integrando un modelo propio de innovación. Mencionan que esto se debe a que no todas las ciudades tienen exactamente el mismo problema, en realidad se trata de diferentes culturas, costumbres y creencias, cada ciudad tiene su propia historia y para que una intervención tecnológica tenga éxito, requiere que equipos de empresas locales que la puedan adaptar, integrar y mantener en operación. </P>

<P>En el capítulo noveno titulado “Configuraciones territoriales en ciudades costeras mexicanas: contrastes y potencialidades como destinos turísticos inteligentes”, Felipe de Jesús Moreno Galván y Celia Hernández Diego, profesor-investigador del Departamento de Métodos y Sistemas de la UAM-Xochimilco y profesora-investigadora del Departamento de Procesos Sociales de la UAM-Lerma, respectivamente, tienen como objetivo reflexionar sobre la configuración territorial, el tipo de espacialidades que se reconocen y los entramados territoriales que se tejen en tres ciudades turísticas costeras (San José del Cabo, Mazatlán y Puerto Escondido) a partir de mapear sus capacidades tecnológicas, urbanas y sociales y la susceptibilidad para desarrollarse como destinos turísticos inteligentes incipientes. Bajo esta directriz los autores hacen en principio un recuento histórico de la configuración territorial de los litorales costeros mexicanos hasta el momento en que se convirtieron en destinos turísticos destacados; en un segundo tiempo, abordan los rasgos principales que definen a los destinos turísticos inteligentes, destacando sus competencias digitales y territoriales y, finalmente, se revisan los contrastes y potencialidades como destinos turísticos inteligentes. </P>

<P>La reflexión final del trabajo apunta a reconocer que las configuraciones de los destinos turísticos develan una serie de entramados socio territoriales diferenciales, donde el papel de la tecnología, lejos de ser un elemento detonador de estructuras reticulares vinculantes, refuerza los procesos de segregación diferencial preexistentes. </P>

<P>El capítulo décimo está a cargo de Ernesto García López y se titula “Los retos de la ciudad inteligente frente a la gestión de inseguridad y violencia de género. Los Sistemas de Información Geográfica como Tecnologías en la gestión de la seguridad en la Ciudad de México”. Aquí el autor explica cómo los Sistemas de información geográfica (SIG) se han convertido en una poderosa herramienta en la búsqueda de patrones territoriales que permiten realizar análisis complejos sobre diversos temas: ventas, rutas, movilidad, vivienda, densificación, uso de tecnologías de información y comunicación, gentrificación, e inseguridad y violencia. Estos últimos se han convertido en dos de los temas prioritarios en los últimos tres sexenios. En este contexto, la violencia de género también forma parte de la problemática, catalogándola como delitos de alto impacto. Así, los delitos contra la mujer se han incrementado de forma drástica durante los últimos treinta años a nivel nacional. El documento gira sobre la base de presentar un sistema cartográfico y estadístico experimental que pueda ofrecer resultados en la agenda pública y en la búsqueda de la resolución de problemáticas asociadas a la inseguridad y violencia de género para la Ciudad de México. Se presentan los primeros resultados obtenidos de la información procesada y georreferenciada de una manera gráfica. La última parte del proyecto presentará resultados mediante una plataforma web para que se pueda acceder de forma masiva y generalizada, considerando las limitaciones de interconexión y de costos que podría tener el sistema. </P>

<P>transformación contemporánea de México </P>

<P>En el capítulo undécimo esta titulado “Las ciudades inteligentes: modelos, dimensiones e indicadores” es un trabajo conjunto de José R. Morales Calderón, Patricia Salas Becerril y Raúl Hernández Mar quienes invitan a identificar cuáles son los indicadores principales para diseñar y establecer una ciudad inteligente, pensar en una Ciudad Inteligente como la solución de múltiples problemas urbanos, ya que se conforman de diversos recursos como la tecnología, la innovación e infraestructura, para procurar una ciudad más eficiente y sustentable. Sin embargo, la creación de una Ciudad Inteligente o Ciudad 4.0 no aparece de la nada ya que, e necesario unir esfuerzos para la generación y el funcionamiento de la misma, es por eso, por lo que los actores clave son esenciales para lograr un mayor aprovechamiento de las ventajas que esta nos ofrece, además es importante que tengamos en cuenta que no solo existe un modelo o solución específica para todos los centros urbanos, cada ciudad cuenta con características únicas por lo que en este sentido las Smart Cities sustentables, más que un sueño es ya una realidad, pero sobre todo necesaria para enfrentar los desafíos que implica la creciente urbanización, donde sin duda las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) juegan un papel vital por su capacidad para proporcionar soluciones que permean hacia las esferas económica, ambiental y social. </P>

<P>El capítulo décimo segundo es un trabajo de Miroslaba Taide Bautista Flores y Guadalupe Hoyos Castillo. El trabajo se titula “Cohesión urbana inteligente. Acercamiento a la Alcaldía Benito Juárez, Ciudad de México”. De manera particular, el objetivo de esta investigación es proponer el concepto de Cohesión Urbana Inteligente (CUI), a partir de revisar conceptos precedentes de prácticas y acciones de políticas con innovación social en el desarrollo urbano, para su aplicación mediante metodología de evaluación, en la Alcaldía Benito Juárez, Ciudad de México. Para ello, primero, se realiza discusión conceptual sobre cohesión social, ciudad inteligente e innovación social y su aplicación en ciudades; después la comprensión y medición del concepto de cohesión urbana inteligente, a partir de conjuntar tres dimensiones: integración socio espacial que refiere a la solidaridad ciudadana e integración social en los beneficios del desarrollo de la sociedad; la integración inteligente basada en iniciativas y capacidades de la sociedad para planificar y gestionar el espacio urbano y; la planeación local e innovación social con el principal interés en la calidad de vida de </P>

<P>transformación contemporánea de México </P>

<P>residentes y fomento de convivencia ciudadana, cuya metodología considera un conjunto de indicadores. Enseguida se evalúa la situación de la Alcaldía Benito Juárez, Ciudad de México, cuyo resultado califica una situación de media a alta de cohesión urbana inteligente, es decir, emergen políticas de innovación y participación social, aunque prevalecen diferencias socio espaciales. </P>

<P>Esta obra concluye con el capítulo décimo tercero de Verónica Miranda Rosales el cual se titula “Ciudades Inteligentes, movilidad y medio ambiente. Toluca Ciudad inteligente y sostenible”. Aquí la autora señala que el objetivo principal del trabajo es presentar los resultados obtenidos de la construcción de un índice para analizar la inteligencia y sostenibilidad de la Ciudad de Toluca, México; explica que el modelo de ciudades inteligentes se da con base en el uso generalizado de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) que, entre otros aspectos, permiten promover actividades económicas intensivas en conocimiento y con una elevada productividad. La aplicación de las TIC ofrece también un gran potencial en ámbitos como la educación, la sanidad, el transporte, los servicios públicos y la transparencia, además de la participación ciudadana. Para ello, se utilizó una metodología mixta mediante un índice con tres dimensiones de análisis (social, económica y ambiental), construido a partir de cifras oficiales como fuentes de información secundaria. Resulta relevante tratar de medir y analizar a ciudades de países en desarrollo en el marco de las Ciudades Inteligentes y Sostenibles, destacando que la Ciudad de Toluca es una ciudad mediana, por sus características cuenta con elementos de este tipo de modelos y, por lo tanto, puede resultar más rápido y eficiente su transición. </P>

<P>Dados los acercamientos anteriores, se tiene que reconocer que en la actualidad las ciudades y territorios en todo el mundo tienen que responder a una competitividad implícita en los cambios tecnológicos y al asedio de los tiempos de un capitalismo contemporáneo normado por la conectividad. Todos aquellos espacios que operan fuera de este marco están condenados a presentar condiciones de segregación socioespacial, vulnerabilidad o resiliencia. Esto obliga a replantearse el problema de cómo las ciudades inteligentes pueden constituirse como un referente alternativo de desarrollo para las economías. </P>

<P>Cabe reconocer que las ciudades están inmersas en la dinámica material e inmaterial de la vida cotidiana, donde emergen condiciones sociales diferenciales, problemas de distinta naturaleza y escala, modos de interacción apegados cada vez más a los cambios tecnológicos. </P>

<P>Bajo esta misma vertiente, hay un develamiento crítico no sólo de la lógica espacial de las ciudades inteligentes, sino de la categoría en sí misma, como proceso que se transforma y se reinventa constantemente. Es aquí donde México tiene sus mayores desafíos, pues por un lado tiene que edificar una serie de mecanismos para desarrollar sus propios esquemas de desarrollo y crecimiento y, por otro, tiene que responder a los cambios mundiales de competencia y competitividad cada vez más desafiantes. Los retos actuales en materia socioeconómica han transformado la geografía mundial, por tanto, también habría que cambiar las perspectivas y los abordajes teóricos y empíricos del espacio urbano. </P>

<Sect>
<H4>Bibliografía </H4>

<Table>
<TR>
<TH>Banco </TH>

<TH>Mundial. </TH>

<TH>(2019). </TH>

<TH>“Población </TH>

<TH>urbana </TH>

<TH>(% </TH>

<TH>del </TH>

<TH>total)”. </TH>

<TH>Disponible </TH>

<TH>en: </TH>
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<TD>P.URB.T</TD>

<TD>OTL.I</TD>

<TD>N.ZS. </TD>

<TD>Revisado </TD>

<TD>el </TD>

<TD>día: </TD>
</TR>

<TR>
<TD>25/10/2019. </TD>

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</Table>

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<P>transformación contemporánea de México </P>

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</Sect>

<Sect>
<H4>Las contradicciones sociales, la inteligencia y la ciudad latinoamericana </H4>

<P>Emilio Pradilla Cobos1 </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Introducción </H4>

<P>En los años recientes se han hecho muy populares entre los investigadores, políticos y periodistas las referencias a las transformaciones introducidas por las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, las TIC, en la economía caracterizada según muchos autores como posindustrial por la supuesta caída de la producción material sustituida por el conocimiento como factor clave del desarrollo, en la gestión estatal transformada por el @gobierno y la computarización de los servicios públicos, en la vida cotidiana donde la telefonía celular “inteligente” y las computadoras personales aceleran y multiplican la comunicación personal y el acceso a las redes sociales al tiempo que el “internet de las cosas” modifica las prácticas de reproducción, y en las ciudades convertidas en las formas territoriales hegemónicas en todo el mundo. </P>

<P>Manuel Castells, siempre imaginativo y prolífico, fue el investigador pionero en el análisis de estas mutaciones en su conocido texto sobre la ciudad informacional (Castells, 1989). Posteriormente a la publicación de ese libro se han acuñado muchas otras denominaciones para caracterizar a los territorios, en particular a las ciudades, que habrían sido transformados por estas nuevas tecnologías. Entre ellas descuella la de ciudad inteligente (Smart City), que será específicamente la adjetivación abordada en este texto, solo en la medida que parece sintetizar / representar a otras de estas denominaciones.  </P>

<P>La hipótesis que guía este texto es la de considerar que esta adjetivación de la ciudad se sustenta en supuestos imprecisos, deterministas, fetichistas, ocultadores de la objetividad de las concentraciones humanas latinoamericanas, marcadas por múltiples contradicciones </P>

<P>1 Profesor–investigador, Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco. Departamento de Teoría y Análisis. </P>

<P>sociales materializadas; que nuestras ciudades están lejos de responder a este estereotipo; y que lo que haría a nuestras ciudades “inteligentes” sería que los distintos actores urbanos, en particular los empresarios, los políticos y los gobernantes resolvieran estas contradicciones mediante políticas, regulaciones y acciones de largo plazo, transformando a las ciudades en democráticas, incluyentes, equitativas y justas. </P>

<P>En la sustentación de la tesis resultante del trabajo de investigación nos moveremos entre la teoría sobre el fetichismo de las cosas, el determinismo tecnológico y el ocultamiento de lo real derivado de la adjetivación de la ciudad, y la realidad de la brecha digital en América Latina profundizada por y la generalización de las TIC en la pandemia del Coviud-19 y sus causas socioeconómicas estructurales, para luego responder a la pregunta sobre la viabilidad de la construcción de la ciudad inteligente en la región y sus contradicciones. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>La urbanización en América Latina </H4>

<P>Quienes se refieren a las “ciudades inteligentes” y a otras adjetivaciones similares, parten del supuesto de que la ciudad es hoy la forma mayoritaria de organización del territorio y que América Latina y el Caribe sería una de las regiones más urbanizadas del mundo (Acosta, 2022). Al referirnos al proceso de urbanización en la región que lleva a la generación de los objetos materiales (ciudades) de esta discusión, cometemos frecuentemente la imprecisión característica de la información que aportan las publicaciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y sus agencias (CEPAL, 2019), consistente en asumir el criterio censal de cada país el cual, en muchos casos, define como “urbana” a la población concentrada en asentamientos de 2.000 o más habitantes, lo que coloca a la región al borde de la urbanización total con un 81,5 % de su población habitando en “asentamientos urbanos“ (Pradilla y Márquez, 2021ª). Sin embargo, muchos de estos asentamientos ubicados en la parte inferior de la escala poblacional, dispersos y aislados en el territorio, aún practican actividades agropecuarias mediante formas de propiedad, de producción e intercambio precapitalistas como aparcería, arrendamiento y pequeña posesión de facto, legal o comunitaria de la tierra; muy escaso desarrollo técnico en la producción; autoconsumo alimentario; intercambio mercantil simple marginal para completar el consumo, etc. </P>

<P>(Pradilla, 2009: cap. VI); carecen de vías y medios de comunicación y sistemas de transporte adecuados y modernos para relacionarse con el mercado y el sistema urbano nacional, así como de las infraestructuras y servicios públicos -sociales que caracterizarían a una población “urbana”; su cultura es aún tradicional, aunque en proceso de hibridación, y una parte muy significativa se encuentra en situación de pobreza o indigencia. Las funciones de los pueblos rurales pequeños y medianos son esencialmente mercantiles de venta de los pequeños excedentes de productos agropecuarios y suministro de los pocos bienes industriales adquiridos por los campesinos, de servicio público básico y adoctrinamiento político y religioso. Solo algunos de estos asentamientos se encuentran en proceso real de convertirse en ciudades o ser absorbidos por la expansión metropolitana. </P>

<P>Si partimos, en cambio, del nivel de los 300 mil habitantes, más cercano a las características económicas, sociales, culturales y territoriales “urbanas” –lo que también señala la ONU– , la región solo llegaría en 2015 al 50 % de población urbana, y de ésta, solo el 40 % habitaría en concentraciones de esta dimensión y características (Jordán, Riffo y Prieto, 2017: 86). En las formaciones económico-sociales latinoamericanas, donde las formas productivas y de intercambio plenamente capitalistas se encuentran combinadas complejamente con otras heredadas del pasado o reproducidas para mantener precariamente la subsistencia de la superpoblación relativa (campesinas parcelarias o comunitarias, mercantiles simples rurales y urbanas, capitalistas atrasadas, etc.), de control político caudillista, paternalista y autoritario predemocrático, y de cultura premoderna (Pradilla y Márquez, 2021b), la urbanización capitalista no es una realidad para la mayoría de una población rural casi igual en términos absolutos a la registrada censalmente hace siete décadas (Pradilla y Márquez, 2021ª). Tenemos, por tanto, que recurrir al análisis de las estructuras económicas, sociales, políticas y culturales de nuestras formaciones económico-sociales concretas (Sereni, 1978 [1970]) para definir, sin imprecisiones o equívocos, el grado real de avance de la urbanización capitalista plena en la región.  </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Las adjetivaciones de la ciudad neoliberal </H4>

<P>En la posmodernidad neoliberal, se han acuñado múltiples adjetivaciones de la ciudad tanto en el campo procapitalista de la investigación, como en el crítico en sus muchas vertientes, incluyendo a quienes hablan en nombre del materialismo histórico-dialéctico. En los textos de investigación, en los medios de comunicación o en los discursos políticos se utilizan adjetivaciones de la ciudad como educadora, competitiva, incluyente, sostenible, sustentable, resiliente, por capas, compacta, difusa, dispersa, expandida, estallada, global, dual, cuarteada, y muchas otras denominaciones como exópolis, posmetrópolis, metápolis, technobuirb, hiperciudad, Edge city, etc., que han surgido y se popularizaron en muchos textos como “caracterizaciones teóricas” de presuntas formas o etapas actuales y universales, como modelos inevitables de las metrópolis de hoy y/o mañana, neologismos plenos de anglicismos, galicismos, latinismos, y otros ismos (Rufi, 2003; Kosak, 2011). </P>

<P>La Nueva Agenda Urbana (NAU) firmada por las delegaciones oficiales de los países miembros de la ONU en Quito en 2016, es un documento pletórico de buenos deseos, de imágenes de un mejor futuro para toda la población urbana del mundo y de compromisos incumplidos hasta ahora e incumplibles en el futuro, y está llena de adjetivaciones de la ciudad y de referencias plausibles a los presupuestos básicos del patrón neoliberal de acumulación de capital, hoy hegemónico en el mundo y que es ahora la causa del agravamiento de los problemas de las ciudades y de la imposibilidad de lograr estos objetivos: “14. b) Asegurar el desarrollo de economías sostenibles e inclusivas, aprovechando […] la alta productividad, la competitividad y la innovación […]” (ONU, 2017: 8), “45. […] fomentando un entorno propicio para la acción empresarial.” (2017: 18), entre otras muchas referencias. Desde el numeral 93 (2017: 28), “Planificación y gestión del desarrollo espacial urbano”, el documento “reconoce […]” como acciones necesarias para el logro de los objetivos de la agenda, todas aquellas prácticas llevadas a cabo por el capital inmobiliario – financiero en el pasado reciente y causantes, según nosotros, de la creciente desigualdad, pobreza y segregación urbana. Y como era de esperarse, en la página 22, señala: “66. Nos comprometemos a adoptar un enfoque de ciudades inteligentes […]”, objeto de nuestra crítica en este trabajo. </P>

<P>Estas adjetivaciones han sido utilizadas profusamente en Latinoamérica por muy diversos autores, y al mismo tiempo, criticadas recientemente por otros trabajos cuya lectura sugerimos. En particular, recomendamos el artículo de Daniel Hiernaux-Nicolás y Carmen Imelda González-Gómez (2017), quienes definen estas adjetivaciones como “máscaras” para “maquillar” a la ciudad capitalista, planteando para ella una embellecida imagen futura y ocultando sus múltiples problemas y desigualdades, sus causas objetivas y los requisitos para superarlas. Añadiríamos nosotros que el objetivo de algunos inventores de estos conceptos es acumular prestigio individual nombrando distinto algunas situaciones que ya tenían nombre. Pero no es este el tema de nuestro trabajo, por lo cual no ahondamos en este texto el muy amplio diccionario de las adjetivaciones urbanas. </P>

<P>De las ciudades informacionales a las inteligentes </P>

<P>En nuestro tema concreto han abundado las adjetivaciones, las cuales se superponen total o parcialmente, se diferencian muy poco o nada unas de otras, introduciendo solamente la confusión. Luego de la primigenia ciudad informacional de Castells (1989), se han sucedido otras como Smart City, ciudad digital, ciudad educadora, ciudad creativa, ciudad computacional, ciudad inteligente, etc. No repetiremos el ejercicio de elaborar un diccionario crítico, o de tratar de descubrir sus hipotéticas diferencias; pero antes de entrar al tema de la ciudad inteligente, nos detendremos en la formulación de Castells por ser una de las primeras y mostrar, mucho más que otras denominaciones, los extremos a los que nos puede llevar la sobrevaloración de las TIC.</P>

<P> Después de señalar en la primera nota del texto sus fundamentos teóricos, todavía eclécticos conservando referencias a Marx y varios marxistas más, pero introduciendo ya a Weber y otros autores no marxistas (1995 [1989]: 30), toma el camino de dar contenido a su versión del concepto de modo de producción: “El principio estructural por el cual el excedente es apropiado, designando así el beneficiario estructural de dicha apropiación, es decir, la clase dominante, caracteriza un modo de producción” (Castells, 1995: 30), colocando la condición fundamental que lo caracterizaría, en la distribución del excedente y no en las relaciones de producción de éste, las relaciones de explotación de la fuerza de trabajo, como lo establece Marx2 para los diversos modos de producción (Marx, 1982[1857-1858]). Así, para Castells, en el capitalismo, la contradicción fundamental no está en las relaciones de explotación a que someten los propietarios de los medios de producción, los capitalistas, a los desposeídos de éstos, los trabajadores, sino en la distribución de las ganancias, lo que permitiría superarla mediante formas de distribución tales como el gasto público social, a la manera keynesiana o socialdemócrata3. </P>

<P>Luego Castells define el término propio de modo o modelo de desarrollo: </P>

<P>Una cuestión aparte, pero fundamental, se refiere al nivel de dicho excedente, determinado por la productividad de un proceso de producción particular, esto es, por la relación del valor de cada unidad de producción con el valor de cada unidad de inversión. La productividad depende a su vez de la relación entre el trabajo y la materia como una función del uso de los medios de producción mediante la aplicación de la energía y el conocimiento. Este proceso se caracteriza por las relaciones técnicas de producción, que definen un determinado modo de desarrollo. (Castells, 1995 [1989]: 33; cursivas en el original). </P>

<P>Con esta derivación teórica, Castells pasa de las formas y los grados de explotación de la fuerza de trabajo, a las del trabajo –confusión que Marx y Engels aclararon en vida–, a la productividad como una relación entre valor del producto y valor de la inversión – productividad del capital en específico, no la del trabajo como relación entre valor de la producción total y número de trabajadores–, para posteriormente introducir al conocimiento </P>

<P>2 Según Marx, en un texto muy conocido: “[…] en la producción social de su vida, los hombres contraen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción, que corresponden a una determinada fase de desarrollo de las fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia.” (Marx, 1969 [1859]:187). 3 Marx señala que “El socialismo vulgar (y por intermedio suyo, una parte de la democracia) ha aprendido de los economistas burgueses a considerar y tratar la distribución como algo independiente del modo de producción, y, por tanto, a exponer el socialismo como una doctrina que gira principalmente en torno a la distribución (Marx, 1969 [1890-1891]: 343). </P>

<P>como definitorio de la productividad del trabajo –lo que permitiría resolver la baja productividad social solamente mediante cursos de capacitación de los trabajadores–, y luego llegar a las relaciones técnicas de producción que en última instancia definirían la magnitud del excedente y caracterizarían el modo de desarrollo. Esta es una lectura muy errada de Marx. Desaparecen, por tanto, las relaciones sociales de producción, la propiedad o no propiedad de los medios de producción, la explotación de la fuerza de trabajo, las clases sociales antagónicas y el papel del estado en su mantenimiento y el de las condiciones de explotación, de la definición de la tasa y la masa de explotación (Marx, 1975 [1867]). La explotación, según Castells, se vuelve un problema del uso de la tecnología y no del modo de producción en su conjunto. </P>

<P>Luego, utiliza indistintamente diferentes caracterizaciones: modo informacional, modo de desarrollo informacional, sociedad informacional, era de la información, sociedad en red y otras que nos llevan a preguntarnos si habla de un patrón de acumulación de capital4 o deun nuevo modo de producción basado en la tecnología. </P>

<P>En su trabajo de 1989, traducido al castellano en 1995, Castells solo menciona a la ciudad informacional en el título; no repite la denominación ni explica su contenido en el texto. En el libro conjunto con Peter Hall (1994) tampoco usa esta denominación; solo reaparece en el amplio y ambicioso trabajo que parafrasea en su título al de la obra más conocida de Max Weber: “La era de la información. Economía, sociedad y cultura” (1998 [1996]). En 1989, deriva su análisis hacia dos planteamientos también discutibles, ya discutidos (Pradilla, 2013): el espacio de los flujos que sustituiría al de los lugares, volviendo inmaterial a la ciudad, haciendo secundaria a la determinación por la materialidad corpórea del territorio (Pradilla, 1984; cap. 1); y la ciudad dual que destruye, en su planteo ideológico, la totalidad concreta marxista que constituye a una formación social y su soporte material urbano (Sereni, 1978 [1970]; Kosik, 1988 [1964]; Pradilla y Márquez, 2021b). Es posible que Castells dé por </P>

<P>4 Es el concepto que utilizamos para caracterizar la arquitectura concreta de las condiciones estructurales en su conjunto en un período determinado –tiempo medio según Braudel–, que definen las diferentes etapas del capitalismo: mercantil, de libre mercado, intervencionista estatal, neoliberal, alejándonos de las denominaciones subjetivas regulacionistas (fordismo, posfordismo), en boga en el análisis urbano desde 1980. </P>

<P>supuesto que éste sería el contenido de la ciudad informacional y no nos explique el tránsito de unos a otro.  </P>

<P>En el modo de desarrollo informacional […] la fuente de la productividad se basa en la calidad del conocimiento, el otro elemento intermediario entre fuerza de trabajo y medios de producción [...] en el modo informacional de desarrollo, el conocimiento moviliza la nueva generación del conocimiento como fuente clave de la productividad […]; el informacionalismo está orientado hacia el desarrollo tecnológico, o sea, hacia la acumulación de conocimiento. (Castells, 1089 [1995]: 33-34). </P>

<P>Según este texto, no cabe la menor duda de que coloca a las TIC como herramienta fundamental de la autogeneración del conocimiento de acuerdo al autor, que elimina el papel de los actores sociales en su producción, en particular los hegemónicos en la sociedad: capital y Estado, en la búsqueda de reducción del número de trabajadores necesarios en la producción, en la elevación de la tasa y la masa de plusvalía apropiable, o en el mantenimiento del poder de clase, pues su generación sería autosostenida, como la característica fundamental y determinante de la sociedad en el período o era actual. </P>

<P>Vamos ahora a trabajar sobre las definiciones de ciudad inteligente, herederas de las de ciudad informacional, las cuales ponen el énfasis en el papel jugado por las TIC en el funcionamiento de las ciudades contemporáneas: </P>

<P>Por consecuencia, usamos el término “Ciudad Inteligente” para caracterizar las áreas (comunidades, vecindades, distritos, ciudades, regiones) que tienen la habilidad para soportar el aprendizaje, desarrollo tecnológico y procedimientos de información, por un lado; pero por el otro, también cuentan con los espacios digitales y con los instrumentos del procesamiento de información, transferencia del conocimiento y tecnología. En este sentido, no necesariamente cada ciudad digital es una ciudad inteligente. Pero cada ciudad inteligente cuanta con un componente digital (Komninos, 2002:  198, en Rozga, 2018).  </P>

<P>En su resumen de las críticas al concepto de ciudad inteligente, Matus y Ramírez señalan: “[…] el reto de las ciudades inteligentes es decidir qué tipo de servicios ofrecer y que tipo de desarrollo de negocios adoptar”. (Matus y Ramírez, 2016: 13). </P>

<P>Y más adelante: </P>

<P>En 2013, la empresa IDC. Analyze the future, retoma la definición de Yesner: […] el concepto de ciudades inteligentes es en muchos sentidos “[…] una construcción en la que enmarcar la transformación del gobierno local. Esta transformación está habilitada por las tecnologías emergentes, como la internet de las cosas y de máquina a máquina (M2M), medios de comunicación social, la movilidad y grandes datos y análisis. (Yesner, 2013:1, en Matus y Ramírez, 2016: 23). </P>

<P>Los autores citados en estos textos colocan el énfasis de sus definiciones, igual que Castells, en la presencia en las ciudades de las TIC, de sus empresas productivas y de intercambio, y en su uso por las empresas privadas o el Estado. Otros autores incluyen aspectos políticos en la definición, como la participación democrática y el bienestar colectivo, según su concepción institucional liberal, pero sin cambiar el papel central de la innovación tecnológica: </P>

<P>Es posible considerar a una Smart City como una unidad urbana donde interactúan diferentes grupos sociales, en la cual interactúan diversos elementos: la innovación como elemento potenciador económico, la tecnología como conjunto de dispositivos, recursos técnicos, procedimientos que estimulan el acceso y empoderamiento de la información, y los modelos democráticos y de gobierno participativo; en conjunto incrementan los niveles de desarrollo humano y procuran la calidad de vida de los ciudadanos. Además, incluye eficiencia y sostenibilidad en sociedad buscando el mejor uso de los recursos garantizando condiciones para el beneficio colectivo. (Acosta, 2022: 95). </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Fetichismo de las cosas y determinismo tecnológico  </H4>

<P>Mencionaremos dos críticas teóricas no incluidas por los autores ya señalados. Las caracterizaciones padecen del fetichismo de las cosas (mercancías), puesto en evidencia por Marx hace ya más de 150 años, consistente en reducir las relaciones sociales a relaciones entre cosas, y no entre sujetos sociales mediadas por éstas. En sus palabras: </P>

<P>Lo que aquí adopta, para los hombres, la forma fantasmagórica de una relación entre cosas, es solo la relación social determinada existente entre aquellos […] A esto llamo el fetichismo que se adhiere a los productos del trabajo no bien se los produce como mercancías, y que es inseparable de la producción mercantil. (Marx, 1975 [1867]. T. I, V. I.: 89). </P>

<P>Es el mismo fetichismo, la misma ideología encubridora neoliberal que hace que hablemos del mercado donde se enfrentan entre sí cosas materiales o ficticias (productos, acciones de empresas, capitales, entre otras), y no entre los detentadores privados de ellas (productores, acaparadores, especuladores, inversionistas etc.). En nuestro caso, es “la ciudad”, conjunto de soportes materiales y medios de producción incluidas las TIC, las que serían inteligentes, y no los actores urbanos que las controlan, usan y abusan de ellos. </P>

<P>Al mismo tiempo, tanto la sociedad informacional como la ciudad informacional o inteligente son prisioneras del determinismo tecnológico consistente en que es la tecnología –aún en su versión marxista más amplia de fuerzas productivas, que no suele ser la utilizada entre los elogiosos de las tecnologías de la información y comunicación–, lo que caracteriza a un modelo de desarrollo (o patrón de acumulación) y sus territorios, en este caso, las ciudades, y no la arquitectura compleja y la dinámica histórica de las relaciones sociales de propiedad de los medios de producción y de intercambio, de explotación de la fuerza de trabajo, de poder político, de dominio cultural, de producción, intercambio y apropiación de los soportes materiales territoriales.  </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>¿Quiénes se benefician de las ciudades inteligentes? </H4>

<P>La “triple hélice” que mueve a las ciudades inteligentes estaría formada por empresas-gobierno-academia (Leydesdorf y Deakim, 2011, en Matus y Ramírez. 2016: 25-27). Los papeles de cada uno de estos motores están claros para nosotros. Las empresas privadas, además de producir los medios materiales indispensables para la generación y transmisión de la información y el conocimiento5, son grandes usuarios de ellos en muy diferentes ramas de la producción donde se utilizan para la automatización, el control numérico, la robótica, en el diseño y la producción ayudada por computadora, en la producción flexible y sus sistemas, el Kanban y la producción justo a tiempo (Coriat, 1992 [1990]), de la generación y distribución de servicios improductivos, y de la circulación y el intercambio mercantil. El resultado es incrementar la composición orgánica del capital mediante el aumento del capital fijo y la disminución del variable, aumentar la productividad de la fuerza de trabajo, reducir u número y elevar la tasa de explotación de la masa de trabajadores que logran sobrevivir como tales al cambio tecnológico6. </P>

<P>Los gobiernos nacionales y locales usan las TIC en el incremento de la eficiencia en el @gobierno, en la mejora del transporte, los servicios sociales y públicos, con lo que logran reducir la masa de servidores públicos y obtener ahorros presupuestales pero aumenta proporcionalmente el desempleo generado en el sector público, aunque seguramente podría beneficiar a sus usuarios. La digitalización, las redes de miles de cámaras de video en las calles y plazas públicas sirven para el control policial de los ciudadanos y, también para protegerlos del crimen. Las TIC son hoy elementos sustantivos del poder militar ampliado característico de las grandes potencias, y también de todas las naciones en el cumplimiento </P>

<P>5 Hay que señalar que aunque los autores informacionalistas mencionan siempre el proceso de producción de los medios materiales que forman parte insustituible de las tecnologías de la información y comunicación (celulares, tablets, computadoras, aditamentos adicionales, antenas, cohetes, satélites de comunicación, etc.) que, según veremos, son parte de las empresas capitalistas hoy hegemónicas, insisten en hablar de las sociedades posindustriales o del conocimiento, negando el papel dominante de la producción en la sociedad capitalista actual. Por ejemplo, Castells en su libro de 1989, dedica su extenso capítulo 2 al análisis de la localización espacial de esta industria y sus efectos, aunque su planteamiento general sigue refiriéndose a la sociedad del conocimiento en la que la industria es secundaria y subsumida por las TIC. 6 Conocemos bien la situación de desempleo masivo y las actividades mercantiles simples que desarrollan los desempleados para sobrevivir en los países latinoamericanos, que implican que la sustitución de los trabajadores por máquinas adquiera una gravedad social notoria (Pardilla y Márquez, 2021ª) </P>

<P>de su función de mantener el sistema vigente en las sociedades de todos los signos ideológicos. La ciudad inteligente y las bondades de las TIC forman parte también de la demagogia discursiva que usan políticos y gobiernos como herramienta ideológica para mantener el poder político y sus objetivos de desarrollo, es decir, de acumulación de capital. A los académicos, los encontramos en la investigación y difusión de las TIC y las ciudades inteligentes, analizando sus avances, elaborando sus justificaciones teóricas-metodológicas, proponiendo alternativas de aplicación a los gobiernos locales o las empresas, señalando las bondades y las opciones para su utilización por los usuarios públicos y privados, criticando a los opositores; es decir, elaborando el útil discurso ideológico que, en el marco de la modernización en curso, promueve e impulsa su generalización.  </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Las TIC y la acumulación de capital </H4>

<P>Lo que no es usual en el análisis de las TIC y su papel en la ciudad inteligente es poner en evidencia su importancia en la fase actual de la acumulación de capital. La multiplicación continúa de sus usos en la producción de bienes y servicios, circulación e intercambio mercantil, o en los flujos del capital financiero, áreas específicas de la acumulación, en diversas partes de la acción gubernamental, en el desarrollo de múltiples ámbitos del trabajo individual, en el uso-consumo de millones de usuarios de la telefonía celular o la computación personal, en la obsolescencia programada de sus múltiples productos necesarios (Bosquet, 1979 [1977]), han llevado a que las empresas vinculadas a su producción, intercambio y distribución social sean campos fértiles y de primera línea en la acumulación y reproducción ampliada del capital, en su concentración y centralización, en la fase neoliberal de desarrollo.   </P>

<P>En 2021, siete de las diez mayores empresas del mundo se ubicaban en diversas ramas de la producción de equipos e instrumentos y el desarrollo de programas para las TIC y, por ende, el proyecto de las ciudades inteligentes: Apple (primer lugar en la escala), Microsoft (3), Amazon (4), Alphabet (5), Tencent (6), Facebook (7) y Alibaba (9). Por lo anterior, siete de los diez hombres más ricos del planeta en este momento, obtienen su enorme riqueza en distintos campos de la producción, distribución y uso de las TIC: Bezos, (primero en la lista), Gates (4), Zukerberg (5), Ellison (7), Page (8), Brin (9), y Ambani (10); sus fortunas rondan la obscena cifra de los 200 mil millones de dólares cada una. La pandemia del Covid 19 no afectó su enriquecimiento; por el contrario, lo aceleró: los 2.755 hombres más ricos del mundo, incluyendo los vinculados a las TIC ya señalados, en 2020, año de desarrollo de la pandemia y gracias al incremento del uso de las TIC durante ella, aumentaron su fortuna en 500 mil millones de dólares (Forbes, 2021; Dinero y Negocios, 2021). </P>

<P>Quienes podemos acceder como usuarios de las TIC nos beneficiamos del @-gobierno, o los usuarios de bajos ingresos si tienen acceso a los servicios públicos o privatizados, si su uso en la prestación de ellos se traduce en aumentos de su eficiencia, aunque no bajen relativamente sus precios y no aumente la accesibilidad a ellos. Pero la pregunta real es si son los más beneficiados, o solo lo son en la medida que el capital aumenta desproporcionalmente su tasa y masa de ganancias. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>La brecha digital y sus determinaciones </H4>

<P>En el grado de equipamiento de las TIC y en su uso como herramientas en la implantación de las ciudades inteligentes, encontramos brechas digitales muy diversas, entendidas como desigualdades en el acceso y apropiación de sus instrumentos (Márquez y Pradilla, 2018). Son muy notorias entre nuestros países de América Latina y los capitalistas hegemónicos, pero también lo son entre los de la región, entre las distintas ciudades y regiones de cada una, </P>

<P>o entre sus diversas clases sociales. En América Latina, en 2017 el acceso a internet móvil, condición necesaria del uso de muchos instrumentos de las TIC, era muy desigual entre países: en Uruguay, Brasil, Chile y Costa Rica llegaba a 80% de la población, mientras que en Guatemala, Honduras, Haití y Nicaragua solo al 30%; en 2019 el 33% de la población latinoamericana carecía de acceso a internet (CEPAL, 2020ª; Finquelievich, 2022)). </P>

<P>Mientras las grandes metrópolis de la región, tomadas como conjuntos, tienen acceso a los medios de información y comunicación necesarios para convertirse quizás en ciudades inteligentes según las definiciones ya señaladas, los pequeños asentamientos campesinos dispersos, las poblaciones semirrurales o las pequeñas ciudades carecen de ellos y no podrán llegar ahora a serlo. La brecha digital social excluye a los más pobres de las ciudades y a casi todos los campesinos de las posibles ventajas del uso productivo o de consumo de las herramientas tecnológicas (Finquelievich, 2022). Y hay que señalar que gran parte de la población usa herramientas como el celular, las tablets o las computadoras para el acceso a contenidos simplemente recreativos en Facebook, Instagram, Tik Tok y otras muchas redes sociales y páginas web que difícilmente podremos calificar de “uso inteligente de las TIC”. </P>

<P>Los países de América Latina son víctimas de factores estructurales que dificultan tanto su acceso institucional a las TIC, como el mantenimiento actualizado de sus herramientas que se renuevan constantemente como resultado de su avance real o su obsolescencia programada desde la producción y la programación.  </P>

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<Lbl>* </Lbl>

<LBody>La subordinación tecnológica de nuestros países que no realizan la investigación y desarrollo de estos medios; y aún los más avanzados solo ensamblan las TIC, mientras su núcleo fundamental se innova y produce en los países hegemónicos, incluyendo ahora a China.  </LBody>
</LI>

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<Lbl>* </Lbl>

<LBody>Los países latinoamericanos son víctimas de la contradicción estructural de la balanza de pagos, consistente en que nuestros productos de exportación, por lo general primarios, pierden valor relativamente en relación con los industriales, en particular los de las TIC, y que su masa no aumenta en la realidad al mismo ritmo que las necesidades de importación, dando lugar a la permanencia de un déficit de la balanza de pagos y al endeudamiento internacional para cubrirlo. Esta realidad histórica de la industrialización latinoamericana, conocida como la ley Singer-Prebisch, se mantiene hoy en el marco de la reprimarización de las exportaciones de la región (Guillén, 1984; Pradilla, 2018).  </LBody>
</LI>
</L>

<P>*Las tecnologías digitales tienen un alto costo, que se repite periódicamente debido a la necesidad de su reposición permanente derivada de la obsolescencia programada ya sea de su hardwere o de su softwere en procesos entrelazados. Las restricciones presupuestales de los gobiernos locales, particularmente de los municipios chicos o medianos, o los bajos niveles de remuneración de los trabajadores son factores básicos de la imposibilidad de mantenerse actualizados en este campo.  </P>

<P>* La fragmentación de los gobiernos de los distintos componentes municipales de las áreas metropolitanas diferencia a partes de la metrópoli en su desarrollo digital y el uso tecnológico. Se diferencian las áreas ocupadas por empresas productivas, comerciales y de servicios o habitadas por sectores de altos ingresos, los municipios ricos, y las ocupadas por viviendas de sectores populares, los municipios pobres. Por ello, en nuestras ciudades solo existen focos urbanos, zonas “inteligentes” reducidas donde podría desarrollarse la llamada “economía del conocimiento”. La pandemia del Covid 19, durante la cual se ha buscado el uso de medios electrónicos para sustituir el trabajo y la educación presencial por el-la virtual ha dado muestras evidentes de esta enorme brecha digital (Márquez y Pradilla, 2021c). </P>

<P>Finquelievich, retomando a la CEPAL, señala en términos demasiado moderados lo que sería una conclusión preliminar: </P>

<P>El desarrollo y la adopción de soluciones tecnológicas están condicionados por factores estructurales: una estructura productiva heterogénea, un mercado laboral que sufre una marcada informalidad y precariedad, una clase media vulnerable, un Estado de bienestar debilitado, una infraestructura digital deficiente y restricciones socioeconómicas al acceso y la conectividad. (Finquelievich, 2022: 53). </P>

<P>Por lo tanto, las grandes dificultades para construir ciudades inteligentes, a la manera de las deseadas por los integrantes de la “triple hélice”, no son solubles mediante la buena voluntad política o herramientas financieras; son estructurales derivadas de la historia del desarrollo desigual de nuestras formaciones sociales. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>El ocultamiento de las contradicciones urbanas </H4>

<P>Las adjetivaciones de la ciudad, incluyendo la de inteligente, tienden a ocultar las graves contradicciones urbanas presentes en las ciudades latinoamericanas, particularmente en las grandes metrópolis, que a la vez son paradójicamente los objetos de ese deseo entre los académicos y políticos, independientemente de las buenas o malas intenciones de sus autores. Como hemos señalado en diversos textos, más recientemente en 2016 y 2021 (Pradilla, 2016; Pradilla y Márquez, 2021ª), son muchos los problemas que se combinan complejamente en ellas. </P>

<P>La industrialización tardía, trunca, dependiente tecnológicamente, contradictoria y limitada, y la desindustrialización prematura, en particular en las grandes ciudades, unida a otras transformaciones económicas como la producción flexible y el libre mercado monopólico, han llevado a su terciarización dominada por la “informalización” como forma estructural de subsistencia de los desempleados a lo largo de su historia reciente, que llegaba en 2015 en promedio a cerca de la mitad de la población económicamente activa (PEA) de la región (47 %); sus actividades de subsistencia están siempre presentes como parte del paisaje en las calles de nuestras ciudades, o nutren a la delincuencia organizada que asola el campo y la ciudad en la región. El desempleo masivo, la penuria de la subsistencia y los bajos salarios e ingresos, hacían que, en la región, en 2017, antes de la pandemia, el 30,7% de la masa poblacional se encontrara en situación de pobreza moderada y el 10,2 % en pobreza extrema (CEPAL, 2020). Hoy, en medio de una pandemia que se resiste a desaparecer, es seguro que estas cifras han aumentado significativamente. </P>

<P>Las infraestructuras (vialidades y drenajes, saneamiento, etc.), los servicios públicos (agua potable, energía, transporte), y sociales (educación, salud, recreación, etc.), la vivienda popular, son siempre deficitarios en cantidad y calidad para los sectores de más bajos ingresos, en las grandes o pequeñas ciudades y en los asentamientos humanos rurales, mostrando el recurso muy limitado en ellos a las TIC para su mejoramiento; su uso fundamental, cuando ocurre, está en los sistemas de cobro del servicio, en beneficio de los gobiernos locales.  </P>

<P>La omnipresente contaminación ambiental del agua, el aire y el suelo, contradictoriamente menor en las áreas urbanas más atrasadas, en especial la que genera gases de efecto invernadero, la que destruye ámbitos naturales y solo sirve para despojar a las comunidades de su tierra y agua, domina nuestros países en esta fase de extractivismo generalizado (Pradilla, 2018; Lavore 2021). El desarrollo insuficiente e ineficiente del transporte público y el predominio del automóvil privado, es ejemplo del avance tecnológico pero causante del atascamiento vehicular de la vialidad. La tecnología avanzada se usa para la destrucción de las fuerzas productivas sociales y no para su desarrollo. Los riesgos naturales y socio-organizativos van en aumento debido tanto a la destrucción de los equilibrios ambientales como al uso de nuevas tecnologías, incluidas las TIC, para la explotación acelerada de los recursos naturales. La concentración de actividades en las urbes, lejos de contribuir a su vida inteligente, son factores de riegos y desastres socio-organizativos crecientes y contribuyen mayoritariamente a la contaminación atmosférica. </P>

<P>La violencia ciega, en particular contra las mujeres, y el crimen organizado o incidental que la produce, creciente en relación directa al negocio económico que genera el narcotráfico, el contrabando de bienes y personas, la extorsión, crece también en proporción directa con la sobrepoblación relativa y la pobreza, pues representa una alternativa de subsistencia de esta carne de cañón. Los gobiernos han sido hasta ahora incapaces de erradicarla o mitigarla y es, sobre todo en Centroamérica y México, un elemento determinante en las migraciones internacionales contenidas mediante la represión y la violación de los derechos humanos. </P>

<P>La realidad latinoamericana no nos indica un avance real hacia la inteligencia urbana, sino su contrario, un camino sin final cercano hacia la destrucción de las fuerzas productivas naturales y humanas. La tecnología, incluidas las TIC, independientemente de los discursos de los actores de la triple hélice, es una herramienta de este proceso, reemplazando cada vez más a la fuerza de trabajo por máquinas, herramientas, programas, aplicaciones, etc. </P>

<P>Hoy, en la mayor parte de los países del área, en particular en México, no se están planteando soluciones estructurales a las contradicciones urbanas debido a que ellas son resultado de las </P>

<P>características, políticas y procesos propios del patrón neoliberal vigente aún en los países de la región, que ni siquiera han sido erradicadas por los gobiernos “progresistas” que han gobernado o gobiernan en los países y ciudades sobre todo desde el año 2000 (Pradilla, 2018). </P>

<P>Una contradicción, visible en la Ciudad de México, que muestra que con la tecnología no se avanza necesariamente hacia la inteligencia urbana es que junto a un edificio inteligente, en un nodo dotado de todas las TIC, cuya construcción fue altamente contaminante (Lavore, 2921), en la banqueta a su lado, encontramos a un informal en un auto desvencijado con la cajuela abierta vendiendo comida a los empleados en el edificio que de pie comen tacos pues su salario es tan bajo que no pueden satisfacer su necesidad en los restaurantes ubicados en sus modernas y tecnologizadas oficinas. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>¿Inteligencia Urbana? Una conclusión </H4>

<P>Las conclusiones a las que llegamos después de esta somera reflexión son bastante sencillas de plantear. Partimos, evidentemente, del hecho de que la inteligencia es una condición de existencia exclusiva de los seres humanos –y algunas especies animales– y no de los objetos simples o aún complejos como las TIC y las ciudades formadas por soportes materiales inanimados elevados a esta situación por el fetichismo de las mercancías. </P>

<P>Las ciudades latinoamericanas enfrentan barreras estructurales insalvables en la situación económica, política y social actual, que les impiden alcanzar los objetivos de modernización tecnológica en la economía, la gestión pública y la vida cotidiana mediante el uso de TIC y otras herramientas definidos por diversos actores societarios como informatización adecuada para alcanzar el estatus de ciudad inteligente. Cuando mucho se lograrían estas metas en las áreas de ubicación de empresas productivas, comerciales, de servicios y finanzas capitalistas modernas y las de vivienda de los sectores de altos ingresos; en tanto, esta “inteligencia” brillará por su ausencia en las áreas populares mayoritarias de nuestras ciudades y campos debido a la existencia de las barreras hoy insolubles ya señaladas. </P>

<P>Por nuestra parte concluimos, siguiendo nuestras referencias teóricas que no hay ciudades inteligentes. Lo Inteligente sería que los actores urbanos realmente empoderados – empresarios, gobernantes y políticos– resolvieran las contradicciones estructurales, señaladas continuamente por los investigadores críticos, usando todos los medios de la economía y la política; no agravarlas con la desigualdad digital existente. En la solución a largo plazo de las mayores contradicciones urbanas, las sufridas por los sectores mayoritarios de la población trabajadora, habrá que utilizar todos los instrumentos en manos de la inteligencia política, incluyendo las tecnologías de la información y la comunicación. </P>
</Sect>

<Sect>
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<P>Problemas de acción colectiva en el funcionamiento de tecnologías para ciudades inteligentes para la reducción de riesgos por desastres: construcción de un marco de </P>

<P>análisis </P>

<P>Miguel Adolfo Guajardo Mendoza1 </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Introducción </H4>

<P>El objetivo de este capítulo es proponer un marco para analizar el uso de las tecnologías de ciudades inteligentes para hacer frente a desastres, así como los problemas de acción colectiva que usualmente surgen entre los actores que tienen algún papel en estas situaciones. La pregunta de investigación que orienta el capítulo es ¿cómo diferentes escenarios de resolución de la acción colectiva inciden en las posibilidades de éxito o fracaso de las estrategias que incorporan tecnologías de ciudades inteligentes? Para responderla se proponen dos escenarios extremos. El primero es el escenario sinérgico que surge cuando existen condiciones para que se produzca la acción colectiva. El segundo, se produce cuando dichas condiciones no están presentes, lo cual fomenta que se haga un uso fragmentado de estas tecnologías. </P>

<P>Una segunda pregunta que se deriva de los dos escenarios planteados es ¿cuáles son las condiciones que pueden maximizar la probabilidad de ocurrencia de la acción colectiva en una estrategia para afrontar desastres que incorpora tecnologías de ciudades inteligentes? La primera condición propuesta es que, entre los afectos o participantes en un desastre, exista una superestructura organizacional previamente establecida para regular las interacciones o dirimir conflictos (Markussen et al., 2014). De tal forma que cuando se produce el desastre los actores cuentan con rutinas o procedimientos instituidos para lograr acuerdos rápidamente. La segunda condición es que un actor predomine sobre los demás, sea porque tiene las facultades, recursos o conocimiento para hacerlo en un momento dado ((Davis y Moore 1945; Tilly 1999; Magee y Galinsky 2008;). </P>

<P>Investigador en El Colegio Mexiquense, A.C., Estado de México, Zinacantepec. Correo-e: mguajardo@cmq.edu.mx. ORCID: https://orcid.org/0000-0003-2967-7958. </P>

<P>El concepto de ciudad inteligente está construido sobre la base de un conjunto de Tecnologías de Información y Comunicaciones (TICs) que prometen una mejoría en el bienestar de las personas. Las que se están utilizando con más frecuencia para reducir los riesgos por desastres son las redes sociales, aplicaciones en dispositivos portátiles, drones, robots, sistemas de detección, internet de las cosas, así como plataformas con inteligencia artificial. El objetivo ha sido mejorar los flujos de información; entender a profundidad la conducta de las personas durante la ocurrencia de desastres; así como recolectar, acopiar, analizar e integrar datos relacionados con desastres para diseñar estrategias de acción. </P>

<P>Uno de los ámbitos en los que dichas tecnologías se han aplicado es en la reducción de riesgos por desastres, en ocasiones bajo el supuesto de que pueden funcionar con un mínimo de intervención de las personas que sufren estas situaciones, o de quienes participan para tratar de atenderlas. En contraste, en este capítulo se plantea que no pueden ofrecer los resultados prometidos sin la participación articulada de los actores que experimentan dichos desastres, así como de los gobiernos, organizaciones no gubernamentales, empresas privadas u otros que tengan algún papel en las acciones para prevenirlo o mitigarlo. </P>

<P>Para facilitar el diseño del marco de análisis propuesto en este artículo se asume que las tecnologías antes señaladas pueden desplegarse en dos escenarios. En el primero, se encuentran resueltos los problemas de la acción colectiva, tanto entre las personas que experimentan la situación de desastre, así como entre los actores público – privados que participan en las acciones para reducir dichos riesgos o mitigarlos. Cuando esto ocurre, se potencian los beneficios de la incorporación de estas tecnologías </P>

<P>Por ejemplo, el uso de redes sociales para alertar de peligros es más efectivo si todos los habitantes de una zona tienen páginas comunes para compartir información. Otro ejemplo es el uso de sensores, como las alertas sísmicas, que serán poco útiles si no existen protocolos internalizados para la actuación organizada de edificios o zonas habitacionales densamente pobladas. Un tercer ejemplo es el uso de sensores en dispositivos portátiles, usados para recolectar datos sobre mareas o temperaturas, que se asocian con inundaciones o sequías. Los beneficios de esta última tecnología serían limitados sin reglas compartidas para la recolección, acopio o análisis de los datos recogidos. </P>

<P>En el segundo escenario se asume que los problemas de acción colectiva no están resueltos, por lo que las personas que participan en las acciones para hacer frente a un desastre lo hacen de forma descoordinada, aislada e independiente. Incluso, las acciones de distintos participantes podrían ser contradictorias o neutralizarse entre sí. Cuando las tecnologías de ciudades inteligentes se despliegan en este escenario son utilizadas como elementos secundarios, sin que puedan desplegar todo su potencial. La razón de lo anterior es porque, aunque las TICs son cada vez más portátiles con acceso casi permanente a internet, su uso para una estrategia frente a un desastre requiere un grado mínimo de centralización. </P>

<P>La descentralización de criterios, protocolos o estrategias para recabar datos es un caso particular que refleja los efectos negativos de la ausencia de acción colectiva en el funcionamiento de las tecnologías. Por ejemplo, cuando no existe un acuerdo o consenso sobre la forma en que distintas redes de sensores recolectarás información sobre un fenómeno que potencialmente puede desencadenar un desastre, como los sismos, lo que se genera son islas de información que no pueden integrarse o analizarse de forma comparada, lo cual limita severamente su potencial. </P>

<P>El capítulo se divide en cuatro secciones para su mejor comprensión. La primera presenta una revisión de la literatura sobre el uso de tecnologías de ciudades inteligentes frente a situaciones de desastre. La segunda explica detalladamente la importancia de la acción colectiva para que dichas tecnologías puedan desplegar todo su potencial. Por su parte, la tercera contiene algunas hipótesis de investigación surgidas a partir del análisis realizado en el capítulo, las cuales son susceptibles de ser puestas a prueba en futuros trabajos. Finalmente, la cuarta sección contiene las reflexiones finales. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Las tecnologías de ciudades inteligentes para los desastres </H4>

<P>Las ciudades inteligentes han sido definidas de múltiples formas en la literatura académica (Sue et al., 2011; Morozov y Bria, 2018). En este apartado presentaremos algunas de estas definiciones para analizar sus principales componentes. Las ciudades inteligentes implican el uso de las Tecnologías de Información y Comunicaciones (TICs) para detectar, analizar e integrar la información clave de sus sistemas centrales. Su objetivo es ofrecer una respuesta inteligente a diferentes desafíos como los servicios públicos, aspectos medioambientales, seguridad pública, así como actividades comerciales, entre otros (Su et al., 2011). </P>

<P>El concepto de inteligente se relaciona con la capacidad de gestionar las ciudades de forma estratégica, haciendo un uso intensivo de la información que se genera en distintos ámbitos, la cual es recabada gracias a la implementación de tecnología. No se debe confundir el concepto de ciudad digital con el de ciudad inteligente, lo primero tiene que ver exclusivamente con el uso de tecnologías como sensores remotos, sistemas de posicionamiento global, sistemas de información geográfica, así como una infraestructura generalizada de conectividad en un entorno urbano (Su et al., 2011). En cambio, este capítulo sostiene que una ciudad inteligente asume lo digital como un elemento necesario, pero no suficiente, pues también requiere una gestión estratégica para que la tecnología pueda ofrecer soluciones más robustas a los tradicionales problemas de los centros urbanos modernos. </P>

<P>El adjetivo “inteligente” está actualmente en todas partes sin que necesariamente tenga un significado inequívoco o consensado. Se ha usado como sinónimo de “atractivo”, “favorable para la innovación”, “flexible”, “autoajustable”, “autónomo”, “ecológicamente amigable” e “integral” (Morozov y Bria, 2018; 2). Uno de los usos más prominentes de este adjetivo ha sido el de ciudades inteligentes, que ha logrado capturar la imaginación de ciudadanos, políticos, administradores públicos, empresarios e instituciones académicas que se han dado a la tarea de diseñar entornos ideales con promesas que difícilmente pueden hacerse realidad. Una crítica es, justamente, que esta idea está desconectada de los problemas que experimenta la gente en la realidad, sobre todo en ciudades de países no desarrollados (Morozov y Bria, 2018). </P>

<P>Lo inteligente normalmente tiene que ver con los avances que se despliegan para optimizar el uso de recursos existentes, la producción de nuevos, la idea de cambiar el comportamiento de los usuarios, así como de incrementar la flexibilidad, seguridad o sustentabilidad de los entornos urbanos (Morozov y Bria, 2018; 4). Sin embargo, una de las críticas más importantes es que las ciudades son finalmente un entorno en el que coexisten actores económicos, sociales, así como políticos, que son relevantes en el éxito o fracaso de cualquier iniciativa que amerite la incorporación de tecnología. Por ello, no es posible desconectar los estudios sobre ciudades inteligentes de aquellos que han estudiado las condiciones bajo las cuales se produce cierta colaboración entre los distintos tipos de actores. </P>

<P>En este capítulo se busca alejarse de las posturas que consideran que las tecnologías son, incondicionalmente buenas para lidiar con situación de emergencia o desastres (Nakagawa y Shaw, 2004; Dynes, 2005; Tatsuki y Hagashi, 2002; Kage, 2010; Aldrich, 2012). En cambio, en situaciones de desastre, que se definen como eventos dañinos y destructivos que amenazan el bienestar de los individuos (Aslam Saja et al., 2018), las tecnologías pueden o no ser útiles dependiendo de la forma en que se estructure la acción colectiva de quienes participen en actividades para hacerles frente. </P>

<P>Las tecnologías de ciudades inteligentes pueden ser valiosas para para recoger datos, analizarlos, incidir en los comportamientos de las personas, así como mejorar los flujos de comunicación en una situación de desastre. Sin embargo, todas actividades son finalmente medios para alcanzar un fin más importante: reducir los daños a la ida humana, así como a las propiedad e infraestructuras. El argumento central de este capítulo es que estos beneficios solo pueden obtenerse de forma plena bajo ciertas condiciones relacionadas con la acción colectiva de los actores involucrados. </P>

<P>A continuación, se detallan algunos de estos beneficios, por ejemplo, la posibilidad de mejorar los flujos de información, algo que puede ser crucial en situaciones que ameritan una reacción rápida por parte de los afectados, en una inundación, por mencionar un caso, para que puedan desalojar sus viviendas oportunamente. Otro uso de este tipo de tecnologías es la posibilidad de realizar mejores diagnósticos que prevengan situaciones de riesgo, a partir de los datos e información recabada en tiempo real. Por ejemplo, los sensores que monitorean la actividad sísmica han generado un mapa preciso de las zonas más vulnerables en la Zona Metropolitana de la Ciudad de México, lo cual teóricamente podría ser un insumo para reorientar la construcción de vivienda en el futuro. </P>

<P>En el siguiente apartado se explica con detalle cuáles son las tecnologías de ciudades inteligentes utilizadas en situaciones de emergencia, así como los beneficios que pueden ofrecer. Se procura hacer una revisión crítica de la literatura para sopesar dichos beneficios de forma equilibrada, considerando los riesgos, excepciones o situaciones contraproducentes que ocasionalmente también se pueden generar. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Las tecnologías de ciudades inteligentes para afrontar situaciones de desastres </H4>

<P>De acuerdo con Houston et al., (2015) las tecnologías que con más frecuencia se utilizan para prevenir o mitigar situaciones de desastre son: las aplicaciones de dispositivos móviles, drones, robots, sensores, redes sociales, internet de las cosas, tecnologías geoespaciales o de localización e inteligencia artificial. De acuerdo con el mismo autor pueden existir cinco tipos de usuarios de dichas tecnologías: individuos, comunidades, organizaciones, gobiernos, así como medios de comunicación. Cada usuario les asigna un uso diferente debido a sus roles particulares en un evento o situación de desastre. </P>

<P>Las aplicaciones son esencialmente programas de software que tienen como objetivo realizar una función determinada para los usuarios. Las más utilizadas para situaciones de desastre son las que se instalan en dispositivos móviles, porque son portátiles lo cual permite que cualquiera se informe o se entere en tiempo real de determinados acontecimientos. Un ejemplo del uso de estas tecnologías para desastres es la FEMA (Agencia Federal de Gestión de Emergencias por sus siglas en inglés). Esta aplicación auxilia a los estadounidenses para la prevención, ocurrencia, así como recuperación de un evento de desastre, como avalanchas, heladas, huracanes, inundaciones o sismos. Además, facilita la comunica automática con bomberos, guardabosques, policía, o con el 911, para acelerar cualquier llamado o comunicación (Ludwig et al., 2017). Otro ejemplo es la App I-REACT que fue lanzada en 2019 en la Unión Europea para que los usuarios pudieran compartir información, imágenes o videos relacionados con riesgos naturales. Los usuarios pueden monitorear condiciones ambientales, compartir información, así como datos para que otros estén preparados ante una contingencia. Los reportes sobre riesgos son verificados y evaluados por el resto de los usuarios para que se filtren las noticias falsas. Esta aplicación también interactúa con redes sociales, por ejemplo, filtrando los tuits más importantes sobre algún fenómeno de desastre en curso. También, contiene recomendaciones sobre lo que se debe hacer durante este tipo de situaciones sea en la fase preventiva, durante el evento o para la reconstrucción2. </P>

<P>Existen otras aplicaciones que no son para el público en general, sino que se utilizan principalmente por socorristas, personal de centros de mando, o brigadistas que se encuentran en medio de un desastre. El ejemplo más claro es DistressNet que es una aplicación inalámbrica que relaciona sensores, bases de datos, mapas, así como personas, mediante dispositivos móviles con acceso a internet (George et al. 2010). En este caso, se trata de un instrumento para la gestión de desastres que ha sido utilizado de forma exitosa en el terreno, porque facilita la evaluación de infraestructura, el rescate de personas, así como el mapeo de zonas de riesgo. </P>

<P>Por su parte, los drones, así como los robots son dispositivos que tienen como principal objetivo el control a distancia de algunas operaciones que pueden ser potencialmente de alto riesgo. Desde finales de la década de los 90´s se empezó a probar la eficacia de los robots para emergencias a través de competencias como RoboCup en Japón (Kitano et al. 1999). Son especialmente útiles en derrumbes, inundaciones e incendios, en los que el acceso para las personas es imposible. Una de las primeras ocasiones en las que utilizaron fue después de los ataques al “World Trade Center”, mediante el despliegue de robots de búsqueda pues en </P>

<P>2 La información puede consultarse en: The first European app to empower citizens against floods, fires and extreme weather | News | CORDIS | European Commission (europa.eu). Información consultada el 31 de enero de 2022. </P>

<P>ese momento era inviable que ingresaran las personas dado que el combustible de los aviones que se estrellaron con las torres seguía ardiendo3. </P>

<P>Un ejemplo del uso de drones en situaciones de desastre ocurrió en Mississippi, Estados Unidos, después del paso devastador del huracán Katrina en 2005. Un equipo de rescate utilizó drones para medir el alcance de los daños ocasiones por esta tormenta, lo cual es más fácil de hacer con una visión aérea. Gracias a ello fue posible trazar mejores rutas para el despliegue de los botes de rescate, para recoger algunas personas que estaban varadas en los techos de las casas. Durante este desastre también se utilizaron drones para revisar los daños debajo de algunos puentes vehiculares, lo cual permitió su reapertura de forma segura4. </P>

<P>Los drones también pueden funcionar como una red de sensores aéreos que captan datos continuamente, los cuales pueden descargarse en repositorios, servidores, sitios web o aplicaciones (Quaritsch et al., 2010). En ese sentido, un conjunto de este tipo de dispositivos puede convertirse en una red de monitoreo más precisa, más duradera e integral, que los sensores instalados en tierra. Estos últimos son vulnerables porque pueden ser destruidos durante el desastre, además de que sólo pueden captar datos en los puntos en los que fueron fijados. En cambio, los drones equipados con sensores han conseguido proveer servicios de telefonía móvil temporal (Hayajneh et al. 2016). </P>

<P>Otra de las tecnologías que empiezan a utilizarse frecuentemente para la atención a desastres son las redes sociales. Todas ellas pueden ser útiles para agilizar los flujos de información antes, durante o después de la ocurrencia de un desastre. Una forma de hacerlo es mediante la emisión de alertas tempranas, anuncios generales, solicitudes de auxilio, así como la coordinación de las actividades para la recuperación, que puedan diseminarse de forma acelerada entre una comunidad. Lo anterior, significa que este tipo de tecnologías son de gran utilidad a lo largo de las diferentes etapas de un desastre (prevención, ocurrencia, mitigación y recuperación) (Houston et al., 2015; 14). </P>

<P>3 La información puede consultarse en: After Disaster Strikes, a Robot Might Save Your Life | Discover Magazine. Información consultada el 31 de enero de 2022. 4 La información puede consultarse en: After Disaster Strikes, a Robot Might Save Your Life | Discover Magazine. Información consultada el 31 de enero de 2022. </P>

<P>En general, las redes sociales pueden ser un banco con múltiples datos e información susceptible de analizar. Por ejemplo, se ha argumentado que Twitter puede utilizarse en procesos de operaciones logísticas o humanitarias para mejorar la comunicación entre quienes están involucrados en una situación de desastre natural (Quezada et al., 2020; 3). Los autores utilizaron el enfoque de Análisis de Redes Sociales (ARS) retomando los datos generados por esta red social durante la erupción del volcán Sinabung en 2018, analizando los usuarios, hashtags, así como URL´s. La información obtenida permitió comprender mejor cuáles eran las principales preocupaciones, opiniones o acciones que estos tomaron durante este evento. </P>

<P>Las redes sociales también pueden ser un medio importante para establecer una comunicación efectiva entre los diversos afectados por un desastre, las organizaciones de la sociedad civil que desarrollan acciones para hacerle frente, así como los gobiernos (Mills et al. 2009; Vos y Sullivan 2014). Cuando los medios tradicionales de comunicación como los teléfonos fijos o celulares fallan, lo cual suele suceder durante los desastres, las redes sociales ofrecen una alternativa de comunicación a gran escala sin grandes costos o barreras de entrada, salvo el acceso a internet. </P>

<P>Las tecnologías geoespaciales son otro de los medios que con frecuencia se utilizan en situaciones de desastre. Básicamente, permiten generar mapas adaptables que van dibujando los desafíos en torno a una zona de desastre, los cuales son finalmente un medio para mejorar la toma decisiones (Cova, 1999). Los mapas que se usan para situaciones de desastre han evolucionado a medida que han ido surgiendo dispositivos móviles con sistemas de georreferenciación. Esto último ha permitido que ahora existan estrategias de mapeo descentralizadas que pueden irse generando de forma simultánea por múltiples actores (Kawasaki, Berman y Guan 2013). </P>

<P>Esto último ha sido conocido como “crowdsourcing” o mapeo participativo, que implica un compromiso e involucramiento fuerte por parte de los ciudadanos, así como de la sociedad civil que participa como voluntaria en los procesos de georreferenciación durante un desastre (Kankanamge et al., 2019). El término fue acuñado por Howe (2006) aunque no surgió originalmente como una idea para la reducción de riesgos por desastres. Se refiere a la posibilidad de que las personas puedan personalizar el contenido espacial, generar combinaciones de mapas, así como combinar información con múltiples fuentes como redes sociales, correos electrónicos o celulares, con el objetivo de enfrentar la escasez de información que ocurre durante desastres (Miller &amp; Goodchild, 2015). </P>

<P>Existen distintas definiciones sobre el uso tecnologías geoespaciales de crowdsourcing, para algunos se trata de capitalizar el poder de las multitudes, empoderadas por las TICs, confiando en la participación ciudadana para lograr distintas metas (Boulos et al., 2011; 7). Lo cual significa que se le da a cada individuo una gran importancia como generador de información, así como un medio de ubicación o confirmación de eventos en algún punto geográfico. Esta definición se relaciona con la de Estellés y González (2012; 123) quienes la visualizan como un tipo de actividad participativa en línea en la que individuos, instituciones </P>

<P>o empresas diferentes se ofrecen como voluntarios para realizar una tarea de mapeo conjunto de información. </P>

<P>Por su parte, Riccardi (2016) menciona que el “crowdsourcing” usa el poder del internet, así como de las redes sociales para aprovechar de formas virtual el poder que tienen los individuos con el objetivo de unirlos en apoyo de un desastre. Esta definición añade a las redes sociales como un factor mediador que puede facilitar la interacción entre los individuos para la construcción de mapas colaborativos en situaciones de desastre. </P>

<P>Los ejercicios de mapeo participativo no han estado exentos de críticas, sobre todo porque la descentralización absoluta no existe, sino que los actores individuales o colectivos con más capacidades técnicas o influencia política pueden sesgar la información plasmada en los mapas (Petersen 2014, Brandusescu y Sieber 2018, (Giovani 2016, Gutiérrez 2019, Sullivan-Wiley et al., 2019). Sin embargo, esta crítica podría hacerse casi a cualquier ejercicio colaborativo que implique el uso de tecnología, sin que por ello dejen de existir beneficios tangibles que retomar. </P>

<P>Otra tecnología sumamente prometedora es el uso de sensores, así como del Internet de las Cosas, que permiten captar datos e información detallada de los sucesos en torno a cualquier situación determinada. Estos flujos de información permiten monitorear posibles situaciones de riesgo antes de que sucedan, es decir en su fase preventiva, también hacen posible una mejor actuación durante estos eventos durante la fase de ocurrencia, incluso son útiles para la rehabilitación de zonas devastadas en la fase de recuperación (Rahman et al. 2016). </P>

<P>Los sensores permiten tener una conciencia plena sobre la situación en un desastre, especialmente respecto a un conjunto de variables acotadas. Grandes volúmenes de datos precisos permiten que se tomen mejores decisiones en los momentos adecuados. Un ejemplo importante de su uso se registró durante el huracán que azotó Galveston Texas en 2008, que dejó miles de desplazados, aunque algunos otros se quedaron atrás en medio de edificios sumergidos, caminos bloqueados, además de que no contaban con servicios públicos básicos (George et al, 2010; 129). </P>

<P>Frente a la situación descrita en Galveston se instaló una infraestructura tecnológica de sensores (DistressNet), un conjunto de protocolos, así como aplicaciones requeridas para respuestas a desastres. Se trata de una red que puede funcionar bien en entornos contingentes en los que el resto de los medios de comunicación están saturados o colapsados (George et al, 2010; 134). De acuerdo con los autores, este enjambre de sensores dio una radiografía precisa de la situación en la ciudad, lo cual representó una ventaja para los socorristas que estaban operando en campo. También fue capaz de proveer de servicios de telefonía móvil temporal en la zona. </P>

<P>Otra modalidad de sensores son los que proporcionan una alerta temprana ante posibles desastres. Estas redes de sensores inalámbricos fijos pueden ofrecer información previa a la ocurrencia de los desastres, que permite realizar desalojos, evacuaciones e implementar protocolos de forma oportuna, con lo cual podría reducirse la pérdida de vidas humanas o de bienes materiales (Rahman et al., 2014). Los sensores también pueden ser útiles cuando se combinan con otras tecnologías, como los drones, como se señaló anteriormente en esta sección. En estos casos se convierten en enjambres móviles que pueden desplazarse para determinar las condiciones de distintos lugares o infraestructura (Kaku, 2019).  </P>

<P>Además de la posibilidad de instalar sensores en otros dispositivos existe otra posibilidad que es montarlos en las personas, algo que ha sido llamado detección ciudadana (Chen, 2013). Esto es posible por la instalación de sensores interconectados no sólo en teléfonos inteligentes sino en tabletas, relojes, vehículos, ropa e incluso calzado. De esta forma surge una nueva variante de “crowdsourcing” automática en la que las personas no tienen que ser conscientes de los datos que están enviando de forma continua a un sistema central (Bossu, et al., 2018). La detección ciudadana es una fuente poderosa de generación de datos e información, aunque tiene desafíos importantes en términos de la regulación de la privacidad, así como del uso de datos personales. </P>

<P>La inteligencia artificial es la capacidad de las computadoras de lograr objetivos complejos, ya sea porque tienen una programación exhaustiva para ello, o porque tienen la capacidad de ir reescribiendo o ajustando su código para lograrlo (Tegmark, 2018). Una modalidad del uso de esta tecnología para los desastres es el análisis masivo que se hace de la información disponible en redes sociales. En ellas existe mucha información con una cantidad significativa de ruido que puede ser considerada basura, pero también contienen información importante táctica sobre daños a infraestructura, necesidades o llamados de auxilio (Imran et al., 2014). </P>

<P>Las plataformas de inteligencia artificial pueden recoger y clasificar mensajes de ciertas redes, como Twitter, en un conjunto de situaciones definidas por los propios usuarios. Las plataformas de este tipo pueden analizar cientos de miles de piezas de información de forma simultánea para clasificar mensajes sobre riesgos, a partir de la combinación de la inteligencia humana con la de las máquinas. Cuando se trata de redes neuronales, pueden incluso entrenar a un clasificador automático para que clasifique nuevos mensajes que originalmente no estaban considerados en ninguna categoría (Imran et al., 2014). Por ejemplo, a finales de 2019 la plataforma de inteligencia artificial BlueDot fue capaz de detectar un grupo de casos de “neumonía inusual” que ocurrían en un mercado de Wuhan en China, nueve días antes de que la Organización Mundial de la Salud publicara su declaración oficial alertando sobre este nuevo virus. La plataforma realiza millones de consultas de noticias, reportes e informes de las redes sociales, para después clasificarlos con técnicas de redes neuronales5. </P>

<P>En esta sección se presentaron algunas de las tecnologías asociadas a ciudades inteligentes que se están utilizando para situaciones de desastres. No son las únicas, ni necesariamente las que van a seguirse utilizando, predominantemente, en el futuro debido al gran dinamismo del cambio tecnológico que hace posible que surjan otras nuevas. Sin embargo, esta revisión da una idea de la utilidad que pueden tener frente a los desastres, pero también de los grandes desafíos que enfrentan. En todos los casos, como se verá en la siguiente sección, se necesitará que cuenten con un esquema de articulación que, de sentido, agrupe e integre de forma armónica lo que cada dispositivo, memoria o sensor produce de forma individual. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>La importancia de la acción colectiva en el uso de la tecnología </H4>

<P>La teoría de la acción colectiva ha sido frecuentemente utilizada para explicar el comportamiento humano cuando dos o más personas persiguen el mismo bien público (Marwell y Oliver, 1993; 4). Existen diferentes razones que pueden inhibir la acción colectiva, por ejemplo, cuando quienes hacen los primeros esfuerzos por arrancar este tipo de acciones terminan recibiendo los mismos beneficios de quienes se suman la final, pero incurren en costos iniciales más elevados, cuando esto ocurre no existe ningún incentivo para dar los primeros pasos lo cual provoca que el bien termine por no producirse (Marwell y Oliver, 1993). Por ello, el problema más importante detrás de la acción colectiva es el “fenómeno del gorrón” es decir, de quienes esperan hasta que los bienes públicos están establecidos, porque no existe forma de que se les pueda impedir al acceso. </P>

<P>5 La información puede consultarse en: Inteligencia artificial y coronavirus: más ‘hype’ que realidad (por ahora) | Transformación Digital | Tecnología | EL PAÍS (elpais.com). Información consultada el 31 de enero de 2022. </P>

<P>Entre los obstáculos más importantes para conseguir la acción colectiva están los de tipo comunicativo, así como organizacional, que implican lograr que los participantes se mantengan motivados, monitoreados para participar desde el primer momento, así como enterados de que pueden recibir alguna sanción si incurren en comportamientos relacionados con el “fenómeno del gorrón” (Bimber et al., 2005). Estos obstáculos pueden resultar insalvables cuando la responsabilidad de resolverlos recae sólo en los particulares, especialmente cuando se trata de actores que no han interactuado previamente. En estos casos, la desconfianza, el oportunismo o el comportamiento estratégico de los individuos puede conducir finalmente a resultados socialmente negativos. </P>

<P>Por lo anterior, se ha considerado que la organización jerárquica, de dichos actores puede ser un factor clave para la acción colectiva, de acuerdo con el argumento clásico de Olson (1965). El autor denominó grupo latente para describir a los individuos con intereses comunes, respecto a algún bien público, pero sin la estructura organizacional necesaria para resolver los problemas de coordinación u organización (Olson, 1965; 5). Por lo tanto, en muchas ocasiones los grupos latentes se quedan sin bienes públicos o acciones mutuamente beneficiosas, debido a la falta de una estructura organizacional que los incentive a contribuir </P>

<P>o los sancione cuando no lo hacen. </P>

<P>Otros autores han coincidido en que las jerarquías organizacionales pueden eliminar la ambigüedad asociada con la acción colectiva, indicando qué miembros deben contribuir a la acción colectiva, el momento de hacerlo, así como la forma, con lo cual estructuran los esfuerzos de forma productiva (Davis y Moore 1945; Magee y Galinsky 2008; Tilly 1999). No siempre se tiene la capacidad de realizar las dos principales tareas mencionadas (monitoreo -sanción). En algunos casos sólo existirá una de las dos, lo cual debilita, bajo este enfoque, las posibilidades de la acción colectiva. </P>

<P>Otro factor importante que se debe considerar es que los actores que conforman un grupo o comunidad casi nunca son iguales. Como lo sugiere Clark et al., (2006) existen algunos con más estatus debido a su prominencia, visibilidad e importancia en general, lo cual los hace más notorios que sus contrapartes. Cuando esto ocurre es común observar que todos los actores se coordinen siguiendo una línea común a partir del ejemplo, directrices o parámetros de los más prestigiados. En ocasiones, el factor diferenciador puede ser el estatus, pero también lo pueden ser los recursos financieros, capacidades técnicas o cualquier ventaja estratégica (Eckel y Wilson 2007; de Kwaadsteniet y van Dijk 2010). </P>

<P>Las tecnologías para ciudades inteligentes para la reducción de riesgos por desastres que se describieron en la sección anterior se nutren de dispositivos, sensores e información acopiada de forma descentralizada. Esto ofrece una ventaja asombrosa porque se pueden configurar redes autónomas de acopio de información, en la que los participantes no necesitan conocerse entre sí o interactuar directamente para ofrecer datos e información de gran valía en situaciones de desastre. Además, actualmente la cobertura de dispositivos móviles inteligentes es alta, incluso en países no desarrollados, que este tipo de estrategias sustentadas en dispositivos móviles con internet tienen la posibilidad de escalar rápidamente, casi sin costos adicionales para los participantes. </P>

<P>Sin embargo, estos dispositivos independientes no pueden ofrecer todo su potencial si no se encuentran interconectados, lo cual amerita una estructura central que establezca estándares de interoperabilidad, formatos claros para la recolección de datos, así como una estrategia para el acopio, análisis e integración de la información en la toma decisiones. Si un sensor recoge información en un formato incompatible con el de los demás, esta será inútil para una estrategia conjunta. Lo mismo ocurre cuando en redes sociales existen múltiples grupos o comunidades que pretenden tomar el rol de comunicadores oficiales de un desastre, las personas no sabrán a quién hacer caso, lo cual puede empeorar cuando se difunde información contradictoria. </P>

<P>El establecimiento de criterios de interoperabilidad entre dispositivos tecnológicos no es solamente un asunto técnico, porque implica que todos los actores que participan en alguna iniciativa para atender desastres se pongan de acuerdo. Se trata de un asunto político en el que algunos tratan de imponer su visión sobre el desastre, su expertise, lenguaje, así como los procesos de trabajo que usualmente desarrollan. Un mismo sismo puede ser percibido de forma diferente por ingenieros civiles, arquitectos, historiadores, médicos o policías. Cada uno tendrá prioridades distintas por lo que tratará de recabar información útil para sus propias tareas, lo cual puede generar conflictos o deliberaciones que consuman tiempo valioso. Como consecuencia del razonamiento anterior surge la primera hipótesis de trabajo del capítulo: en cualquier iniciativa para afrontar desastres las tecnologías de ciudades inteligentes pueden ofrecer su máximo potencial cuando se encuentran resueltos los problemas de acción colectiva, lo cual puede ocurrir cuando uno o algunos de los actores predominan ampliamente sobre los demás. En este caso el predominio puede ser porque se tienen facultades legales para realizar dichas tareas, o porque se tienen recursos económicos, capacidades tecnológicas o de organización superiores. </P>

<P>Siguiendo a Clark et al., (2006) se esperaría que la interoperabilidad entre los distintos dispositivos tecnológicos ofrezca su máximo potencial cuando el conflicto político esté resuelto, porque uno o unos cuantos actores predominan ampliamente sobre los demás. No debe olvidarse que cuando se trata de un desastre el tiempo de reacción es un elemento sumamente valioso, pues puede hacer la diferencia para salvar vidas humanas, por mencionar un ejemplo. Sin embargo, la predominancia de un actor tampoco es el único factor que permite obtener el máximo beneficio de estas tecnologías. Puede ocurrir exactamente lo contrario cuando quien predomina tiene un desconocimiento absoluto de su funcionamiento </P>

<P>o utilidad, en este caso la organización puede inutilizar las capacidades de todos los involucrados. </P>

<P>La organización no sólo puede generarse a partir del predominio de uno o varios actores. También es posible que existan arreglos institucionales formales o informales que se hayan construido con el paso de los años para articular la acción colectiva, sobre todo en escenarios en los que los actores son más homogéneos (Markussen et al., 2014). Esta forma de organización menos jerárquica suele descansar en comités, órganos colegiados, o cualquier superestructura organizacional que cuente con rutinas, procedimientos e instrumentos instituidos para resolver la acción colectiva. </P>

<P>Por lo anterior la segunda hipótesis es que: cuando se implementa una iniciativa para afrontar desastres que involucra tecnologías de ciudades inteligentes, en la que participan </P>

<P>actores relativamente homogéneos, estas tecnologías pueden ofrecer su máximo potencial si existe una superestructura organizacional previamente establecida. Entre más instituida se encuentre dicha superestructura se incrementan las probabilidades de que los problemas de acción colectiva se resuelvan, incluso cuando la situación de emergencia implica que se deben dirimir asuntos diferentes de los que rutinariamente se atienden por esta vía. </P>

<P>La Figura 1 resume las condiciones relacionadas con la acción colectiva, así como los impactos que se espera que pudiesen generarse en el desempeño de las tecnologías estudiadas. </P>

<P>Figura 1. Relación entre condiciones de acción colectiva e impactos en el desempeño de las tecnologías </P>
<Figure>

<ImageData src="imagenes/0000293_img_2.jpg"/>
Escenario 1 Escenario 2 Los escenarios de acción colectiva están resueltos sea por la predominancia de un actor sobre los demás o por la existencia previa de una superestructura organizacional Existe conflicto político pues no se encuentran resueltos los problemas de acción colectiva Escenarios Condiciones Las tecnologías de ciudades inteligentes pueden interoperar para ofrecer sus máximos beneficios frente a una situación de desastre Las tecnologías de ciudades inteligentes no pueden interoperar para ofrecer sus máximos beneficios frente a una situación de desastre Impactos en tecnologías </Figure>

<P>Fuente: Elaboración propia </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Reflexiones finales </H4>

<P>Las tecnologías de ciudades inteligentes pueden generar beneficios en múltiples ámbitos, por ejemplo, para hacer frente a situaciones de desastre. Particularmente, se han registrado experiencias de un conjunto de nuevas tecnologías, entre las que se encuentran las aplicaciones de dispositivos móviles, drones, robots, sensores, redes sociales, internet de las cosas, tecnologías geoespaciales o de localización e inteligencia artificial (Cova, 1999; Boulos et al., 2011; Bosu et al., 2018). Los beneficios que pueden ofrecer han sido ampliamente discutidos en este capítulo, pero se pueden resumir en generación de información, mejora de los flujos de comunicación, así como la posibilidad de diseñar mejores estrategias para todas las fases de un desastre. Sin embargo, las tecnologías no son instrumentos neutrales que puedan operar sin fricciones en los entornos urbanos en los que generalmente se despliegan. Se trata de soluciones que suelen ser puestas en marcha por múltiples actores entre los que pueden contarse a los propios afectados, organizaciones gubernamentales, organizaciones de la sociedad civil, comunidades organizadas, socorristas, así como empresas privadas. Todos ellos despliegan algún tipo de respuesta cuando se produce un desastre, sobre todo cuando se trata de eventos de gran magnitud. </P>

<P>El argumento central de este capítulo es que las tecnologías de ciudades inteligentes no pueden ofrecer todo su potencial, para atender desastres, cuando se despliegan en contextos en los que los problemas de acción colectiva son más intensos. Esto se debe a que requieren criterios para la interoperabilidad que deben ser acordados por todos los participantes, que suelen tener prioridades, agendas e intereses diferentes, que se verán reflejadas en el tipo de datos e información que querrán recabar, así como en el tipo de análisis a realizar con ellos. Por lo tanto, el establecimiento de dichos criterios de interoperabilidad no es sólo un asunto meramente técnico sino político, que requerirá mecanismos para su resolución. </P>

<P>El capítulo identifica dos situaciones en las que se pueden propiciar las condiciones para resolver los problemas de acción colectiva. La primera es cuando un actor se impone sobre los demás, sobre todo cuando tiene conocimientos mínimos sobre el funcionamiento de las tecnologías implementadas. La segunda es cuando existe una superestructura organizacional, como un comité, comisión o cualquier otra colectividad que cuente con rutinas o procedimientos instituidos para dirimir conflictos. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Bibliografía </H4>

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<P>Lisett Márquez López1 </P>
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<Sect>
<H4>Introducción </H4>

<P>Desde que se implantó el patrón neoliberal de acumulación de capital luego de la grave recesión económica de 1982, empezaron a aparecer neologismos y anglicismos para adjetivar y calificar a las ciudades, que más o menos rápidamente se hicieron populares entre los periodistas, políticos y académicos, en medio de la marea ideológica que pretendía imponer en la conciencia social el nuevo imaginario socioeconómico. Entre estas adjetivaciones se encuentran las de Ciudad Inteligente, y su correlato, el de Edificio Inteligente que designaría los inmuebles urbanos que las materializan físicamente. Las dos caracterizaciones están íntimamente ligadas al uso de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación – TIC– que tuvieron un acelerado desarrollo desde estos años en el marco de una nueva revolución tecnológica, con las invenciones de la computadora personal, el internet y el teléfono celular y su producción masiva. Hoy, estas innovaciones forman parte de la vida cotidiana y su producción, comercialización, distribución mundial y servicio operativo y de mantenimiento son realizados por gigantescos monopolios trasnacionales que figuran entre los mayores del planeta. </P>

<P>Sin embargo, a pesar de que hay autores que ubican a la Ciudad de México como Ciudad Global, México y su capital se encuentran aún en el grupo de países y ciudades económicamente atrasados, con un elevado grado de dependencia tecnológica en la producción de las TIC, grandes dificultades para la importación de estos bienes y una notoria </P>

<P>1 Profesora–Investigadora. Área de Investigación Procesos y Estructuras Territoriales, Departamento de Teoría y Análisis, División de Ciencias y Artes para el Diseño. Universidad Autónoma Metropolitana, Xochimilco. Correo electrónico lismarq@hotmail.com </P>

<P>brecha digital social en su aplicación y su uso, el cual es limitado y reservado a los grandes capitales y los sectores de altos ingresos. </P>

<P>En este trabajo, abordaremos el análisis de los procesos e iniciativas públicas mediante los cuales los distintos gobiernos del Distrito Federal, hoy Ciudad de México, han impulsado y promovido la constitución de la capital como Ciudad Inteligente y la producción de inmuebles que respondan a esta caracterización, y su aplicación prioritaria en el Paseo de la Reforma desde el año 2000, considerando que una y otros harán competitiva la economía urbana, atraerán nuevas inversiones de capital y contribuirán a su modernización y el correlativo desarrollo. Describiremos y analizaremos, pues, los alcances y limitaciones de estas iniciativas, la respuesta dada a ellas por el capital privado, en particular el inmobiliario-financiero, y los límites que han tenido los dos procesos para alcanzar los objetivos internacionales buscados. Concluiremos con unas breves reflexiones sobre ciertas características socialmente contradictorias que son propias de estos procesos en nuestra sociedad y en nuestra ciudad capital, y que dificultan notoriamente el alcance de sus objetivos. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>La ciudad inteligente y el proyecto neoliberal </H4>

<P>A finales del siglo XX, en el marco de la política neoliberal y su globalización, entendida en el discurso ideológico como una nueva fase de la evolución histórica, en la cual las economías nacionales particulares se integran en un solo sistema económico mundial, mediante flujos de mercancías, capitales e información cada vez más libres entre países, gracias a la introducción de la innovación tecnológica y especial de las TIC (Rozga, 2011), surge el proyecto, de Ciudad Inteligente, un concepto multidimensional dirigido a transformar las ciudades mediante el equilibrio del desarrollo técnico y tecnológico a la par del cuidado del medio ambiente, mejorar la calidad vida a través de una gestión eficiente y responsable de sus recursos y solucionar las problemáticas resultantes del crecimiento urbano acelerado (Rozga, 2021:78) tales como el incremento de la población urbana, la contaminación ambiental, la escasez de agua, el aumento en el consumo energético, la generación de desechos, la inseguridad, el tráfico, la desigualdad, etc.; paradójicamente, en América Latina, estas problemáticas han sido causadas a lo largo del tiempo por el funcionamiento mismo del capitalismo en sus diferentes y sucesivos patrones de acumulación (Pradilla, 2014). </P>

<P>En este contexto, surge la idea de que la tecnología se ponga al servicio de los ciudadanos para gestionar el entorno urbano de forma inteligente (Matus y Ramírez, 2016), y con ello, también surgen nuevas y numerosas definiciones conceptuales planteadas por diferentes autores y organismos, que incluyen, entre otras, las de Ciudad informacional (Castells), Ciudad digital (Masuda), Ciberciudad (Graham), Ciudad innovadora (Méndez), Ciudad creativa (Florida), Ciudad inteligente (Komninos), o expresiones como territorio inteligente, para hacer referencia a aquellos ámbitos en los que adquiere mayor protagonismo la incorporación de conocimiento (Caravaca y García, 2009: 26), todas dirigidas a mejorar la gestión, la eficiencia de los servicios públicos y la sostenibilidad ambiental. </P>

<P>Desde la perspectiva del Banco Interamericano de Desarrollo la ciudad inteligente se entiende como una ciudad innovadora que incorpora TIC y otros medios en la gestión urbana y las usa como herramientas para mejorar la toma de decisiones gubernamentales, la eficiencia en sus operaciones, la prestación de servicios urbanos y su competitividad, procurando satisfacer las necesidades de las generaciones actuales y futuras en relación con los aspectos económicos, sociales y medioambientales, resultando atractiva para los ciudadanos, empresarios y trabajadores, ya que conduce a un espacio seguro, con mejores servicios y un ambiente de innovación que genera empleos y reduce las desigualdades (BID, 2016: 14). </P>

<P>En 2014, el Parlamento Europeo (2014), en un estudio realizado para las ciudades de la Unión Europea, definió que las ciudades pueden ser consideradas inteligentes dependiendo del nivel de incorporación de tecnologías que muestren de acuerdo a seis características: </P>

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<L>
<LI>
<Lbl>1. </Lbl>

<LBody>Medio ambiente inteligente: medidas orientadas a mitigar la contaminación ambiental mediante el impulso a la generación de energías renovables, la medición, control y monitoreo de la contaminación a través de redes habilitadas por las TIC, la planificación urbana sostenible, la eficiencia y reutilización en el uso de los recursos, </LBody>
</LI>

<LI>la renovación de edificios sustentables, la aplicación de tecnologías digitales en los servicios urbanos como alumbrado público, gestión de residuos, sistemas de drenaje, recursos hídricos, etc., para monitorear, evaluar y reducir la contaminación y mejorar la calidad de los recursos hídricos. </LI>
</L>

<LI>
<Lbl>2. </Lbl>

<LBody>Movilidad inteligente: la implementación de tecnologías dirigidas a promover el uso de transporte sostenible, seguro, eficiente e interconectado, priorizando las opciones limpias y no motorizadas. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>3. </Lbl>

<LBody>Gobierno inteligente: la creación de un gobierno abierto que trabaje en la búsqueda de objetivos inteligentes como la transparencia y el acceso a datos abiertos y servicios digitales mediante el uso de las TIC, para facilitar la participación ciudadana, la gestión de los recursos y el diseño de políticas públicas. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>4. </Lbl>

<LBody>Economía inteligente: la innovación basada en el e-business y el e-commerce para atraer inversiones nacionales e internacionales, crear nuevos productos y prestar servicios innovadores mediante el uso de las TIC, y en interconexiones físicas y virtuales de flujo de bienes, servicios y conocimiento. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>5. </Lbl>

<LBody>Vida inteligente: está relacionada con el estilo de vida, comportamiento y consumo basados en el uso de las TIC, en los que se incluyen el acceso diversos servicios sociales, de salud, incluidos los culturales. Se asocia a los altos niveles de cohesión y capital social. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>6. </Lbl>

<LBody>Gente inteligente: el acceso de los ciudadanos a la educación tecnológica para formar recursos humanos con habilidades digitales, y crear una sociedad inclusiva que fomente la creatividad y la innovación, y permita aportar información, manipular y generar datos para tomar decisiones en los servicios y crear productos, mediante la creación de herramientas de participación, economía inteligente y servicios en línea. </LBody>
</LI>
</L>

<P>Basándose en estas ideas, la noción de ciudad inteligente ha ganado terreno y ha sido impulsada principalmente por la industria tecnológica, entre la que sobresalen grandes compañías multinacionales como IBM, Cisco o Siemens las cuales juegan un papel central en su introducción a nivel mundial, mediante la promoción de sus consultorías y servicios tecnológicos inteligentes con el objetivo de crear un mercado rentable e incrementar sus oportunidades de negocio (Duque, 2021), o las que producen y comercializan las herramientas digitales como Apple, Microsoft, Facebook, Huawei, Alibaba y otras; así como por organismos multilaterales y gobiernos urbanos los cuales promueven y difunden en su discurso la aplicación intensiva de tecnologías de la información en la gestión de la ciudad mediante la conectividad tecnológica, la gestión eficiente e inteligente de la infraestructura y los servicios urbanos, a través de asociaciones públicas privadas (APP) para su desarrollo o financiamiento, con el objetivo no sólo de enfrentar los retos asociados a la urbanización y al cambio climático, si no de generar ciudades competitivas que alcancen un reconocimiento internacional y atraigan inversiones extranjeras de capital. En este sentido, el concepto de ciudad inteligente se ha logrado integrar en los imaginarios de la ciudad, transformándose en un sello cada vez mas utilizado en las promesas para gobernar y solucionar los problemas de la ciudad (Tironi, 2019). </P>

<P>La Organización de Naciones Unidas, a través de ONU-Hábitat, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial han trabajado en la generación de conocimiento sobre el concepto de ciudad inteligente y se han dedicado a difundir mediante la elaboración de documentos, la organización de foros, paneles de discusión, exposiciones e incluso desafíos, –el más reciente de ellos impulsado por ONU-Hábitat para identificar soluciones inteligentes y reducir el impacto climático de ciudades como Bogotá, Colombia; Bristol, Reino Unido; Curitiba, Brasil y Makindye Ssabagabo, Uganda– (ONU-Hábitat, 2021), las rutas a seguir, estrategias, soluciones, prácticas y ejemplos de éxito, para crear herramientas, e incluso acceder a modelos de financiamiento, y en muchos casos generar asociaciones entre el sector público y privado para transformar las ciudades en ciudades inteligentes. Existen casos como el de la ciudad de Viena, Austria, que en 2012 armó la campaña Centrales eléctricas ciudadanas, una asociación entre la empresa de energía local, Wien Energy, y los ciudadanos como inversionistas para construir plantas solares locales con el objetivo de generar energía renovable (BID, 2016; Cohen, 2015). Wien Energie instala módulos solares y los ciudadanos pueden comprar hasta 10 módulos a un precio de 950 euros cada uno; con la compra de éstos, participan en la financiación de la planta solar más grande de Austria y reciben un retorno anual sobre su inversión, que también pueden obtener como vales anuales de electricidad y utilizarlos en las facturas de consumo de electricidad o en cupones de supermercado (Comunidades energéticas, 2021). </P>

<P>Desde la construcción del modelo de ciudad inteligente, muchas ciudades han iniciado la aplicación de TIC en su gestión. Algunas, según la clasificación del Smart City Observarory, elaborado por el International Institute for Management Development –IMD–, tienen mayor grado de avance, como los casos de Singapur, Zurich y Oslo consideradas las tres ciudades “más inteligentes del mundo”; otras también se han insertado en esta competencia, y han adaptado las tecnologías de acuerdo a su vocación o en algún rubro en específico: energía, movilidad, conectividad, medio ambiente o desastres naturales, educación, salud, seguridad, gobierno electrónico o participación ciudadana, y muestran diferentes grados de avance; la Ciudad de México se sitúa, como ciudad inteligente, en el lugar 108 de las 118 ciudades evaluadas a nivel mundial y en el tercer lugar entre las ciudades latinoamericanas, luego de Buenos Aires y Medellín. (SCO, 2021). </P>

<P>Según el estudio de la Corporación Andina de Fomento –CAF–, durante el 2018, América Latina y el Caribe en términos de desarrollo digital presentó un índice de 49.9, encontrándose por arriba de África (35) y Asía Pacifico (49.1); y un rezago respecto a otras regiones más avanzadas como América del Norte (80.85), Europa Occidental (71.06), los Estados Árabes </P>

<P>(55.4) y Europa del Este (52.90). Alrededor del 32% de la población en Latinoamérica no tiene acceso a servicios de internet, (CAF, 2020:13) esta brecha digital entre regiones profundiza la desigualdad respecto al acceso, uso y beneficio de las TIC entre los países desarrollados y en vías de desarrollo. En México, según la CAF, durante el 2020, el 69.7% de los hogares tenían acceso a internet (CAF, 2020:18), sin embargo, el INEGI para el mismo año registra 21.8 millones de hogares, un dato inferior (60.6% del total nacional) mediante conexión fija o móvil; para la Ciudad de México el valor es más alto: 80.5%, sin embargo, entre las principales actividades que realizan los usuarios de internet destacan: comunicarse (93.8%), búsqueda de información (91.0%), acceso a redes sociales (89.0%), interacción con el gobierno (32.8%), compra de productos o servicios (27.7%), operaciones bancarias en línea (21.7%) (INEGI, 2021:7), mismas que fundamentalmente se relacionan con la vida cotidiana de los usuarios y no como actividades para caracterizar a una ciudad como inteligente. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Los gobiernos locales y la introducción de las Tecnologías de la Información y Comunicación en la Ciudad de México </H4>

<P>En México, y específicamente en la Ciudad de México –CDMX–, la imposición del modelo económico neoliberal a principios de la década de los ochenta, la apertura comercial y de flujo de capitales, y la reinserción bajo nuevas condiciones del país en la económica mundial, propiciaron la aplicación de una serie de normas, políticas públicas y proyectos encaminados a seguir los estándares impuestos por el mercado mundial; entre ellos destacan la promoción y construcción de proyectos estratégicos de renovación urbana, y el uso de las TIC en la gestión de la ciudad, los cuales han tenido mayor protagonismo con el paso del tiempo. </P>

<P>En este sentido, durante el periodo de 2000 al 2006, con la gestión de Andrés Manuel López Obrador –AMLO– como Jefe de Gobierno de la Ciudad de México y hoy Presidente de la República (2018-2024), las estrategias de desarrollo urbano se dirigieron básicamente al impulso de corredores turísticos urbanos, de proyectos de inversión de la industria de alta tecnología, de transporte de alta capacidad y tecnología limpia cuyo más importante proyecto fue el del Metrobús, del que en 2005 se inauguró la primera línea que transita de Indios Verdes a Doctor Gálvez y cuya promoción se había hecho general en el mundo como una alternativa más económica que el Metro desde el inicio de los proyectos de Curitiba, Brasil, y Bogotá, Colombia, y a la modernización de infraestructura de comunicación y tecnología de la Secretaría de Seguridad Pública (GODF, 2001). </P>

<P>En 2012, durante el gobierno de Marcelo Ebrard Casaubón –MEC– en la CDMX (20062012), hoy Canciller del país, se expidió la Ley para el Desarrollo del Distrito Federal como Ciudad Digital y del Conocimiento, la cual se reformó en el 2014; esta ley constituía el marco jurídico para lograr el desarrollo del Distrito Federal como una ciudad digital y del conocimiento. Mediante ella se buscaba: desarrollar una infraestructura de las TIC y de comunicación del conocimiento accesible para los habitantes de la ciudad para fortalecer la prestación de servicios públicos a cargo del gobierno, en materia de salud, educación, seguridad pública, protección civil, turismo y cultura recurriendo al aprovechamiento de las TIC; favorecer el desarrollo de la cultura digital ciudadana; impulsar la creación y el desarrollo de empresas de conocimiento; formar nuevos perfiles profesionales e incluso combatir la pobreza extrema (GODF, 2012; GODF, 2014).  </P>

<P>Así mismo, uno de los programas prioritarios de su gobierno estaba dirigido a convertir la innovación tecnológica y la investigación en impulsores de la economía mediante la creación de cuatro Ciudades del Conocimiento en la ciudad de México, cuyas vocaciones estaban dirigidas a: 1) servicios financieros especializados; 2) creación de nuevas tecnologías; 3) educación, y 4) investigación y desarrollo médico. Sin embargo, ninguna de estas cuatro iniciativas se llevó a cabo (Márquez, 2016). </P>

<P>Otra de las acciones encaminadas a promover la tecnología y la sustentabilidad en la ciudad durante el gobierno de MEC fue el impulso del Plan Verde, una propuesta cuya finalidad estaba encaminada hacia la sustentabilidad; entre las acciones que destacaban en el tema, encontramos el fomento al transporte colectivo no contaminante, mediante: la construcción de las líneas 2, 3 y 4 del Metrobús, y de la línea 12 del Metro; la sustitución de microbuses por unidades nuevas, de mayor capacidad y con tecnologías no contaminantes; y el incentivo a la movilidad no motorizada con la promoción del uso de la bicicleta, promoviendo el programa Muévete en bici, la creación de una ciclovía modelo en la Avenida Paseo de la Reforma, y la implementación del Ecobici, un sistema de bicicletas públicas, que se integraba con otros sistemas de transporte como el Metro y el Metrobús (GDF, 2011). Cabe destacar también la instalación de una red de fibra óptica en el Metro. Igualmente, impulsó acciones encaminadas a la reducción de las emisiones contaminantes y el uso eficiente de los recursos naturales en el diseño y operación de edificaciones de la ciudad, con el Programa de Certificación de Edificaciones Sustentables, y el otorgamiento de incentivos económicos para aquellos desarrollos que en las etapas de diseño, construcción y operación, integraran el uso eficiente y responsable de los recursos naturales, la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, el ahorro y la eficiencia energéticos y/o la aplicación de tecnologías alternativas (SEDEMA, 2012). </P>

<P>En el gobierno de MEC, destaca la implementación del programa Ciudad Segura que en 2009 incluyó la instalación y operación del Centro de Comando C2, y la posterior inauguración en </P>

<P>2011, del centro de monitoreo de alta tecnología denominado C4i4, un sistema de videovigilancia en tiempo real que puso en operación cámaras de video vigilancia ubicadas en puntos estratégicos de la ciudad y en las instalaciones del Metro, así como cinco centros de comando y control. </P>

<P>Durante su gestión, Miguel Ángel Mancera –MAM–, Jefe de Gobierno de la CDMX (20122018), compartió la idea de encaminarla a que se convierta en ciudad inteligente y a la par retomó el concepto de ciudad compacta, y sustentó el desarrollo de la ciudad en este planteamiento. Recordemos, como afirma Duque (2021: 283), que el concepto de smart city aplica dos planteamientos urbanos preexistentes, el de smart growth planteado por el movimiento del nuevo urbanismo, que surge en Europa y Norteamérica en la década de los ochenta del siglo XX, y que sostiene la idea de planificar ciudades compactas, densas, concentradoras y generadoras de funciones urbanas de proximidad, ahorro de recursos y uso intenso del suelo, y el de ciudad inteligente cuyo interés está relacionado con el ámbito urbano y las soluciones tecnológicas. </P>

<P>Mancera modificó los proyectos concretos de su antecesor, y propuso el reordenamiento urbano mediante la creación de una ciudad compacta; esta estrategia dio pauta para el desarrollo de cinco zonas en diferentes puntos, denominadas Zonas de Desarrollo Económico y Social, definidas como zonas susceptibles de ser redensificadas y activar allí el desarrollo económico, al convertirse en nuevos polos productivos con vocaciones específicas, reestructuradas bajo el esquema de coinversión pública y privada: la Ciudad Salud; la Ciudad Verde o Agroindustrial; la Ciudad Administrativa; la Ciudad del Futuro en la que se concentrarían actividades y servicios relacionados con la ciencia, la innovación, la educación y la tecnología; y el Corredor Cultural Chapultepec (Márquez, 2016). Sin embargo, ninguna de estas propuestas se concretó. </P>

<P>Al mismo tiempo, Mancera reforzaba la idea de convertir a la Ciudad de México en una ciudad inteligente y afirmaba que en su gestión se daban los primeros pasos para ello, proyectando que en 15 años se lograría la meta (El Financiero, 2015). Durante su gobierno MAM trabajó en generar acciones más encaminadas a optimizar los servicios administrativos, el acceso a datos abiertos y servicios digitales disponibles para los ciudadanos mediante el uso de las TIC, como: la digitalización documental para simplificar los trámites y servicios; la creación de un portal de datos abiertos, el acceso a internet gratuito en espacio públicos, así como la instalación de cámara de videovigilancia en puntos estratégicos de la ciudad. </P>

<P>En la gestión actual de la CDMX, Claudia Sheinbaum Pardo (2018-2024), en enero del 2020 presentó al Congreso de la ciudad una iniciativa de Ley de Ciudadanía Digital de Innovación Pública, reconociendo a los medios digitales como vía para relacionar a la ciudadanía con el gobierno y la necesidad de la transformación digital del gobierno capitalino; entre las acciones para lograrlo se encuentran: </P>

<L>
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<Lbl>1. </Lbl>

<LBody>La creación de una Agencia Digital de Innovación Pública –ADIP– que tiene la responsabilidad de conducir, diseñar y vigilar la implementación de políticas en el ámbito de la tecnología, los datos públicos y la conectividad para ofrecer servicios eficientes y accesibles a los ciudadanos mediante el uso de sistemas digitales, como el internet. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>2. </Lbl>

<LBody>La construcción del Sistema Unificado de Atención Ciudadana –SUAC–, un sistema para la mejora de trámites y servicios, resolución de dudas o quejas mediante opciones digitales como sitios web o redes sociales. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>3. </Lbl>

<LBody>El desarrollo de una Llave para identificar a las personas en las plataformas digitales ante el gobierno de la ciudad, y que puedan realizar diversos trámites y servicios habilitados en formato digital: desde la renovación de una licencia hasta la presentación de una denuncia. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>4. </Lbl>

<LBody>El incremento del número de trámites digitalizados para brindarle a los ciudadanos la oportunidad de acceder a ellos mediante el uso de medios electrónicos; entre los principales trámites se encuentran: la ventanilla única de construcción (Impacto ambiental e impacto urbano), el alta de vehículos nuevos, la licencia de conducir, los permisos de establecimientos mercantiles, el seguro de desempleo y la denuncia digital. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>5. </Lbl>

<LBody>El acceso a un portal de datos abiertos para visualizar y descargar bases de datos de organismos públicos. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>6. </Lbl>

<LBody>El desarrollo de la aplicación para dispositivos móviles denominada Alameda Central, en la cual se pueden consultar los puntos de acceso gratuito de wifi, la información de líneas de metro en operación, los tiempos de llegada de Metrobús, la situación de infracciones de tránsito, la calidad del aire, o contactar al policía más cercano. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>7. </Lbl>

<LBody>El incremento del ancho de banda de la Red WiFi de la Ciudad de México y la ampliación a 21, 500 puntos de acceso a la conexión de internet público y gratuito. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>8. </Lbl>

<LBody>La creación de un protocolo de seguridad con la instalación de postes con cámaras video de 360 grados de cobertura. </LBody>
</LI>
</L>

<P>Los proyectos de cada jefe de gobierno, arriba señalados, han carecido de continuidad entre sí; cada gobernante ha planteado el propio y abandonado en “líneas generales” el de su antecesor. Por ello, los resultados han sido limitados ya que la vigencia del proyecto anterior ha concluido al terminar el periodo constitucional. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>El capital inmobiliario financiero y la introducción de las nuevas tecnologías en el Paseo de la Reforma </H4>

<P>En México y particularmente en la Ciudad de México, el paso del intervencionismo estatal al patrón neoliberal de acumulación de capital llevó a la conclusión de la fase intensiva de industrialización, abriendo paso al inicio del proceso de desindustrialización y la transición hacia una economía empresarial terciaria basada en el desarrollo del comercio y los servicios para los sectores de ingresos medios y altos, y el impulso correlativo de grandes proyectos urbanos de renovación y modernización, donde la acción del capital inmobiliario asociado al financiero se desplegó en la construcción de grandes centros comerciales y de complejos corporativos de oficinas e inmuebles de uso mixto que se incrementó significativamente,  acelerando la formación de corredores urbanos terciarios a lo largo de los principales ejes de tránsito de personas y automotores (Márquez, 2020a). </P>

<P>En este marco del neoliberalismo y de su globalización, en el 2001, el Gobierno del Distrito Federal, elaboró y aplicó el Programa Integral del Corredor Turístico y Cultural Paseo de la Reforma, cuyo objetivo era revitalizar la avenida más emblemática de la ciudad y del país, y cuyo limite, para este análisis, inicia al poniente en la Fuente de Petróleos –intersección con el Anillo Periférico– y termina en el cruce con la Avenida Juárez, mediante la promoción de inversiones inmobiliarias y proyectos turísticos y comerciales, aprovechando las múltiples ventajas históricas comparativas de localización y aglomeración existentes como vialidades, red de servicios de agua, luz y transporte, presencia de oficinas administrativas, actividades comerciales, financieras, turísticas y culturales, entre otras, para transformar su fisonomía y responder al canon neoliberal de modernidad y competitividad global. </P>

<P>El programa incluyó una importante renovación de la infraestructura, el equipamiento y los servicios públicos mediante la reconstrucción de pavimentos, pisos, banquetas, andadores y áreas verdes, el cambio del mobiliario urbano y la señalización, las adecuaciones viales, la renovación de la red de semáforos y su sincronización, la instalación de sensores de piso para medir el flujo vial, la sustitución del alumbrado público con lámparas LED, así como la renovación de la red de fibra óptica y la instalación de video cámaras de vigilancia (GDF, 2005). Estas acciones convirtieron al Paseo de la Reforma en una de las zonas de la CDMX mejor dotadas en términos de infraestructura, servicios y seguridad. </P>

<P>A partir de ese momento y hasta la fecha se han llevado a cabo acciones en las que el uso de la tecnología y las soluciones sustentables están cada vez más presentes, para volver más atractivo el corredor y responder así a las exigencias de competitividad global impuestas por la ideología neoliberal; entre ellas destacan: </P>

<L>
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<Lbl>1. </Lbl>

<LBody>El monitoreo de seguridad pública realizado por el sistema tecnológico de video vigilancia operado por el Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano de la Ciudad de México, C5. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>2. </Lbl>

<LBody>La inauguración en 2011 del Corredor WIFI en el Paseo de la Reforma, un espacio de acceso gratuito a Internet (El Economista, 2011). </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>3. </Lbl>

<LBody>La modernización de los servicios de transporte público mediante la construcción de la Línea 7 del Metrobús Reforma, que corre de Periférico a Indios Verdes, mediante la sustitución de 180 unidades antiguas por 90 autobuses con tecnología de punta Euro VI, de muy bajas emisiones contaminantes, panorámicos, de doble piso, pantallas de información al usuario, aire acondicionado, accesibilidad para personas con discapacidad, video vigilancia permanente, comunicación y monitoreo continuo desde el Centro de Control, carril confinado, estaciones con cámaras de vigilancia y pago del servicio con tarjeta electrónica (GDF, 2017). </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>4. </Lbl>

<LBody>La implementación del Programa Muévete en Bici, que incentiva el uso de las bicicletas como medio de transporte sustentable, mediante la creación de una ciclovía con carril confinado a lo largo del Paseo de la Reforma y un sistema de renta de bicicletas públicas, y ciclo estaciones. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>5. </Lbl>

<LBody>La renovación de postes y luminarias viales y peatonales, en 2013. Así como la instalación de iluminación escénica para iluminar los monumentos del corredor, con más de 16,000 colores mediante la implementación de nuevas tecnologías dirigidas al ahorro de energía eléctrica y la reducción de CO2 (Iluminet, 2019). </LBody>
</LI>
</L>

<P>El Gobierno del Distrito Federal, además de llevar a cabo este programa de modernización de la infraestructura y los servicios, puso en marcha un programa de promoción de inversiones públicas y privadas para atraer a capitales nacionales y trasnacionales, mediante la aplicación de incentivos y exenciones fiscales, así como la modificación de la normatividad urbana y los reglamentos que regulan el crecimiento urbano, para promover una mayor intensidad de construcción e impulsar la construcción de grandes torres. El capital inmobiliario-financiero nacional-trasnacional asociados ha respondido muy activamente al llamado lanzado, el año 2000, por los distintos gobiernos locales. A partir de ese momento, el Paseo de la Reforma ha servido como escenario adecuado a las necesidades e intereses del capital; a lo largo de él se han remodelado o construido grandes y modernos desarrollos inmobiliarios, símbolos de la modernidad, diseñados por grandes estudios de arquitectos nacionales y extranjeros, que en su interior albergan desde vivienda de lujo hasta modernas oficinas, comercios y servicios. </P>

<P>Esta serie de acciones que se han ido concretando a lo largo del Paseo de la Reforma lo han convertido en el corredor terciario más importante y emblemático de la ciudad, y también le han permitido ser reconocido a nivel mundial como el referente de la modernidad de la ciudad. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Los edificios inteligentes </H4>

<P>Actualmente, a lo largo del Paseo de la Reforma se encuentran en funcionamiento 22 megatorres de usos mixtos, construidas desde el 2000 hasta la fecha (Márquez, 2020b), a las cuales se sumará la construcción de 12 desarrollos inmobiliarios más, que durante el 2021, mediante un acuerdo publicado por el Gobierno de la Ciudad de México, obtuvieron facilidades administrativas para su construcción debido a la emergencia sanitaria del COVID 19, con el objetivo de mantener en lo posible el funcionamiento económico de la ciudad (GDOF, 2020); de llegar a construirse estos últimos inmuebles, en un futuro próximo el corredor contará con 34. La construcción de cada uno de estos desarrollos inmobiliarios ha ido cambiando la fisonomía del corredor; en él se asientan hoy gigantescas y modernas torres, que destacan no sólo por su altura, si no por su diseño e innovación tecnológica. </P>

<P>Cabe mencionar que la Ciudad de México es una de las principales generadoras de CO2 a nivel mundial, y que los automotores y las construcciones son los máximos responsables de este nefasto título. En general el ciclo de vida de una edificación, que inicia con la demolición de las construcciones anteriores, el diseño del nuevo inmueble, su construcción –que involucra a la fabricación de materiales y su transporte–, y su posterior operación y uso dan lugar a un fuerte impacto ambiental. En México, los edificios generan el 38% de las emisiones de gases de efecto invernadero, consumen el 14% del agua, el 25% de la electricidad y el 80% del gas LP, lo cual hace imposible, realmente, que pueda producirse un inmueble sustentable; esta categoría solo podría usarse relativamente a otras construcciones más agresivas contra el medio ambiente (Lavore, 2021; Martínez, 2019). </P>

<P>Paradójicamente, sobre el Paseo de la Reforma, cada vez es más frecuente encontrar edificios en construcción, y que algunos de ellos se cataloguen como inteligentes y/o sustentables, </P>

<P>pues ellos, supuestamente, funcionan eficientemente, garantizarían el cuidado del medio ambiente y la calidad de vida, y son reconocidos como iconos de sustentabilidad y del desarrollo a nivel mundial, elementos que le permiten volverse atractivos y aumentar su valor en el mercado. </P>

<P>Se considera un edificio inteligente aquel en el que se aplica el uso de tecnologías innovadoras eficientes y sostenibles en su diseño, sus sistemas, servicios y administración, y las interrelaciones entre ellos, para mejorar su gestión, funcionalidad, confort, accesibilidad, seguridad, y eficiencia energética. Estos comparten algunas características con los edificios catalogados como sustentables cuyo diseño se centra en la selección de materiales y el manejo de desechos en la construcción, así como el uso eficiente de los recursos materiales, agua y energía principalmente, con el objetivo de reducir los impactos negativos en el medio ambiente, en las diferentes etapas de su ciclo de vida y sus espacios son más saludables para su entorno y para quienes trabajan o habitan en ellos (Torres, 2000; Poó, 2009). Los edificios inteligentes gestionan diversos sistemas mediante la aplicación de tecnologías avanzadas en iluminación alternativa, climatización, calidad del aire, suministro de energía y agua, gestión de residuos, control de accesos, elevadores y estacionamientos robóticos, detección de incendios, seguridad y video vigilancia e incluso el uso de cubiertas verdes en azotea y terrazas. La construcción de cada nuevo edificio inteligente, promovido en su mayoría por empresas globales, lideres en la automatización de edificios como Siemens, IBM, Schneider Electric, Johnson Control, Building IQ, entre otras, sirven como escaparate para mostrarle al mundo, junto con el desarrollo de ciudades inteligentes, los beneficios tecnológicos disponibles para solucionar las problemáticas de las urbes.  </P>

<P>Para incentivar la construcción de edificios sustentables en la capital, destaca el Programa de Certificación de Edificaciones Sustentables del Gobierno de la Ciudad de México expedido con la finalidad de fomentar el uso eficiente de los recursos y reducir la emisión de contaminantes durante el diseño, construcción y operación de los edificios; de acuerdo con las características sustentables de cada edificio, esta certificación voluntaria ofrece una serie de incentivos fiscales o administrativos tales como descuentos de impuesto predial, derechos de suministro de agua, impuesto sobre nómina y en licencias de construcción (SEDEMA, 2012). </P>

<P>Así mismo, alrededor del mundo se han creado esquemas de calificación y certificación de edificios sustentables, entre los que destaca la Certificación Internacional LEED (Liderazgo en Energía y Diseño Ambiental, por sus siglas en inglés), que otorga el Consejo de Edificios Verdes de Estados Unidos (US Green Building Council, USGBC), el cual certifica elementos como la ubicación e incentivos al transporte alternativo, el uso de materiales de construcción dando prioridad a los reutilizados, el aprovechamiento óptimo del agua, su tratamiento, captación, reutilización, ahorro y desecho correcto, la utilización óptima de energía, la calidad del ambiente en el interior del inmueble, la innovación, así como otros aspectos considerables en los edificios LEED, en nuevas construcciones, remodelaciones mayores, y en edificios existentes en etapa operativa. Dicha certificación indica mediante cuatro niveles: certificado, plata, oro y platino, el grado de innovación, responsabilidad social y liderazgo en la industria de la construcción sustentable y en el mercado inmobiliario, además de calificar para incentivos, fondos de inversión y premios privados y públicos. El Consejo de Edificios Verdes de Estados Unidos ha certificado alrededor de 80,000 proyectos en 162 países (USGBCa, S/f). </P>

<P>Sobre el Paseo de la Reforma se erigen once edificios con Certificación LEED: Torre Mayor, Torre BBVA, Torre Reforma, Torre Diana, Reforma Diana, Torre New York Life, Torre HSBC, Sofitel Reforma, Reforma Latino, Reforma Mapfre, Reforma 180, y siete están en proceso de certificación: Chapultepec Uno, Be Grand Reforma, Reforma Nápoles, Corporativo Reforma 445, Reforma 432, Reforma 336, Reforma Colón; entre ellas se encuentras 4 construcciones en proceso (Ver Mapa 1). De ellas, describiremos los tres casos más importantes: La Torre Mayor, la más antigua, la Torre BBVA y la Torre Reforma. </P>

<P>Figura 1: Edificios inteligentes en Paseo de la Reforma </P>
<Figure>

<ImageData src="imagenes/0000293_img_3.jpg"/>
</Figure>

<P>Fotografía: Lisett Márquez, 31 de enero de 2022 </P>

<P>Figura 2: Edificios sobre Paseo de la Reforma con Certificación Leed </P>
<Figure>

<ImageData src="imagenes/0000293_img_4.jpg"/>
</Figure>

<P>Fuente: Elaboración propia con base en información (USGBCb, S/f). Cartografía elaborada por Sandra López Villegas, Ayudante de Investigación, Departamento de Teoría y Análisis, UAM-X </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>La Torre Mayor </H4>

<P>La Torre Mayor, una inversión de la empresa canadiense Reichmann Internacional, se construyó como un símbolo del desarrollo en los inicios de la apertura económica y la globalización en México. Marcó el principio de la construcción de obras colosales sobre el corredor a finales de la década de los años noventa, y del renacimiento del Paseo de la Reforma como corredor financiero, turístico, comercial y de servicios, con el comienzo de los trabajos de cimentación en 1997, y su inauguración en 2003, convirtiéndose en el edificio más alto de México con 55 pisos, cuatro sótanos y 225 metros de altura. </P>

<P>Desde su origen, sus desarrolladores contemplaron para este edificio de oficinas de “clase mundial”, tanto en su construcción, diseño y operación, el tema de la sustentabilidad al dotarla de un sistema de gestión inteligente para su funcionamiento. Así, durante su construcción se realizó un manejo y control eficiente de residuos y desechos sólidos, así como la prevención y monitoreo del ruido generado durante el proceso. </P>

<P>Mediante el uso de hardware y software se controla y supervisa la automatización integral de las instalaciones y equipos del edificio: eléctrico, hidrosanitario, elevadores y protección contra incendio, etc. Está automatizado y regulado el aire acondicionado, la iluminación, la dotación y enfriamiento de agua de acuerdo con sus necesidades, incluso cuenta con un sistema de lámparas ultravioleta, adicional a la filtración de aire que permite acceder a un aire libre de contaminantes. Posee un sistema de aislamiento térmico y acústico en su fachada, el grosor de las ventanas permite la luminosidad y emisión de calor hacia dentro. Destaca la cimentación de alrededor de 98 amortiguadores sísmicos, que reducen al mínimo el desplazamiento del edificio durante un sismo, y que les confiere resistencia. </P>

<P>Estos atributos tecnológicos y sustentables, acompañados de una inversión notable en la aplicación de nuevas medidas y tecnologías en materia energética, de iluminación, ahorro de agua y manejo de residuos, le han permitido obtener premios otorgados por la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios -ADI- y el Instituto Mexicanos del Edificios Inteligentes IMEI- por innovar en la aplicación de nuevos esquemas de financiamiento, desarrollo, construcción, comercialización y tecnología, así como el Certificado de Edificaciones Sustentables emitido por el Gobierno de la Ciudad de México y la Re-Certificación Leed nivel Oro en 2013, en la categoría de edificios existentes: operación y mantenimiento (ICA, 2003; Torre Mayor, S/f), con el objetivo de no caer en la obsolescencia, mantenerse al nivel de los inmuebles catalogados como los mejores del mundo y vigente en la carrera de la innovación tecnológica. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>La Torre BBVA </H4>

<P>La Torre BBVA, asentada frente a la Torre Mayor, inaugurada en 2016, es la nueva sede del Grupo Financiero BBVA en la Ciudad de México. Con 50 pisos, siete sótanos, 234.85 metros de altura y una capacidad para albergar a 4,5000 empleados, también es considerado un edificio ecológico e inteligente. En 2018, obtuvo la Certificación Leed Platino, el máximo reconocimiento que otorga el USGBC a edificios sustentables, por el uso de sistemas inteligentes de última generación que le permiten tanto su gestión, como el ahorro en el consumo de energía y agua, y el reciclaje de agua de lluvia y aguas residuales. </P>

<P>El diseño del edificio libre de muros permite que se aproveche la iluminación natural, además de incluir un sistema de iluminación LED de bajo consumo. La fachada está dotada de una celosía que regula la entrada de luz y protege del calor, y de un sistema de iluminación alimentado por energía eólica producida por el mismo edificio, que la viste de color por las noches, del piso 5 al 50, como instrumento para comunicar, celebrar o sumarse a iniciativas. La celosía también tiene como función aprovechar por medio de filtros el aire frio del exterior y reducir el uso de aire acondicionado; esta acción en conjunto con el diseño de jardines verticales y terrazas exteriores cada nueve niveles permiten una mejor ventilación. La torre cuenta con mega columnas que reparten su peso, y una estructura en V invertida en la fachada que evita daños en ella o colapso en caso de movimiento telúrico. Destaca su sistema especial de cortinas automáticas en caso de incendio y su diseño para personas con discapacidad (BBVA, 2016; BBVA, 2020). </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>La Torre Reforma </H4>

<P>La Torre Reforma, edificio en cuyo interior de concentran oficinas, un gimnasio y un área comercial y de servicios, se inauguró en 2016. Su historia inició con la aplicación de tecnología de punta para realizar el desplazamiento temporal, de 18 metros, de una casona de principios del siglo XX catalogada como patrimonio cultural urbano por el Instituto Nacional de Bellas Artes, localizada en el predio con el objetivo de realizar la cimentación del edificio y construir nueve sótanos. Terminados los trabajos, la casa regresó a su posición original y forma parte del vestíbulo y del área comercial del edificio de 57 niveles y 246 metros de altura, certificado con la distinción Leed Platino en 2016, y ganadora en 2018 del premio al rascacielos más innovador del mundo, en el International Highrise Award 2018. </P>

<P>La torre está organizada por clústeres, cada uno de cuatro pisos con jardines interiores, y un espacio verde en el piso 22 con vista panorámica. El diseño de sus muros en acero y concreto cuenta con amortiguadores sísmicos y aberturas en forma de tetris que le permiten no sólo obtener una flexión en caso de sismo, si no obtener iluminación y ventilación natural. Desde su diseño se contempló la reducción del consumo de energía y agua mediante la introducción de innovaciones tecnológicas tales como la instalación de un sistema de aire acondicionado que lo toma del exterior, lo filtran y distribuye al edificio; paneles de vidrio que optimizan la luz y brindan hermeticidad al calor; el ahorro de agua mediante el tratamiento de las residuales y la captación de agua de lluvia para su reutilización en enfriamiento, mingitorios y riego.  </P>

<P>La torre es administrada por un sistema inteligente que controla las instalaciones hidrosanitarias, elevadores, seguridad, iluminación, y control de accesos. Cuenta con zonas de refugio contra incendio en cada piso, elevadores y escaleras presurizadas. Además del estacionamiento subterráneo, que tiene un sistema de renovación del aire para evitar la concentración de contaminantes, tiene otro robótico en la parte posterior del edificio para 400 vehículos, que ofrece el servicio sin el uso de personal, integrado por robots, elevadores y un mecanismo de transportación operados por un software, que hace eficiente el espacio, reduce maniobras, las emisiones de CO2 y ahorra combustible. Estas características permiten el ahorro de recursos energéticos, la resistencia sísmica y la eficiencia y funcionalidad de sus espacios (Romano, 2019; Torre Reforma, S/f) </P>

<P>Figura 4: Comercio informal bajo la Torre Chapultepec Uno </P>
<Figure>

<ImageData src="imagenes/0000293_img_5.jpg"/>
</Figure>

<P>Fotografía: Lisett Márquez, 31 de enero de 2022 </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Reflexiones conclusivas: Paseo de la Reforma no es un territorio inteligente, ni la CDMX tampoco </H4>

<P>El desarrollo de edificios inteligentes en la Ciudad de México se ha concentrado en unos pocos ámbitos territoriales de la ciudad, caracterizados por ser las sedes corporativas del gran capital y de viviendas para sectores de muy altos ingresos, tales como Santa Fe, Insurgentes Sur, Polanco y Paseo de la Reforma. Sin embargo, del análisis realizado para el caso de Reforma se deriva que sólo 11 de los 22 edificios construidos, desde el 2000 hasta la fecha, reúnen las características propias de los edificios inteligentes y certificación LEED, los restantes simplemente se reducen a ser construcciones modernas, lo cual plantea una barrera importante a la construcción de la ciudad inteligente, pues ni siquiera las grandes inversiones inmobiliarias recientes cumplen con estas características, esta configuración denominada inteligente no cambia el conjunto de problemas que vive la capital, ni siquiera lo que ocurre a lo largo del corredor Paseo de la Reforma mismo, y con más intensidad en sus calles traseras, donde el comercio ambulante satisface las necesidades diarias de consumo alimentario, entre otros, de los trabajadores de las grandes sedes del capital ubicadas en los “edificios inteligentes” que no cuentan con servicios adecuados a los bajos salarios pagados a muchos de sus empleados. Estos aspectos distan mucho del concepto de ciudad inteligente. </P>

<P>La incorporación del uso de las TIC y otros medios de gestión urbana, dirigidos a la prestación de servicios se ha llevado a cabo con más intensidad en zonas específicas de la Ciudad de México, como en el caso del Paseo de la Reforma, con el objetivo de brindar las condiciones necesarias para la atracción de inversiones de capital nacional e internacional y mostrar a la ciudad como una urbe competitiva de “nivel global” o mundial; y en la modernización de las funciones administrativas del gobierno capitalino, para agilizar trámites gubernamentales, pagos de servicios, etc., pero sin aplicarlas con la intensidad necesaria en la prestación de servicios que constituyen condiciones materiales de vida de la población: transporte público, educación, salud, etc., como se ha demostrado en el desarrollo de la pandemia de COVID 19 cuando el grueso de la población ha padecido los impactos de la brecha digital social que le impiden atender adecuadamente sus necesidades alimenticias a domicilio, de educación remota virtual o trabajo remoto. </P>

<P>Las múltiples acciones llevadas a cabo por los últimos cuatro Jefes de Gobierno de la capital en el ámbito de la integración de nuevas tecnologías a la operación de los servicios públicos, el ejercicio de gobierno y sus relaciones con la ciudadanía, nos llevarían a presumir que sus habitantes nos encontramos viviendo en una ciudad plenamente inteligente y sin contradicciones ni problemas cotidianos, gracias a la amplia gama de innovaciones tecnológicas a nuestra disposición. Sin embargo, las mismas estadísticas oficiales y las investigaciones realizadas por la academia a partir de la información disponible en los medios electrónicos nos muestran que la CDMX, y en particular sus sectores mayoritarios continúan sufriendo las consecuencias de la informalidad, el desempleo, los bajos salarios e ingresos, la pobreza moderada o extrema, los déficits cuantitativos y cualitativos de los servicios públicos y sociales, la segregación y fragmentación territorial, la inseguridad y la violencia callejera –a pesar de los miles de cámaras de video que nos vigilan día y noche y que solo constatan lo ya ocurrido–, a los que ahora añadimos la brecha digital existente entre los distintos estratos sociales en el acceso a las TIC. </P>

<P>A la luz de la información presentada anteriormente, podemos señalar que el proyecto de ciudad inteligente ha operado como un modelo económico neoliberal, con justificaciones de beneficio colectivo poco constatadas en la realidad por los ciudadanos, construido para orientar a los empresarios y los gobiernos de las ciudades hacia el uso masivo de las TIC, que sustenta los procesos de acumulación de capital de las grandes empresas multinacionales que producen, comercializan y aconsejan mediante estudios su utilización creciente en la operación cotidiana de los procesos urbanos básicos; objetivamente, está menos orientado hacia la resolución misma de sus agudos problemas, sobre todo los qué padecen las ciudades latinoamericanas (Pradilla, 2014). Para el capitalismo neoliberal, el fomento de la aplicación de TIC en la gestión de las ciudades, acompañada de soluciones sustentables, se ha convertido en un recurso estratégico para generar negocios con la producción y venta de sus propias invenciones tecnológicas. </P>

<P>El uso de las tecnologías de la información y la comunicación para atender los problemas acuciantes de la mayoría de la población de nuestras ciudades, sería un proyecto de gran utilidad para avanzar en la satisfacción de sus necesidades esenciales, sobre todo de infraestructura y servicios públicos y sociales, pero esto requeriría que un Estado realmente democrático le diera prioridad a este objetivo por sobre los paternalistas y clientelares en boga, y quitara el predominio de su uso a los grandes capitales que son hoy los que las usan en sus instalaciones, agudizando la desigualdad social y de la vida urbana, para lograrlo, sería indispensable abordar mediante políticas concretas y resolver en el mediano plazo la profunda brecha digital, como una expresión más de la grave desigualdad social existente en el país, que permita a la población de menores ingresos no sólo acceder a internet en los espacios públicos, si no tener la capacidad de apropiarse de instrumentos tecnológicos adecuados para la conectividad electrónica y pasar de su uso actual como medio de comunicación y de conexión a redes sociales, a su uso para aumentar su calificación educacional y laboral, para desarrollar el teletrabajo y para acceder más fácilmente a servicios de salud, seguridad social, transporte y recreación que incrementen la calidad de vida de este estrato social entendida como totalidad. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Bibliografía </H4>

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</Sect>

<Sect>
<H4>Los servicios públicos e infraestructura social en la idea de ciudad inteligente </H4>

<P>Ryszard Edward Rózga Luter1 </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Introducción </H4>

<P>El objetivo de este trabajo consiste en, además de revisar el concepto básico de la ciudad inteligente y clasificación de sus componentes principales, acercar este concepto a los problemas de la política pública social y especialmente a una de sus herramientas importantes </P>

<P>-que es la infraestructura social. La infraestructura social es la parte de toda la infraestructura pública pero referente a unas necesidades específicas de la sociedad, en primer término, las de carácter colectivo. Aquí podemos mencionar en primer término las tres necesidades básicas del ser humano que satisface la infraestructura social y que son la salud, educación y esparcimiento ampliamente entendido. </P>

<P>La idea de la ciudad inteligente tan ampliamente desarrollada en los últimos años tiene sus debilidades en marcar su relación con la infraestructura social, problema que especialmente en los últimos tiempos de pandemia gana mucha importancia. La parte importante, si no predominante de la infraestructura social, se conforma por las instalaciones y artefactos de los servicios de salud que en tiempos de pandemia ganaron importancia vital para la sociedad. Tratar de encontrar la relación de la infraestructura social en general y de la infraestructura de los servicios de salud con el concepto de la ciudad inteligente conforma por consiguiente una tarea muy importante y pendiente. </P>

<P>Cierra este trabajo una prueba de presentar las posibles estrategias de insertar a la infraestructura social en los modelos de la ciudad inteligente. Partiendo de la suposición que el paradigma de la ciudad inteligente será un concepto que guiará el desarrollo urbano en los </P>

<P>Departamento de Procesos Sociales, División de Ciencias Sociales y Humanidades, Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Lerma y FaPUR UAEM-Toluca; e-mail: r.rozga@correo.ler.uam.mx </P>

<P>próximos tiempos, es muy importante tratar de identificar el papel de la infraestructura social en éste y sus formas de implementación. Estudiar este tipo de problemáticas en México, como la implementación de la idea de Ciudad Inteligente se considera pertinente debido a que esta encuentra todavía muchos problemas y oponentes, quienes no entienden la idea integral de este concepto. Es difícil insistir o corroborar que en México existen condiciones de introducción de la idea de la Ciudad Inteligente, ya que es precisamente una idea de la cual hay que ir desglosando diferentes condiciones operativas. Sin embargo, hay diferentes pruebas de presentar y tratar de evaluar la posibilidad de introducción de esta idea, de lo que se puede encontrar bibliografía tanto escrita por autor de este texto (Rozga Luter, 2017, 2018 y Rozga Luter y Hernández 2019, 2020) así como por otros autores, para mencionar a R. Alvarado (2018), R. Hernández y P. Salas (2021), D. Sikora (2017) . </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>El concepto o idea de la ciudad inteligente </H4>

<P>El concepto o idea de la Ciudad Inteligente (inteligent city), fue introducido en los años noventa del siglo pasado como la herramienta estratégica para prestar los servicios públicos en los marcos comunes, con participación de las tecnologías de información y comunicación avanzadas, para de tal manera aumentar la eficiencia de funcionamiento y competitividad de las ciudades. En este enfoque la Ciudad Inteligente significa aquel en el cual se aprovecha las tecnologías avanzadas para optimización y automatización de la infraestructura urbana, para, por ejemplo, crear más efectivos sistemas de transporte y comunicación, alumbramiento, sistemas de seguridad en lugares públicos, sistema de reciclamiento de desechos, del uso del agua, de la comunicación e intercambio de información entre los usuarios del espacio urbano, entre otros. En la construcción se aprovechan los materiales y tecnologías modernas, que permitan limitar el uso de la energía. Los sectores claves de la Ciudad Inteligente se refieren al transporte, energía, salud pública, uso del agua y también el reciclaje de desechos. La Ciudad Inteligente es también capaz de manera más rápida y mejor reaccionar a todos las crisis urbanas, ya que posee el alto nivel de la resiliencia urbana (city resilience). </P>

<P>Las investigaciones sobre el aprovechamiento de las tecnologías avanzadas e innovación en diferentes áreas del funcionamiento de la ciudad llevaron al desarrollo de muchos conceptos espaciales del desarrollo de ésta. En el anterior concepto de las ciudades basadas en conocimiento (knowledge-based city) se subraya el papel del capital intelectual y de la importancia de la educación y de aprendizaje permanente en el desarrollo de la ciudad. Aquí el factor principal del desarrollo es la capacidad de crear la riqueza con base en intercambio de las ideas y de la construcción de redes de conexión con otras unidades urbanas. La inversión en la innovación, ciencia, difusión del conocimiento y aumento del valor agregado conforman el objetivo principal del sector público y privado. El desarrollo de la ciudad basada en conocimiento frecuentemente se percibe como la vía deseada del desarrollo equilibrado en el contexto ecológico, económico y social. Las investigaciones demuestran también las relaciones entre la selección de la localización concreta de ciudadanos para vivir y los medios de transporte ecológicos en la ciudad, en las cuales el sector de la investigación y desarrollo está muy avanzado. </P>

<P>En el siguiente concepto que se desarrolló, el de las ciudades digitales (digital cities), las tecnologías de información y comunicaciones conforman la base para el desarrollo, de las cuales hay que subrayar la importancia para administrar la ciudad y mejorar su funcionamiento de la e-administración pública, almacenamiento de los datos en la nube y aplicaciones de los dispositivos móviles. Estos permiten comunicarse con las instituciones para realizar las transacciones (desde bajar el formato hasta recibir la respuesta electrónica de la institución pública) y también aprovechar a todas las tecnologías que proporcionan la seguridad y el orden público. Sin embargo, la ciudad digital conforma algo más que sólo la manera tradicional de ofrecer a los servicios modernos de telecomunicaciones. Abarca también la inclusión digital de los ciudadanos a la vida virtual urbana. La existencia de las ciudades digitales depende no sólo del acceso al Internet, sino también de la interacción con y entre la gente. (Gontar at. al., 2018) </P>

<P>Con el avance de esta idea también se desarrollaron otras ideas, por ejemplo, de ciudades conectadas (connected city), en las cuales se crean las redes de comunicación ultrarrápidas para atraer las industrias de alta tecnología y los cuadros calificados con los salarios más altos. Las conexiones y las relaciones bien desarrolladas se refieren aquí tanto a la gente como a la infraestructura del transporte, la organización y los servicios. Esto por su lado lleva a la suposición que el desarrollo de la ciudad depende de existencia de las redes de organizaciones de la administración y del provisionamiento de los servicios públicos. </P>

<P>Por último, llegamos al concepto basado en las tecnologías avanzadas en la administración de la ciudad que es el concepto de Ciudad Inteligente (Smart City). Hay discusiones cuál es la mejor traducción del término Smart City y si ésta corresponde a la de Ciudad Inteligente. Sin embargo, hay diferencia entre Smart City y Inteligent City y esta se refiere a la dimensión social. La Smart City se concentra en el aprovechamiento de las tecnologías avanzadas, también de información y de comunicaciones (TIC) y creatividad de sus habitantes. Mientras que las redes digitales de telecomunicación, en el concepto de Ciudad Inteligente, se comparan con el sistema nervioso de toda la ciudad, y el papel del cerebro, desempeñan las instalaciones que dirigen este sistema gracias a la información recibida por la red de los sensores (órganos sensoriales). </P>

<P>Hay muchas definiciones de Ciudad Inteligente las cuales ponen diferentes acentos, concentrándose frecuentemente en diferentes aspectos de su funcionamiento. Nicos Komninos (2002), entiende como la Ciudad Inteligente el territorio con alta capacidad de aprendizaje e innovación, creativo y que alberga las instituciones de investigación y desarrollo, instituciones de educación superior, infraestructura digital, infraestructura de comunicaciones y transporte (ICT) y también alto nivel de efectividad de administración. El enfoque similar presenta Robert Hollands (2020) quien la caracteriza como una ciudad que se concentra en el aprovechamiento de la infraestructura de transporte y telecomunicaciones, ICT, medios digitales, industrias creativas e iniciativas culturales para mejorar la efectividad económico-social y política. </P>

<P>En otras definiciones que evolucionan rumbo al tomar en cuenta el capital humano y social, indispensables para el desarrollo de las ciudades inteligentes, se puede constatar que la Ciudad Inteligente es una ciudad que posee a los ciudadanos educados, quienes aprovechan las nuevas vías de comunicación entre la administración local y ciudadanos. También posee la capacidad para atracción y detención de los especialistas de alto nivel, y que invierte en el capital humano y social, mientras que la infraestructura de comunicación tradicional (transporte) y moderna (ICT) está aprovechada para el desarrollo equilibrado y una administración efectiva, ampliamente entendida, de los recursos naturales y de administración participativa. La relación de las seleccionadas definiciones de la ciudad inteligente (Smart City), presenta el Cuadro 1. </P>

<P>Cuadro 1: Definiciones de la Ciudad Inteligente (Smart City) </P>

<Table>
<TR>
<TD>Enfoques </TD>

<TD>Autores </TD>
</TR>

<TR>
<TD>1. Territorio con alta capacidad de aprendizaje innovación, creativo en el cual aparecen las instituciones de investigación y desarrollo, de educación superior infraestructura digital, TICs y alto nivel de eficiencia de administración. </TD>

<TD>N. Komninos (2002) </TD>
</TR>

<TR>
<TD>2. La ciudad que integra las condiciones del funcionamiento de la infraestructura crítica (puentes, caminos, aeropuertos redes energéticas) de tal manera para optimizar sus recursos al mismo tiempo maximizando los servicios para ciudadanos. </TD>

<TD>P. Hall (2002) </TD>
</TR>

<TR>
<TD>3. La ciudad que invierte capital humano y </TD>

<TD/>
</TR>

<TR>
<TD>social, y donde la infraestructura de </TD>

<TD/>
</TR>

<TR>
<TD>comunicaciones en el sentido tradicional </TD>

<TD/>
</TR>

<TR>
<TD>(transporte) y moderno (TICs) lleva a un desarrollo equilibrado y eleva calidad de </TD>

<TD>A. Caragliu, C. del Bo, P. Nijkamp (2011) </TD>
</TR>

<TR>
<TD>vida, mejora ampliamente entendida </TD>

<TD/>
</TR>

<TR>
<TD>administración eficiente de los recursos </TD>

<TD/>
</TR>

<TR>
<TD>naturales y administración participativa. </TD>

<TD/>
</TR>

<TR>
<TD>4. La ciudad que consigue el desarrollo económico equilibrado y también asegura alta calidad de vida al aprovechar las inversiones de capital humano, capital social, además administrando conscientemente los recursos naturales y aprovechar reglas de coadministración (governance). </TD>

<TD>H. Schaffers, N. Komninos at. al (2012) </TD>
</TR>

<TR>
<TD>5. La ciudad que consigue buenos resultados en seis áreas (economía, gente, administración, movilidad, ambiente y calidad de vida) creada gracias a la unión inteligente de los recursos y actividades de </TD>

<TD>Technische Universität Wien (EIP-SCC, (2014)) </TD>
</TR>
</Table>
<Figure>

<ImageData src="imagenes/0000293_img_6.jpg"/>
autoridades y ciudadanos independientes y comprometidos. </Figure>

<P>Fuente. Elaboración propia con base en la literatura </P>

<P>Como se puede deducir del Cuadro 1, el concepto de Ciudad Inteligente abarca en sí mismo diferentes enfoques que se refieren a los factores principales que actúan sobre la inteligencia urbana. De acuerdo con esta idea el desarrollo de la ciudad es resultado de aprovechar a las posibilidades que crea el desarrollo de las tecnologías avanzadas, pero también de presentar una aspiración hacia la limitación o eliminación de los fenómenos adversos, con los cuales los ciudadanos tratan diariamente. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Las clasificaciones de los componentes de la Ciudad Inteligente. </H4>

<P>En la literatura del tema se puede encontrar diferentes clasificaciones de los componentes principales de la Ciudad Inteligente. Entre ellos hay una clasificación muy general de la autoría de Ramona Gil-García, Theresa A. Pardo y Taewoo Nam (2015) en la cual se detecta diez grupos de dimensiones de la Ciudad Inteligente: </P>

<P>-política y soluciones institucionales, </P>

<P>-administración – orden, involucramiento, colaboración, </P>

<P>-capital humano y creatividad, </P>

<P>-economía del conocimiento y ambiente en pro de los negocios, </P>

<P>-construcción del ambiente e infraestructura urbana, </P>

<P>-crecimiento económico equilibrado, </P>

<P>-TIC y otras tecnologías, </P>

<P>-base informativa, </P>

<P>-administración de la ciudad, </P>

<P>-servicios públicos. </P>

<P>Para las necesidades de este trabajo nos concentramos a los dos últimos componentes, analizándolos en el contexto de administración de la innovación de servicios públicos de la Ciudad Inteligente. </P>

<P>La administración de la ciudad tiene como objetivo el apoyo de su desarrollo con las capacidades organizativas de las autoridades, el liderazgo adecuado y estrategias de desarrollo, aumentado con la participación de e-administración y también el apoyo efectivo a las iniciativas ciudadanas. Los mecanismos de participación permiten a los ciudadanos cooperar en el diseño e implementación, así como realizar el monitoreo y evaluación de las políticas de autoridades públicas. Generalmente se considera que la participación puede asegurar diferentes beneficios de carácter democrático, permite mejorar la calidad de los servicios y política pública, ayuda a la inclusión social, así como aumenta el nivel de educación y mejora los procesos de socialización. La introducción y aplicación de las TIC para reforzar los procesos de administración y comunicación de las acciones de autoridades administrativas con los ciudadanos en la ciudad inteligente, es la condición del éxito del proyecto de la e-administración. Todas estas iniciativas empezaron en los años noventa del siglo XX, cuando aparecieron las primeras pruebas de introducción de la idea de Nueva Administración Pública (New Public Management – NPM) en el sector público. </P>

<P>Por otro lado, las autoridades de algunas de ciudades con el propósito de introducir la idea de Ciudad Inteligente empezaron la implementación de las nuevas tecnologías de información y comunicaciones (TIC) que se basan en las micro tecnologías y en la transformación digital de la información. Actualmente el corazón de las TIC conforma por supuesto el Internet que tiene los atributos excepcionales -su carácter compatible o complementario con otras técnicas de búsqueda, de envío, y de almacenamiento de la información, pero sobre todo es quien produce los resultados sociales complejos. El Internet es un fenómeno excepcional que influye sobre la vida cotidiana de la gente, cambia las reglas y leyes de la vida social y como una herramienta de buena administración influye sobre la transparencia y efectividad de los servicios públicos además de facilitar las decisiones tomadas por los administradores. Su función principal es la búsqueda y adquisición de la información, facilitadas por las instituciones y personas privadas. La información está recopilada sobre todo en el sistema de servicios de Internet conocidas como www (World Wide Web) que se puede comparar con la telaraña global. </P>

<P>Otro componente de la Ciudad Inteligente es la e-administración en la ciudad que se define, como una estructura que proporciona una nueva posibilidad de la solución efectiva de muchos de los problemas en las relaciones: ciudadanos -diferentes niveles del gobierno público, ciudadanos -gobiernos locales y ciudadanos – políticos; esto se realiza lo más frecuente a través de la red de Internet. Se puede dar la siguiente definición de la e-administración: es una estructura que proporciona el apoyo para las relaciones, procesos y participación política tanto dentro de las unidades administrativas de todos los niveles, así como entre unidades administrativas y todos los interesados, incluyendo a los ciudadanos, empresas y otras organizaciones. </P>

<P>La e-administración de la Ciudad Inteligente proporciona los e-servicios. El listado de e-servicios abarca las siguientes áreas: los impuestos de las personas físicas, ayuda en búsqueda de trabajo, emisión y administración de los documentos de identificación, licencias de conducir, pasaportes, registro de vehículos, permisos de construcción, denuncias con policía, bibliotecas públicas, certificados de nacimiento, defunción y matrimonio, el registro de los candidatos para instituciones de educación superior, servicios de salud y otros. </P>

<P>En la literatura los e-servicios se dividen en diferentes grupos: </P>

<L>
<LI>
<Lbl>-</Lbl>

<LBody>servicios generales -por ejemplo, el empleo en el sector público, el abastecimiento público, los cambios en los datos personales, los certificados de identificación, las multas, los reclamos de las multas, los registros de las pertenencias perdidas, los registros de matrimonios, nacimientos y defunciones, los registros de las sociedades civiles, los registros de los electores, diferentes tipos de permisos, por ejemplo, para las demostraciones en lugares públicos, los servicios de sepultura y de cementerios. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>-</Lbl>

<LBody>servicios educativos -la educación preescolar y educación del sistema descentralizado. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>-</Lbl>

<LBody>servicios de salud y protección al ambiente -por ejemplo, la oficina de defensa de los consumidores, los comedores comunitarios, la administración de los diferentes tipos de desechos, el control del uso del suelo, las licencias sanitarias, las quejas de ruido y de graffiti, las informaciones sobre árboles caídos, los automóviles abandonados, la </LBody>
</LI>
</L>

<P>contaminación de agua, el abastecimiento de agua potable, registro de perros u otros animales, licencias para tener los animales. </P>

<P>-asuntos de construcciones – los permisos de estacionamiento, los permisos de construcción así como los planos las inspecciones de las construcciones, las demoliciones, la adquisición de la propiedad pública, los pagos por la renta de bienes públicos, las obras privadas que afectan vías públicas. </P>

<L>
<LI>
<Lbl>-</Lbl>

<LBody>servicios públicos -por ejemplo, la ayuda por teléfono, los mejoramientos para personas de diferente capacidad, la ayuda financiera, la ayuda domiciliaria, el abastecimiento de comida, la ayuda de enfermera en casa. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>-</Lbl>

<LBody>servicios referentes a la administración de diferentes instalaciones y predios – el pago por las licencias de actividad de negocios, los impuestos, las ayudas financieras, los estacionamientos para residentes, los estacionamientos para personas con capacidades diferentes, las tarifas por el transporte público, el registro de lugares de encuentros y congresos, los tianguis y el comercio en la vía pública, el uso de las calles y lugares públicos para el comercio, las licencias para el transporte de personas. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>-</Lbl>

<LBody>servicios referentes a la cultura, tiempo libre y deporte -por ejemplo, el catálogo de las librerías, la prestación de los libros, la reservación de los instrumentos deportivos, los boletos para eventos públicos, los permisos para hacer películas. </LBody>
</LI>
</L>

<P>Los servicios públicos relacionados con la democracia a nivel local se pueden dividir en tres grupos: </P>

<L>
<LI>
<Lbl>-</Lbl>

<LBody>Los de la dimensión política -las informaciones sobre el presidente municipal (nota biográfica, sus pronunciamientos, e-mail, número del teléfono, fotografía y dirección de la oficina), las informaciones sobre el resto de los miembros del Ayuntamiento (emails, números de teléfonos, fotografías, direcciones de oficinas), el registro de sesiones plenarias, las grabaciones vídeo, las noticias y fotografías para la prensa, el registro de actividades de las comisiones, la estructura y funciones de las autoridades, la información para los electores, para los medios de comunicación así como para los partidos políticos, los candidatos y otros. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>-</Lbl>

<LBody>Los relacionadas con la responsabilidad financiera de las autoridades municipales – los datos estadísticos, la consolidación financiera, los indicadores financieros, los reportes de auditoría, los reportes sobre las finanzas, la informaciones sobre el presupuesto – egresos, ingresos, contaduría, deudas y liquidez financiera, etcétera. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>-</Lbl>

<LBody>Los referentes al diálogo ciudadano -por ejemplo, las sugerencias y las quejas sobre los servicios públicos, foros de discusión, compromisos y participación democrática, la accesibilidad a la gente con capacidades diferentes, los proyectos y estrategias, las publicaciones y los links a las páginas de www de las autoridades, la e-promoción de la ciudad y de los negocios, la información turística, la agenda de la ciudad, las e-iniciativas, las direcciones de mail de los políticos más importantes. </LBody>
</LI>
</L>

<P>Resumiendo, gracias a la e-administración, y e-servicios se proporciona cada vez más información verídica a los ciudadanos, no olvidando la mejora sustancial de la calidad de los servicios públicos proporcionados. Sobre todo, la administración a través de los TICs aumenta la transparencia y responsabilidad de las autoridades municipales, fomenta la inclusión social y crea las posibilidades de monitorear por los ciudadanos las actividades de las autoridades, lo que por su lado provoca crecimiento de confianza de las instituciones y procedimientos democráticos. </P>

<P>En lo que se refiere al último componente de la ciudad inteligente presentado en la lista de </P>

<P>R. Gil-García, T.A. Prado y T. Nam (2015) -los servicios públicos -estos mejoran el nivel de la calidad de vida de los ciudadanos. La producción efectiva y provisión de los servicios urbanos sustanciales es una clave para mejor el funcionamiento de la ciudad. El listado de los servicios urbanos contiene diferentes grupos de servicios básicos: (i) transporte, (ii) seguridad pública, (iii) servicios de salud y ayuda social, (iv) servicios de educación (v) cultura, turismo y recreación (vi) limpieza y sanidad (vii) reacción y administración de las situaciones de crisis. Estos grupos conforman las áreas de los desafíos especiales debido a la gran densidad de la población en las áreas urbanas relativamente pequeñas. </P>

<P>Todos estos servicios pueden estar constituidos en diferente forma organizativa con el objetivo de mejor proporcionarlos al ciudadano. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Objetivos y tareas de la política pública urbana del Estado de carácter social </H4>

<P>A partir de la problemática desarrollada en los apartados anteriores, en éste se pretende plantear las preguntas sobre: ¿cuáles son los objetivos de carácter social de la política pública urbana ?, y ¿cómo el Estado debe responder a las situaciones de urgencia sanitaria? </P>

<P>En lo que se refiere a los objetivos de la política pública, estos se tienen que poner en el contexto más amplio de tales categorías como el Estado, sus funciones y bienestar público. </P>

<P>B. Pilecki citando a Richard A. Musgrave (2005), define el Estado como: “la unión de los ciudadanos involucrados en la empresa común, que sirve para resolver el problema de coexistencia social de manera justa y democrática. La existencia de tales proyectos, y por consecuencia de los objetivos sociales, proviene de la necesidad de satisfacer a las necesidades colectivas, que por su naturaleza no pueden ser satisfechas por el mercado. Estos bienes proporcionados por el Estado se definen como los bienes públicos, las cuales tienen la característica de ser no excluyentes y de no-rivalidad, de tal manera que el consumo de estos bienes por un individuo no excluye de la posibilidad de que sean consumidas por otras personas. (Pilecki, 2019: 45)” </P>

<P>Los objetivos públicos en el estado de derecho tienen carácter de las obligaciones legales – y se diferencian de los estados donde antes de promulgar la Constitución fueron considerados como potestades de las autoridades administrativas. En un Estado democrático los derechos, los objetivos, el papel y las funciones del estado y por consecuencia los objetivos públicos se entienden de manera diferente que en los estados que se encontraban en una situación antes de la promulgación de la Constitución, en las constituciones también se inscribe la descentralización del poder público (Pilecki, 2019). </P>

<P>Los procesos de descentralización (principio de descentralización) crean la situación de falta de subordinación jerárquica de las autoridades del nivel más bajo a las autoridades del nivel más alto. La descentralización se refiere al proceso de pasar las competencias desde la administración central a los niveles más bajos de la administración territorial.  </P>

<P>Por último, tenemos otro principio en lo que se refiere a los objetivos públicos, que es el principio de subsidiariedad (principio de apoyo). Este principio se refiere al hecho de que la responsabilidad por los asuntos públicos deberían llevar las autoridades que se encuentran lo más cercano a los ciudadanos.  </P>

<P>Resumiendo, se puede decir que los objetivos públicos conforman un sistema de potestades y obligaciones legalmente asignados a los órganos de autoridad con el objetivo de prestar los servicios públicos. </P>

<P>Ahora bien, la realización de los objetivos públicos se relaciona íntimamente con la infraestructura pública, que conforma la base para prestar los servicios públicos sociales, pero también la construcción o ampliación de esta infraestructura conforma la realización de los objetivos públicos. En este sentido hay que mencionar a la infraestructura en relación con los objetivos públicos. En este sentido se tiene que decir que, por un lado, se crea la base material (infraestructura) para la realización de los objetivos públicos, y por el otro las inversiones públicas en la infraestructura se pueden comprender como la realización de los objetivos y tareas públicas sensu stricto para abastecer la ciudadanía con los servicios públicos. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>El concepto y categorización de infraestructura pública </H4>

<P>La categoría “infraestructura” es usada comúnmente no sólo por la academia sino también en las diferentes áreas de la vida. En la bibliografía del tema aparecen diferentes conceptos relacionados con la infraestructura, por ejemplo, la infraestructura económica, técnica, institucional, social, personal, organizativa, etcétera. La multitud de estos conceptos indica las diferentes problemáticas del tema y por consecuencia la falta de una definición clara y sistemática. La palabra de “infraestructura” tiene su origen etimológico en las palabras latinas “infra” y “estructura”, lo que significa la base o el fundamento y algún sistema. En los años 1960, debido a difusión y progreso de las diferentes teorías del desarrollo económico se notó el interés creciente con la infraestructura como el objeto de investigaciones económicas. (Pilecki, 2019) </P>

<P>Contemporáneamente, en términos generales, la infraestructura se define como los dispositivos e instituciones de servicios indispensables para el funcionamiento de la economía y el Estado y, que también condicionan la actividad social y económica. Hay diferentes definiciones de la infraestructura, entre ellas las que dicen que ésta es un complejo de los dispositivos de utilidad pública, indispensables para el funcionamiento adecuado de la economía nacional y de la vida de la población, adecuadamente distribuido en el territorio junto con sus elementos internos, formados por la historia y también por las relaciones características que tienen un lugar en concreto. </P>

<P>Las discusiones que se llevan a cabo sobre la definición de la infraestructura se refieren precisamente a sus diferentes elementos entre los cuales podemos distinguir tres grupos tales como: infraestructura creada por el hombre, infraestructura natural e infraestructura personal. Pueden también existir otras clasificaciones que la dividen por el tipo de capital empleado y que puede ser material o intelectual. Sin embargo, incluir los elementos de la naturaleza (infraestructura natural) o recursos humanos (elementos personales) provoca dudas debido a que generalmente los dispositivos de la infraestructura se consideran como resultado de la actividad del hombre. Por esa razón, tomando en cuenta su alcance material y su objetivo, el más difundido en la bibliografía del tema es la división dicotómica de la infraestructura en infraestructura económica e infraestructura social. A veces también se destaca la infraestructura institucional, entendida como las normas y comportamientos que definen los marcos de la actividad autónoma de los diferentes sujetos económicos o las unidades organizativas del Estado, relacionados con su sistema legal y administrativo. Sin embargo, desde el punto de vista de las ciencias económicas la distinción de la infraestructura institucional no parece adecuada esto debido a que diferentes unidades administrativas del Estado pueden estar clasificadas como parte de la infraestructura económica o social (material), mientras que las normas y comportamientos que permiten la actividad de los sujetos económicos no tienen carácter material lo que les excluye de la categoría de la infraestructura (ibid.). </P>

<P>Tomando en cuenta lo anterior, la más adecuada parece la división de la infraestructura en la económica y social, lo que también se justifica por su diferente manera de influir en el desarrollo socioeconómico y por los diferentes rasgos de sus dispositivos técnicos. Sin embargo, debido a que las esferas económica y social se intercalan, lo que está condicionado por los factores organizativos o administrativos y, también por la característica técnica de las instalaciones, a veces es difícil distinguir entre los objetos de la infraestructura económica y social ya que ambas pueden desempeñar el papel de apoyo tanto a la economía como a la sociedad. </P>

<P>En relación con tales términos como el bien público, el objetivo público, y la tarea de utilidad pública, se puede definir a la infraestructura pública como “los bienes públicos que tienen carácter de bienes básicos o de importancia estratégica para toda la economía y la sociedad. Entre ellos podemos mencionar a los medios de movilidad (la energía, vehículos, agua, información), pero también a las personas y cosas que se permite usar sin pago o con el pago parcial, que están en gestión de las autoridades (centrales, regionales o locales) que llevan la responsabilidad de creación de infraestructura y su mantenimiento en el estado adecuado. La totalidad de la infraestructura pública se conforma de la infraestructura económica (llamada también básica, técnica, técnico económico) y la infraestructura social que desempeña diferentes funciones también importantes para el país y la sociedad. (Pilecki, 2019) </P>

<P>La infraestructura económica conforman los dispositivos y equipos y también instituciones indispensables para el funcionamiento adecuado de la economía y para funcionamiento normal de la población. Mientras que la infraestructura social conforma el conjunto de facilidades, instituciones y servicios que de manera organizada satisfacen las necesidades humanas en áreas como educación, salud, asistencia social, cultura y, cultura física y recreación. Intuitivamente entendemos la diferencia entre la infraestructura económica e infraestructura social, sin embargo, podemos clasificar la última según diferentes criterios (Cuadro 2).   </P>

<P>El paso de las estrategias basadas en las políticas neoliberales a las post-neoliberales tendrá un efecto para las elecciones del rumbo de desarrollo de la infraestructura social. </P>

<P>Especialmente nos referimos a la infraestructura de los servicios de salud. En estas elecciones de estrategias las mencionadas en el cuadro (Cuadro 2) tendrán especial importancia ya que presenta vías diferentes de posible satisfacción de las necesidades de servicios de salud por la infraestructura social. </P>

<P>Cuadro 2: La tipología de la infraestructura social según diferentes criterios </P>

<Table>
<TR>
<TD/>

<TD/>

<TD/>

<TD>Entidades </TD>

<TD/>

<TD/>
</TR>

<TR>
<TD>Tipo de actividad </TD>

<TD>Alcance de actuación </TD>

<TD>Fuentes de financiamiento </TD>

<TD>que proporcionan el servicio </TD>

<TD>Pago por servicio </TD>

<TD>Accesibilidad </TD>
</TR>

<TR>
<TD/>

<TD/>

<TD/>

<TD>público </TD>

<TD/>

<TD/>
</TR>

<TR>
<TD>1.Educación </TD>

<TD>1.Internacional </TD>

<TD>1. Recursos públicos </TD>

<TD>1. Públicas </TD>

<TD>1. Sin pago </TD>

<TD>1. Accesible para todos </TD>
</TR>

<TR>
<TD>2.Cultura </TD>
</TR>

<TR>
<TD/>

<TD>2. Nacional </TD>

<TD>2. </TD>

<TD/>

<TD/>
</TR>

<TR>
<TD>3. Salud </TD>

<TD/>

<TD>Comercial </TD>

<TD/>

<TD>2. Pago </TD>

<TD/>
</TR>

<TR>
<TD>4.Asistencia social </TD>

<TD/>

<TD>(a través de ingresos elaborados) </TD>

<TD>2. Privadas </TD>

<TD>parcial </TD>

<TD>2.Accesibilidad restringida (por ejemplo, para los miembros de una comunidad o quienes pagan) </TD>
</TR>

<TR>
<TD>5.Cultura física </TD>

<TD>4. Regional </TD>

<TD>3. Recursos de la comunidad </TD>

<TD>(bajo el control de las autoridades públicas) </TD>

<TD>3. Pago completo </TD>
</TR>

<TR>
<TD>6.Turismo y recreación </TD>

<TD>5.Local </TD>

<TD>4. Mixtos (mezcla de algunos anteriores) </TD>
</TR>
</Table>

<P>Fuente: (Pilecki, 2019: 63) </P>

<P>Se puede ver que los servicios de la infraestructura social de salud se pueden proporcionar, en primer término, en diferentes niveles, que en este caso serían los niveles local, regional y nacional. Las fuentes de financiamiento pueden ser tanto los recursos públicos, comerciales, así como los recursos de comunidad y mixtos. Las entidades que proporcionan el servicio público pueden ser tanto públicas como privadas. Sin embargo, estas últimas tienen que ser supervisadas por la autoridad pública. El pago por el servicio puede ser completo, parcial o el servicio puede ser proporcionado de manera gratuita. Y, por último, el acceso puede ser para todos o los servicios pueden tener la accesibilidad restringida. </P>

<P>En la Tabla 2 se destaca especialmente dos rutas, tomando en cuenta las experiencias de la última urgencia sanitaria, donde mucha mejor respuesta proporcionaron los países con bien desarrollados servicios de salud, públicos, sin pago y accesibles para todos. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Posibles estrategias y tácticas de inserción de la infraestructura social y de salud en los modelos de ciudad inteligente </H4>

<P>Según Global Communications Newsletter (2019), se puede identificar cuatro modelos de ciudades inteligentes observando donde se presentan las diferentes estrategias de implementación de servicios. El objetivo de esta clasificación es identificar las combinaciones de proyectos que a menudo se implementan juntos, como una forma de definir arquetipos o modelos comunes en el desarrollo de Ciudades Inteligentes. Estos modelos son: </P>

<P>(i) modelo de servicios esenciales, (ii) modelo de transporte inteligente, (iii) modelo de amplio espectro y, (iv) modelo de ecosistema empresarial. </P>

<P>El modelo de servicios esenciales caracteriza a las ciudades por el uso de redes móviles en la gestión de emergencias y los servicios de atención médica. Ciudades como Tokio y Copenhague ya tienen infraestructuras de comunicación maduras y han invertido en unos pocos programas bien elegidos. El modelo de transporte inteligente se refiere a ciudades que tienen como objetivo controlar la congestión urbana mediante el aprovechamiento de tecnologías, como TI y comunicaciones, así como el transporte público, el uso compartido de automóviles y/o los vehículos autónomos. </P>

<P>Las ciudades que utilizan el modelo de amplio espectro de servicios tienden a tener un alto nivel de participación ciudadana y enfatizan la gestión de los servicios urbanos, como el agua, las aguas residuales y los desechos, así como el control de la contaminación. </P>

<P>El modelo de ecosistema empresarial es la táctica más común. Utiliza el desarrollo tecnológico para impulsar la actividad económica mediante la inversión en capacitación en las habilidades digitales y apoya a las empresas de alta tecnología. (Global Communications Newsletter; 2019) </P>

<P>En esta clasificación, el papel de los servicios médicos sólo se toma en el primer de los modelos él de servicios esenciales. Otros modelos al tener carácter más enfocado o más economizando, no ponen atención a los servicios de la infraestructura de salud por lo que podemos considerarlos como las estrategias neutrales en el desarrollo de la infraestructura social en la ciudad inteligente. </P>

<P>Por otro lado, en la literatura del tema se presentan las diferentes tácticas de implementación del modelo de la Ciudad Inteligente. La evolución de este tipo de tácticas de implementación de ciudad inteligente presenta Adam Stone (2016), donde se detectan tres etapas: (i) pasos radicales, (ii) actuaciones escalonadas, (iii) actuaciones de forma gradual. </P>

<P>En la primera etapa, la táctica consistía en retomar los pasos radicales, cuando los gerentes de la ciudad tenían buenas razones para creer que podían remodelar radicalmente sus procesos. Los recursos habían surgido, básicamente, en el mundo de tecnologías informáticas (TI).  </P>

<P>Sin embargo, el retroceso de la gran visión comenzó, como suele suceder, con el dinero. Con la crisis financiera, se presenció el cierre de negocios, ejecuciones hipotecarias, y para la mayoría de los municipios eso significó una fuerte reducción en el presupuesto. Los proyectos de infraestructura de TI intensivos en capital, necesarios para lanzar inversiones en ciudades inteligentes de repente parecían menos viables. Llegó el tiempo para otra táctica consistente en actuaciones escalonadas. Al mismo tiempo, los administradores de la ciudad descubrieron que sus grandes ambiciones estaban siendo frustradas rápidamente por la naturaleza de sus propias instituciones. </P>

<P>Todo esto lleva a la actualidad cuando nadie duda que la ambición de una Ciudad Inteligente vaya a revolucionar la gestión urbana, pero va a suceder de forma gradual. Por eso llegó tiempo para la táctica de ir poniendo las prioridades o mejor decir actuar según la regla “las cosas primeras primero”. En este sentido, se detectó tres áreas de la vida urbana con las cuales se puede ir implementando la idea de la Ciudad Inteligente. Estas son: la iluminación, el transporte y los estacionamientos. (Stone, 2016) </P>

<P>Esta fue situación hasta hace algunos meses, sin embargo, la nueva urgencia sanitaria tendrá que también influir en el replanteamiento de las estrategias del desarrollo de los servicios públicos y entre ellos de la infraestructura social de salud. Como escriben estudiosos del tema: “las pandemias muestran de forma cruel cómo el capitalismo neoliberal incapacitó al Estado para responder a las emergencias. Las respuestas que los Estados dan a la crisis varían de un Estado a otro, pero ninguno puede disfrazar su incapacidad, su falta de previsibilidad en relación con las emergencias que se anunciaron como inminentes y muy probables” (De Sousa Santos, 2020: 74). En esta nueva urgencia sanitaria, sin embargo, a primer plano tendrán que pasar los servicios públicos entre ellos los servicios de la infraestructura social de salud. </P>

<P>Tomando en cuenta todas esas experiencias también se debe tratar de detectar cuáles podrían ser tanto las estrategias (¿qué modelo?) así como las tácticas adecuadas (¿cómo implementar el modelo?) para ir involucrando a la infraestructura social de salud en el modelo de la Ciudad Inteligente en el contexto de nuestros países emergentes. En este sentido se hace cada vez más clara la necesidad de elaborar las estrategias y tácticas de implementación de los servicios de infraestructura social de salud dentro del modelo de la Ciudad Inteligente. </P>

<P>Retomando las experiencias presentadas en este texto se puede suponer que estos servicios tendrán que ser proporcionados desarrollando la infraestructura social de salud de manera paulatina a través del modelo de servicios esenciales, y soportados fuertemente por la infraestructura de las TICs. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Conclusiones </H4>

<P>El objetivo de este trabajo consistía en revisar el concepto básico de la ciudad inteligente y clasificación de sus componentes principales para acercarlo a los problemas de la política pública social y especialmente a la infraestructura social. Sin embargo, la parte importante, si no predominante de la infraestructura social, conforman las instalaciones y artefactos de los servicios de salud que en tiempos de pandemia ganaron importancia vital para la sociedad. Por consecuencia se trató de encontrar la relación de la infraestructura social en general y de la infraestructura de los servicios de salud con el concepto de la ciudad inteligente. </P>

<P>El siguiente pasó consistió en presentar las posibles estrategias de insertar a la infraestructura social en los modelos de la ciudad inteligente. Partiendo de la suposición que el paradigma de la ciudad inteligente será un concepto que guiará el desarrollo urbano en los próximos tiempos, se consideró muy importante tratar de identificar el papel de la infraestructura social en éste y sus formas de implementación. </P>

<P>Se llegó a conclusión que vivimos el periodo de elaboración de las estrategias y tácticas de implementación de los servicios de infraestructura social, entre ellos de la infraestructura de salud, dentro del modelo de la Ciudad Inteligente. La revisión de literatura demuestra que estos servicios tendrán que ser proporcionados de manera paulatina a través del modelo de servicios esenciales, soportado fuertemente por la infraestructura de las TICs. En otro de los trabajos (Rozga Luter, 2018) se considera cuál debe haber el modelo de implementación de la idea de la ciudad inteligente en los países de desarrollo mediano, por lo que en los trabajos posteriores se propone seguir este modelo en las propuestas de implementación de la infraestructura social en la idea de la ciudad inteligente. </P>

<P>Por último, como siempre en tales situaciones nace la pregunta cuáles deberían ser las condiciones para implementar la idea de la Ciudad Inteligente en países de desarrollo mediano como México. La respuesta a esa pregunta pretende dar este texto, especialmente cuando se hizo referencia a la necesidad de elaboración de las estrategias y tácticas de introducción de los servicios de infraestructura social y, tomando en cuenta los posibles periodos de urgencia sanitaria - servicios de infraestructura de salud. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Bibliografía </H4>

<P>Alvarado, R.A. (2018) Ciudad inteligente y sostenible: hacia un modelo de innovación inclusiva. PAAKAT: Revista de tecnología y sociedad. Volumen 7, No.13. México. </P>

<P>Caragliu, A., Del Bo, C., and Nijkamp, P. (2011). “Smart cities in Europe”, Journal of Urban Technology. No. 18(2). pp. 65-82. </P>

<P>De Sousa Santos. Boaventura. (2020). La cruel pedagogía del virus. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: CLACSO. </P>

<P>Gil-García, Ramona, Theresa A. Pardo and Taewoo Nam, (2015). “What makes a city smart? Identifying core components and proposing an integrative and comprehensive conceptualization”, Information Policy, Vol. 20, pp. 69-70.  </P>

<P>Global Communications Newsletter, (2019), “4 Models For Smart Cities”, Global Communications Newsletter Insider eNewsletter, October 07, 2019, Disponible en: https://gcn.com/articles/2019/10/07/4-types-smart-cities.aspx (Acceso: 28-07-2020) </P>

<P>Gontar, Beata; Zbigniew Gontar y Dorota Sikora-Fernandez, (2018), Strategiczne zarzadzanie projektami transformacji inteligentnych miast (Administración estratégica de los proyectos de transformación de ciudades inteligentes), Lodz (Polonia): Wydawnictwo Uniwersytetu Lodzkiego. </P>

<P>Hernández, R. y Salas, P. (2021) El concepto de Ciudad Inteligente y condiciones para su implementación: gobierno abierto, políticas públicas y gobernanza. Volumen III “Políticas públicas, empleo y migración en perspectiva territorial”. Colección “Recuperación transformadora de los territorios con equidad y sostenibilidad”. Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Económicas y Asociación Mexicana de Ciencias para el Desarrollo Regional, México. </P>

<P>Hollands, Robert G. (2020). “Will the real smart city please stand up? Intelligent, progressive or entrepreneurial?” en: The Routledge Companion to Smart Cities, Milton Park, UK and New York, USA: Routledge, pp. 179-199. </P>

<P>Hall, P. (2002), Cities of Tommorow: An Inteligent History of Urban Planning and Design in the Twentieh Century, 3rd ed., Wiley-Blackwell, Malden M.A., USA. </P>

<P>Komninos, N., (2002) Intelligent Cities. Innovation, Knowledge Systems and Digital Spaces, London and New York: Spon Press. </P>

<P>Pilecki, B., (2019), Infrastruktura spoleczna i jej znaczenie w rozwoju regionalnym (Infraestructura social y su significado en el desarrollo regional), Szczecin, Polonia: Wydawnictwo Naukowe Uniwersytetu Szczecinskiego. </P>

<P>Rozga Luter, Ryszard E., (2017), “Ciudad inteligente – concepto en discusión” , Ponencia presentada para el 22° Encuentro Nacional Sobre el Desarrollo Regional en México, AMECIDER 2017, los días del 28 de noviembre al 1 de diciembre de 2017, AMECIDER,  UJAT y Coordinación General de Desarrollo Regional y Proyectos Estratégicos del Gobierno de Tabasco, Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, en la Ciudad Villahermosa, Tabasco. </P>

<P>Rozga Luter, Ryszard E., (2018), “Modelos de Ciudad Inteligente (Smart City) y estrategias de su implementación”, Ponencia presentada para el 23° Encuentro Nacional Sobre Desarrollo Regional AMECIDER 2017, AMECIDER, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Ciudad de Puebla, del 16 al 19 de octubre de 2018. </P>

<P>Schaffers, H., N. Komninos, M. Pallot, B. Trousse, M. Nilson and A. Olivera (2011), “Smart cities and the future internet: Towards cooperation frameworks for open innovation”, en: Domingue J., et. Al (eds.) Future Internet Assambly, Lecture Notes in Computer Science 6656, Springer, New York, pp. 431-446. </P>

<P>Sikora, D. (2017). Factores de desarrollo de las ciudades inteligentes. Revista Universitaria de Geografía, 26(1), pp. 135-152. </P>

<P>Stone, A., (2016). “A New Smart City Model is Emerging”, Government Technology, June 2016, Disponible en: https://www.govtech.com/data/A-New-Smart-City-Model-IsEmerging.html, (Accesso: 28-07-2020). </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>La ciudad inteligente y las políticas públicas urbanas </H4>

<P>Raúl Hernández Mar1 </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Introducción </H4>

<P>En las primeras dos décadas del siglo XXI se le ha dado mucha importancia al estudio de las ciudades, por diversas razones, la más importante es que las ciudades se han convertido en espacios de desarrollo económico y, al mismo tiempo, han concentrado una gran cantidad de habitantes, por ejemplo, desde el 2007 más de la mitad de la población mundial ha estado viviendo en ciudades y se espera que dicha cantidad aumente hasta el 60% para el 2030. </P>

<P>Por lo anterior, el territorio urbano parece constituirse en un espacio donde se expresarán todas las complejidades relacionadas a los procesos que se han llevado a cabo como consecuencia de la globalización, a saber: la sociedad del conocimiento, la digitalización de la economía, los medios de producción, el cambio climático y las luchas sociales de los grupos vulnerables o de las minorías por acceso a servicios públicos y derechos humanos, que transformarán el modo de producción y gestión del hábitat urbano. </P>

<P>En este contexto, el territorio se entiende como el “soporte material de la sociedad, expresa la compleja totalidad del universo social, sus relaciones sociales. Es modelado y producido por la dinámica social, refleja sus cambios y las múltiples determinaciones económicas, políticas y culturales que en él tienen lugar” (Pradilla, 1997:50). Si estamos de acuerdo en lo expuesto anteriormente, el apogeo de las políticas públicas neoliberales le han impreso un sello característico a las ciudades contemporáneas, ya que, estos modelo tratan de ingresar, cada vez más, componentes de la vida urbana al mercado, lo que deja huellas territoriales que han transformado las dinámicas sociales, desestructurado las pautas de convivencia y </P>

<P>1 Profesor-Investigador del Área de investigación en Políticas Públicas, Economía, Sociedad y Territorio (PPESyT) del Departamento de Procesos Sociales en la División de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Lerma. r.hernandez@correo.ler.uam.mx (ORCID): https://orcid.org/0000-0002-0752-8778. </P>

<P>produciendo la segregación urbana que nos ha llevado a un tipo de urbicidio de algunas partes de la ciudad. </P>

<P>En el marco del coloquio “Ciudades Inteligentes en México: un balance de su concepto y aplicación” organizado por la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Lerma (UAM</P>

<P>L) el pasado 17 y 18 de noviembre del 2021, se planteó la necesidad de construir políticas públicas a partir de enfoques como el de la gobernanza y en el marco de nuevos modelos de gestión urbana que incluyan toda esta complejidad, busquen mejorar la calidad de vida de las personas, se ocupen por construir ciudades sustentables, resilientes e inteligentes y utilicen las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) como un medio más no como un fin en sí mismo para mejorar la gestión urbana. </P>

<P>La relación entre políticas públicas y ciudades ha existido casi siempre, sin embargo, esta se puede mejorar si la analizamos en el marco de la idea de la Ciudad Inteligente (CI), por ejemplo, Ares y Cid, argumentan que uno de los problemas centrales de las ciudades inteligentes “es que muchos de sus principios no son replicables. En primer lugar, porque parten de la construcción de una nueva ciudad repleta de tecnologías y de nuevos sistemas desde cero, pero olvidan lo que ya existe o está desplegado, y la conveniencia de complementarlo y evolucionarlo.” (Ares y Cid, 2012: 186) </P>

<P>Además, estos mismos autores, argumenta que “el concepto de ciudades inteligentes lleva implícito el modelo convencional (de arriba-abajo o burocrático) de gestión urbana basada en la planificación en manos de expertos y políticos, y están constituidos por proyectos que muchas veces no convencen respecto al valor añadido de los servicios que aportarán a los ciudadanos la incorporación de tecnologías smart.” (Ares y Cid, 2012:186) </P>

<P>Incluso, se podría pensar que esta visión top-down terminará por ampliar el control de la ciudadanía, surgiendo problemas importantes como el de la privacidad o la protección de datos personales. A partir de lo anterior, Hollands propone una perspectiva de ciudad inteligente progresiva e inclusiva, a partir de los siguientes puntos: </P>

<L>
<LI>
<Lbl>1. </Lbl>

<LBody>“Las ciudades inteligentes deben de empezar por tomar de forma seria a la gente y el capital humano: es necesario empezar por la gente, sus conocimientos y habilidades y no por la tecnología en si misma; </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>2. </Lbl>

<LBody>Debe de crearse un cambio real en el balance del poder entre el uso de las tecnologías de la información, los negocios, el gobierno, las comunidades y la gente ordinaria que vive en la ciudad y al mismo tiempo buscar un balance entre el desarrollo económico y la sustentabilidad [es decir, gobernanza territorial]; </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>3. </Lbl>

<LBody>Las ciudades reales deben de hacer un uso de la tecnología que permita emerger una “cultura publica virtual” donde el interés público prive sobre el privado; </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>4. </Lbl>

<LBody>Tomar en serio la diversidad cultural y social, es decir, ser una ciudad plural; </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>5. </Lbl>

<LBody>Promover la igualdad de género; </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>6. </Lbl>

<LBody>Aprovechar el talento y creatividad de los jóvenes.” (Hollands, 2008: 315). </LBody>
</LI>
</L>

<P>En definitiva, hay muchas maneras de comprender el concepto de CI, aunque, éste se haya utilizado más como una marca y menos como una serie de políticas públicas articuladas que en conjunto pueden dar vida a una ciudad inteligente, sustentable y resiliente en el mediano y largo plazo. Por ello, no basta solamente con la instrumentación tecnológica para construir una CI, en la práctica la ciudad inteligente es resultado de un proceso complejo que comienza con la colaboración de múltiples agentes –por ejemplo, el sector público, privado, academia y ciudadanos– en ámbitos diversos para impulsar el capital físico de la ciudad, así como su capital intelectual y social, a partir de un conjunto de cursos de acción que atiendan los principales problemas de las ciudades y fomenten la colaboración entre los diferentes actores de una ciudad. </P>

<P>La propuesta del presente trabajo parte de la idea de que la arquitectura de una CI debe iniciarse sobre una base previa, constituida por algunos elementos como: un gobierno abierto e inteligente, espacios de innovación y desarrollo, gobernanza territorial, políticas públicas y participación de las comunidades que integran la ciudad. En este sentido, es importante revisar el papel de las políticas públicas urbanas desarrolladas en un nuevo escenario global entorno a las ciudades y en el marco de la idea de una Ciudad Inteligente como catalizador de un procesos de gestión urbana sostenible y resiliente, con el propósito de estudiar las condiciones existentes para el desarrollo de la idea de la Ciudad Inteligente en México desde el punto de vista del territorio, el cambio tecnológico, la gestión y la ciudad misma. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Los nuevos escenarios para las políticas públicas urbanas </H4>

<P>Estamos en el inicio del llamado “milenio urbano” o la “era de las ciudades”, en el cual la ciudad ocupa un rol central en el panorama mundial globalizado, según Falú y Morengo “los aglomerados urbanos hoy disputan espacios de liderazgo de distintas naturalezas (financieros, económicos, culturales), lo cual hace que las ciudades y sus gobiernos se constituyan en terreno fértil para impulsar cambios, a la vez que son el escenario en el que se expresan todas las contradicciones sociales.” (2004: 213) </P>

<P>La Asamblea General de las Naciones Unidas, en coincidencia con el punto anterior, en septiembre de 2015 aprobó la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y en este marco definió el Objetivo 11 “Ciudades y Comunidades Sostenibles”, el cual parte de un dato que describe el proceso de urbanización, el cual se está llevando a cabo desde el 2007 cuando se registró que más de la mitad de la población mundial ha estado viviendo en ciudades y se espera que dicha cantidad aumente hasta el 60% para 2030. </P>

<P>Sin embargo, desde el año 2000, según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) presentados en la Conferencia Regional de América Latina y el Caribe, más del 75% de la población de la región era urbana (Bárcena, 2000) desde entonces las ciudades y los actores de la arena local han cobrado mucha importancia. Asimismo, las metrópolis de la región de más de un millón de habitantes han aumentado en la última década, pasando de 25 metrópolis en 1989 a 49 en el 2000 (Bárcena, 2000) y a 56 en el 2010. </P>

<P>En la actualidad, según el Banco Mundial (BM) alrededor del 55% de la población mundial, es decir, 4,200 millones de habitantes viven en ciudades. Se cree que esta tendencia continuará y en el año 2050, la población urbana se duplicará, y casi 7 de cada 10 personas vivirán en ciudades. (Banco Mundial, 2020) </P>

<P>Considerando lo anterior, es normal que se pronostique que las ciudades son las protagonistas sociales y económicas del mundo globalizado, en dónde las brechas de inequidades persistirán y la segregación y fragmentación se acentuaran, conviviendo en un mismo espacio urbano grupos de personas con altos niveles de vida con grupos pobres expulsados de las zonas privilegiadas. En este contexto, según Falú y Morengo “en estos escenarios los gobiernos locales emergen como impulsores del desarrollo para suplir las inequidades y posicionarse frente a las nuevas demandas del modelo, en el cual, los bloques supranacionales tienden a desdibujar las fronteras nacionales y contribuyen al fortalecimiento del espacio local.” (Marengo y Falú, 2004: 214) </P>

<P>A partir de lo anterior, parece que cruzamos hacia nuevos escenarios que se han constituido en las primeras dos décadas del Siglo XXI bajo una dinámica de cambio de época, en la cual unas de sus dimensiones clave, como se ha mencionado, se desplegará a través de las ciudades. De acuerdo con la Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Vivienda y el Desarrollo Urbano Sostenible (Hábitat III), los debates se centraran en la Nueva Agenda Urbana y “la idea de que la batalla por el desarrollo sostenible se ganará o perderá en las ciudades, formulada en el documento final de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible 2012, titulado “El futuro que queremos”, demuestra el amplio consenso mundial sobre el poder transformador de la urbanización bien planificada en relación con el desarrollo.” (ONU, 2022) </P>

<P>Lo anterior parece dar inicio al llamado “milenio urbano” o la “era de las ciudades”, de acuerdo con Ricard Gomà “podemos partir de la idea que la construcción urbana reciente es el fruto de procesos en tres dimensiones interconectadas: económica, socioresidencial y ecológica (Soja, 2014; Harvey, 2016). El cruce de estos procesos y su plasmación espacial ha ido generando modelos abiertos y evolutivos de ciudades” (Gomà, 2017:2) (véase la tabla 1) </P>

<P>Tabla 1. Tipos de ciudades y metrópolis. Dinámica evolutiva en múltiples dimensiones </P>

<Table>
<TR>
<TH>Tipo de Ciudad/Metrópolis </TH>

<TH>Régimen productivo </TH>

<TH>Estructura Socioresidencial </TH>

<TH>Modelo ambiental </TH>
</TR>

<TR>
<TD>Ciudad industrial Metrópolis monocéntricas </TD>

<TD>Fordista </TD>

<TD>Sociedad de clases Urbanismo intensivo </TD>

<TD>Cambio climático y contaminación atmosférica </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Ciudad postindustrial Metrópolis policéntricas </TD>

<TD>Flexible </TD>

<TD>Sociedad dual Urbanismo difuso </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Ciudad del conocimiento Metrópolis en red </TD>

<TD>Creativo </TD>

<TD>Sociedad compleja Regeneración urbana </TD>

<TD>Transición ecológica </TD>
</TR>
</Table>

<P>Fuente: Ricard Gomà, XXII Congreso Internacional del CLAD sobre la Reforma del Estado y de la Administración Pública, Madrid, España, 14-17 nov. 2017. Página 2. </P>

<P>A partir del planteamiento del Gomà, se puede decir que el siglo XXI cruza hoy un cambio de época urbano hacia ciudades del conocimiento y metrópolis conectadas en red, extraordinariamente creativas, que se conformarán como espacios donde se expresarán todas las complejidades sociales, serán responsables del cambio climático y encargadas de diseñar y llevar acabo las transiciones ecológicas. </P>

<P>Por lo anterior, el objetivo 11 de la Agenda 2030 ha incluido en su propósito: </P>

<P>“Lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles”, y busca cumplir con las siguientes metas, a) “Asegurar el acceso de todas las personas a viviendas y servicios básicos adecuados, seguros y asequibles y mejorar los barrios marginales […]”; b) “Reducir significativamente el número de muertes causadas por los desastres, incluidos los relacionados con el agua […]”, y; c) Aumentar considerablemente el número de ciudades y asentamientos humanos que adoptan e implementan políticas y planes integrados para promover la inclusión, el uso eficiente de los recursos, la mitigación del cambio climático y la adaptación a él y la resiliencia ante los desastres, y desarrollar y poner en práctica, en consonancia con el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015-2030, la gestión integral de los riesgos de desastre a todos los niveles (ONU, 2020). </P>

<P>De esta manera, los nuevos escenarios centran las políticas públicas urbanas en cinco dimensiones, a saber: económica, social, ecológica, territorial y gestión. </P>

<P>En lo económico, el factor más importante es el conocimiento y la innovación, es decir, en el conocimiento y la digitalización se ubica la principal fuente de creación del Siglo XXI, por lo tanto, será relevante que las metrópolis cuenten con la capacidad para configurarse como los espacios que acojan el binomio conocimiento-digitalización, según Gomà “la creación de valor se desplaza al conocimiento y la reactivación industrial se produce bajo condiciones de innovación tecnológica; la actividad digital irrumpe con fuerza y las plataformas basadas en internet se insertan en la economía de las ciudades; finalmente, el capital financiero se activa hacia inversiones urbanas y tiende a crear lógicas de burbuja inmobiliaria. Estos cambios, en el plano territorial, producen un juego complejo de oportunidades y riesgos sobre la configuración de las ciudades. Por una parte, el potencial de diluir jerarquías y segmentaciones espaciales hacia metrópolis [ciudades] más reticulares y sostenibles; por otra, la amenaza de los procesos de gentrificación económica y comercial.” (Gomà, 2017: 3) </P>

<P>En lo social, la inclusión sigue siendo una aspiración de la política pública urbana muy importante, es decir, la “lucha contra la pobreza”, pero sobre todo, conocer cuál es la aportación específica de las ciudades a esta tarea es la prioridad. El diseño de políticas públicas urbanas que busquen la redistribución clásica de la riqueza (pre-distribución) será una tarea muy importante, por lo tanto, las políticas públicas tendrán que generen igualdad en las mismas fuentes de producción de las desigualdades en ciudades, por ejemplo, los esquemas de renta básica, políticas de género, etcétera. Según Gomà, “la etapa actual vuelve a presentarse como un juego de fuerzas en tensión. Por una parte, el incremento sin precedentes de la complejidad social urbana (orígenes, hogares, edades...) emerge como oportunidad hacia espacios con nuevas morfologías diversas y compactas, hacia entornos creativos cruzados por lógicas de reconocimiento; por otra parte los impactos sociales de la financiarización urbana producen expulsiones y sustitución funcional y poblacional (Sassen, 2014 en Gomà, 2017: 3). </P>

<P>En lo ecológico, lo más importante es el diseño de políticas públicas urbanas dedicadas a sentar las bases de la transición ecológica, es decir, cómo frenar las fuentes urbanas del cambio climático, a través de la descarbonización de las bases económicas urbanas, la transición hacia energías limpias y renovables en las bases productivas, la evolución hacia modelos de movilidad sustentables y la búsqueda de la soberanía energética y alimentaria. Al respecto Gomà explica que “el crecimiento de emisiones provoca una realidad de cambio y alerta climática, con las metrópolis [ciudades] como agentes clave del calentamiento global; el uso masivo del coche se halla en la raíz de la contaminación del aire, principal determinante ambiental de la salud; y se desencadena finalmente un proceso de consumo extensivo de espacio: entre 1996 y 2016, la población urbana crece un 25%, pero el territorio urbanizado se expande un 40%. Tenemos hoy metrópolis [ciudades] con riesgos ecológicos socialmente producidos por la desprotección del clima, la degradación del aire y la depredación del espacio.” (Gomà, 2017: 4) </P>

<P>Lo territorial está relacionado con lo expuesto por Gomà anteriormente, cuando explica que estamos frente a un proceso de crecimiento urbano más una expansión del territorio urbanizado, este fenómeno no tiene precedentes en otras épocas, se puede decir, que es un fenómeno que ha caracterizado las primeras dos décadas del Siglo XXI. En este sentido, las políticas públicas urbanas deben priorizar la superación de las segregaciones en el espacio donde se producen, a partir de generar acciones que promuevan el acceso a vivienda digna y asequible, políticas de mejoramiento urbano o barrial y revertir los procesos de gentrificación en las áreas urbanas centrales. </P>

<P>Finalmente, la gestión, para Alberto Villar, el concepto de gestión urbana remitiría a un conjunto de prácticas políticas, económicas y sociales, a través de las cuales el gobierno de la ciudad, por medio de sus diferentes organismos, al mismo tiempo que realiza obras, gestiona las demandas de medios de consumo colectivo o soportes materiales de la población urbana. Asume la dimensión política de la administración técnica2 de una ciudad; es decir, enfrentan los procesos políticos de movilización, control y legitimación, a través de los cuales las demandas urbanas se expresan y se tramitan en el marco de una política urbana. (Calvo, 1998) </P>

<P>Según Eduardo Reese, la gestión urbana, o bien como él la denominaba, “de la tierra urbana” es una herramienta fundamental para el desarrollo socioeconómico de las ciudades en dirección a un proceso sustentable. Los diferentes instrumentos de gestión y regulación urbanística son esenciales en la gestión de la tierra urbana en la medida que inciden directamente en la construcción y configuración del territorio. Ellos operan en la relación entre el Estado y la sociedad civil y poseen una importante interacción con los procesos de apropiación de los espacios y el destino de estos en cuanto a sus finalidades socioeconómicas. (Reese, 2003) </P>

<P>La gestión urbana se asume como un proceso de articulación de agentes locales en la búsqueda de soluciones a los problemas de la comunidad, donde el principal instrumento de desarrollo lo representa la participación social en las etapas que involucra la gestión como lo son la planificación, la ejecución y control de políticas y proyectos locales. Igualmente, “la gestión urbana implica un conjunto de procesos dinámicos que permite articular las acciones estratégicas de instituciones públicas y privadas en conjunción con las comunidades organizadas, con miras al logro de mejores estándares de habitabilidad y funcionalidad urbana, haciendo énfasis en el análisis de la gestión urbana y la participación comunitaria.” (Lobo, 2017) </P>

<P>La gestión urbana, es entendida como esa forma de gestión en la que se unen actores sociales que buscan resolver problemas de su entorno principalmente de desarrollo y operatividad urbana. Es una forma de administración en las formas de cómo se está llevando a cabo las nuevas construcciones territoriales y los efectos que trae consigo. Si se generan mejoras en </P>

<P>2 Administración técnica, es considerada así debido al conjunto de instrumentos, reglas, procedimientos y conocimientos que tienen como objetivo una aplicación científica. </P>

<P>la gestión urbana se abre la posibilidad de aumentar a la par, el desarrollo económico y entrar al llamado proceso de sustentabilidad. </P>

<P>A partir de lo anterior, podemos decir que nos encontramos frente a una contemporánea revolución urbana (Borja, 2005: 37) denominada “urbanismo de la globalización” que, viene causada por un conjunto de factores tecnológicos, económicos, políticos, sociales y culturales asociados a la globalización. La ciudad, por ejemplo, ya no es la misma, debido a aspectos estructurales como el desarrollo de las TIC, la revolución de la computadora y del Internet, y la masificación del auto y la telefonía móvil, todo esto, ha modificado, entre otras cosas las relaciones espacio–tiempo. En este contexto, desafortunadamente un problema común de las ciudades es su frágil gobernabilidad a nivel macro, cuando se pone en evidencia la debilidad del Estado frente a agentes económicos globales; y, a nivel micro, se encuentra la fragilidad de las políticas públicas frente al poder económico y político de la empresa privada. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Las políticas públicas y la idea de la Ciudad Inteligente </H4>

<P>A partir de lo expuesto anteriormente, es importante poner a consideración del lector una discusión sobre el tipo de políticas públicas que debería insertarse en un contexto de ciudad inteligente, las cuales se caracterizarán por desarrollarse en el marco de una nueva gobernanza. </P>

<P>Políticas públicas para una Ciudad Inteligente </P>

<P>En términos generales, las políticas públicas son cursos de acción que a partir de un conjunto de operaciones intelectuales o ciclos tienen como propósito mejorar el proceso decisorio para resolver problemas público, que previamente fueron definidos en un contexto de conflicto y de relaciones de poder, y, que requieren ser atendidos a partir de la construcción y la elección de alternativas de acción (posible soluciones), que, posteriormente, deberán ser puestas en marcha por un conjunto de organizaciones públicas y actores de distintos tipos y niveles, por medio de los planes de implementación. Al final, toda acción debe ser evaluada. </P>

<P>La definición anterior, parte de la idea de que las políticas públicas se originan a partir de la participación de diferentes actores de la sociedad, cuyo propósito es resolver o atender un problema público, que desde el punto de vista social genera una preocupación, y por lo tanto, la necesidad de ser atendido, ya sea por una autoridad gubernamental o por algún otro actor </P>

<P>o actores de la sociedad. </P>

<P>Esta forma de entender a las políticas públicas desde un punto de vista de “abajo hacía arriba”, en contraposición al modelo top-down, es decir, de “arriba hacía abajo”, podría ser el primer paso para desarrollar la idea de una Ciudad Inteligente basada en la gobernanza como su fuente de creación de valor público que aseguré la gobernabilidad de la ciudades. </P>

<P>A partir de lo anterior, se puede decir que el siglo XXI también estará determinado por la capacidad y eficacia directiva de los gobiernos legítimos, lo que implica que los gobiernos contemporáneos de las ciudades deberán asegurar la existencia de al menos tres elementos: “1) el análisis de las políticas públicas basado en información, conocimiento y cálculo, es decir, decisiones de gobierno efectivas en la medida en que se sustentan en conocimiento causal probado [en evidencias]; 2) la digitalización del gobierno y la administración pública a través del gobierno electrónico, abierto e inteligente, y; 3) la nueva gobernanza pública entre el gobierno y las organizaciones económicas y sociales de manera asociada y en red.” (Aguilar, 2019). </P>

<P>El último punto esta relacionado con los nuevos escenarios globales que ubican a las ciudades como espacios de expresión de todas las complejidades, lo que exige actores gubernamentales que entiendan que estamos en medio de una nueva revolución urbana. Por lo anterior, hay que partir de que las sociedades están cada vez más informadas, por lo tanto, son más participativas y buscan intervenir en las decisiones públicas con el propósito de que éstas les produzcan mayores beneficios sociales y una mejor calidad de vida. </P>

<P>Por otro lado, las nuevas características que definen a las sociedades contemporáneas y las transformaciones económicas actuales han hecho que los problemas públicos y sus soluciones sean más complejas, poniendo en evidencia la baja capacidad de respuesta de los gobiernos. En este sentido, la disciplina de las políticas públicas se centra en el aseguramiento de la efectividad directiva del gobierno y, particularmente, “en el proceso de elaboración de las decisiones directivas.” (Aguilar, 2019) </P>

<P>En este sentido, Tamayo Saéz, plantea que, “las políticas públicas son el conjunto de objetivos, decisiones y acciones que lleva a cabo un Gobierno para solucionar los problemas que en un momento determinado los ciudadanos y el propio gobierno consideran prioritarios.” (Saéz, 1997) Desde este punto de vista, las políticas públicas se pueden entender como un proceso que se inicia cuando un gobierno o un actor público detecta la existencia de un problema que, por su importancia, merece su atención y termina con la evaluación de los resultados que han tenido las acciones emprendidas para eliminar, mitigar o variar ese problema. </P>

<P>Por lo anterior, un “gobierno por políticas públicas” exige la vinculación de las decisiones y acciones con diversos actores con el propósito de ser eficaces en la solución de problemas públicos, es decir, la política pública es parte de un proceso específico de gobernar, es decir, “acción e instrumento de gobernar del gobierno.” (Aguilar, 2019) </P>

<P>Con respecto a este último punto, se puede decir que las decisiones públicas eran un monopolio del Estado, sin embargo, frente a este contexto de incertidumbre y franca recuperación del espacio público por la sociedad, el Estado ha manifestado la necesidad de asociarse con otros actores para solucionar parte de los problemas públicos urbanos que los aquejan, esta tendencia ha sido una práctica común en los últimos años y, en algunos casos han sido positivas y en otros no tanto. </P>

<P>Sin embargo, es importante apuntar cuatro premisas que de acuerdo con Aguilar (2019) conducen hacia el restablecimiento del concepto mismo de políticas públicas en un escenario donde las ciudades exigen instrumentos teóricos-metodológicos para hacer frente a sus desafíos más importantes, que ubicamos en cuatro dimensiones (económico, social, ecológico y territorial): </P>

<L>
<LI>
<Lbl>1. </Lbl>

<LBody>En las actuales condiciones sociales, la reconstrucción no puede llevarse a cabo más que mediante una “nueva gobernanza pública”, es decir, una nueva relación entre gobernantes y ciudadanos en el marco de un gobierno abierto. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>2. </Lbl>

<LBody>Una nueva gobernanza en modo de coordinación, cooperación, coproducción, coautoría, corresponsabilidad entre los gobiernos, entre el sector público y el privado, entre el gobierno y las organizaciones de la sociedad que se ejerce mediante diversas prácticas de interlocución, diálogo, intercambio, asociación. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>3. </Lbl>

<LBody>Entender a la política pública como acción e instrumento del proceso de gobernar (gobernanza). Un componente funcional orgánico con visión de gobierno y no solo de política. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>4. </Lbl>

<LBody>La coproducción, cooperación, corresponsabilidad del gobierno y la ciudadanía en la formación de la agenda, la decisión, el diseño, la implementación y la evaluación a través de una variedad de formas, tales como: intercambios, asociaciones, alianzas, redes, etcétera. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>5. </Lbl>

<LBody>La necesidad de diseñar y decidir política pública intergubernamentales e internacionales, es decir, comprender la “transterritorialidad” y “complejidad” de los problemas públicos actuales más decisivos. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>6. </Lbl>

<LBody>Incorporación de los sistemas tecnológicos de información con el propósito de aumentar la calidad y efectividad de las políticas públicas a través de la digitalización del gobierno, lo que permitirá políticas públicas con uso más intenso de los sistemas y dispositivos productos de las tecnologías de información. </LBody>
</LI>
</L>

<P>Los puntos anteriores, permitirían que las políticas públicas puedan adaptarse a un contexto urbano como se describió más arriba, sin embargo, es importante que dichas políticas públicas con características urbanas desarrollen un conjunto de decisiones y acciones que permitan operar la idea de la Ciudad Inteligente. El elemento que puede conjuntar la idea de Ciudades Inteligentes y las políticas públicas urbanas es la gobernanza, en un modelo escalable de CI. </P>

<P>La idea de Ciudad Inteligente y sus dimensiones </P>

<P>El modelo de gestión urbana de la Ciudad Inteligente parece ser cada vez más pertinente para el análisis de los problemas urbanos y, además, puede ser utilizado como un modelo de gestión urbana frente a los retos que imponen las ciudades en la actualidad. Es importante mencionar que la idea de la ciudad inteligente es una respuesta socio-tecnológica, arquitectónica y económica a la necesidad de contar con una mejor gestión urbana, mayor calidad de vida, menores costos de servicio y ciudades sustentables. </P>

<P>Es en la conferencia de HABITAT III celebrada en Quito, Ecuador en 2016, donde se hace referencia, por primera vez, al concepto de ciudades inteligentes al vincular este enfoque con una combinación de esfuerzos ingeniosos para mejorar la calidad de vida de los habitantes de una ciudad. Según el HABITAT III, las ciudades inteligentes “son aquellas ciudades con una infraestructura económica, institucional, social y física inteligentes, que aseguran la centralización de sus ciudadanos en un ambiente sostenible.” (Hábitat-ONU, UNDP y UIT, 2017:1) </P>

<P>En el documento temático sobre ciudades inteligentes, el Hábitat-ONU se refiere a las características clave de una ciudad inteligente definida por distintos factores, por ejemplo: economía inteligente, movilidad inteligente, personas inteligentes, ambiente inteligente, vivienda inteligente, gobierno inteligente y se enfocan en el uso estratégico de la nueva tecnología y los acercamientos innovadores para mejorar la eficiencia y competitividad de las ciudades. </P>

<P>De acuerdo con lo anterior, el Índice IESE Cities in Motion (ICIM) 2020 ha definido una serie de indicadores para medir algunas de las dimensiones que conforman una ciudad inteligente, las cuales son resultado de políticas públicas que llevan a cabo los gobiernos de algunas ciudades del mundo. A continuación se mencionan las principales dimensiones y sus indicadores: </P>

<L>
<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Capital humano, se conforma por 10 indicadores que miden la capacidad de las ciudades para de atraer y retener talento, crear planes para mejorar la educación e impulsar tanto la creatividad como la investigación: escuelas, gasto en educación, gasto en ocio, movilidad internacional de sus estudiantes y teatros, entre otros. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Cohesión social, se conforma por 15 indicadores que miden el grado de consenso de los miembros de un grupo social y la percepción de pertenencia a un proyecto o situación común: female friendly, hospitales, índices de criminalidad, felicidad, esclavitud, Gini, paz, tasas de homicidios, desempleo y terrorismo, entre otros. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Economía, se conforma por 12 indicadores que miden aquellos aspectos que promueven el desarrollo económico de un territorio: planes de promoción económica local, planes de transición e industriales estratégicos, generación de clústeres, innovación e iniciativas emprendedoras: PIB, tiempo requerido para iniciar un negocio, salario por hora, productividad, poder adquisitivo, economía colaborativa, entre otros. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Gobernanza, se conforma por 12 indicadores que miden el nivel de participación ciudadana y la capacidad de las autoridades para involucrar a los líderes empresariales y agentes locales, así como la aplicación de planes de gobierno electrónico: índice de desarrollo del gobierno electrónico, fortaleza de los derechos legales, percepción de la corrupción, certificación ISO 37120, plataforma de datos abiertos, ranking de democracia, entre otros. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Medioambiente, se conforma por 10 indicadores que miden la mejora de la sostenibilidad medioambiental a través de planes anticontaminación, el apoyo a los edificios ecológicos y a las energías alternativas, una gestión eficiente del agua y de los residuos, y la existencia de políticas que ayuden a contrarrestar los efectos del cambio climático: residuos sólidos urbanos, emisiones de CO2, índice de desempeño medioambiental, porcentaje de la población con acceso al suministro de agua, entre otros. </LBody>
</LI>

<L>
<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Movilidad y transporte, se conforma por 12 indicadores que miden el desplazamiento y el acceso a los servicios públicos, así como, las externalidades que se generan en el sistema productivo, ya sea por la necesidad de desplazamiento de la fuerza laboral o por la necesidad de salida de la producción: bicicletas por hogar, bike sharing, </LBody>
</LI>

<LI>alquiler, índice de ineficiencia de tráfico, índice de tráfico exponencial, longitud del metro, vuelos, vehículos comerciales en la ciudad, entre otros. </LI>
</L>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Planificación urbana, se conforma por 5 indicadores que miden los planes urbanísticos, la calidad de las infraestructuras sanitarias y las políticas de vivienda: bicicletas de alquiler, edificios, número de personas por hogar, porcentaje de población urbana con servicios de saneamiento adecuados y edificios de más de 35 metros de altura. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Proyección internacional, se conforma por 6 indicadores que miden la proyección global que pasa por mejorar su marca y su reconocimiento internacional a través de planes turísticos estratégicos, la atracción de inversión extranjera y la representación en el exterior: número de pasajeros por aeropuerto, hoteles, índice de restaurantes, número de congresos y reuniones y número de fotos de la ciudad subidas online. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Tecnología, se conforma por 16 indicadores que miden el nivel de desarrollo o de masificación de las TIC: cobertura 3G, índice de innovación, internet, internet banking, videollamadas a través de internet, ratio de penetración de teléfonos móviles, ordenadores/pc, redes sociales, telefonía móvil, velocidad de internet, web index, wifi hotspots, entre otros. </LBody>
</LI>
</L>

<P>A partir de lo anterior, una ciudad inteligente según la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) es “una ciudad innovadora que utiliza las TICs y otros medios para mejorar la calidad de vida, eficiencia de las operaciones y servicios urbanos, y competitividad, a la vez que satisface las necesidades de las generaciones presentes y futuras con respeto a los aspectos económicos, sociales y ambientales.” (Hábitat-ONU, UNDP y UIT, 2017:1) </P>

<P>Por último, Accenture define una ciudad inteligente como “una ciudad que entrega servicios a la ciudadanía y a la empresa de forma integrada, con eficiencia en los recursos y permite colaboraciones innovadoras para mejorar la calidad de vida de los y las habitantes para apoyar el crecimiento de la economía local y nacional.” (Hábitat-ONU, UNDP y UIT, 2017:1) </P>

<P>Si bien, no existe hasta el momento un concepto o modelo unificado de ciudad inteligente, debido a la gran diversidad de definiciones, en parte, como consecuencia de la novedad del concepto y su dificultad de instrumentación efectiva. Encontramos, que las ciudades inteligentes tienen como constantes el uso de las TIC, el desarrollo económico, la mejora del nivel de vida, la sustentabilidad y las asociaciones entre el gobierno, las empresas privadas y académicos para el desarrollo de algunas actividades. </P>

<P>Sin embargo, una visión humanista del concepto de Ciudad Inteligente es la que propone Domingo Sáenz, el cual explica que: “la inteligencia de una ciudad se sustenta en tres conceptos similares a los que necesita el ser humano para definirse como tal: </P>

<P>1) Lo primero que necesita una ciudad para ser inteligente es sentir -instrumentación-. Al igual que los seres humanos vemos, oímos o tocamos, la ciudad necesita sensores que sean capaces de recoger el máximo de información de lo que está sucediendo en sus calles, edificios, etc. (Sáenz, 2011:101) </P>

<P>2) El segundo paso importante es que la ciudad disponga de una red de comunicaciones –interconexión– que pueda soportar el movimiento de toda la información que circula por ella. Al igual que nuestro sistema nervioso nos transmite sensaciones, la ciudad tiene que ser capaz de transmitir los datos a los centros de decisión (Sáenz, 2011: 103) </P>

<P>3) Y el tercero, y más importante, es la capacidad para extraer valor de toda esa información –inteligencia–. Ahí es precisamente donde reside la inteligencia. ¿De qué sirven los datos si no hay un cerebro que los analice, los procese, analice los riesgos, tome decisiones y finalmente actué de la mejor manera posible para solucionar o minimizar el impacto de los problemas? (Sáenz, 2011:104). </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Reflexiones finales: las ciudad inteligente escalable y la gobernanza territorial </H4>

<P>En el apartado anterior analizamos la idea de políticas públicas y ciudades inteligentes. En este último apartado, se explicará porqué las ciudades inteligentes se construyen en el mediano y largo plazo como resultado de procesos de gobernanza territorial en las ciudades existentes, por lo que debemos analizar dos temas, el primero, la importancia de pensar en un modelo escalable de ciudad inteligente, en el cual se incorporen las políticas públicas urbanas propias de una ciudad inteligente adaptadas a la “era de las ciudades”. El segundo tema, analizará la gobernanza territorial como un elemento fundamental para el desarrollo de las dimensiones de una ciudad inteligente. </P>

<P>El modelo de la Ciudad Inteligente Escalable </P>

<P>El término de Smart City3 surge a finales del siglo XX con la implementación de nuevas tecnologías y comunicaciones amigables con los usuarios y pensadas para su utilización en distintas ciudades. La Smart City se ha convertido en uno de los temas más sonados cuando se habla de las ciudades contemporáneas y de las que tendremos en el futuro cercano. (Balzaretti, 2017) </P>

<P>La idea nace con el concepto de Crecimiento Inteligente (Smart Growth), desarrollado en el marco del nuevo humanismo que se originó en los Estados Unidos en los años 1980 y después se movió a Europa. Uno de los mayores resultados intelectuales del Nuevo Urbanismo es precisamente la idea del Crecimiento Inteligente, una estrategia de planeación enfocada en hacer las ciudades más compactas, menos ineficientes y menos consumidoras del suelo. Es así como, el crecimiento de las ciudades derivado del aumento y demanda poblacional orilla a la gestión a buscar nuevas opciones que aporten innovados planes para que la ciudad sea eficiente, recordando que, no solo se trata de poner en práctica la que parezca la mejor opción, sino, evaluar que esta sea sostenible-sustentable y vaya en el mismo nivel que se requiere. </P>

<P>En este sentido, durante la década de 1990, tanto en Australia como en Malasia algunos proyectos de desarrollo urbano utilizaron por primera vez el término de “Smart city” para describir intervenciones de modernización y urbanización entre la ciudad jardín y el desarrollo tecnológico. “El debate de la Smart city se trata, de hecho, de una cuestión que, al menos en la última década, ha ido ganando posiciones en la agenda de investigación urbana, moviéndose inicialmente desde el optimismo tecnológico sobre el potencial de la </P>

<P>3 Smart city, el término es traducido y adaptado para hacer referencia a la Ciudad Inteligente </P>

<P>computación ubicua hasta la distopía crítica sobre sus consecuencias más negativas.” (Fernández M. , 2017) </P>

<P>En Latinoamérica, por su parte, el concepto de “Ciudades Inteligentes Sustentables” se ha integrado desde hace algunos años, y surgió por la preocupación de mejorar y facilitar la calidad de vida de sus habitantes, mediante procesos innovadores, eficientes y sostenibles, que en América Latina ha sido un tema reciente y poco explorado y experimentado por las autoridades locales. (Rosales &amp; García, 2019). Es cierto que esta idea ha sido poco explorada quizá porque se vea como algo lejano o por el simple hecho de que no se cuenta con la gestión necesaria para implementar proyectos de esta magnitud. Estos modelos buscan resolver problemas mediante la transformación de las ciudades en lugares accesibles, innovadores y conectados. En México el primer proyecto gestionado fue en “Ciudad Maderas”, Querétaro, debido a las características específicas que presentaba esa Entidad Federativa, tales como la poca población que tenía y que se utilizó como criterio viable para iniciar con el proyecto y verificar los cambios y beneficios que un espacio como este le ofrecía a sus habitantes. </P>

<P>A partir de lo anterior, para América Latina y México, la propuesta de modelo de la ciudad inteligente para países emergentes, que se presenta en este texto, puede ser más pertinente para nuestros contextos sociales, económicos, políticos y de gestión urbana, ya que, se basa en el supuesto de que las condiciones económicas, políticos, sociales y culturales en estos países son diferentes a las condiciones de los países desarrollados. </P>

<P>A partir de lo anterior, el cómo llegar a la ciudad inteligente (Stawasz y Sikora-Fernández, 2015 y Sergio Colado García et. al., 2014) será un proceso que nunca debe ser pensado como inmediato y de corto plazo. El proceso hacía una ciudad inteligente, debe ser siempre pensando en etapas, a largo plazo y de preferencia escalable. En este modelo en cada etapa participan diferentes actores y se pueden observar diferentes niveles de involucramiento de la ciudadanía y las redes sociales (véase la figura 1). </P>

<P>En la Etapa 1 de la Ciudad Inteligente Incipiente, los objetivos se concentran en tres: 1) convergencia tecnológica, 2) competitividad y 3) seguridad. En su conjunto, estos tres </P>

<P>elementos construyen las bases materiales de la Ciudad Inteligente, especialmente, a través de las TIC, la construcción de su base productiva y la seguridad, tan indispensable en países emergentes. </P>

<P>Los actores básicos que deben desempeñar el papel emprendedor en esta etapa son: líderes locales, la ciudadanía y empresas. Especialmente, en esta etapa se entiende que es necesaria la filosofía del “desarrollo desde abajo hacia arriba”, a través de la inducción de diferentes elementos tecnológicos de la ciudad inteligente por los liderazgos locales, como la casa y transporte inteligentes. Por supuesto que en esta tarea las redes sociales juegan un papel muy importante. </P>

<P>En la Etapa 2, la situación se hace más compleja ya que según la lógica de la inteligencia urbana debe dedicarse atención a la dimensión social (véase la figura 1), lo que debe llevar a los procesos de convergencia social. En esta etapa, además de los actores mencionados anteriormente, hay que añadir las autoridades locales que deben hacer suyo el proyecto de Ciudad Inteligente, promoverlo y difundirlo también a través de las redes sociales. </P>

<P>En la Etapa 3, se deben involucrar a las autoridades centrales y la dimensión más importante debe ser la sustentabilidad, apoyada por los proyectos y programas fomentados por estas autoridades (políticas públicas). </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Figura 1. Modelo de la Ciudad Inteligente Escalable </H4>
<Figure>

<ImageData src="imagenes/0000293_img_7.jpg"/>
</Figure>

<P><Figure>

<ImageData src="imagenes/0000293_img_8.jpg"/>
</Figure>
Etapa 3 </P>

<Sect>
<H4>Etapa 1 <Figure>

<ImageData src="imagenes/0000293_img_9.jpg"/>
</Figure>
Etapa 2 </H4>

<P>Ciudad Inteligente en incipiente proceso Ciudad Inteligente Ciudad Inteligente en </P>

<P>maduración </P>

<P>Objetivos: </P>

<P>Convergencia tecnológica, competitividad y seguridad </P>

<P>Bases materiales de la CI </P>

<P>TIC-base productiva-seguridad </P>

<P>Actores </P>

<P>Líderes locales, ciudadanía y empresas </P>

<P>Redes sociales Objetivos: </P>

<P>Dimensión social </P>

<P>Convergencia social Actores </P>

<P>Autoridades locales </P>

<P>Redes sociales </P>

<P>(Difusión) </P>

<P>Objetivos: </P>

<P>Sustentabilidad </P>

<P>Convergencia social Convergencia tecnológica Competitividad Seguridad </P>

<P>Actores </P>

<P>Autoridades centrales y locales, lideres locales, ciudadanía y empresa </P>

<P>Redes sociales </P>

<P>Fuente: Elaboración propia con datos de (Alvarado López, 2017), (Sikora-Fernández, 2017), (Stawasz y Sikora-Fernández, 2015) y (Colado García et. al., 2014). </P>

<P>Sí se planteó que el modelo más apropiado para desarrollar una Ciudad Inteligente es el escalable, es decir, que el diseño inicie de abajo hacia arriba a partir de la construcción de las bases materiales de la Ciudad Inteligente y procurando la convergencia tecnológica, la competitividad y la seguridad, como primer paso, donde los actores más importantes son los líderes sociales, las empresas, las universidades o centros de investigación y la ciudadanía en general, entonces debemos partir de la idea de la gobernanza territorial, la cual debe conjuntar todos los elementos que hemos desarrollado hasta este momento. </P>

<P>La importancia de la gobernanza territorial como condición de una Ciudad Inteligente </P>

<P>La idea de la ciudad inteligente es un modelo urbano en el que se planean estrategias que, apoyadas con la implementación de infraestructuras de TIC, generen información útil para la toma de decisiones respecto a problemas que amenazan la sustentabilidad urbana, con el objetivo de garantizar la armonía entre lo social, lo ambiental y lo económico para la permanencia y calidad de vida de las generaciones presentes y futuras de quienes habitan las ciudades. </P>

<P>A partir de lo anterior, las TIC, como generadoras y transmisoras de información a través de un sistema de conectividad digital en la red de internet, se han convertido en herramientas de interactividad entre individuos y grupos de individuos para compartir información y generar conocimiento que puede ser aplicado (de manera positiva o negativa) en las relaciones sociales hacia la sustentabilidad. Por ello, las ciudades inteligentes desarrollan distintas dimensiones de la inteligencia urbana, las cuales engloban de manera integrada las iniciativas orientadas a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, a través de la tecnología y la innovación. </P>

<P>La gobernanza, en este punto, se vuelve un elemento fundamental para entender el proceso de conformación de una Ciudades Inteligentes, ya que, “la gobernanza estudia los mecanismos y circunstancias que facilitan el ingreso de actores no gubernamentales en las comunidades de política pública, y las implicaciones que esto tiene en nuestras concepciones de gobierno y bien común”. (Porras, 2007:165) </P>

<P>Por lo anterior, gobernanza implica reconocer que lo público es el conjunto de las interdependencias e interacciones que existen en un territorio, promueve una ciudadanía consciente de su papel y activa en su tarea de conseguir una mejor calidad de vida. Lo anterior, es un ingrediente fundamental para la constitución de una Ciudad Inteligente desde una visión de abajo hacia arriba, y, como lo comentamos anteriormente, esta conciencia de la sociedad de su papel para conseguir una mejor calidad de vida es necesaria para desarrollar proyectos, realizar acciones, participar y corresponsabilizarse de las decisiones del gobierno. </P>

<P>En este sentido, la gobernanza territorial sería un enfoque que nos permitiría explicar de mejor manera estos procesos de participación social, ya que, la gobernanza territorial se entiende como “una práctica o proceso de organización de las múltiples relaciones que caracterizan las interacciones entre actores e intereses diversos presentes en el territorio”. (Farinós, 2008:15). Lo que lleva a estos actores a tener una visión territorial compartida, se identifiquen y valoricen el capital territorial, lo que generaría cohesión territorial a partir de objetivos comunes, como por ejemplo, proyectos que se inserten en alguna de las dimensiones de la Ciudad Inteligente. </P>

<P>En este sentido, la gobernanza territorial puede ser vista de dos formas (Farinós, 2008:15): </P>

<P>1) como mera aplicación de los principios de la buena gobernanza a la política territorial y urbana o 2) de una forma más compleja e interesante, es decir, como un proceso con un carácter muy específico dado que su objetivo es el territorio. </P>

<P>Con este enfoque, la complejidad del territorio permite no sólo considerar las dinámicas territoriales como uno de los test más interesantes para verificar si se aplican o no los principios de la buena gobernanza, sino que también otorga un carácter particular a la gobernanza territorial. </P>

<P>Regresando al punto de la gobernanza, ésta se vuelve un dispositivo muy importante para la construcción de una Ciudad Inteligente, ya que, la gobernanza supondría la aparición de nuevas e innovadoras prácticas de gobierno que contribuyeran a superar las limitaciones de los modos tradicionales y, de esta manera poder enfrentarse mejor a los nuevos retos que van surgiendo. </P>

<P>De acuerdo con Farinós, en este contexto, la gobernanza refuerza al propio proceso de análisis de políticas públicas, ya que, su “objetivo es mejorar las rutinas en la toma de decisiones con el objetivo de maximizar los efectos gracias a un correcto diseño, aplicación y seguimiento de las políticas con impacto sobre la sociedad y los territorios. En función de esos objetivos de eficacia, y eficiencia (efectividad, economía y creación de valor social), se adaptarían la polity (las formas de organización territorial y de la administración del Estado) y la politics (forma en que se reparten responsabilidades y se toman las decisiones por los actores) para poder alcanzar la meta del desarrollo territorial sostenible y el objetivo de la cohesión territorial.” (2008:18): </P>

<P>Como se puede observar, la Ciudad Inteligente es aquella que coloca a las personas en el centro del desarrollo, incorpora las TIC en la gestión urbana y usa estos elementos como </P>

<P>herramientas para estimular la formación de un gobierno eficiente que incluya procesos de planificación colaborativa y participación ciudadana en el diseño e implementación de políticas públicas. Al promover un desarrollo integrado y sostenible, las Ciudades Inteligentes se tornan más innovadoras, competitivas, atractivas y resilientes, mejorando así la calidad de vida de sus habitantes. </P>

<P>Por lo anterior, la adopción de la gobernanza territorial en Ciudades Inteligentes, puede ser la estrategia adecuada para generar habilidades en una sociedad urbana constantemente expuesta a riesgos, para resistir, absorber, adaptarse y recuperarse de los efectos de éstos, a través de la preservación y restauración de sus estructuras básicas esenciales y funcionales. </P>
</Sect>
</Sect>

<Sect>
<H4>Bibliografía </H4>

<P>Aguilar Villanueva, L. F. (2012). Política Pública. México: Siglo XXI Editores. Aguilar Villanueva, L. F. (27 de Septiembre de 2019). Conferencia magistral dictada a estudiantes de la licenciatura en Políticas Públicas de la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Lerma. Presente y Futuro de la Política Pública. Lerma, Estado de México, México. Aguilar, V. L. (2011). Gobernanza y Gestión Pública. México: Fondo de Cultura Económica. Ares Abalo, J., &amp; Cid Fernández, R. (2012). Ciudad e innovación habilitada por las TIC. En </P>

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<P>https://www.bancomundial.org/es/topic/urbandevelopment/overview#1 </P>

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<P>https://books.google.es/books?id=mOamZhyfbTUC&amp;lpg=PA15&amp;ots=x1mK_3m0Ci&amp;dq= La%20impotencia%20municipal%20en%20el%20ordenamiento%20urbano%3A%20heren cia%20del%20centralismo%20y%20la%20subordinaci%C3%B3n.%20M%C3%A9xico%2 0D.F%3A%20Facultad%20de%20Planeaci%C3%B3 </P>

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</Sect>

<Sect>
<H4>La importancia de la apropiación social de TIC para la transición a ciudades inteligentes y sostenibles </H4>

<P>Raúl Arturo Alvarado López1 </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Introducción </H4>

<P>En el marco del cambio de paradigma que han representado las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), han surgido iniciativas como las denominadas Smart Cities, Ciudades Digitales, Ciudades del Futuro, Ciudades Inteligentes y Sostenibles (CIS), entre otros títulos, los cuáles “en términos generales hacen referencia al uso extensivo y eficiente de las tecnologías disponibles -en particular las TIC- dirigidas a mejorar la calidad de vida de la población en el contexto urbano, lo cual, necesariamente tendría que derivar en un mayor cuidado al medio ambiente y la reducción de la desigualdad social” (Alvarado-López, 2018: 3). </P>

<P>Sin embargo, para que esto sea una realidad es necesario garantizar un proceso de Apropiación Social (AS) de las nuevas tecnologías con el propósito de que los modelos de CIS se conviertan en verdaderos polos de inclusión social y no de exclusión hacia algunos sectores de la sociedad. Reconociendo que la igualdad de oportunidades, así como los procesos de innovación tecnológica “son el resultado de la apropiación social y privada del conocimiento, es decir, la innovación y los procesos de aprendizaje que le son inherentes como resultado de la acumulación, aplicación e interacción de los múltiples saberes sociales” (Taboada, García y Martínez, 2012: 269), y de la convergencia del conocimiento y la tecnología. </P>

<P>En el contexto de los países en desarrollo, particularmente en la región de América Latina, la promoción y planificación de las iniciativas de CIS implica necesariamente la intervención de diferentes actores de diversos tipos, tanto públicos como privados, locales, trasnacionales, </P>

<P>1 raul.alvarado@uaq.mx y raalvarado@conacyt.mx, CONACYT-Universidad Autónoma de Querétaro </P>

<P>etc., además del uso transversal de las diversas tecnologías que respondan de manera eficiente a los problemas urbanos de diferente índole, lo cual requiere forzosamente impulsar procesos de AS de la tecnologías hacia toda la población (Duque, 2021).  </P>

<P>El tema de la AS de la tecnológica en el contexto urbano no se limita solo a las TIC, ya que la apropiación de las tecnologías es una forma de crear significado social del conjunto de las diversas tecnologías presentes en las diversas actividades cotidianas, creando así valor tanto el contexto social como en el económico (Sagástegui, 2005) y hasta en el ambiental. Lo cual conlleva a la importancia de garantizar más y mejores servicios y, por lo tanto, mejores condiciones de vida a toda la población sin ejercer mayor presión al medio ambiente. </P>

<P>En este sentido, el objetivo del presente capítulo es presentar un análisis exploratorio-descriptivo sobre la importancia que tiene la AS de las TIC en la transición y consolidación de los modelos de las CIS. La relevancia de la propuesta radica en reconocer que las iniciativas dirigidas hacia el avance hacia modelos de CIS no tienen que ser vistas como un modelo de futuro lejano e inalcanzable, sino como una necesidad en la realidad actual para lograr enfrentar los desafíos de las actuales y futuras generaciones, donde las TIC jugarían un papel transversal como herramientas articuladoras que garanticen, y en su caso faciliten, la cohesión social, seguridad y sustentabilidad ambiental. Más aún cuando se trata de generar las condiciones (planes, programas y políticas públicas) necesarias para que los países en desarrollo, como es el caso de México, puedan impulsar y consolidar este tipo de iniciativas. </P>

<P>Destacando que la apropiación tecnológica por parte de la ciudadanía es la parte central que hace posible el funcionamiento de las CIS, toda vez que son ellos quienes hacen uso de la infraestructura y la información en favor del desarrollo económico y social, garantizando a la vez el cuidado al medio ambiente (Zona-Ortiz, Fajardo-Toro, Aguilar, 2020 y Duque, 2021). Lo anterior, debido a que la gestión urbana en favor de dichas iniciativas representa un compromiso ineludible en virtud de atender los compromisos mundiales establecidos en los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) y de los cuales México es parte. </P>

<P>El documento se divide en ocho apartados, el primero corresponde a esta introducción, en el segundo se describe la metodología utilizada, en el tercero se aborda el tema de la revolución de las TIC y cómo se enmarcan los modelos de CIS. Para el cuarto apartado se explora el tema de la AS de las TIC en el contexto urbano, en el siguiente se aborda el papel de las TIC en la inclusión social, en tanto en el séptimo apartado se presenta un panorama de las CIS en el mundo y finalmente se presentan las conclusiones. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Metodología </H4>

<P>Cualitativa fundamentada en un análisis exploratorio mediante una revisión analítica de la literatura correspondiente al tema de las CIS y la AS de la tecnología, con lo cual se busca contribuir al marco teórico-conceptual de referencia respecto al tema abordado y la descripción de algunos casos de estudio, internacionales y nacionales en el avance que han dado hacia la transición a este tipo de modelos y la situación de México. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>La revolución de las TIC y las Ciudades Inteligentes </H4>

<P>Según Pérez (2004), a lo largo de la historia, las revoluciones tecnológicas han tenido un doble poder, uno de ellos es la creación de nuevos productos y tecnologías (derivando generalmente en el surgimiento de nuevas industrias y/o empresas), el segundo es el surgimiento de un nuevo modelo organizativo y de la creación de tecnologías nuevas y/o genéricas que a la vez permean antiguas industrias permitiendo de esta manera su revitalización y rejuvenecimiento, como ha sido el caso de la aún vigente revolución de las TIC. </P>

<P>Como lo señala Pérez (2007: 29), “desde los años setenta (del siglo pasado) se ha estado viviendo la irrupción y la propagación de la revolución informática, la creciente ubicuidad de la electrónica, la difusión de la computación a todos los espacios de la vida personal y del trabajo, el aumento espectacular del uso de las redes de telecomunicaciones como vehículo de transmisión de datos e imágenes, la generalización de Internet y el bautizo de nuestra época como la sociedad del conocimiento”. </P>

<P>Cada día se hace más evidente que la evolución y despliegue de las TIC en las diferentes actividades del quehacer humano, ya que han logrado insertarse en un proceso acelerado no solo en su grado de penetración y alcance en el ámbito económico y social, es decir han logrado ser un núcleo de transformación, en donde la aplicación, la generación y la acumulación de conocimiento es un punto neurálgico, por tal razón, es que la tendencia apunta hacia una mayor generación y acceso de la información, en este sentido, el reto central es lograr hacer de las TIC verdadero motor del desarrollo tanto a nivel local como regional, pero sobre todo que garantice un desarrollo sustentable e inclusivo (McKenna, 2017; Alvarado-López, 2020 y 2021). </P>

<P>McKenna (2017) señala la urgente necesidad de impulsar iniciativas urbanas fundamentadas en el uso de las nuevas a tecnologías que deriven en soluciones adecuadas que permitan abordar los desafíos complejos que han traído el rápido crecimiento poblacional y su concentración en grandes urbes y, por lo tanto, las implicaciones hacia el cambio climático, por tal razón, subraya la importancia de transitar hacia entornos urbanos que garanticen la interacción virtuosa de las personas y la tecnología. En esta línea, Desdemoustier et al (2019), destaca que el objetivo es el desarrollo del territorio impulsado, por un lado, por las tecnologías (mediante un uso intensivo y extensivo) y, por otro lado, por un desarrollo holístico entre el medio ambiente, la sociedad y la gobernanza. </P>

<P>En este marco con el desarrollo y la difusión de las TIC y, por lo tanto, el surgimiento de la denominada era digital, la cual gira en torno al internet y tecnologías asociadas han llevado a cambios radicales (transformaciones y restructuraciones) tanto en el contexto económico como social, los cuales son cada vez más globalizados y competitivos. Dichos cambios si bien se presentan como importantes retos también abren ventanas de oportunidad para enfrentar los grandes desafíos que enfrenta la humanidad y hacerles frente de una manera más novedosa, eficaz y expedita (Copaja-Alegre y Esponda-Alva, 2019; Alvarado-López, 2021). </P>

<P>Mediante el despliegue acelerado de las TIC han surgido nuevos campos alrededor de sus usos y aplicaciones, así como el desarrollo de nuevas herramientas, tales como el Internet de las Cosas (IoT), el BigData, computación en la nube, entre otras. Respecto al territorio y en concordancia con los elementos antes mencionados surgen las iniciativas de las CIS como una necesidad en la gestión urbana surgida en el actual escenario tecnológico de las TIC y la generación de mayores volúmenes de información y de mayores necesidades de los ciudadanos y retos que enfrentan (McKenna, 2017; Degli y Ciofalo, 2020). </P>

<P>De esta manera es que las CIS son vistas como un sistema socio técnico fundamentado en la interacción entre los ciudadanos y los avances tecnológicos que tienen como reto central garantizar la inclusión social donde las antiguas y sobre todo las nuevas tecnologías móviles, portátiles y otras tecnologías emergentes sean parte de los rediseños urbanos, en beneficio de más y mejores interacciones, de espacios y servicios de calidad (McKenna, 2017). </P>

<P>La difusión y permeabilidad de las TIC en el contexto urbano y en los ciudadanos, en algunos casos ha profundizado añejas y nuevas desigualdades, tales como la brecha digital, sin embargo, desde el enfoque más positivista, dichas tecnologías cuentan con importantes potencialidades para mejorar la calidad de vida de la sociedad, para lo cual es necesario que logren ser sostenibles económica, social y ambientalmente, en donde es justamente el ciudadano un actor central, ya que en la medida en que se apropie de las tecnologías, será capaz de trasformar positivamente su entorno (Alvarado-López, 2018). </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Entorno al concepto de Ciudad Inteligentes y Sostenible </H4>

<P>Según estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) se espera que para el año 2050 el 68% de la población mundial vivirá en zonas urbanas, siendo región de América Latina la que podría tener el mayor crecimiento, estimando que el 89% de su población se concentrara en las grandes urbes (Naciones Unidas, 2018). Esto implicaría atender de manera urgente añejos, actuales y futuros desafíos de una manera más eficiente, donde las nuevas tecnologías podrían jugar un papel central para tal fin. </P>

<P>Si bien hasta el día de hoy el concepto de CIS (así como otras denominaciones) no se encuentra del todo bien definidas, es una realidad que en “el imaginario techno-utópico de la ciudad inteligente influye fuertemente en los debates urbanos y en la configuración del urbanismo contemporáneo” (March, 2016: 1), como una necesidad que ayude a resolver los grandes problemas a los que se enfrentan todas las ciudades alrededor del mundo. </P>

<P>Por tal razón, las iniciativas de dichos modelos implican necesariamente del uso intensivo y extensivo de las TIC, destacando que estas tecnologías “ejercen un papel central como factor de dinamismo del nuevo modelo, impulsando un conjunto de innovaciones tecnocientíficas, organizacionales, sociales e institucionales, y generando nuevas oportunidades de retorno económico y social en las más variadas actividades” (Lastres y Cassiolato, 2007: 130). Es así como las TIC, pueden llegar a ser un vehículo para el progreso técnico de las actuales y futuras generaciones y que a la vez permitir reducir las diferentes desigualdades, en particular en los países menos desarrollados. </P>

<P>Las nuevas configuraciones territoriales y, por lo tanto, la transición hacia modelos de CIS requiere de nuevas formas de organización e interrelación, considerando que las nuevas tecnologías evolucionan en nuevas lógicas basadas en la complementariedad de varios actores tanto de la esfera social como, la ambiental, la económica y el gobierno (Alvarado-López, 2018). </P>

<P>Si bien es cierto que en la actualidad las ciudades son el motor del crecimiento económico, aportando alrededor del 80% del PIB mundial, de igual manera son ellas las que contribuyen con alrededor del 70% de las emisiones de gases de efecto invernadero, derivado del consumo del 75% de la energía global primaria que se genera en el mundo (Naciones Unidas sobre la Vivienda y el Desarrollo Urbano Sostenible, 2015), lo cual implica importantes retos, ya que como se mencionó anteriormente, las estimaciones indican que cada día seguirán creciendo las concentraciones urbanas, por tal razón, resulta necesario impulsar este tipo iniciativas, de manera especial en los países menos desarrollados y en donde los resultado pueden ser especialmente importantes. </P>

<P>Por tal razón, surge la necesidad y sobre todo la urgencia de generar estrategias de planificación y adecuación del entorno, en favor de la inclusión y la participación urbana con beneficios tanto para el medio ambiente, la economía y la sociedad en general. Así, bajo dichas iniciativas se busca configurar sistemas urbanos inteligentes que garanticen el desarrollo socioeconómico y ecológico, para mejorar la calidad de vida de sus habitantes y para abordar los orígenes de la desigualdad social en las ciudades y en general todos los problemas a los que se enfrentan la mayoría de las grandes urbes alrededor del mundo, y de manera especial en los países en vías de desarrollo como México y en donde los procesos de crecimiento urbano se ha acelerado en los últimos años (Alvarado-López, 2018). </P>

<P>El Centro de Investigación y Desarrollo en Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (CINTEL), mediante el estudio denominado Ciudades Inteligentes: oportunidades para generar soluciones sostenibles, describe un total de 16 diferentes definiciones de lo que son las ciudades inteligentes, los cuales se derivan de diferentes visiones tales como: organismos gubernamentales, el sector privado y la academia (Moreno y Gutiérrez, 2012). Sin embargo, coinciden en que se presentan como alternativas para hacerle frente a los diversos desafíos urbanos. </P>

<P>Para los fines del presente trabajo se toma de referencia la definición de la Unión Internacional de Telecomunicación (2014), al considerar que es una definición más integral, al retomar los diferentes ámbitos y contextos ligados hacia los Objetivos del Desarrollo del Milenio (ODM) y de los ODS de la ONU, en este sentido se entiende que una CIS “es una ciudad innovadora que utiliza las TIC y otros medios para mejorar la calidad de vida, la eficiencia de la operación y los servicios urbanos, y la competitividad, garantizando al mismo tiempo la satisfacción de las necesidades de las generaciones presentes y futuras con respecto a los aspectos económicos, sociales y ambientales (Unión Internacional de Telecomunicación, 2014: 3). </P>

<P>En este punto, es importante subrayar que el enfoque de las CIS varía según la vocación y contexto de cada ciudad, las necesidades que enfrenta, la ubicación geográfica y sus perspectivas a futuro. Sin embargo, como característica común, se ha identificado la implementación progresiva de soluciones eficientes e innovadoras según las prioridades definidas por cada ciudad, buscando la integración y compatibilidad de éstas dentro de un plan de acción, hacia un modelo global sin olvidar sus especificidades. </P>

<P>Para la transición hacia dichos modelos resulta esencial “adoptar un enfoque integral que puede requerir la creación de múltiples infraestructuras, así como el fortalecimiento de la motivación para la participación del gobierno, la aplicación de la tecnología, y la integración de los diversos sistemas de gestión de la infraestructura inteligente y la colaboración ciudadana” (Comisión de Ciudades Digitales y del Conocimiento, 2014: 11). Son diversos los componentes y factores que integran dichos modelos, por ejemplo, Giffinger et al (2007), establecen en el informe “Smart Cities: Ranking of European medium-sized cities” seis dimensiones para el estudio, diseño e implementación de planes de programas para transitar hacia modelo de ciudades inteligentes, los cuales se presentan en la figura 1. </P>

<P>Figura 1. Componentes de una ciudad inteligente </P>
<Figure>

<ImageData src="imagenes/0000293_img_10.jpg"/>
Ciudad Inteligente Calidad de vida (smart living) Economía (smart economy) Transporte y comunicación (smart mobility) Medioambiente (smart environment) Personas (smart people) Gestión y administración inteligente (smart governance) </Figure>

<P>Fuente: Elaboración propia a partir de Giffinger et al, (2007). </P>

<P>Rózga (2018: 29) señala que los mencionados componentes o dimensiones “se relacionan íntimamente con las teorías tradicionales regionales y neoclásicas del crecimiento y desarrollo de las áreas urbanas”, lo cual limitaría la capacidad de acción de los países menos desarrollados, por tal razón, la implementación de planes, programas o políticas públicas, necesariamente tendrían que dirigirse hacia la atención de sus problemas específicos, así como ser dirigidas hacia el cierre de las diferentes brechas sociales apoyadas en el impulso o bien fortalecimiento de los procesos de AS de las TIC. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Apropiación Social de las TIC en el contexto urbano </H4>

<P>Hoy en día la convergencia entre las TIC y las diferentes actividades humanas han derivado en la necesidad de replantear estrategias urbanas integrales dirigidas a hacer un uso más intensivo y extensivo de dichas tecnologías, las cuales deriven en beneficios colaterales tanto en el contexto económico, social, como en el ambiental. Y dada las situaciones que hoy vienen las metrópolis se vislumbran importantes retos que enfrentar, pero también grandes oportunidades, considerando que los espacios urbanos podrían ser los polos de desarrollo donde se podrían potencializar y magnificar los beneficios. </P>

<P>Por ejemplo, desde la visión de las Sociedades de la Información y el Conocimiento2, dichos elementos (la información y el conocimiento) son insumos claves en la estrategia de igualdad de oportunidades en los diferentes grupos poblacionales, donde dada la complejidad y heterogeneidad de las ciudades cobra mayor relevancia. Destacando que el capital intelectual y el capital social se considera como una dotación indispensable para las personas y su interacción con las iniciativas de CIS, lo cual implica un proceso de aprendizaje permanente en un contexto de pluralidad social y étnica, la flexibilidad, la creatividad, la participación en la vida pública que implica estructuras de gobierno proactivas y abiertas (Desdemoustier et al, 2019). </P>

<P>El antecedente al concepto surge desde los años 60´s por Masuda (1981), quien estableció que en las sociedades modernas la generación y transmisión de la información son los principales elementos generadores de riqueza en las economías avanzadas. En tanto que el término “sociedad del conocimiento” fue creado por Drucker en los 90´s, quien destacó que el conocimiento es el principal factor de riqueza, está noción fue agregada a la de información, constituyendo así el término Sociedad de la Información y el Conocimiento (Crovi, 2008). </P>

<P>Katz y Hilbert (2003: 119) describen que “el conocimiento y la información constituyen fuentes fundamentales de bienestar y progreso, que representa una oportunidad para nuestros países y sociedades, si entendemos que el desarrollo de ella en un contexto tanto global como local requiere profundizar principios fundamentales tales como el respeto a los derechos humanos dentro del contexto más amplio de los derechos fundamentales: la democracia, la protección del medio ambiente, el fomento de la paz, el derecho al desarrollo, las libertades fundamentales, el progreso económico y la equidad social”. </P>

<P>Sin embargo, la realidad es que hoy en día muchas de los principios de la Sociedades de la Información y el Conocimiento no se han logrado materializar principalmente en las regiones </P>

<P>o países menos desarrollados y, por lo tanto, se encuentran vigentes desigualdades estructurales, como la pobreza, el desempleo, la precarización del trabajo, la desigualdad en la distribución de la riqueza, además de las nuevas desigualdades que surgen del actual paradigma tecnológico y la globalización, como brecha digital (Robles, 2008). </P>

<P>Por tal razón, es necesario enfatizar la importancia que guardan las TIC en la transición hacia una sociedad y economía del concomiendo, considerando que no es suficiente la provisión del acceso a las TIC y la conectividad, sino garantizar el uso sustentado en la AS (Andrés, 2014 y Alva de la Selva, 2015). En donde las redes ciudadanas fundamentadas en la interrelación y complementariedad puede ser la estrategia para alcanzar dichos objetivos. </P>

<P>Para Gómez et al (2018: 51), quienes retoman a Winocur (2006); Crovi y López (2011) señalan que “la AS ocurre cuando las personas, además de tener acceso a las TIC cuentan con habilidades para utilizarlas y pasan a formar parte de sus actividades cotidianas (productivas, de ocio y relacionales), con la finalidad de fomentar su desarrollo social, económico y cultural”. Donde hay elementos que son centrales para tal fin, tales como la educación, la cultura, la inclusión social y procesos sostenidos de innovación social (Desdemoustier et al, 2019). </P>

<P>inteligentes y sostenibles </P>

<P>Por otra parte, Taboada, García y Martínez (2012: 269), describen que la AS del conocimiento y la tecnología se refiere a “un proceso complejo de aprendizaje que es resultado de la interacción entre la ciencia, la tecnología, los distintos actores sociales y su entorno. Lo anterior, comprende la articulación, producción, apropiación, transferencia e intercambio de conocimientos científicos y tecnológicos. Asimismo, la apropiación […] implica un uso más intensivo de los saberes y de la información en los distintos sectores sociales que faciliten la experimentación y el aprendizaje a nivel educativo, gubernamental y empresarial”. </P>

<P>Hay que puntualizar que el tema de la AS de la tecnológica no es un suceso nuevo ni se limita únicamente las TIC, ya que esta es una forma de crear significado social desde actividades cotidianas de la vida diaria, creando así valor tanto en el contexto social como en el económico. Lo anterior, en concordancia con el complejo entramado de relaciones existentes entre las necesidades, deseos, posibilidades y recursos disponibles (Sagástegui, 2005). Por tal razón, el contexto territorial y en particular las ciudades cobran mayor relevancia al tener la oportunidad de garantizar mayores y mejores procesos de apropiación a un mayor número de personas, que no es otra cosa que comprender la acción humana para crear estructura a través de su interacción con las tecnologías y el entorno (Kummitha, 2020). </P>

<P>Es importante destacar que el estudio y abordaje de la AS de las TIC deriva de diversos campos de investigación que buscan conceptualizar teórica y metodológicamente el suceso (Gómez et al, 2018). Por ejemplo, Crovi (2008), Andrés (2014) y Alva de la Selva (2015) identifican y describen siete dimensiones que se presentan en la figura 2. </P>

<P>inteligentes y sostenibles </P>

<P>Figura 2. Dimensiones de análisis de la apropiación social de las TIC </P>
<Figure>

<ImageData src="imagenes/0000293_img_11.jpg"/>
Tecnológica Socioeconómica Sociocultural Subjetivo-indivual Praxiológica Axiológica Política </Figure>

<P>Fuente: elaboración propia a partir de Gómez et al, (2018), quienes de basan en Crovi (2008), Andrés (2014) y Alva de la Selva (2015). </P>

<P>Del mismo modo, es importante subrayar que “cuando se intenta incorporar un artefacto/tecnología [como las TIC] a un contexto determinado, hay que tener en cuenta que este proceso se inscribe en un marco simbólico conformado por las concepciones, prácticas y discursos de los colectivos que los componen (Andrés, 2014: 29). Destacando de igual manera que el proceso de AS deriva entonces de acciones intencionales de las propias personas y de acciones implementadas por los tomadores de decisiones como es el caso del diseño y aplicación de políticas públicas para tal fin (Alvarado-López, 2021). </P>

<P>Así, la aplicación de modelos o infraestructuras inteligentes en las ciudades se enfrenta con numerosos desafíos, especialmente en los países en desarrollo donde las desigualdades son más marcadas, por tal razón, la importancia que tiene la ciencia, la tecnología y la innovación para superarlos, pero sobre todo el proceso de AS que garantice igualdad de oportunidades y la incursión en una verdadera economía y sociedad del conocimiento. Por tal razón, a partir de políticas públicas adecuadas, pero sobre todo contextualizadas a las necesidades y carteristas de cada ciudad pude ser posible logarlo, ello considerando que “las ciudades deberían examinar los problemas urbanos de una manera holística [e integral] antes de seleccionar las soluciones inteligentes más apropiadas” (Naciones Unidas, 2016: 9). </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>TIC e inclusión social </H4>

<P>Según, Pérez y Sarrate (2011: 244), “las desigualdades de acceso al conocimiento provocan importantes diferencias económicas, políticas, sociales y culturales”, lo cual nos lleva a reconocer la dimensión social del conocimiento como factor de cambio e inclusión, en donde la AS de las tecnologías pueden ser el medio para hacerlo realidad. En este sentido, la democratización y AS de las TIC implicaría igualar derechos, dignificar condiciones de existencia, generar espacios de libertad y justicia, mejorar la calidad de vida, distribuir equitativamente los benéficos que ellas generan, por tal razón, el territorio cobra relevancia, pero sobre todo la planificación y trasformación de los actuales modelos urbanos. </P>

<P>Hoy se reconoce que “las TIC son herramientas que pueden representar oportunidades para generar beneficios en la sociedad. No obstante, la brecha digital en el acceso, uso y AS de estas tecnologías deriva en la exclusión de ciertos grupos de personas en la Sociedades de la Información y el Conocimiento” (Gómez et al, 2018: 49). Es así que la incursión en procesos de aprendizaje y, por lo tanto, en la construcción de capacidades tecnológicas locales, son un elemento central y necesario, esto al considerar que “las TIC permiten o facilitan el acceso a la información, que se transforma en conocimiento solo si existe un umbral de conocimientos mínimos en individuos, firmas, agentes locales, redes y sociedades” (Yoguel, 2014: 94). Lo anterior nos lleva a reconocer el carácter sistémico y transversal en la difusión de las TIC, en la generación y trasmisión del conocimiento, pero sobre todo en la inclusión social. </P>

<P>Por tal razón, se plantea la necesidad para que “los modelos de desarrollo urbano adopten una planificación urbana abordada desde la inclusión social, desarrollo económico y protección del medio ambiente, implementar políticas públicas en pro de la sostenibilidad y aprovechar las TIC en la formulación e implementación de dichos planes” (Estevez, Lopes y Janowski, 2016: 12). </P>

<P>Para lograr un verdadero rediseño de las ciudades apoyadas en infraestructuras inteligentes, según Naciones Unidas (2016: 19) “es preciso observar varios principios rectores, a saber, los principios de inclusividad, resiliencia, sostenibilidad interoperabilidad, flexibilidad, reducción de riesgos y seguridad”, donde sea posible enfrentar los desafíos y potencializar las capacidades humanas a nivel individual pero sobre todo colectivas, con el fin de alcanzar más y mejores beneficios para todos. </P>

<P>Sin duda el rol de las “TIC en la urbanización del siglo XXI permiten la creación de plataformas digitales que soporten la creación de redes de información y conocimiento” (Naciones Unidas sobre la Vivienda y el Desarrollo Urbano Sostenible, 2015: 3) y permiten la interacción entre los diferentes actores que conforman la ciudad (gobierno, ciudadanía, sector productivo, etc.), sin embargo, el verdadero reto es hacer de estas tecnologías, instrumentos que permitan mejorar la calidad de vida de los habitantes mediante mejores condiciones de vida sin la necesidad de ejercer mayores presiones al medio ambiente. En este sentido, la importancia de las CIS radica no en hacer más eficientes los complejos sistemas urbanos y garanticen servicios públicos de calidad, sino que doten de las herramientas necesarias a la ciudadanía en favor de la AS de la tecnología. </P>

<P>La inclusión social mediante la AS de la tecnología implicaría entonces “usar la tecnología para incrementar la participación pública, mejorar la rendición de cuentas, y permitir el desarrollo de indicadores de desempeño -incluyendo indicadores de derechos humanos- para monitorear el progreso del cumplimiento de los derechos de los habitantes que deben considerarse en el desarrollo de cada ciudad” (Naciones Unidas sobre la Vivienda y el Desarrollo Urbano Sostenible, 2015: 7), ello mediante el uso estratégico de las TIC encaminadas en la integración del tejido social. Lo anterior, considerando que “las TIC pueden contribuir a difundir la cultura, a favorecer la autonomía personal y a potenciar la participación social, con especial énfasis en los sectores sociales más desfavorecidos” (Pérez y Sarrate, 2011: 238). </P>

<P>Según Pérez y Sarrate (2011: 242), su importancia radica en “tomar consciencia de que las TIC posibilitan el acceso a servicios fundamentales de los que, de otra forma, se verían </P>

<P>excluidos diversos sectores sociales”, bajo dichas reflexiones es que las nuevas tecnologías se consideran herramientas básicas en la construcción de competencias para todos los ciudadanos, sin embargo la tarea es logar democratizarlas en el fomento al aprendizaje, toda vez que el desarrollo de la infraestructura y el acceso a las tecnologías no son suficientes sino fomentar su uso y sobre todo su AS para el desarrollo del ciudadano en todos los ámbitos. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Un panorama de las Ciudades Inteligentes y Sostenibles </H4>

<P>Las iniciativas de CIS inician su desarrollo principalmente en Europa y que paulatinamente se han ido difundiendo a todo el planeta, con el objetivo de atender los diversos problemas a los que se enfrentan las grandes urbes, teniendo como uno de los principios el buscar establecer el equilibrio entre el desarrollo económico y el cuidado al medio ambiente a través del aprovechamiento de las TIC. Actualmente existen diferentes parámetros y metodologías para tratar de analizar, medir y/o caracterizar el avance en la transición hacia las CIS, ejemplo de ellos es el análisis de estudios de caso, algunos documentados por Banco Interamericano de Desarrollo (Amar, 2016; Keon et al., 2016a, 2016b; Schreiner, 2016; Gutiérrez, 2016; Toch y Feder, 2016), así como estudios desarrollados por el grupo temático de Ciudades Inteligentes y Sostenibles de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (2014) y la Comisión de Ciudades Digitales y del Conocimiento (2012), sólo por mencionar algunos. Hay que destacar que la mayor parte de estos estudios tienen diversos puntos de confluencia e interrelación para el establecimiento de sus dimensiones de análisis como: el medio ambiente, economía, gobierno (gobernanza), tecnología y la prestación de los servicios públicos y aspectos de bienestar social. </P>

<P>Otra forma de tratar de ubicar y caracterizar a las CIS es mediante el desarrollo de índices como: Global Cities Index, Global Power City Index, entre otros más, sin embargo, una de las iniciativas más robustas y que se ha convertido en un punto de referencia es el Índice Cities in Motion (ICIM) desarrollado por el Centro de Globalización y Estrategia de la Business School de la Universidad de Navarra (IESE Business School, 2020), el cual presenta un panorama de las principales ciudades que a partir de sus diferentes características pueden considerarse como CIS. En su edición 2020, dicho índice evalúo a 174 ciudades de 80 países, donde se construyen 9 dimensiones de referencia que se encuentran integradas por 101 indicadores que permiten ubicar y analizar a las principales ciudades inteligentes en el mundo, estas dimensiones se pueden ver en la figura 3. </P>

<P>Figura 3. Dimensiones que integran el ICIM </P>
<Figure>

<ImageData src="imagenes/0000293_img_12.jpg"/>
Economía Cohesión Social Capital Humano Movilidad y Transporte Proyección Int i l Gobernanza Proyección Internacional Planificación Urbana Tecnología </Figure>

<P>Fuente: IESE Business School (2020). </P>

<P>Las dimensiones se encuentran integradas por un rango de entre cinco y diecisiete indicadores cada una, los cuales son tomados tanto de estadísticas que generan organismos internacionales como organismos locales de cada país, por ejemplo, algunos de ellos son indicadores del Banco Mundial, Organización Mundial para la Salud, Euromonitor, 2thinknow, entre otras. El índice se basa en un modelo de agregación ponderada de indicadores parciales que representan cada una de las nueve dimensiones (IESE Business School, 2020).  </P>

<P>En el lado izquierdo de la tabla 1 se presenta el ranking de las diez primeras posiciones de las ciudades que según el índice se consideran las más inteligentes a nivel mundial a partir de las dimensiones antes mencionadas, las cuales se posicionan según su desempeño en función del valor global del índice sintético. Hay que señalar que se consideran ciudades con un desempeño alto a aquellas que alcanzan in índice superior a 90, donde se ubican únicamente 2 ciudades; relativamente alto las que se encuentran entre 60 y 90, aquí se ubican 60 ciudades; nivel medio las que se ubican en un índice de 45 y 60, donde se encuentran 60; el nivel bajo son aquellas ciudades con un índice inferior 45 donde se encuentran 50, y ciudades con un nivel muy bajo solo hay 2 del total de la muestra con un valor del índice de entre 10 y 4. </P>

<P>En el lado derecho de la tabla 1, se pueden observar a las diez ciudades mejor posicionadas en América Latina, así como su posición global que ocupan dentro del universo de 174 ciudades evaluadas (IESE Business School, 2020). </P>

<P>Tabla 1. Panorama de las ciudades inteligentes 2020 (en el mundo y América Latina) </P>

<Table>
<TR>
<TH>Las 10 ciudades inteligentes en el mundo </TH>

<TH>Las 10 ciudades mejor evaluadas en América Latina </TH>
</TR>

<TR>
<TH>Ciudad </TH>

<TD>Posición global </TD>

<TD>Ciudad </TD>

<TD>Posición regional </TD>

<TD>Posición global </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Londres (Reino Unido) </TH>

<TD>1 </TD>

<TD>Santiago (Chile) </TD>

<TD>1 </TD>

<TD>68 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Nueva York (USA) </TH>

<TD>2 </TD>

<TD>Buenos Aires (Argentina) </TD>

<TD>2 </TD>

<TD>90 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>París (Francia) </TH>

<TD>3 </TD>

<TD>Montevideo (Uruguay) </TD>

<TD>3 </TD>

<TD>110 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Tokio (Japón) </TH>

<TD>4 </TD>

<TD>Panamá (Panamá) </TD>

<TD>4 </TD>

<TD>113 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Reikiavik (Islandia) </TH>

<TD>5 </TD>

<TD>San José (Costa Rica) </TD>

<TD>5 </TD>

<TD>114 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Copenhague (Dinamarca) </TH>

<TD>6 </TD>

<TD>Bogotá (Colombia) </TD>

<TD>6 </TD>

<TD>120 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Berlín (Alemania) </TH>

<TD>7 </TD>

<TD>Sao Paulo (Brasil) </TD>

<TD>7 </TD>

<TD>123 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Ámsterdam (Países Bajos) </TH>

<TD>8 </TD>

<TD>Medellín (Colombia) </TD>

<TD>8 </TD>

<TD>126 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Singapur (Singapur) </TH>

<TD>9 </TD>

<TD>Ciudad de México (México) </TD>

<TD>9 </TD>

<TD>130 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Hong Kong (China) </TH>

<TD>10 </TD>

<TD>Asunción (Paraguay) </TD>

<TD>10 </TD>

<TD>131 </TD>
</TR>
</Table>

<P>Fuente: elaboración propia a partir del IESE Business School (2020). </P>

<P>En las últimas ediciones del ICIM, Londres, Nueva York, París y Tokio se han posicionado como las ciudades más inteligentes, destacando sobre todo en las dimensiones de capital humano, economía, movilidad y transporte, planificación urbana y proyección internacional. En tanto en el indicador como medio ambiente, las ciudades mejor posesionadas son Reikiavik y Copenhague, en tanto que en la dimensión de cohesión social son Basilea, Zúrich, Taipéi y Berna. Pero en general, como se observa en la tabla 1, las ciudades de América Latina evaluadas se alejan mucho de las ciudades líderes en el mundo. </P>

<P>En las ediciones de los últimos años del ICIM (2016 a la fecha), la ciudad mejor posicionada en América Latina ha sido Santiago, la cual hay que destacar que sobresale en los rubros de movilidad y trasporte, planeación urbana y medio ambiente. Otras ciudades sudamericanas que destacan son Buenos Aíres y Montevideo los cuales se encuentran muy bien ubicados en el indicador de medio ambiente, sobre todo Montevideo que se encuentra rankeado en el lugar tres de dicha dimensión. </P>

<P>En lo que respecta a México, la edición IESE Business School (2020), únicamente evalúa a la Ciudad de México, la cual se ubica en el lugar 9 de ranking regional y en el lugar 130 del total de la muestra, por lo tanto, se considera que se encuentra en un nivel bajo. Según las estimaciones del índice, en donde se encuentra mejor ubicada (con índices medios) son en las dimensiones de cohesión social, planificación urbana, movilidad y trasporte, proyección internacional y tecnología, en tanto que las peores dimensiones son medio ambiente, capital humano y gobernanza. Hay que subrayar que en ediciones anteriores como en el 2016, aparecían otras ciudades como Monterrey y Guadalajara, lo cual refleja que para México no ha sido posible seguir avanzando es dichas iniciativas y peor aún ha posiciones ante países como Uruguay, Panamá, Costa Rica, Colombia y Brasil. </P>

<P>Por otra parte, el Instituto Mexicano de la Competitividad, público su Índice de Competitividad Urbana (IMCO, 2021) donde se evalúan 69 ciudades de México a partir del análisis de 69 indicadores agrupados en 10 subíndices3, con el objetivo de reconocer la complejidad y diferencias entre las zonas urbanas, los resultados se presentan por tamaño de </P>

<P>Estos subíndices o dimensiones de análisis son: 1) Derecho; 2) Medio ambiente; 3) Sociedad; 4) Sistema político; 5) Gobiernos; 6) Mercado de factores; 7) Economía; 8) Precursores, 9) Relaciones internacionales y </P>

<P>10) innovación. </P>

<P>población y se clasifican en seis niveles de competitividad: alta; adecuada; media alta; media baja; baja y muy baja. De las ciudades con más de 1 millón de habitantes el Valle de México (Ciudad de México y zona conurbada) ocupa el primer lugar del índice, es decir con un nivel de competitividad adecuado, y le siguen las ciudades de Guadalajara, Querétaro, Monterrey y Mérida, sin embargo; Mérida y Monterrey obtuvieron un nivel de competitividad bajo en los subíndices de Medio Ambiente y Sistema Político. </P>

<P>A partir de los anterior, se puede inferir que queda mucho por hacer en las ciudades de Latinoamérica y de México en particular. Aclarando que cada ciudad tiene características específicas, tanto por sus condiciones geográficas, tamaño de población, desarrollo económico, nivel tecnológico y recursos naturales. Pero los puntos de confluencia en muchas ocasiones son diversos, principalmente en sus problemáticas económicas, sociales y ambientales. En este sentido, la necesidad de ir avanzando en políticas públicas, planes/programas nacionales y locales para ir escalando en la adopción de modelos de CIS con el fin de ir cerrando la brecha social que existe en América Latina y de la cual no escapa México y garantizar mejores entornos urbanos (Alvarado-López, 2018). </P>

<P>Para Zona-Ortiz et al (2020), es necesario ir avanzando en el cumplimiento de condiciones básicas como el despliegue de infraestructura tecnológica en atención y provisión de los diversos servicios públicos básicos (agua, electricidad, saneamiento, etc.); seguridad pública; movilidad; salud y la transición hacia el aprovechamiento de fuentes de energía renovables. Lo anterior, implica establecer metas y objetivos claros a mediano y largo plazo, así como un mayor impulso hacia la AS de la tecnología, transitar hacia modelos de gobernanza inteligentes y el impulso a la cooperación y complementariedad entre los diferentes actores públicos y privados que confluyen en las ciudades.  </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Conclusiones </H4>

<P>Sin duda las TIC han establecido un cambio de paradigma al trasformar la forma en que las sociedades actuales se comunican e interactúan, y en general han logrado modificar la organización social y la forma de hacer negocios, en este sentido es que Pérez y Sarrate (2011: 249) señalan que las “TIC encierran grandes potencialidades para el avance del conocimiento pero es preciso no olvidar que también pueden llegar a ser un obstáculo si no se utilizan adecuadamente” o no se aprovechan sus potencialidades, tomando en cuenta que como se mencionó anteriormente, no es suficiente garantizar el acceso de las tecnologías, sino impulsar su uso y AS para que deriven en mejores condiciones de vida para toda la población. </P>

<P>Y dada la coyuntura ante problemas que hoy enfrentan todas las ciudades al rededor del mundo (en mayor o menor medida), como el cambio climático, la necesidad de acceder a servicios públicos de calidad, etc., y tomando en cuenta las diversas potencialidades que tienen las TIC, las iniciativas de CIS no tienen que ser vistas como un modelo de futuro lejano e inalcanzable, sino como una alternativa para enfrentar los desafíos de las actuales y futuras generaciones, donde las TIC jugarían un papel transversal como herramientas articuladoras que garanticen, y en su caso faciliten, la cohesión social, seguridad y sustentabilidad ambiental. Lo anterior, mediante el uso intensivo y extensivo, así como con la integración y aprovechamiento de todas las demás tecnologías disponibles. </P>

<P>Subrayando que, en la implementación de este tipo de modelos, requieren necesariamente de factores tecnológicos (infraestructuras), pero sobre todo de la incorporación y colaboración de la ciudadanía, sustentada en la AS de las tecnologías, lo cual implica, entre otras cosas, desarrollar las habilidades y los conocimientos mínimos necesarios para utilizarlas en las actividades cotidianas y que deriven en mayores niveles de desarrollo social, cultural, económico y ambiental. Y dado el carácter complejo e integral de las ciudades, sería posible potencializar los beneficios y atacar los diferentes problemas de una manera más novedosa y eficiente. </P>

<P>Si bien en México, diversas ciudades han dado los primeros pasos para transitar o incorporar elementos de CIS es necesario mayores esfuerzos de política pública y una verdadera interacción y complementariedad entre los diferentes actores que haga posible tal objetivo, lo cual implica mucho más que grandes inversiones en infraestructura tecnológica, ya que el desafío es garantizar su adecuado uso y explotación que garanticen beneficios económicos, sociales y ambientales, por tal razón, las ciudades de México requieren la atención de diferentes retos, como los de gestión que garanticen la AS, el ampliar la participación de la ciudadanía y el diálogo entre los diferentes actores de la ciudad y sobre todo reducir las brechas entre los diferentes sectores sociales. Por otra parte, los retos técnicos para hacer de las TIC verdaderas herramientas de desarrollo y valor social cumplir los objetivos y visión, tomando en cuenta el contexto y características específicas cada ciudad. Y finalmente retos regulatorios que garanticen mejores prácticas para las ciudades en la transición hacia los modelos de CIS, además de garantizar la seguridad de los datos de la población (Zona-Ortiz, et al, 2020).  </P>

<P>Finalmente es importante señalar que mediante el presente documento se buscó presentar un panorama de la relevancia de las TIC y su papel que tienen actualmente en la cotidianidad, sobre todo en el contexto de las ciudades, donde el impulso al rediseño de los actuales modelos urbanos como son las CIS, se presentan como una oportunidad para atender los grandes desafíos que enfrenta toda metrópoli, y sobre todo, como una estrategia que permita una mayor equidad social en los diferentes ámbitos, tanto social, como económico y ambiental. Destacando que, si bien muchas ciudades han logrado dar pasos importantes mediante la implementación de diversas políticas públicas, planes y programas en diversos ámbitos de la gestión urbana, aún queda mucho por hacer sobre todo en los países menos desarrollados, como es el caso de México, donde se concentran y magnifican las desigualdades en los contextos urbanos y en de manera especial en las grandes ciudades. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Bibliografía </H4>

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<TD>Castañeda, </TD>

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<TD>(2018). </TD>

<TD>“La </TD>

<TD>brecha </TD>

<TD>digital: </TD>

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<TD>revisión </TD>

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</Sect>

<Sect>
<H4>Ciudades inteligentes humanas: un nuevo paradigma urbano </H4>

<P>Shamara De León García1 Francisco Javier Rosas Ferrusca2 </P>

<P>“Cientos de ciudades están mostrando el camino hacia un mejor futuro, y sugieren una aproximación totalmente diferente para resolver los problemas urbanos. El concepto central es que las soluciones, o el conocimiento, que es la clave para encontrar dichas soluciones, ya existe para diversos problemas, pero muchos altos umbrales, conceptuales, burocráticos, culturales y físicos, las bloquean evitando que se alcancen en una aplicación generalizada”. </P>

<P>Campbell (2015: 258). </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Introducción </H4>

<P>En los últimos tiempos ha sido innegable el rápido desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación, y su impacto en los diversos aspectos de la vida del hombre, avanzando en áreas no consideradas inicialmente como lo es la ciudad y su gestión urbana. Aunado a lo anterior, la globalización ha impuesto retos importantes para las ciudades, pues se ha caracterizado por el aumento en los flujos de información, capitales, mercancías y personas a lo largo de todo el planeta (Pascual, 2000), constituyéndose las urbes como nodos organizadores y soportes, que sientan la base de infraestructura, servicios y comunicaciones </P>

<P>1 Shamara De León García. Licenciada en Derecho, Especialista en Derecho Civil y Maestra en Estudios Jurídicos por la Universidad Autónoma del Estado de México. Especialista en Derechos Humanos por la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México, Perito en Grafología y Grafoscopía por el Colegio Mexicano de Grafología. Estudiante del Doctorado en Urbanismo y Doctorante en Ciencia Jurídica, ambos por la Universidad Autónoma del Estado de México. Líneas de investigación: Derecho Constitucional, Derechos Humanos, Derecho Urbanístico y Propiedad Intelectual. E-mail: shamy.deleon@gmail.com 2 Francisco Javier Rosas Ferrusca. Licenciado en Planeación Regional por la Universidad Autónoma del Estado de México. Maestro en Proyectos de Desarrollo Urbano por la Universidad Iberoamericana. Doctor en Administración Pública por el Instituto Nacional de Administración Pública (INAP), A.C. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) nivel I. Integrante del Cuerpo Académico Planeación, Urbanismo y Medio Ambiente (CAPUMA) nivel consolidado. Perfil PROMEP. Líneas de investigación: Gobernanza territorial, Proyectos de desarrollo urbano, Planeación metropolitana, Movilidad urbana. ORCID: orcid.org/0000-00018655-9566. ResearcherID: B-4061-2016. E-mail: ferrusca2001@yahoo.com.mx </P>

<P>de la actual red de ciudades, dejando rezagadas o marginadas, incluidos sus habitantes, a aquellas que no logran articularse a este sistema. </P>

<P>El modelo urbano de las Ciudades Inteligentes busca sincronizar las tecnologías con los aspectos urbanos y económicos de las grandes urbes, procurando generar opciones sostenibles, lo cual ha sido una constante de preocupación a nivel internacional desde los años sesenta, en los diferentes sectores público, privado, social y académico (Zarta, 2018), para incluir dentro del territorio aspectos como las mejoras tecnológicas y el crecimiento económico, para mitigar los impactos ambientales. (Alaña, 2017). </P>

<P>En este contexto, donde las metrópolis se conciben como los núcleos catalizadores del desarrollo integral, los continuos cambios demandan nuevas perspectivas de análisis que acompañen a las políticas públicas urbanas desde un enfoque humanista, para que los ciudadanos hagan uso pleno de sus derechos; por ello el objetivo del presente capítulo consiste en explorar los principales elementos que reflejan la evolución de las ciudades inteligentes desde su aparición hasta la reciente incorporación del modelo de gestión urbana que prioriza, a través del urbanismo sustentable, no sólo la cohesión social y la participación ciudadana, sino también la tutela efectiva de los derechos fundamentales. Este propósito mantiene una estrecha relación con el estudio de las condiciones actuales para consolidar la idea de la Ciudad Inteligente en México, donde los factores territoriales, tecnológicos, jurídicos y normativos influyen en los modelos de gestión de la ciudad. </P>

<P>Asimismo, se realiza un acercamiento a las perspectivas teóricas de la ciudad inteligente y de la ciudad sostenible, bajo un método documental descriptivo con enfoque cualitativo, abordando aspectos como el origen y evolución de las ciudades inteligentes, así como sus características y dimensiones, para concluir con la descripción de la propuesta del nuevo paradigma urbano de las Ciudades Inteligentes Humanas. </P>
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<H4>Origen de las Ciudades Inteligentes </H4>

<P>La genealogía de las Ciudades Inteligentes fue desentrañada por Batty (1997, citado en Matus y Ramírez, 2016) en la década de 1950, argumentando que las computadoras desde esa época eran utilizadas para resguardar y procesar datos de las urbes. De acuerdo con dicho autor, lo que promovió el uso masivo de la computación digital en las ciudades, fue el desarrollo de sistemas de información para el procesamiento en transacciones, identificando que si bien el rol primario de las computadoras estaba relacionado con la planeación para entender los problemas urbanos y explorar posibles soluciones, lo cierto era que las computadoras comenzaron a cambiar el propio sistema, creando diversas consecuencias inesperadas, a las que él denominó “la emergencia de la ciudad computable”, con la cual las computadoras tendrían que ser utilizadas para comprender ciudades que eran construidas por equipos de cómputo. </P>

<P>Matus y Ramírez (2016), citan que con el cambio de milenio el futuro que pregonó Batty (1997, citado en Matus y Ramírez, 2016) comenzó a actualizarse a partir de “la emergencia de la ciudad computable”, así las primeras ciudades inteligentes estuvieron basadas en tres pilares fundamentales: Instrumentación, Interconexión e Inteligencia. Estos tres pilares, de acuerdo a la visión humanista de Domingo Sáenz (2011, citado en Matus y Ramírez, 2016), podrían ser entendidos como conceptos similares a los que necesita el ser humano para ser considerado como humano, entendiendo a la instrumentación como el acto de sentir, es decir, que al igual que los seres humanos vemos, oímos o tocamos, las ciudades necesitan sensores que sean capaces de recoger el máximo de información de lo que sucede en sus calles, edificios y demás espacios que la conforman. La interconexión, por su parte, se basa en la red de comunicaciones, la cual debe soportar el movimiento de la información que circulará por ella, y que se asemeja al sistema nervioso humano que transmite sensaciones. Por último, la Inteligencia, hace referencia a la capacidad para extraer valor de toda esa información, es decir, analizándola, procesándola y tomando decisiones para actuar en la mejor manera posible para solucionar o minimizar los problemas de las urbes. </P>

<P>De conformidad con Matus y Ramírez (2016), el modelo de ciudades inteligentes surgen en la década de 1990, aparición coincidente con lo establecido por (Fernández, 2015), que estableció que este modelo urbano basado en la tecnología, surgió para afrontar los grandes retos que comenzaban a preocupar a las ciudades en relación con la mejora en la eficiencia energética, la disminución de emisiones contaminantes y la reconducción del cambio climático, que fueron consecuencia de la intensificación del proceso de urbanización mundial que vivieron las ciudades a partir de la segunda mitad del Siglo XX. </P>

<P>Estos autores (2016), ubican que Southampton en Inglaterra, fue una de las primeras ciudades inteligentes en el mundo, debido a que fue precisamente la primera en integrar múltiples servicios en una sola arquitectura, tras desarrollar un software y un portal capaz de soportar aplicaciones de tarjetas inteligentes para el transporte público, la recreación y el tiempo libre. </P>

<P>No obstante, en la revisión de la literatura especializada, se identifica que ha sido España quien se ha caracterizado por ser un país pionero en este nuevo modelo urbano, el cual ha sido impulsado no sólo por la iniciativa privada, sino también por el Gobierno Español. </P>

<P>Los primeros proyectos público-privados que surgieron de este modelo emergente de ciudad, los realizó España en 2004, con el Foro de Ciudades Digitales (García, 2004) y, con el foro denominado “Comunidad Digital” (Revista Gente que Construye, 2019), iniciativa pionera que construyó a tamaño real una ciudad completamente inteligente, cubriendo una superficie de 5,000 m² con viviendas, un Ayuntamiento, una oficina de Correos y un parking, entre otras instalaciones complementarias. </P>

<P>Además de lo anterior, se emitieron normas técnicas para el desarrollo de este nuevo paradigma urbano, y el Gobierno Español a través del Ministerio de Industria, Energía y Turismo y en coordinación con la SEGITTUR, la Escuela de Organización Industrial, la iniciativa red.es, y la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información, publicaron en el año 2015 el Plan Nacional de Ciudades Inteligentes3, con el </P>

<P>3 El Plan Nacional +CITIES, través del Ministerio de Economía y Competitividad, promovió un marco global para la evaluación de proyectos de movilidad y de servicios urbanos, así como una base de datos de iniciativas y avances que suponen un salto cualitativo en el conocimiento en este campo y un método de ayuda para la </P>

<P>objetivo de maximizar el impacto de las políticas públicas con las Tecnologías de la Información y de la Comunicación, para mejorar la productividad y la competitividad, transformando y modernizando la economía y la sociedad, mediante un uso eficaz e intensivo de estas tecnologías, por la ciudadanía, empresas y administraciones, en concordancia con la Agenda Digital para España. </P>

<P>Adicionalmente, en España se difundió ampliamente el Libro Blanco Smart Cities, integrado a partir del referente denominado European Smart Cities, que centra su estudio en ciudades europeas de tamaño medio, entre otras razones, porque están peor equipadas en términos de masa crítica, recursos y capacidad de organización, y supuestamente han de competir con las de mayor tamaño (Enerlis, et al. 2012). La concepción europea ubica a la ciudad inteligente </P>

<P>o Smart City como una ciudad que integra, de una forma inteligente, la economía, la gente, la movilidad, el medio ambiente, y el Gobierno; e identifica factores para cada uno de esos bloques, de tal suerte que, mediante la puntuación de cada uno de ellos, se puede establecer un ranking de ciudades europeas.4 </P>

<P>A partir de estos elementos, el Libro Blanco en España se estructuró en cinco bloques temáticos, que, en conjunto, impulsan la visión Smart de las ciudades: Gobierno, Movilidad, Sostenibilidad, Población y Economía. </P>
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<H4>¿Qué es una Ciudad Inteligente? </H4>

<P>De conformidad con Sikora (2017), la literatura y trabajos que se refieren a los diferentes conceptos de ciudad inteligente, recogen las discusiones relativas al papel que juegan las tecnologías en la vida urbana; sosteniendo que si bien, en los últimos años, los políticos de </P>

<P>toma de decisiones informadas acerca de las estrategias de inversión en las ciudades inteligentes (Baucells y Arce, 2017:1). 4 Un referente importante de la Unión Europea es el Plan Estratégico Europeo de Tecnología Energética (SET-Plan), que promueve la cooperación entre los países miembros, las empresas y las instituciones de investigación y, establece una hoja de ruta de las ciudades inteligentes al identificar entre otros temas, el transporte, la gestión del agua, de los residuos y del medio ambiente, así como la edificación, como elementos a considerar, a partir de los cuales se han impulsado programas sectoriales que buscan una transición mediante el uso de las tecnologías de forma rápida y rentable. Entre sus integrantes destacan el Grupo Directivo del SET-Plan, las Plataformas Europeas de Tecnología e Innovación (ETIP), la Alianza Europea de Investigación en Energía (EERA) y el Sistema de Información del Plan SET (SETIS). </P>

<P>diversos niveles han intentado precisar las normas y las tecnologías de información y comunicación, que influyen en el desarrollo de las áreas urbanas, la realidad es que, como precisan Tranos &amp; Gertner (2013, citado en Sikora, 2017), aún faltan criterios uniformes que permitan conceptualizar a una ciudad inteligente. </P>

<P>Para Telefónica (Sáenz, 2011, citado en Matus y Ramírez, 2016), la Ciudad Inteligente debe entenderse como una Ciudad comprometida con su entorno, con elementos arquitectónicos de vanguardia y donde las infraestructuras están dotadas de las soluciones tecnológicas más avanzadas para facilitar la interacción del ciudadano con los elementos urbanos, haciendo su vida más fácil. Por su parte, Enrique Ruz (citado en González y Luna, 2018), consideró a las Ciudades Inteligentes a partir de la teoría y la práctica, identificando a éstas desde la primera postura, como modelos de organización que permiten gestionar de forma sostenible las grandes ciudades; desde la segunda postura, las ubica como parte de una nueva revolución urbana; coincidiendo en que ambas dimensiones, tienen como eje común los ciudadanos. </P>

<P>Para Maestre (2015), una ciudad inteligente es un área geográfica o territorio que se caracteriza por el uso intensivo de las tecnologías con el objetivo, de manera general, de mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y el desarrollo sostenible de las ciudades mediante los supuestos de la colaboración y la innovación. </P>

<P>La perspectiva de AENOR (2016, citado en Rózga et al. 2019), define a la Ciudad Inteligente como una ciudad justa y equitativa centrada en el ciudadano que mejora continuamente su sostenibilidad y resiliencia aprovechando el conocimiento y los recursos disponibles, especialmente las Tecnologías y Comunicación (TIC), para mejorar la calidad de vida, la eficiencia de los servicios urbanos, la innovación y la competitividad sin comprometer las necesidades futuras en aspectos económicos, de gobernanza, sociales y medioambientales. </P>

<P>Por lo anterior y como lo señalan Holland y Demeri (citados en Matus y Ramírez, 2016), se observa que la polifonía del concepto de Ciudades Inteligentes, se debe no sólo a su novedad, sino a la diversidad de intereses involucrados en ellas; no obstante, es una realidad que este nuevo paradigma urbano, está ligado con el concepto de sostenibilidad, entendiéndose a la ciudad inteligente sostenible como una ciudad innovadora que utiliza las tecnologías de la información y las comunicaciones, así como otros medios para mejorar la calidad de vida, eficiencia de las operaciones y servicios urbanos, y competitividad, a la vez que satisface las necesidades de las generaciones presentes y futuras con respeto a los aspectos económicos, sociales y ambientales. (ONU Hábitat, 2015) </P>

<P>Con base en lo anterior, es posible apuntar que el concepto de ciudades inteligentes se ha dirigido principalmente al uso extensivo y eficiente de las tecnologías disponibles en la gestión urbana, para mejorar la calidad de vida sus habitantes, lo cual conlleva en gran medida una adecuada tutela del medio ambiente y la reducción de la desigualdad social en una línea de innovación inclusiva, referida a la necesidad de que los beneficios de la innovación se proyecten también en el sector de los habitantes menos favorecidos. (Alvarado, 2017) </P>

<P>Recientemente, Sim (2002) ha publicado en México, un enfoque de ciudades vivibles y amables que inició décadas atrás en Europa del Norte y que se ha extendido a diversos países como Soft City, su traducción al español como Ciudad Suave, se ubica a la cabeza de una nueva teoría de planeación urbana que prioriza la habitabilidad y la sustentabilidad. El enfoque de la ciudad suave que plantea Sim (2022), precisa que ésta “no es solo una forma construida: cada pueblo o ciudad es una compleja combinación de hardware y software. El primero es la forma física, la estructura, calles y edificios, todo lo que se diseña y construye. El segundo está conformado por todas las estructuras invisibles de la legislación y las finanzas, la planeación y la educación, la democracia, costumbres y cultura, comportamientos y confianza.” (p. 209) </P>
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<H4>Características y dimensiones de las Ciudades Inteligentes, </H4>

<P>Como se ha venido sosteniendo, aún no existe una definición común ni consenso en relación con los elementos o características que deben poseer las ciudades inteligentes, sin embargo, persiste coincidencia en diversos trabajos por cuanto hace a los elementos que comprenden dicho concepto, tales como el de Economía, Transporte y Comunicación, Medioambiente, Personas, Calidad de Vida y Gestión, y Administración Inteligente. (Sikora, 2017) </P>

<P>En el mismo sentido, Carrillo (2018), sostiene que aún no existe algún modelo de ciudad inteligente predeterminado y universal, dado que la delimitación de una ciudad para que sea considerada inteligente o no es confusa, máxime que las ciudades no son todas iguales y no se pueden aplicar los mismos “patrones” o sistemas metodológicos a todas ellas, debido a la gran diversidad y heterogeneidad, con propia identidad e idiosincrasia, tamaños, extensiones y modelos de desarrollo urbano diferentes, así como diversidad social, económica y cultural. </P>

<P>Al respecto, el Libro Blanco Smart Cities (Basterrechea, Costa y Olivares, 2012), establece que las Ciudades Inteligentes constan de ciertos elementos fundamentales, como lo son: un espacio urbano, un sistema de infraestructuras, un complejo de redes y plataformas inteligentes y, una ciudadanía que ejerce de eje vertebrador; teniendo cinco bloques temáticos integradores, los cuales son: </P>

<P>A. El relativo al Gobierno, permite la integración de la administración o ente público con la ciudadanía y se refleja en aspectos como la Transparencia, las Tecnologías de la Información y Comunicaciones y la Fiscalidad. </P>

<P>B. El relativo a la Movilidad, se vincula con la sostenibilidad, la seguridad y la eficiencia que deben caracterizar a los sistemas de transporte e infraestructuras con los que debe contar una Ciudad Inteligente; este bloque se refleja en acciones como los análisis de los flujos de tráfico, la detección automática de las infracciones del código de circulación y los peligros en las carreteras, el desarrollo de modelos matemáticos y simulaciones para poder comparar distintas vías de circulación y distintos escenarios de transporte, la incorporación progresiva de vehículos ecológicos o bien, la implantación de servicios de información online para los ciudadanos mediante Smartphones, dispositivos móviles, o pantallas fijas. </P>

<P>C. El relativo al de la Sostenibilidad, permite realizar una gestión inteligente de los recursos de las ciudades, considerando aspectos como el medio ambiente, la energía y la eficiencia energética. </P>

<P>D. El relativo al de la Población, se basa en que los ciudadanos deben formar parte en los procesos de participación pública en ámbitos como el desarrollo de planes y programas urbanos, la evaluación de proyectos, el desarrollo de la legislación, entre otros, considerando acciones como la accesibilidad de estos a las Tecnologías de la Información y Comunicaciones. </P>

<P>E. El bloque relativo a la Economía, indica que este tipo de ciudades inteligentes, además de ser mejores lugares en los que vivir, deben resultar menos caras de gestionar, deben ser más atractivas para la inversión, fomentar el turismo y promover la generación de empleos, promoviendo así la inclusión de este tipo de ciudades dentro de las más competitivas de los sistemas de ciudades. </P>

<P>Figura 1. Dimensiones de las Ciudades Inteligentes </P>
<Figure>

<ImageData src="imagenes/0000293_img_13.jpg"/>
EJES DIMENSIONES CIS (Ciudadano en el centro) EDUCACIÓN SALUD ENERGÍA AGUA AMBIENTALES GESTIÓN DE RESIDUOS SEGURIDAD ECONOMÍA TICSSECTORES ECONOMÍA (Smart economy) CIUDADANÍA / POBLACIÓN (Smart people) GESTIÓN / GOBIERNO (Smart governance) MOVILIDAD (Smart mobility) ENTORNO / SOSTENIBILIDAD (Smart environment) CALIDAD DE VIDA (Smart living) </Figure>

<P>Fuente: Elaboración propia a partir de Alvarado (2018), Enerlis, Ernst and Young, Ferrovial y Madrid Network (2012); Universidad Externado de Colombia (2012) Lombardi et al. 2012 citado en Sikora (2017). </P>
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<H4>Sostenibilidad y Smartificación </H4>

<P>Los términos sostenible y sustentable; desarrollo sostenible y desarrollo sustentable; sostenibilidad y sustentabilidad, como lo sostienen Cortés y Peña (2015). se han utilizado indiscriminadamente dado que quienes los utilizan, se fundamentan en el término sustainability, como referente para sus publicaciones. </P>

<P>El origen del concepto de desarrollo sostenible (Gómez, s.f.) está asociado a la preocupación creciente existente en la comunidad al considerar el vínculo existente entre el desarrollo económico y social y sus efectos más o menos inmediatos sobre el medio natural. </P>

<P>En 1972 la Organización de las Naciones Unidas convocó a la primera Conferencia sobre el Medio Ambiente y el Hombre, la cual tuvo lugar en Estocolmo, Noruega y que es conocida como la Conferencia de Estocolmo; esta conferencia tuvo como objetivo examinar los efectos de las actividades industriales sobre la salud humana, resultando como principales problemas medio ambientales, la industrialización, la explosión demográfica y el crecimiento urbano, sin embargo lo que fue más importante es que se proclamó por primera vez el derecho de los seres humanos a un medio ambiente sano, así como el deber de protegerlo y mejorarlo para las futuras generaciones. (Alaña, 2017) </P>

<P>Sin embargo, fue en 1984, donde en el marco de la Comisión Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo de la ONU (1987, citado en (Zarta, 2018), se presentó el informe: Nuestro futuro común, conocido también como “Informe Brundtland”, donde el concepto de sostenibilidad ganó reconocimiento a nivel internacional, convirtiéndose en un referente para los programas dedicados al desarrollo sostenible (Alaña, 2017), al referir que estaba en manos de la humanidad hacer que el desarrollo de los países fuera sostenible, al asegurar que había de satisfacer las necesidades del entonces presente, sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer las mismas. </P>

<P>Para Sobrino (s.a.), las diferentes interpretaciones de esta definición enfatizaron los siguientes aspectos: promover cursos de desarrollo que preserven y mejoren el medio </P>

<P>ambiente para las generaciones presentes y futuras; mejorar las condiciones de vida dentro de los límites de las capacidades de los ecosistemas locales y evitar o reducir al mínimo las transferencias de los costos medioambientales en términos sociales, territoriales o temporales. </P>

<P>Es así como, en 1987, el concepto de “desarrollo sostenible” se convirtió en una aspiración internacional, definiéndose como: “Aquel desarrollo que satisface las necesidades presentes sin comprometer las opciones de las necesidades futuras”, es decir, no agotar, ni desperdiciar los recursos naturales, y tampoco lesionar el medio ambiente, ni a los seres humanos, desprendiéndose del mismo como ideal no la no utilización de recursos, sino un uso coherente de los mismos. (López, 2005). </P>

<P>No obstante, fue hasta 2015 que las Naciones Unidas emitió el documento denominado: “Transformar nuestro mundo: la agenda 2030 para el desarrollo sostenible”, la cual, como agenda internacional, contempló 17 objetivos del desarrollo sostenible para contribuir a la construcción de un futuro sostenible: </P>

<P>La ciudad sostenible se define, según Beriguete (2018), como una ciudad donde los logros en materia económica, desarrollo social y físico están hechos para durar; es decir, como aquella que permite que sus ciudadanos tengan una alta calidad de vida, que disminuye sus impactos medioambientales y que posee una autoridad local con competencias fiscales y administrativas para sustentar su desarrollo económico y para implementar estrategias urbanas con la inclusión de los ciudadanos. </P>

<P>De lo anterior, se desprende el reconocimiento a la ciudad como un espacio territorial más cercano del ciudadano, comprometido a contar con nuevas formas de planificar e intervenir, considerando los principios de sostenibilidad dentro de la política urbana, llegando a implementar estrategias de gestión urbana centradas en: la promoción de inversiones transformadoras de la ciudad, en el fortalecimiento de la identidad local e imagen externa y en la construcción de alianzas público-privado, las cuales ha impulsado la globalización al potencializar el rol de las ciudades frente a este reto del desarrollo sostenible y sus avances para la población a nivel social, económico y ambiental. (Omés, 2014) </P>

<P>Estas Ciudades Inteligentes como factor de cambio y de respuesta a las acciones de sostenibilidad, forman parte del nuevo paradigma y reto del Siglo XXI5, al buscar no solamente que las urbes se vuelvan más sostenibles a través del uso de las nuevas tecnologías de información y comunicación, sino que a su vez velen por la inclusión y, la participación de los diferentes actores urbanos que las componen. </P>

<P>La smartificación, por su parte, tiene su origen de acuerdo con Mahizhnam (1999), en el Siglo XX, momento en el que las Smart Cities o Ciudades Inteligentes, aparecieron por la necesidad de orientar los esfuerzos de las ciudades en el desarrollo de políticas centradas en: IT-educación, IT-infraestructuras, IT-economía y calidad de vida. A lo largo del tiempo, el concepto inicial ha estado asociado a múltiples acepciones que van desde la esfera tecnológica hasta la ambiental, espacial y administrativa. Durante la década de 1990, la mayor parte de las visiones privilegiaron el aprovechamiento de las soluciones de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC’s) en beneficio del ciudadano, y por tanto de la ciudad, y de su sostenibilidad. </P>

<P>A finales de la década del 2000, el concepto Smart se amplió significativamente, encontrando ámbitos de aplicación mayores, extendiéndose prácticamente en casi todas las esferas de la vida cotidiana: la movilidad y el transporte, los servicios educativos y de salud, los trámites administrativos, el medio ambiente, la banca en línea, el e-comercio, el e-gobierno, entre otros. No obstante, su consolidación no ha sido una tarea sencilla, debido principalmente a que cada ciudad depende de sus instrumentos de planeación, políticas, objetivos, metas y esquemas de financiamiento. A estos elementos se suma la ausencia, por parte de las </P>

<P>5 Actualmente, los centros urbanos en todo el mundo están experimentado acelerados procesos de crecimiento, se calcula que cada semana, 1.5 millones de personas se mudan a una ciudad, según datos del Word Economic Forum (2021). A este ritmo, para el año 2050, dos tercios de la población mundial vivirá en urbes. Del éxito o fracaso de los modelos de gestión urbana gubernamentales, que deben priorizar una convivencia más sustentable, resiliente e igualitaria y en congruencia con el medio ambiente, depende en gran medida el futuro de la humanidad. </P>

<P>autoridades gubernamentales, de una visión de largo plazo que implica concentrar esfuerzos y recursos para avanzar progresivamente en los estándares de habitabilidad urbana. </P>

<P>Ello supone también, la indispensable cualificación de cuadros técnicos y capital humano que lidere las estrategias con un enfoque integral. Superar estas limitaciones a través de una sinergia efectiva, contribuiría a una real smartificación, vinculada ésta, según Salama (2018) y Sadim (2019), a la tecnología y la información, dos elementos centrales a través de los que es posible mejorar la toma de decisiones en el marco de las políticas públicas por medio del análisis, la explotación y el uso de la información. </P>

<P>En la evolución continua de las urbes, Lichtenberger (2000), sostiene que las innovaciones que se están viviendo en los ámbitos de la política y la sociedad, producen fuertes cambios en las intervenciones de los actores, propician nuevos escenarios y cambios en los procesos. Por su parte, Rigo (2020) identifica que en el contexto urbano se percibe un crecimiento importante del rol de las ciudades, que, al constituirse como espacios socioeconómicos y políticos, permiten a la ciudadanía encontrar espacios de expresión y de pertenencia. En este sentido, una de las tendencias que mayor expansión ha experimentado en las urbes radica en los presupuestos participativos, figura que favorece la incorporación de decisiones de la ciudadanía en ámbitos que antes eran reservados para el Estado. </P>

<P>En los estudios de Rigo (2020), es posible identificar que la smartificación se centra en el ámbito de la hacienda pública, y desde su óptica constituye una oportunidad de mejora en la gestión de las políticas públicas, por lo que es fundamental asumir una actitud proactiva, a fin de incorporar tecnología para generar información verosímil, y explotarla en beneficio de mejores políticas públicas, al tiempo que se fomenta un liderazgo de procesos administrativos. Para este autor, la smartificación, asociada al trabajo remoto, a la incorporación, desarrollo y tutela de la inteligencia artificial en manos del Estado, representa uno de los grandes desafíos que en el futuro inmediato debe acompañar a la agenda pública; por lo que es preciso trabajar en nuevas regulaciones que involucren la participación coordinada de los diversos actores sociales y de las redes de políticas públicas para encontrar soluciones cada vez más efectivas para la mayoría de los ciudadanos. Rigo (2020:12). </P>

<P>En conjunto, la smartización y la robotización, desde la óptica de Ramió (2018), pueden contribuir de manera decidida a lograr en la práctica, un nuevo modelo de administración pública con cultura institucional de la ciudadanía y para la ciudadanía. Para concretar este modelo, resulta indispensable apoyarse en la inteligencia institucional a fin de dirigir públicamente los sistemas complejos de gobernanza, en donde se requieren adecuados sistemas de información (contabilidad analítica, datos de gestión y de impacto de servicios y políticas, big data, etc.) y capacidad de análisis transversal de todos los datos. De esta forma, los procesos de smartificación pueden favorecer decisivamente a alcanzar esta inteligencia institucional. </P>

<P>En este tenor, un modelo de gobernanza inteligente apoyado en la smartificación viene necesariamente acompañado de dinámicas de empoderamiento social, de participación ciudadana, de trabajo colaborativo y de la cogestión de servicios. Así, los ciudadanos, en forma individual o colectiva, deben involucrarse cada día más en los asuntos públicos, de tal forma que influyan en la toma de decisiones. Es decir, un modelo de gobernanza de carácter político, pero también de gestión más participativa y social. </P>

<P>Es innegable que, la smartificación representa para las ciudades, una gran posibilidad de avanzar en soluciones integrales y de vanguardia, su impulso requiere promover, en primer término, estrategias Smart en las áreas prioritarias del desarrollo urbano, de tal forma que sea viable responder a las externalidades negativas de la expansión anárquica, aportando alternativas a los problemas de la incompatibilidad de los usos del suelo, los coeficientes de aprovechamiento y utilización, a la congestión vial, inseguridad, generación excesiva de residuos sólidos, riesgos y vulnerabilidad urbana, consumo energético, déficit de servicios públicos básicos, marginación, exclusión y pobreza urbana, entre otros ámbitos. Paralelamente, es preciso avanzar en la cualificación de recursos humanos a fin de generar capacidades institucionales para manejar, adaptarse y liderar el uso de la tecnología en beneficio de ciudades más sostenibles y de ciudadanos más resilientes. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Derechos Humanos en la Ciudad </H4>

<P>La humanidad en el devenir de su historia y su evolución ha luchado incansablemente para lograr una protección plena a la persona humana y su dignidad, la cual ha ido perfeccionándose a través de las diversas codificaciones y convenciones internacionales en materia de Derechos Humanos. En tal sentido, los derechos humanos constituyen mínimos de existencia, y al saberse que serán respetados y promovidos, la persona se moviliza con libertad para lograr vivir con dignidad (Carpizo, 2011), las dos perspectivas sobre las cuales se basa su naturaleza, generalmente versan sobre la positivista y la naturalista, siendo la primera la que sostiene que los derechos humanos son aquellos que el Estado otorga en su orden jurídico, y la segunda la que manifiesta que el Estado sólo reconoce y garantiza los derechos en alguna medida. </P>

<P>El origen de los derechos humanos no es claro, algunos autores lo han remontado a documentos como el Código de Hammurabí, las Leyes de Solón, los Mandamientos de Moisés, o incluso los preceptos de Manú y Buda; otros sin embargo y desde una perspectiva positivista los han situado en la Carta Magna inglesa de 1215, base del Derecho Constitucional de Inglaterra; la Petition of Rights de 1628 y el Bill of Rights de 1689, las Siete Partidas de Alfonso X El Sabio y la Declaración de Independencia de 1776, antecedente inmediato de la Declaración francesa de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789. (Tunnermann, 1997) </P>

<P>Para la Unión Interparlamentaria de la Oficina del Alto Comisionado de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas (2016), los derechos humanos son derechos inherentes a todas las personas, que definen las relaciones entre los individuos y las estructuras de poder, especialmente el Estado, así como, delimitan el poder del Estado y, al mismo tiempo, exigen que éste adopte medidas positivas que garanticen condiciones en las que todas las personas puedan disfrutarlos. En México, la reforma constitucional en materia de derechos humanos, de junio de 2011, integró al sistema jurídico mexicano el derecho internacional de los derechos, como parámetro de validez del orden jurídico y robusteció los mecanismos para su garantía. </P>

<P>Derivado de ésta, la contradicción de tesis 293/2011, fortaleció la voluntad del constituyente al reconocer la ampliación del catálogo de derechos humanos, al señalar que todos los tratados internacionales en materia de derechos humanos firmados y ratificados por el Estado mexicano gozan de rango constitucional, siempre que favorezca a la persona con una protección más amplia (SCJN, 2021), conllevando esto irremediablemente a la necesidad de estudio de la vinculación de estos derechos con el espacio donde se tutelan y ejecutan: la ciudad. </P>

<P>La base de la dignidad humana en la ciudad y el territorio (Tapia, 2020), debe ser el componente principal para la concepción de las nuevas urbes, como lo refiere dicha autora, los Derechos Humanos presentan las bases fundamentales que deben respetar los Estados para asegurar que cada ser humano pueda desarrollarse en libertad, igualdad y con seguridad, dentro de una sociedad donde la Arquitectura y el Urbanismo deben velar por el desarrollo y fortalecimiento del hábitat en dónde se gesta la sociedad y el progreso social respetando la dignidad y la igualdad de las personas. </P>

<P>Por su parte, la Agenda 2030 ha fortalecido jurídicamente los diferentes derechos humanos relacionados con la ciudad, al considerar en el numeral 12, inter alia que el objetivo debe velar por lograr ciudades y asentamientos humanos donde todas las personas puedan gozar de igualdad de derechos y oportunidades, con respeto por sus libertades fundamentales, guiados por los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas, la Declaración Universal de Derechos Humanos, los tratados internacionales de derechos humanos, la Declaración del Milenio, el Documento Final de la Cumbre Mundial 2005 y la Declaración sobre el Derecho al Desarrollo. </P>

<P>El Derecho a la Ciudad, por su parte, tiene su origen en los trabajos de Henry Lefebvre donde anunciaba las condiciones dominantes de producción del espacio urbano, las cuales estaban vinculadas al modelo de acumulación capitalista, siendo así el espacio urbano el resultado de la interacción asimétrica de relaciones de poder del espacio concebido; el cual propuso algunas premisas fundamentales para el debate urbano contemporáneo como lo es lo urbano generalizado, la producción social del espacio urbano, entre otros. (Carrión y Dammert, 2019) </P>

<P>Es decir, el Derecho a la Ciudad (Molano, 2016), fue definido como el derecho de los habitantes urbanos a construir, decidir y crear la ciudad, planteando que el urbanismo moderno implementado por el Estado y el capital era una estrategia que, mediante la producción y racionalización del espacio, mercantilizaba la vida urbana. </P>

<P>Este concepto fue evolucionando hasta conformar el nuevo derecho humano que hoy reconoce la página Oficial de ON-Hábitat, y el cual constituye el derecho de todos los habitantes a habitar, utilizar, ocupar, producir, transformar, gobernar y disfrutar ciudades, pueblos y asentamientos urbanos justos, inclusivos, seguros, sostenibles y democráticos, definidos como bienes comunes para una vida digna: encontrándose dentro de sus componentes los siguientes: inclusividad, igualdad de género, no discriminación, seguridad, participación ciudadana, accesibilidad, entre otros. (ON-Hábitat, s/a) </P>

<P>Desde el punto de vista jurídico, Ziccardi (2017) precisa que la noción del Derecho a la Ciudad hace referencia a un derecho colectivo que se integra por todos los derechos que una ciudad garantiza a quienes en ella habitan, trabajan y transitan; es decir, es una apelación colectiva que, más allá del acceso individual a los recursos que la ciudad posee, alude a una profunda transformación urbana impulsada por movimientos sociales para contrarrestar procesos generadores de desigualdad y de segregación entre los sectores de bajos recursos y producir mejores condiciones de vida para el conjunto de la ciudadanía ante dinámicas capitalistas o de una pequeña élite política y económica que tiende a mercantilizar bienes y servicios urbanos. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>¿Son las ciudades inteligentes humanas un nuevo paradigma urbano? </H4>

<P>A lo largo de los siglos, el deterioro de las ciudades y la complejidad de las problemáticas urbanas, han mostrado que más que nunca es necesario que las urbes sitúen a las personas en el centro de su diseño, que apoyado con la tecnología facilite la racionalización de servicios y recursos, incluidos los naturales. </P>

<P>En tal tenor, a finales del 2020, la Junta Ejecutiva del Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Hábitat) presentó cinco programas emblemáticos: a) Barrios y Comunidades Vibrantes e Inclusivos; b) Ciudades Inteligentes Centradas en las Personas; c) RISE-UP: Asentamientos Resilientes para los Pobres de las Zonas Urbanas; d) Ciudades Inclusivas: Fomento de los Efectos Positivos de la Migración Urbana; y e) Las Ciudades y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (Ciudades ODS). </P>

<P>El segundo de ellos, denominado “Ciudades Inteligentes Centradas en las Personas”, que es el que mantiene congruencia con el presente trabajo, intenta lograr que la transformación digital urbana redunde en beneficio de todos, impulsando la sostenibilidad, la inclusión y la prosperidad y el ejercicio efectivo de los derechos humanos en las zonas urbanas. Con este programa, la ONU-Hábitat y sus asociados, pretende contribuir a que la planificación de ciudades inteligentes ponga el acento en la solución de problemas específicos de sostenibilidad, la lucha contra el cambio climático, la reducción de la pobreza y el aumento de la participación de los ciudadanos, adoptado un enfoque basado en los derechos humanos, que comienza con la determinación de los problemas y prioridades reales descritos por los ciudadanos, las comunidades y los residentes de las zonas urbanas. </P>

<P>Por ello la importancia del ciudadano dentro de la configuración de las ciudades inteligentes, donde más que un sensor o ministrador de datos se convierta en un actor; para la UNESCO (2019), con estos nuevos modelos urbanos se abren enormes perspectivas, pero para que puedan ser eficaces, esta inteligencia debe adoptar un enfoque humanista6, y no permitir que nadie quede rezagado. Este enfoque humano, permitirá dirigir los nuevos modelos urbanos inteligentes, dentro no sólo de la sostenibilidad, la competitividad y la eficacia de gestión, sino también dentro del </P>

<P>6 El humanismo es una corriente de pensamiento que se origina dentro del renacimiento, y es considerado una filosofía propia, que tiene su propia visión de la epistemología, de la política, de la ética, la estética y la metafísica; convirtiéndose así en un sistema completo de ideas que busca darle a la humanidad, una mejor interpretación de su entorno (Rivas, 2019). El humanismo tecnológico gira en torno a la idea de un ser respetuoso con la realidad, responsable y consciente de sus límites y posibilidades en función de las circunstancias, que vea en la tecnología el reconocimiento de su ser marginal para proyectarse en ella y sacar el máximo partido para su beneficio existencial con prudencia. (Terrones, 2019) </P>

<P>usufructo equitativo de lo que la ciudad tiene para ofrecer a sus habitantes, de la construcción colectiva y participativa de los asuntos de ciudad y del goce efectivo de los derechos humanos en los contextos urbanos. (Correa, 2011) </P>

<P>Adicionalmente, el modelo de Sociedad 5.07, proveniente del Foro Económico Mundial, que mantiene continuidad con la Cuarta Revolución Industrial, constituye en la óptica de Cardona (2020), un esquema que pretende aterrizar los desarrollos tecnológicos y científicos para que se hagan parte de la vida cotidiana del ciudadano, y ha sido denominado el “Gran Reinicio en el contexto del COVID-19”. Esta visión forma parte de un nuevo paradigma urbano donde la tecnología está al servicio de los ciudadanos, no obstante, demanda revitalizar las economías regionales, aumentar la inversión en investigación y desarrollo, ampliar la digitalización, mejorar la infraestructura social, promover la recuperación económica, entre otros elementos que, en conjunto, demandan una nueva gestión de las ciudades, cuyos elementos centrales se resumen en la siguiente figura. </P>

<P>7 La Sociedad 1.0 pertenece al momento histórico de la caza y recolección; la Sociedad 2.0 se enmarca en el desarrollo de la agricultura y el surgimiento de las ciudades a finales del Siglo XVIII; la Sociedad 3.0 corresponde a la Revolución Industrial; a finales del Siglo XX surge la Sociedad 4.0 de la mano del internet, las computadoras y las comunicaciones; esta evolución da pie a la Sociedad 5.0 caracterizada por poner al ser humano, su bienestar y su libertad en el centro de los desarrollos de la sociedad en su conjunto. El Gobierno Japonés encabeza este tipo de sociedad al trazar una ruta para alcanzar las metas de cada uno de los ODS, inició en Tokio y actualmente se expande hacia otras ciudades. Cardona (2020) </P>

<P>Figura 2. Gestión de Ciudad Inteligente </P>
<Figure>

<ImageData src="imagenes/0000293_img_14.jpg"/>
Redes 5G Gobernanza Generación de Energía Conectividad Pública Gestión Transmisión de Energía Sensores Open Data Distribución de Energía Gestión Inteligente Ciudad Digital Ciudad Eléctrica Ciudad Análoga Ecosistema Inteligente Internet de las cosas Móviles y RRSS Servicios y Apps Electro movilidad Electro vivienda Electro servicios </Figure>

<Sect>
<H6><Figure>

<ImageData src="imagenes/0000293_img_15.jpg"/>
</Figure>
Habitabilidad Alimentación Salud Residuos Recreación Agua </H6>

<P>Fuente: Elaboración propia con base en Cardona (2020). </P>
</Sect>
</Sect>

<Sect>
<H4>Conclusiones </H4>

<P>El estudio de las ciudades a lo largo del tiempo ha permitido evidenciar la necesidad de incorporar nuevas dimensiones de análisis y disciplinas que permitan, además de su estudio, plantear alternativas innovadoras para responder adecuadamente a los problemas que enfrentan sus habitantes producto de externalidades negativas de la acelerada urbanización; aspecto que coincide con el planteamiento de Sim (2022), quien afirma que es preciso “encarar los desafíos de nuestro entorno para crear un mejor hábitat para nosotros; y para lidiar con esos desafíos, primero tenemos que aceptarlos… Conforme nos enfrentamos al cambio climático, la segregación, la aglomeración y la rápida urbanización, necesitamos construir mejores relaciones con el planeta, la gente y los lugares”. (p. 208) </P>

<P>Para concretar la aspiración anterior, es preciso que la planeación se consolide como una herramienta esencial de la toma de decisiones que permita “construir ciudades más compactas, con acceso a un sistema de transporte adecuado, infraestructura y servicios que atienda las necesidades actuales y futuras” (Mijares y Detta, 2022, p. 53). De tal forma, que el camino hacia la construcción de ciudades inteligentes se asuma como un reto de todos, principalmente del sector público, privado y social, en el que la combinación de esfuerzos se centre en la superación de rezagos y en desarrollar mecanismos inteligentes que prioricen la justicia social. </P>

<P>En tiempos recientes, las condiciones sanitarias que enfrenta el mundo globalizado han demostrado la enorme utilidad de la tecnología, sin embargo, a medida que avanza su utilización en diversas esferas de la vida cotidiana, resulta necesario establecer reglas y normas de seguridad, inclusión y privacidad, que coadyuven a la tutela de derechos humanos. </P>

<P>Al poner énfasis en los derechos humanos, las Ciudades Inteligentes Centradas en las Personas, apuestan por transformar las políticas públicas, sobre todo las vinculadas al desarrollo urbano, mediante la transición digital sostenible e inclusiva, lo cual representa un reto de grandes dimensiones para las autoridades de cada ciudad, quienes deben no solo aumentar la inversión y el financiamiento para lograr que los procesos de smartificación realmente se traduzcan en beneficios directos a la población, sino también diseñar estrategias en los ámbitos de la administración pública federal, estatal y municipal con visión de largo plazo que progresivamente logren alcanzar las metas de los Objetivos del Desarrollo Sostenible, haciendo énfasis en las ciudades pequeñas y medianas. </P>

<P>Lo anterior, refleja que el empoderamiento digital debe ir de la mano de un aumento de las capacidades de los gobiernos a todos los niveles para adoptar un enfoque respecto de las tecnologías digitales que se centre en las personas, mejore la privacidad y preserve los derechos humanos con miras a la inclusión y el desarrollo urbano sostenible. Estos elementos permitirán aumentar el rol de los ciudadanos en las decisiones políticas, económicas y sociales, confirmando que las personas constituyen el activo esencial de las comunidades, y ahora en el Siglo XXI, se ratifican como protagonistas de ciudades más dinámicas, activas, inclusivas y participativas. </P>

<P>Al analizar cuáles son las condiciones para el desarrollo de la idea de la Ciudad Inteligente en México, es preciso apuntar que éstas enfrentan el desafío de consolidarse como un modelo </P>

<P>de desarrollo urbano efectivamente sostenible, y alejarse en la medida de lo posible, del marketing de desarrollos inmobiliarios que ha predominado durante la última década. Para ello, resulta fundamental que su impulso esté enmarcado en una visión de largo plazo que, mediante esquemas de gobernanza horizontal, vertical y multinivel, concentre los esfuerzos de los sectores público, privado y social. </P>

<P>Asimismo, en el marco de las metas establecidas en la actual Estrategia Nacional de Ordenamiento Territorial (2020-2040) impulsada por la SEDATU, las Ciudades Inteligentes deben ser consideradas en los instrumentos de planeación urbana en el ámbito estatal y municipal, de tal forma que los proyectos estratégicos potencialicen la vocación de cada ciudad para desarrollar progresivamente las condiciones necesarias para alcanzar los parámetros fundamentales de una ciudad realmente inteligente. </P>

<P>Finalmente, es indispensable explorar nuevas líneas de investigación de los tópicos asociados a las Ciudades Inteligentes, destacan entre ellos los relativos a la economía de las ciudades, la movilidad urbana, sostenible e inteligente, la industria creativa, la tecnología, el big data y la minería de datos urbanos, el espacio público, la resiliencia urbana, la gobernanza territorial, la cohesión social inteligente, así como los elementos jurídicos, normativos y de gestión urbana. A través de la Red de Ciudades Inteligentes México-Centroamérica, como escaparate de promoción, es factible compartir mejores prácticas y soluciones innovadoras para que las autoridades locales promuevan con mayor efectividad los instrumentos necesarios para que este modelo de desarrollo urbano se traduzca en mejores condiciones de vida para quienes habitamos las ciudades contemporáneas. </P>
</Sect>

<Sect>
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</Sect>

<Sect>
<H4>Smart cities: el balance entre innovación tecnológica y estrategias de política pública </H4>

<P>Víctor Manuel Larios Rosillo, Rocío Maciel Arellano, Cesar Omar Mora Pérez, José́ Antonio Orizaga Trejo, Jesús Raúl Beltrán Ramírez1 </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Introducción </H4>

<P>Con el reto de urbanización planteado desde 2010 por las Naciones Unidas donde se plantea que para 2050 el 70% de la población mundial estaría viviendo en ciudades (Habitat, 2010). Traducido en otras cifras, podemos verlo en término de Megaciudades(Kumar, 2021). Una Megaciudad es aquella que tiene más de 10 millones de habitantes y según las predicciones de las Naciones Unidas, estaríamos transitando de 37 Megaciudades a más de 100 en el planeta. Las ciudades son sistemas complejos donde hay una gran interdependencia de variables para resolver un problema que se presente (Harrison &amp; Donnelly, 2011). Si en ciudades que no llegan a las dimensiones de una Megaciudad, cuesta planificar el crecimiento; en las Megaciudades esto no se puede realizar sin apoyo de la tecnología, la cual se emplea como un vehículo para la eficiencia y cobertura de servicios. Es con esto que surge el concepto de Smart Cities (Mosannenzadeh &amp; Vettorato, 2014). Se busca entonces generar un gemelo digital de las ciudades para asegurar que las ciudades sean espacios de mejor calidad de vida respetando los tres pilares de la sostenibilidad que son el medio ambiente, el impacto social y el económico(Atlam &amp; Wills, 2019). Si bien, la alta concentración de personas viviendo en las urbes conlleva a innovaciones, estas no necesariamente apuntan siempre a los principios de sostenibilidad. Para esto las Naciones Unidas crearon en 2015 los objetivos 17 objetivos de desarrollo sostenible con una agenda mundial para alcanzarlos al 2030. En la realidad, muchas naciones llevan un fuerte retraso en esta materia. Sin embargo, al tener toda una agenda con métricas comunes y fechas para cumplir objetivos; permite identificar las mejores prácticas entre países y aplicarlas(Unidas, 2015).  </P>

<P>1 Cuerpo Académico 986 Smart Cities. Centro de Innovación en Ciudades Inteligentes CUCEA Universidad de Guadalajara. </P>

<P>Para sumar todavía otro reto más por parte de las Naciones Unidas, tanto crecimiento acelerado de urbanización está generando un impacto ambiental negativo sin precedente en la historia de la humanidad. Con toda la actividad humana en áreas como la industria, la generación de energía, la agricultura, la movilidad, la operación de edificios en ciudades y la generación basura; estamos expidiendo gases como el CO2 (Dióxido de Carbono), el Metano y el N2O (Óxido Nitroso) que atacan la capa de Ozono y hemos incrementado ya 1.5°C lo cual conlleva al problema del cambio climático. Este aumento de temperatura calienta el océano desbaratando hojas de hielo en los cascos árticos y antárticos, aumenta el nivel del agua en el mar y genera eventos extremos climáticos como tormentas, huracanes o tornados entre otros a nivel mundial. Por lo tanto, sumado a las ODS de las Naciones Unidas, las ciudades y Megaciudades son grandes culpables de este cambio climático y se han trazado agendas para 2025 y 2030, con el fin de mitigar esta situación. Esto implica dejar de usar los hidrocarburos como fuente de energía de transformación y operación de las ciudades, que no pueden detener sus servicios; buscando fuentes limpias y hábitos de consumo consientes de los recursos energéticos que respeten el medio ambiente porque, de lo contrario, no hay un futuro certero en todo el planeta (Baklanov et al., 2018). </P>

<P>De esta forma, así como se habla de una cuarta revolución industrial con la interconexión de los medios de producción al internet, en las ciudades desde la aparición del internet hace más de tres décadas, estas han estado interconectando sus procesos al mundo digital. Todo inició con procesos de gobierno digital y hoy se da cobertura a mucho más en materia de servicios urbanos(Atlam &amp; Wills, 2019). Esta interconexión de sensores y actuadores cibernéticos permite conocer qué sucede en diferentes lugares de una ciudad con mucha precisión. En el mundo de las computadoras, las ciudades se simulan en lo que conocemos como los “Gemelos Digitales”. La ventaja de hacer esto, es que en una computadora estos gemelos pueden alimentarse de datos para reproducir escenarios futuros. Así, los gobiernos y los ciudadanos pueden tomar mejores decisiones basados en datos al alcance de su mano, como en el caso de los Smartphones. Un ejemplo de un “Gemelo Digital” de una ciudad son los mapas digitales. Cualquier ciudadano con un Smartphone y acceso a internet puede tener este aplicativo para antes de viajar a un destino, revisar cómo está el tráfico al minuto; y ver las tendencias futuras de tráfico, así como la estimación de tiempo de viaje para que el ciudadano pueda decidir el momento más conveniente para su movilidad. Usar estas herramientas tecnológicas, también implica contaminar menos según el medio de transporte que se elija, impactar en un ahorro económico al determinar salir con menos tráfico reduciendo así el consumo de combustible; así como otros factores de interés para beneficio del ciudadano. Estos Gemelos Digitales, además apoyan a los gobiernos a una mayor integración de datos que permitan modelar sistemas mas complejos para que las decisiones importantes sean con información de calidad y con una revisión de los diferentes escenarios que se puedan presentar para elegir el más favorables(Ranchordas &amp; Klop, 2018).  </P>

<P>Para implementar los Gemelos Digitales y transitar a una Smart City, se requiere todo un mecanismo de gobernanza con una visión multidisciplinaria que permita ir integrando un modelo propio de innovación. Esto se debe a que no todas las ciudades tienen exactamente el mismo problema. Ante diferentes culturas, costumbres y creencias, cada ciudad tiene su propia historia y para que una intervención tecnológica tenga éxito, requiere que equipos de empresas locales que la puedan adaptar, integrar y mantener en operación. De no ser equipos de empresas o emprendimientos locales, los costos se vuelven poco sostenibles y no hay la capacidad de resiliencia para restablecer servicios de una ciudad en caso de fallas (Razaghi &amp; Finger, 2018). </P>

<P>Este capítulo está centrado en esta problemática que consiste en generar un modelo de gobernanza y políticas públicas que permitan mantener un ecosistema integrado en cuádruple hélice, trabajando en conjunto para generar innovaciones locales que permitan que la sociedad de una ciudad; le saque provecho a la tecnología en pro de una mejor calidad de vida. Es decir, analizamos los elementos necesarios para que una ciudad pueda iniciar y mantener sus procesos de convergencia a una Smart City. Así mismo definimos los retos, el valor de la propiedad intelectual y como las telecomunicaciones son importantes aumentar las capacidades de innovación y avance en el desarrollo de las Smart Cities. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Problemática </H4>

<P>Gracias a las Tecnologías de Información (TI), nuestras sociedades modernas nos facilitan la vida y nos liberan tiempo. También estas tecnologías nos hacen más productivos y nos permiten solventar situaciones como la pandemia de estos dos últimos años, al permitir que desde casa podamos ejecutar nuestras actividades laborales en las organizaciones de las que pertenecemos. Debe quedar claro que las TI deben ser siempre un vehículo para mejorar a nivel profesional y organizacional pero no es el fin (Herbert, 2017). Si bien, detrás de las TI hay industria que genera la tecnología, las ciudades deben cuantificar que tanta eficiencia puede lograr con las inversiones tecnológicas y en cuanto tiempo se genera el retorno de la inversión en un aspecto social, económico y ambiental. Cabe remarcar que hace más de una década, además de la conectividad con el internet, se fundaron los cimentos en la industria para democratizar las tecnologías que hoy rigen el desarrollo de las Smart Cities (Batty et al., 2012). </P>

<P>Para abordar estos cimientos, primero debemos comprender los procesos más importantes en una Smart City. Primero se tienen que extraer datos a través de redes de sensores. Estos datos pueden ser estructurado o no estructurados, lo que implica que incluso los ciudadanos pueden actuar como sensores sobre datos que producen diariamente en su interacción en los entornos urbanos. Todo este flujo de datos se debe encaminar a repositorios donde los datos generan secuencias históricas. En estos repositorios se trabaja en limpiar la información para evitar errores y que lo que se almacene en histórico sea de calidad. Posteriormente, sobre los repositorios se decide abrir datos y ponerlos en un modelo abierto para que cualquier persona del ecosistema de una Smart City los pueda convertir en información de valor mediante procesos de analítica (Matheus, Janssen, &amp; Maheshwari, 2018; OECD, 2019; Ranchordas &amp; Klop, 2018). Aclaramos que una Smart City no tiene lugar, si no hay además del gobierno, una activa participación ciudadana que usa y saca provecho de la tecnología emplazada en pro de su calidad de vida. Más allá de aplicar entonces ciencia de datos para transformar los datos en información de valor, ahora con la Inteligencia Artificial se puede automatizar la toma de algunas decisiones que afecten procesos y servicios de una ciudad (Kirwan &amp; Zhiyong, 2020). Entendiendo este círculo virtuoso de procesos en continuo en las Smart Cites y que son 1. La extracción de datos, 2. El almacenamiento en repositorios históricos y 3. Los procesos de analítica; podemos ahora mencionar las tecnologías clave para respaldar estos procesos en una evolución acelerada en las dos últimas décadas. Primero, las tecnologías de transporte de datos han crecido considerablemente y esto ha perneado fuertemente en nuestra sociedad. Tan es así, que en el presente el 80% de los ciudadanos de México tienen acceso a internet a través de un Smartphone. Las velocidades de las redes de datos han pasado de unos cuantos Megabytes de velocidad con tecnologías 2G y 3G a cientos de Megabytes con 4G y con la llegada hace dos años de las tecnologías 5G y 6G se ha roto la barrera de velocidad del Gigabyte y se espera que se puedan alcanzar velocidades de hasta 300 Gigabytes (Skouby &amp; Lynggaard, 2014). El transporte de datos a estas velocidades democratiza el acceso de muchas aplicaciones simples y otras complejas. Hace una década, alcanzar estas velocidades por transmisión inalámbrica era muy costoso y la única forma de hacerlo se presentaba con cables físicos de fibra óptica, además de requerir equipos activos de un alto costo de adquisición y de operación. Hoy, la fibra óptica predomina en los enlaces, pero las infraestructuras que se están integrando de comunicaciones están poco a poco llegando a ser accesibles al ciudadano común (Weitnauer et al., 2017). </P>

<P>Si bien la transmisión de datos era una limitante, también lo era hace dos décadas el poder ofrecer capacidades de almacenamiento y procesamiento de datos. Con las tecnologías de virtualización de computadoras, así como los avances en el desarrollo de computadoras más potentes, se crea el concepto de nube privada o nube pública. Esto permite mediante software que una organización en lugar de pagar equipos costosos de Cómputo, que pueda generar una máquina virtual del tamaño de sus necesidades para procesar y almacenar información. Estas máquinas virtuales son elásticas, es decir que pueden operar en función de la demanda de información solicitada y con ello hacer más eficientes los costos. Grandes empresas, han desarrollado granjas donde alojan equipos de cómputo con todo lo necesario para su operación ininterrumpida y con políticas de servicio muy eficiente. Lo cual permite esta democratización de servicios de transporte, almacenamiento y procesamiento de datos a un costo asequible (Clohessy, Acton, &amp; Morgan, 2014). Así mismo, el desarrollo en las dos décadas anteriores en los procesadores permitió generar lo que hoy se conoce como el Internet de las Cosas, respaldando nuevas formas más económicas de adquirir datos para producir información y automatizar edificios y calles en los entornos urbanos. Estas tecnologías en esta segunda década del siglo XXI nos están llevando incluso a temas como el de los vehículos autónomos que prometen reducir accidentes fatales e incluso replantear ante urbanistas las necesidades de espacios para la movilidad en las ciudades que serán diferentes de como lo concebimos en él presente (Menon, Barbour, Zhang, Pinjari, &amp; Mannering, 2019; Zhao &amp; Malikopoulos, 2019). </P>

<P>Así, el reto se vuelve como integrar todas estas tecnologías en una ciudad de una forma sistemática para que este empiece su proceso de transformación en Smart City. Si bien está probado en varias Megaciudades de los beneficios que estas tecnologías pueden otorgar, los casos son muy grandes. Podemos citar el caso de la ciudad de Singapur en materia de movilidad donde ha integrado desde hace más de dos décadas sistemas de transporte público que detectan la demanda de usuarios y mueven sus unidades según se requiere para satisfacer en la totalidad la movilidad urbana. O podemos hablar de una ciudad como Río De Janeiro que conjuga un centro de operaciones para vigilar en tiempo de tormentas, los movimientos de la tierra para evitar pérdidas humanas en sectores vulnerables como son las favelas de esta ciudad. De estos ejemplos, hoy son inversiones millonarias que para una ciudad que inicia no tiene sentido replicar todo, pero sí entender que le sirve a su contexto, aprender de las experiencias y sobre esto definir metas y objetivos para su desarrollo (Miranda, Cunha, &amp; Filho, 2015). Por otro lado, en una ciudad las autoridades del gobierno tienen poco tiempo para dar resultados, dado que los periodos de una administración en una ciudad se reducen a dos o tres años. Lo cual implica que para iniciar procesos se requiere una reingeniería organizacional sumamente respaldada por la tecnología como herramienta principal, y el desarrollo de un mapa de ruta con acciones concretas a implementar. </P>

<P>Esto debe ser el primer paso por convicción de una ciudad y le denominamos la creación del mapa de ruta de una ciudad. Este mapa de ruta se formaliza en un plan maestro que, en un ecosistema integrado con representantes de gobierno, academia, industria, y ciudadanía; establece primero una valoración para identificar los problemas actuales de la ciudad con base en los ODS de las Naciones Unidas y se integra una visión que dicta qué indicadores se deben trabajar y a qué valor se alcanzan para lograr la mejor calidad de vida. Cuando existe una visión, se establece un programa con planes de proyecto de intervenciones rápidas de trimestres con tecnología que se pueden iterar y están ligadas a los ODS y a métricas que permiten medir que tan cerca o lejos se está de la meta. Cuando estas administraciones cambian, se genera nuevamente otra valoración para ver dónde está la ciudad en cuanto a indicadores a alcanzar y se vuelve a iniciar el proceso con nuevos proyectos que se basen en usar lo ya existente para evolucionarlo y seguir avanzando con resultados para alcanzar la visión del plan maestro (Dameri &amp; Rosenthal-Sabroux, 2014). De una forma pragmática, si se el ecosistema en cuádruple hélice se atreve a realizar integraciones de tecnología y sobre estas a combinar para poder generar su propia innovación para la solución a los problemas que está identificando su entorno urbano, entonces se van generando capacidades locales de talento, materiales y de propiedad intelectual. Estas capacidades son de gran valor por qué permiten que una sociedad se adapte a los cambios y mitigue las amenazas posibles como en este caso las que se avecinan por el cambio climático a nivel mundial. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Políticas Públicas para Smart Cities emergentes </H4>

<P>La forma en cómo se gestiona lo público ha evolucionado del modelo del new public management2 impulsado por la corriente norteamericana hacia modelos que den respuesta a las necesidades de los ciudadanos de manera colaborativa, con el modelo de Gobernanza3, definida como la “capacidad de decisión e influencia que los actores no gubernamentales (empresas económicas, organizaciones de la sociedad civil, centros de pensamiento autónomos, organismos financieros internacionales) han adquirido en el procesamiento de los asuntos públicos, en la definición de la orientación e instrumental de las políticas públicas y los servicios públicos” (Aguilar, citado en Serna, 2010). En sentido estricto es una “forma de asociación y coordinación del gobierno con las organizaciones privadas y </P>

<P>2 Este modelo estaba basado en la descentralización, desregulación y la eficiencia de la gestión pública, aplicando las herramientas de la administración gerencial con un enfoque basado en resultados, considerando a los individuos como clientes. 3 La RAE define gobernanza como “arte o manera de gobernar que se propone como objetivo el logro de un desarrollo económico, social e institucional duradero, promoviendo un sano equilibrio entre el estado, la sociedad civil y el mercado de la economía”, de lo que se infiere que tal desarrollo ya no es posible sólo mediante la acción del gobierno sino mediante el equilibrio entre los tres grandes recursos colectivos de toda sociedad, el poder del estado, la productividad de los mercados y las solidaridades sociales. </P>

<P>sociales en la implementación de las políticas y la prestación de servicios” (Aguilar, citado en Serna, 2010). </P>

<P>Para Aguilar (2013) la gobernanza es una “nueva forma de interacción entre el gobierno, la sociedad civil y los particulares”, “una relación mucho más abierta y horizontal; su justificación reside en el desarrollo de más y mejores capacidades para resolver, o al menos enfrentar, las condiciones que aquejan a nuestras sociedades”. Este modelo de gobernanza se orienta al new public service en donde la administración pertenece a la comunidad, fortalece la participación ciudadana y la administración competitiva hacia resultados. </P>

<P>Hasta aquí podemos analizar que la evolución de la gestión pública se ha dado en dos escenarios: la gestión y prestación de servicios públicos, de ahí la importancia del uso de las TI para la mejora de la gestión y la prestación de servicios públicos o generación de información para la toma de decisiones. </P>

<P>Como parte de su transformación digital, los gobiernos han buscado mejorar su eficiencia a través de la expansión de los servicios digitales y de las plataformas en línea (CAF, 2020). De acuerdo con el Banco de Desarrollo de América Latina (2020) la ambición del gobierno digital es transformar los sistemas analógicos basados en papel que tradicionalmente se utilizan para interactuar con los ciudadanos, y con ello lograr que los servicios públicos funcionen mejor, más rápido, de manera más inteligente y más enfocadas a las necesidades de los ciudadanos. </P>

<P>Es importante reconocer que el rápido avance de las TI, que incluye las tecnologías digitales, las aplicaciones móviles, el Big Data, la cadena de bloques (Blockchain), la computación en la nube y muchas otras, ha empleado en gran medida los instrumentos disponibles para implementar reformas efectivas de gestión de la información (Kahn, Baron, y Vieyra, 2018). Hemos visto como en la búsqueda de la eficiencia gubernamental tenemos un nuevo enfoque que va de la implementación de iniciativas de e-government a iniciativas de smart government (Harsh y Ichalkaranje, 2014) que incluyen el smart governance para la toma de decisiones, como parte del enfoque de smart cities. </P>

<P>Smart </P>

<P><Figure>

<ImageData src="imagenes/0000293_img_16.jpg"/>
Smart Government </Figure>
Smart Cities </P>

<P>Governance </P>

<P>Fuente: Elaboración propia </P>

<P>Estos conceptos toman como base la inteligencia colectiva, la información y el uso de tecnología. Definiremos smart governance de acuerdo con Scholl (2014), como la base del smart government que fomenta la participación y colaboración de las partes interesadas, para la solución de problemas sociales como ya se dijo anteriormente en Aguilar (2013). Por su parte, el smart government se define como el uso de las TI por parte del gobierno para administrar e implementar políticas utilizando principios de smart governance. Por lo anterior, las smart cities se refieren al smart government, que utiliza las TIC´s y los objetivos de smart governance, para dar solución a los problemas sociales (Javed, Khan y McClatchey, 2018). Por su parte, la International Standard Organisation (2017) define las smart cities como: “la integración efectiva de los sistemas físicos, digitales y humanos en el entorno construido para ofrecer un futuro sostenible, próspero e inclusivo para sus ciudadanos”. El modelo de relaciones establecido por Barkha, Zaheer y Richard (2018) es el siguiente: </P>
<Figure>

<ImageData src="imagenes/0000293_img_17.jpg"/>
Smart Cities Smart Government Smart Governance Intervención Ciudadana Colaboración de los interesados Transparencia Datos abiertos Aprovechamiento de las TIC´s Facilitar la innovación Mejor desempeño Medio ambiente inteligente Gente inteligente Economía inteligente Movilidad inteligente </Figure>

<P>Fuente: Elaboración propia con información de Barkha, Zaheer y Richard (2018). </P>

<P>Es preciso mencionar que este enfoque de solución de problemas sociales tiene como antecedente el estudio de las Políticas Públicas, que son un proceso de toma de decisiones más estructurado del Estado frente a determinados problemas públicos para el desarrollo de estrategias encaminadas a la resolución de problemas para el bienestar social. Las políticas públicas es la forma como la administración pública atiende las necesidades de la sociedad, implica la toma de decisiones que incluye normas, instituciones, bienes públicos o servicios, en sentido estricto, implican unas acciones del gobierno (inputs) que dan respuestas organizadas a problemas complejos de la sociedad, orientadas a resultados (outputs), generando impacto en la ciudadanía (outcomes). </P>

<P>El ciclo básico de las políticas públicas de Macintosh (2004) incluye las siguientes fases: i) definición de la agenda; ii) análisis previo; iii) diseño de la política; iv) implementación de la política y v) evaluación de la política. </P>

<P>Dentro de este proceso, la gobernanza juega un papel importante en el proceso de formulación de políticas (Höchtl, Parycek y Schöllhammer, 2016), toda vez que el proceso de políticas púbica requiere la participación de varios actores interesados. Reconocer la participación y la colaboración de varios organismos (gubernamentales, agencias no gubernamentales, ciudadanos) en el proceso de toma de decisiones (que también incluye el proceso de formulación de políticas) se ha identificado como un aspecto importante para la Smart Governance. (Rodríguez-Bolivar, 2015; Barns, 2017). </P>

<P>Tenemos entonces una serie de elementos orientados a la eficiencia y solución de problemas sociales bajo el modelo Smart. La construcción de políticas públicas puede darse en dos sentidos: una política pública hacia una smart city o la construcción de políticas públicas en una Smart City, lo que generaría una Smart Policy. </P>
<Figure>

<ImageData src="imagenes/0000293_img_18.jpg"/>
Fuente: Elaboración propia Políticas Públicas Smart Cities Smart Policies Orientados a Smart Cities Basadas en Smart Cities </Figure>

<P>Para orientar de mejor manera el enfoque de políticas públicas orientadas a Smart Cities, se toma lo realizado por la Alianza Global de Ciudades Inteligentes del G20, la cual se creó con la finalidad de a las ciudades a identificar y adoptar políticas fundamentales para el uso de tecnologías en las ciudades inteligentes. Con ese fin se creó una hoja de ruta de políticas a la que los formuladores de políticas públicas y proveedores de tecnología puedan referirse como línea de base para una gobernanza tecnológica sólida (Merritt, Eiras-Antunes y Tanaka, 2021). Estos principios incorporan requisitos fundamentales que todas las ciudades inteligentes deben cumplir, independientemente de sus objetivos estratégicos: </P>

<Table>
<TR>
<TH>Principio </TH>

<TH>Enfoque </TH>

<TH>Descripción </TH>
</TR>

<TR>
<TD>Equidad, inclusividad e impacto social </TD>

<TD>Accesibilidad TI en la contratación pública </TD>

<TD>Incorporar estándares de accesibilidad en las adquisiciones para garantizar que los servicios relacionados con lo digital sean accesibles para las personas con discapacidades </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Seguridad y resiliencia </TD>

<TD>Rendición de cuentas en ciberseguridad </TD>

<TD>Definición de procesos para evaluar las implicaciones de privacidad de los nuevos despliegues de tecnología urbana </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Privacidad y transparencia </TD>

<TD>Evaluación del impacto de la privacidad </TD>

<TD>Definición de procesos para evaluar las implicaciones de privacidad de los nuevos despliegues de tecnología urbana </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Apertura e interoperabilidad </TD>

<TD>Datos abiertos </TD>

<TD>Desarrollo de una política modelo para la estrategia de datos abiertos en una ciudad </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Sostenibilidad operativa y financiera </TD>

<TD>Política para infraestructura digital </TD>

<TD>Establecer políticas de planificación que mejoren la coordinación entre los actores de la ciudad y reduzcan el costo y la complejidad del despliegue de la infraestructura digital </TD>
</TR>
</Table>

<P>Fuente: Elaboración propia con información de Merritt, Eiras-Antunes y Tanaka (2021) </P>

<P>A la fecha no existe un proceso específico para el diseño de políticas públicas para smart cities (Barkha, Zaheer y Richard, 2018). Lo que diferencia la elaboración de políticas públicas en una Smart City de la elaboración de políticas tradicionales es la gobernanza como parte del proceso (BSI, 2014).  Kourtit et al. [28] demostró que las TI son un impulsor clave de las políticas públicas en Smart Cities. Considerando esto, el proceso genérico (tomado de Macintosh, 2004) puede ser aplicable para realizar procesos de políticas públicas en smart cities (Barkha, Zaheer y Richard, 2018), considerando el uso de tecnologías y los propios principios generales descritos anteriormente. </P>
<Figure>

<ImageData src="imagenes/0000293_img_19.jpg"/>
Smart Governance </Figure>
<Figure>

<ImageData src="imagenes/0000293_img_20.jpg"/>
Smart Government </Figure>
<Figure>

<ImageData src="imagenes/0000293_img_21.jpg"/>
Public Policy </Figure>
<Figure>

<ImageData src="imagenes/0000293_img_22.jpg"/>
Smart City </Figure>
<Figure>

<ImageData src="imagenes/0000293_img_23.jpg"/>
Uso de TIC´s Principios para Smart Cities </Figure>

<P>Fuente: Elaboración propia </P>

<P>Una vez orientados los esfuerzos hacia la consolidación del modelo de las Smart Cities, es importante reorientar la gestión del conocimiento y la toma de decisiones hacia Smart Policies con la finalidad de consolidad los esfuerzos para mantener y mejorar las ciudades inteligentes. </P>

<P>Aunque no se ha encontrado evidencia de este enfoque, es importante conocer algunos indicadores con los que se miden y orientan los esfuerzos en las Smart Cities: </P>

<Table>
<TR>
<TH>Autor </TH>

<TH>Año </TH>

<TH>Indicadores </TH>
</TR>

<TR>
<TD>Giffinger, Kramar, Haindlmaier y Strohmayer </TD>

<TD>2014 </TD>

<TD>Economía inteligente, gente inteligente, gobierno inteligente, movilidad inteligente, medio ambiente inteligente y vida inteligente. </TD>
</TR>

<TR>
<TD>International Standard Organisation ISO37120 </TD>

<TD>2017 </TD>

<TD>Economía, educación, energía, medio ambiente, finanzas, respuesta a incendios y emergencias, gobernabilidad, salud, recreación, seguridad, refugio, desechos sólidos, telecomunicaciones, transporte, planificación urbana, aguas residuales y saneamiento. </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Juniper Research </TD>

<TD>2018 </TD>

<TD>Movilidad, salud, seguridad y productividad. </TD>
</TR>

<TR>
<TD>IESE Business School Universidad de Navarra </TD>

<TD>2018 </TD>

<TD>Capital humano, cohesión social, economía, gestión pública, gobernanza, medio ambiente, movilidad y transporte, urbanismo, proyección internacional y tecnología. </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Naciones Unidas </TD>

<TD>2018 </TD>

<TD>Viviendas adecuadas, seguras y asequibles y mejoramiento de barrios marginales; transporte seguro, accesible, asequible y sostenible; urbanización y planificación inclusivas y sostenibles; salvaguardar el patrimonio cultural y natural; reducir la vulnerabilidad a los desastres; reducir el impacto ambiental adverso de las ciudades, especialmente la calidad del aire y los desechos municipales; proporcionar acceso universal a espacios verdes y públicos seguros e inclusivos; promover vínculos positivos entre las zonas urbanas, periurbanas y rurales; y apoyar a los países menos adelantados en la construcción de edificios resistentes y sostenibles. </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Barkha, Zaheer y Richard </TD>

<TD>2018 </TD>

<TD>Economía inteligente, medio ambiente inteligente, gente inteligente, movilidad inteligente. </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Gurstein </TD>

<TD>2014 </TD>

<TD>Energía inteligente, movilidad inteligente, tecnología inteligente, Cuidado de la salud inteligente, infraestructura inteligente, gobernanza inteligente y ciudadanía inteligente. </TD>
</TR>
</Table>

<P>Fuente: Elaboración propia con información de Prathivadi y Anand (2021) </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Modelos de negocios en Smart Cities basados en innovación local </H4>

<P>Bajo el modelo de las Smart Cities, los modelos de negocio también se tendrán que reinventar. La empresa, como modelo de negocio forma parte de una ciudad inteligente y tendrá que desarrollar operación en un mercado alineado a los elementos que integran las Smart Cities, partiendo de la adopción de la tecnología y la gestión del conocimiento. Los modelos de negocio basados en la Industria 4.0 que adopta las tendencias y tecnologías emergentes plantean una nueva forma de entender los negocios y su relación con entorno y los consumidores. Tendremos entonces modelos orientados al Smart Business. Sin embargo, este modelo se puede complementar con programas &quot;inteligentes&quot; centrados en la inclusión social, capacitando a los ciudadanos y apoyando a las comunidades denominado &quot;Smart Communities&quot; que permita la mejorar el enfoque individual y comunitario de bienestar (Gurstein, 2014). De acuerdo con Gurstein menciona algunos programas que se pueden generar bajo el modelo de las Smart Communities: </P>

<Table>
<TR>
<TD>Programa </TD>

<TD>Descripción </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Planeación comunitaria inteligente </TD>

<TD>Apoya la participación ciudadana en la prestación de &quot;servicios inteligentes&quot;, por ejemplo, los ciudadanos de los barrios marginales urbanos en los países menos desarrollados ayudan con el mapeo colectivo de los baños públicos existentes y luego trabajan con los planificadores para identificar las ubicaciones más apropiadas para servicios adicionales o baños públicos alternativos (o suministros públicos de agua) </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Gobernanza comunitaria inteligente </TD>

<TD>Proporciona un medio para el escrutinio público de los presupuestos municipales, incluida la provisión de fondos para la capacitación y el apoyo necesarios para aquellos con poca educación para revisar los presupuestos y garantizar que se gasten de manera adecuada y equitativa entre los ciudadanos. </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Salud comunitaria inteligente </TD>

<TD>trabajadores e instalaciones de apoyo de salud descentralizados que respaldan, incluidas las instalaciones de salud pública en áreas de bajos ingresos, que incluyen información y capacitación, un sistema de diagnóstico escalonado para garantizar un uso eficiente de los escasos recursos de salud pública. </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Ciudadanía comunitaria inteligente </TD>

<TD>soporte para garantizar la interacción electrónica basada en la ubicación entre ciudadanos en torno a temas de interés local con información (datos gubernamentales) estructurada (etiquetada geográficamente) de tal manera que se pueda acceder directamente a la información y agregarla localmente para apoyar la participación/intervención en los procesos de planificación y diseño de programas municipales. </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Infraestructura comunitaria inteligente </TD>

<TD>instalaciones de informes de incidentes estructuradas para que los ciudadanos puedan informar sobre problemas relacionados con la infraestructura pública de forma agregada en función de la ubicación y donde estas instalaciones electrónicas sean transparentes para el usuario, lo que permite la colaboración interindividual y colectiva según sea necesario para garantizar una respuesta activa. </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Recursos comunitarios inteligentes </TD>

<TD>Soporte digital para la descentralización administrativa, de modo que la administración esté estructurada de tal manera que responda a las circunstancias y requisitos locales e incluya procesos estructurados para la participación ciudadana en la toma de decisiones localizada, incluida la priorización y asignación de recursos. Una red eléctrica &quot;inteligente&quot;, por ejemplo, debería ser capaz de garantizar cierto grado de control sobre cómo se podría asignar la escasez de electricidad o agua en una región municipal, dando prioridad a los hospitales y escuelas y menos prioridad a los usuarios individuales, particularmente a los usuarios individuales de alto volumen. </TD>
</TR>

<TR>
<TD/>

<TD>Habilitación digital de uso público de la tierra y registros de vivienda, </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Viviendas comunitarias inteligentes </TD>

<TD>incluidos alquileres, quejas de inquilinos, órdenes de trabajo, etc. accesibles (y utilizables) en las comunidades locales, incluso mediante la capacitación y el apoyo sobre cómo usarlos para proteger los derechos de tierras individuales y comunales. y utilizar la información recopilada para </TD>
</TR>

<TR>
<TD/>

<TD>apoyar los derechos de los inquilinos y aquellos con viviendas informales </TD>
</TR>
</Table>

<P>Fuente: Elaboración propia con información de Gurstein (2014) </P>

<P>Bajo este enfoque vale la pena preguntarnos ¿cuáles son las capacidades y habilidades digitales que se requieren en la sociedad? y ¿qué regulación es necesaria para adoptar el enfoque de Smart Cities? </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Innovación local para Smart Cities </H4>

<P>Pero hablando de capacidades y habilidades, el objetivo en una Smart City se mide a través de métricas (Caird, Hudson, &amp; Kortuem, 2016). Sobre el modelo de métricas de impacto en la resolución de problemas de una ciudad que se elija, éste de alguna forma estará vinculado a los ODS de las Naciones Unidas. Es necesario considerar también que en un modelo de Smart City se debe integrar una visión sistémica, donde los indicadores están interconectados y lo que se busque mejorar en unos indicadores tendrá impacto en otros (Erkoyuncu et al., 2020; Harrison &amp; Donnelly, 2011). Por ejemplo, él buscar la mejora de la movilidad en la ciudad tiene impacto en la salud al reducir tiempo de trayectos y stress. Pero también la movilidad está vinculada con el medio ambiente cuando esta se acorta y se reducen las emisiones de Dióxido de Carbono (CO2) y de Oxido Nitroso (N2O) impactando a su vez no solo en el medio ambiente sino también en la reducción de enfermedades de las vías respiratorias. Si seguimos revisando impactos a indicadores, la movilidad más eficaz en una ciudad, al impactar positivamente en reducción de tiempos, estrés y mejora de salud, también aumenta la productividad económica. Viendo estos impactos, buscando combinaciones de diferentes indicadores que se puedan mejorar teniendo uno como principal y otros secundarios como sub-metas, hay un terreno muy fértil para generar innovación local. Esta innovación local sustentada con las TI genera grandes posibilidades de soluciones adaptadas a requerimientos de la ciudad que pueden evolucionar y posteriormente ir creciendo en cuanto a la cobertura de otros indicadores (Peek &amp; Troxler, n.d.). Es importante mencionar que, gracias a las TI, las Smart Cities hacen disponible toda la información de indicadores tanto al interior de las organizaciones gubernamentales como al exterior mediante repositorios de datos abiertos con los debidos procesos de limpieza de datos sensibles para respetar la privacidad de todos los ciudadanos (Gyrard, Zimmermann, &amp; Sheth, 2018; Wessels et al., 2017). Con este repositorio central de datos e información que se produce de procesos analíticos del mismo, las Smart Cities promueven una fuerte colaboración multidisciplinaria la exploración de problemas y la propuesta de soluciones que pueden resultar en innovaciones. Esto requiere que los gobiernos generen un proceso de reingeniería organizacional para fomentar la cooperación entre todas sus oficinas, compartir información hacia un repositorio central y sumar recursos tanto humanos como materiales para evitar duplicidad de acciones y de inversiones (Pettit et al., 2018; Ranchordas &amp; Klop, 2018). </P>

<P>Por otro lado, es de suma importancia que las Smart Cities desarrollen sus proyectos con un modelo de gobernanza en cuádruple hélice para que las necesidades a atender sean aquellas de los ciudadanos y de los usuarios de servicios a mejorar. Todo lo anterior genera un campo muy fértil donde se pueden aprovechar todas las capacidades del ecosistema local para innovar (Jiang, 2020). Por ejemplo, sí regresamos a una ciudad que busca una forma de mejorar el transporte público. Con un aplicativo de Smartphone se puede medir la posición del autobús en coordenadas geográficas, pero también se podría medir la capacidad de usuarios en el transporte. Esto resultaría para los usuarios finales el llegar a una parada de autobús cuando se tenga la certeza de que se aproxima el transporte reduciendo sus tiempos de espera y dando oportunidad de que el ciudadano que conmuta pueda aprovechar mejor su tiempo y planificar otras actividades. También esto puede impactar en un tema de seguridad ciudadana, al no estar el ciudadano expuesto en la parada de autobús. Si, además, en las paradas de autobús se aprovecha para poner un punto para medir la salud (peso, presión arterial) el usuario puede prevenir diariamente problemas futuros por falta de ejercicio o malas dietas. La cantidad de dispositivos que podrían innovar en este ejercicio de mejora de un servicio de transporte debe estar respaldado por empresas locales que permitan que estas integraciones tengan un buen servicio y en caso de falla, vuelvan a su operación en un corto plazo . Pero la clave para las innovaciones con tecnologías en las Smart Cities está en respetar en toda solución siguientes principios (Larios, Gomez, Mora, Maciel, &amp; Villanueva-Rosales, 2015; Schaffers et al., 2011) como se mencionó antes para la gobernanza: </P>

<L>
<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Sistemas abiertos: Los sistemas para una Smart City que se integren para innovar, deben tener formas de conectar e interactuar con otras tecnologías empleando preferentemente protocolos y estándares abiertos y no propietarios. Se debe pensar el tipo de licencia considerando que una licencia abierta permite que otros desarrolladores puedan mejorarla o si se tiene la capacidad, se debe buscar usar Frameworks (librerías de código) libres, y crear comunidades de desarrolladores alrededor de los proyectos. Esto da el paso para el siguiente principio de diseño de soluciones innovadoras. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Interoperabilidad: es una cualidad que permite que una solución pueda generar integraciones con diferentes tecnologías, fabricantes y capas de sistemas o interfaces que se proporcionan mediante una debida documentación. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Escalabilidad: Los sistemas para Smart Cities deben soportar operar como un gran sistema distribuido en miles o cientos de miles de dispositivos. Pensemos en el alumbrado público de una ciudad donde cada unidad puede ser una parte del sistema de sensores que permita conocer el tráfico, la calidad del aire, o la seguridad entre otros indicadores. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Modularidad: Toda innovación que esta en cantina mejora mediante iteraciones, debe ser modular para que, si cumple con la interoperabilidad y como un sistema abierto, pueda reusarse para otras soluciones. Para esto es de suma importancia que la tecnología esté documentada adecuadamente y cuente con repositorios que permitan a otros desarrolladores del ecosistema generar integraciones. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Resiliencia: Pensada desde el inicio, es la velocidad para recolectar un sistema posterior a una falla, se busca que todos los componentes de un sistema tengan una operación independiente. De esta manera, ante una falla, solo es un componente para volver a activar en su operación normal pero el resto del sistema sigue operando. Hay servicios críticos que deben tener una alta resiliencia y otros servicios en una ciudad que pueden tener una tolerancia en su tiempo para que puedan volver a operar, pero al </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Seguridad: En una Smart City se trabaja con información que puede vulnerar la privacidad de los ciudadanos y por otro lado con infraestructura que puede dejar de </LBody>
</LI>
</L>

<P>operar y que atente contra la seguridad o integridad de las personas. Por ejemplo, un corte de energía provocado por un ciberataque puede vulnerar hospitales, o un semáforo controlado puede ocasionar accidentes. Por eso es importante que todos los dispositivos tengan mecanismos que garanticen desde su diseño, contra ataques e intrusiones manteniendo prácticas de ciberseguridad en base a estándares internacionales. </P>

<P>Entonces si una solución en una Smart City propuesta por ecosistema local integra más de una métrica de impacto y además cumple en su arquitectura con todos los principios mencionados, hay un fuerte potencial para que algunas de las propuestas puedan protegerse como propiedad intelectual(Lindtner, Hertz, &amp; Dourish, 2014; Phani &amp; Khandekar, 2017).  Esto puede llevar a que estas innovaciones se registren como patentes, modelos de utilidad, diseños industriales, circuitos integrados o secretos industriales. También se pueden registrar signos distintivos como una marca, nombre comercial de la solución, un aviso comercial o la denominación de origen. Una patente protege un producto, método, proceso o nueva forma de usar una invención que debe ser novedosa, resultado de una actividad inventiva o de una aplicación industrial. El modelo de utilidad considera objetos, utensilios, aparatos o herramientas que, como resultado de una modificación en su disposición, configuración, estructura o forma, presenten una función diferente respecto a las partes que lo integran o ventajas en cuanto a su utilidad. El modelo de utilidad requiere que sea novedoso y puede ser una aplicación industrial. Otra forma de proteger una invención es a través de un diseño industrial del cual se protege el modelo industrial que sirva como modelo para proteger un producto industrial y que debe ser novedoso y con una aplicación industrial. También se puede proteger un dibujo industrial que igualmente debe proteger un producto industrial que se ilustre y que sea novedoso para una aplicación industrial. </P>

<P>La protección de la propiedad intelectual individual o colectiva, o el decidir emplazar todos los desarrollos en un modelo de innovación abierta donde todos pueden usar la solución solo dependiendo de la licencia reconociendo los autores y en caso de modificar algo, si se habilitó como el caso de una licencia Open Source GPL3 (Initiative, 2022), se está obligado a cualquier mejora compartirla con la comunidad. En algunos casos, cuando se pone una idea en un modelo abierto, cientos de desarrolladores en el mundo pueden adoptar la solución y contribuir con mejoras. Sin embargo, es importante tener siempre un balance para saber qué se debe registrar y que se debe poner en un modelo de licencia abierta para que el ecosistema local pueda crecer (Užienė, 2015). </P>

<P>En los procesos de innovación, la suma de todos los actores es relevante para un funcionamiento más eficiente. El gobierno que oferta servicios y regula acciones en una ciudad establece normativas o puede hacer modificaciones para que las soluciones tecnológicas puedan operar. La academia es vital para apoyar en procesos de búsqueda y en laboratorios compartidos con la industria, apoyar a la fase de diseño y validación de propuestas de soluciones (Leydesdorff &amp; Ivanova, 2016). La industria respalda estableciendo planes de negocio y garantizando capacidad de producción escalable, además de certificaciones de calidad y la garantía de pólizas de soporte para el funcionamiento ininterrumpido de las soluciones, y el ciudadano apoya en validar las soluciones y aportar desde su punto de vista las adaptaciones y mejoras para que el producto realmente resuelva un problema. En algunas ciudades, se crean verdaderos laboratorios vivientes. </P>

<P>Lo que se vuelve importante observar es que la convergencia a una Smart City desarrolla una sociedad del conocimiento debido a que su mayor producto interno bruto se refleja en la cantidad de propiedad intelectual registrada. Cabe señalar, que la propiedad intelectual y la innovación en Smart Cities debe ir de la mano de las políticas públicas que son las que regulan y permiten que las innovaciones puedan tener lugar de operación en los espacios públicos (Pilav-Velic &amp; Marjanovic, 2016). </P>

<P>Es importante entender que para desarrollar la innovación local que conlleve a soluciones en Smart Cities, es necesario contar con talento que esté bien educado. Este talento en colaboración y con una visión multidisciplinaria, genera ideas que crean un entorno de innovación. Este entorno, se va configurando en Clústeres (Prpic &amp; Shukla, 2012). La realidad es que los procesos de para la implementación de ideas en soluciones, generalmente conlleva a muchos intentos fallidos que son siempre muy valiosos por que otras ciudades pueden aprender de estas fallas basados en las experiencias y lecciones aprendidas. Así mismo, en estos procesos, la elaboración de políticas públicas llevará una ruta conjunta al ecosistema para ir adecuando las regulaciones y cuidar que la operación de estas innovaciones realmente beneficie a todos los ciudadanos y tenga un impacto positivo en las métricas para mejorar la calidad de vida en la ciudad. Pero todo lo anterior no puede operar para una Smart City si no se tiene articulada una conectividad eficiente que permita que estas innovaciones puedan funcionar en red y mover datos a los repositorios de la ciudad para su procesamiento y analíticas. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Importancia de la conectividad y arquitecturas de conectividad para Smart Cities con mejores prácticas </H4>

<P>La globalidad se ha transformado en un entorno urbano, en donde las metrópolis absorben todo a su paso. En nuestro entorno las ciudades crecen de forma acelerada y las localidades y pueblos satélites se han vuelto dependientes de los centros urbanos. La expansión urbana ha traído consigo que los medios de transporte de acceso a la red de datos ofrezcan servicios estables de comunicaciones que permitan que la conectividad acorte la brecha digital en nuestro país. </P>

<P>Algunas iniciativas se han presentado como una estrategia en algunas entidades en México, por un lado, como el proyecto México Conectado 2018 y la Red Estatal Jalisco 2022 que llevan internet a varias zonas rurales y urbanas, la expansión de servicios de conectividad de última milla en el hogar y en zonas urbanas crecen el portafolio de cobertura en un entorno comercial y de servicio, y por otro el sector social comunitario requiere de un desplazamiento cada vez más completo e interoperable de este servicio. </P>

<P>En los dos últimos años derivado de la pandemia del COVID-19 han marcado la ruta de la adaptación y cambio de la forma de trabajar de la humanidad, las consecuencias económicas y los disturbios sociales han marcado una ruta de adopción tecnológica (Chris Howard, 2021). </P>

<P>La planeación y gestión de las TI se enfatizan en habilidades para despliegue como la automatización y DevOps4, así como el marco tradicional de ITIL5 y los servicios de TI obligan a los lideres que tienen bajo su responsabilidad de despliegue en diferentes ámbitos tecnológicos como son el comercial, corporativo, industrial y social a basar su operación en un panorama de arquitectura convergente tecnológica; para ello los principios de gestión son fundamentales para una mejor optimización de los recursos tecnológicos y de comunicaciones. </P>

<P>Las ciudades cada vez se integran a un mundo digital, el despliegue de sensores recolectores de todo tipo de información conlleva un gran reto para atender las necesidades más apremiantes y generar innovaciones sobre estas plataformas. Las redes de transporte de acceso a las ciudades y zonas periféricas (rurales) han crecido en cobertura, el número de compañías que integran el portafolio de última milla han realizado un despliegue tecnológico importante en México, sin embargo es necesario señalar que la adopción de las nuevas tecnologías móviles en el país se ha estancado, recientemente el Instituto Federal de Telecomunicaciones en México ha autorizado después de más de tres años en pausa el despliegue de los servicios 5G en el territorio nacional a la mayor empresa de cobertura de servicios celulares (IFT, 2022), con lo que la posibilidad de integrar un portafolio de conectividad para el numero de equipos y servicios de IoT se verán beneficiados por la portabilidad de cubrir un entorno más seguro y con velocidades reales que en entornos urbanos podrían superar tazas de transferencia de más de un Gigabyte por segundo. </P>

<P>La anterior liberación trae consigo la posibilidad de cubrir prácticamente cualquier localidad urbana con acceso a la red internet; esto permitirá que los servicios que genera IoT en una ciudad inteligente permita un despliegue de posibilidades de cobertura y de un alto impacto social al poder cubrir ese vacío que las redes 4G LTE no cubrían esa necesidad y la interoperabilidad con servicios inalámbricos locales, personales y las de última generación rede de área amplia de baja potencia (LPWAN) como se despliega en la figura 1 (K, 2019).  </P>

<P>4 Desarrollo y Operaciones de TI 5 Marco de Referencia de Mejores Prácticas de Administración de Servicios </P>

<P>Figura 1. Tasa de datos vs cobertura de tecnologías de comunicación inalámbrica y posicionamiento LPWAN </P>
<Figure>

<ImageData src="imagenes/0000293_img_24.jpg"/>
</Figure>

<P>Fuente: Elaboración propia. </P>

<P>El protocolo de comunicaciones NB-IoT6 derivado de las tecnologías 4G, integra atributos que le permiten ser la tecnología que un conjunto con el despliegue de arquitecturas de infraestructura de IoT7 para ciudades inteligentes. La realidad es que mucha de la información de sensores en ciudades, salvo cámaras de video, transfiere información de estado cada 5 a 15 minutos. El reto es que son muchos los dispositivos IoT en una Smart City que de momento estarán transfiriendo información. Por esta razón, NB-IoT es el protocolo preferido y de amplia integración por la infraestructura actual y por que, si bien las tazas de transferencia son de 50 Gigabytes por segundo, para una gran mayoría de sensores8 que transmiten datos numéricos como temperatura, índices de contaminación, conteos de autos o personas en una calle, etc.; esta velocidad es suficiente y probada para soportar las conexiones concurrentes. Así, esta tecnología NB-IoT juega un papel crucial en el proceso de automatización de servicios locales e integrarlos a la nube computacional de forma transparente. Así, con la integración 5G respalda escalar totalmente todos los servicios digitales de una Smart City y abre una puerta a nuevos proyectos de innovación, </P>

<P>6 Red de Internet de las cosas en una red de área amplia de baja potencia 7 Internet de las Cosas 8 Dispositivos que recolectan conjunto de datos para IoT </P>

<P>particularmente los de Inteligencia Artificial (IA) que requieren de muchos datos y centros de procesamiento en la nube para poder operar correctamente. </P>

<P>NB-IoT es interoperable ya que funciona con la red móvil LTE actual, lo que permite integrarse de forma nativa con 5G, siendo una de las arquitecturas que predominaran en los próximos años. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Conclusiones </H4>

<P>El mundo está en un proceso de crecimiento acelerado de asentamientos urbanos y esto tiene consecuencias severas en materia ambiental con el cambio climático, en materia social con la necesidad de disminución de la brecha de pobreza y en el aspecto económico, sustentando sociedades del conocimiento con procesos de innovación continúa aplicada para una mejor calidad de vida. De estas necesidades hace más de una década surgen las Smart Cities como una disciplina donde las TI se vuelven un vehículo para mitigar los problemas de planeación urbanos ante el crecimiento acelerado, pero también para eficientar servicios y procesos que resulten en una mejor calidad de vida para los ciudadanos. Las TI como vehículo cuando se aplican para la resolución de retos en las Smart Cities, generan innovaciones que deben estar propulsadas por un ecosistema local en cuádruple hélice. Para ello, se requiere de políticas públicas y modelos de gobernanza que se adapten y empleen estrategias iterativas para crecer el acervo de propiedad intelectual y de experiencias. La innovación local nos lleva a fundar una sociedad del conocimiento muy respaldada en las TI y en el valor de la información para tomar decisiones e incluso con la Inteligencia Artificial para generar escenarios futuros y poder planificar mejor servicios e infraestructura. Como modelo de negocios, estas experiencias transformadas en innovaciones tecnológicas son de gran valor para otras ciudades que inician su camino buscando una convergencia a las Smart Cities. Las innovaciones en Smart Cities deben fundarse en principios que requieren ser respaldados y regulados por política pública como se presentó en este capítulo. Finalmente, con las nuevas tecnologías de redes de datos y las velocidades que estas alcanzan, estamos en una década que acelerará las innovaciones permitiendo conectar muchos más dispositivos para medir y digitalizar nuestro entorno, pero también para mover mucho mayor volumen de información. </P>

<P>También las capacidades tecnológicas nos plantean incluso la forma como podremos interactuar con la información que no está cubierto en este capítulo, pero si es importante mencionar por que del Gemelo Digital de las ciudades se están creando Metaversos, que nos permitirán una inmersión a los datos representados en un mundo virtual como información que permitirá tomar mejores decisiones y aumentar nuestra calidad de vida. De nuestra sociedad depende entonces, sacar provecho de toda esta tecnología que democratiza su acceso a través del internet y que nos da una esperanza para mitigar lo negativo que acontece cunado surgen las Megaciudades. </P>
</Sect>

<Sect>
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</Sect>

<Sect>
<H4>Configuraciones territoriales en ciudades costeras mexicanas: contrastes y potencialidades como destinos turísticos inteligentes </H4>

<P>Felipe de Jesús Moreno Galván1 Celia Hernández Diego2 </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Introducción </H4>

<P>Históricamente, la trasformación de los territorios guarda una relación vinculante con el cambio tecnológico. Éste se ha convertido en un factor consustancial al proceso de urbanización cambiando la morfología, funcionalidad, estructura e imaginarios de las ciudades. En esencia constituye un proceso implícitamente relacional que ha desplegado procesos de transición en la configuración de los espacios, modelos productivos diversos, marcos socioculturales complejos, revoluciones del conocimiento ininterrumpidas y nuevos desafíos de ordenamiento y planificación de las urbes. Sin embargo, en el siglo XX la presencia de una economía tecnologizada no solo reestructuró la configuración del territorio mundial también las formas competitivas de diversos sectores productivos. El turístico no fue la excepción; su morfogénesis experimentó una irreversible y desbordante transformación ante las tecnologías informacionales y de comunicación. Se dieron cambios polivalentes, por un lado, se empezaron a dibujar patrones homologantes de ocio y productividad; pero, al mismo, tiempo, se instauró un espectro transversal de problemas sociales, ambientales y económicos. Se hizo patente la fragilidad de economías locales ante el avasallante poder económico de una industria turística mundial. En consecuencia, y de forma cardinal, se presentaron entornos de vulnerabilidad y riesgo. Emergió así, una ecología fracturada y territorios que expandían una elevada desigualdad y segregación social contrastando con corredores o centros turísticos de primer nivel. </P>

<P>Por otro lado, cabe reconocer que hasta el incremento masificante de la actividad turística en las últimas tres décadas del siglo XX, las ciudades costeras en México dependían de las actividades de transporte de mercancías y de la industria pesquera. El aislamiento terrestre </P>

<P>1 Profesor investigador, Departamento de Métodos y Sistemas, UAM-X, fmorenog@correo.xoc.uam.mx. 2 Profesora investigadora, Departamento de Procesos Sociales, UAM-L, c.hernandez@correo.ler.uam.mx. </P>

<P>potencialidades como destinos turísticos inteligentes </P>

<P>de muchas de estas ciudades y su ubicación periférica implicó restricciones a su desarrollo, ya que el crecimiento industrial se situó por ventajas competitivas, de accesibilidad y agenda pública en la región central del país. Es en este contexto donde la industria turística consolida su presencia sobre los litorales al aprovechar el capital natural nativo de las zonas costeras mexicanas, creando economías de escala, conglomerados y extensivos procesos de urbanización. Bajo estas circunstancias se registró un marcado crecimiento urbano en los enclaves turísticos, debido a fuertes inversiones en infraestructura, equipamientos y servicios, además de la atracción de grandes cantidades de mano de obra que establecieron formas diferenciales de asentamientos. Las características de ocupación territorial del sector hotelero junto con las políticas de desarrollo urbano promotoras de la inversión inmobiliaria y el propio crecimiento de la urbanización informal ocasionaron configuraciones urbanas dirigidas a aumentar la plusvalía de las zonas turísticas y a potenciar derramas económicas mediante la oferta de servicios y atracciones turísticas con valor natural agregado. </P>

<P>El cambio tecnológico modernizó, digitalizó y generó retos competitivos innovadores en el sector turístico. Con ello, nacieron nuevos segmentos de mercado, oportunidades de negocios, cadenas de suministros hiperconectadas, estructuras productivas dispuestas a reinventarse sobre una base innovadora y una experiencia sensorial de viaje más digitalizada. En conjunto, estos fenómenos afrontaron distintos retos en calidad de los productos turísticos, rapidez para satisfacer las necesidades de los viajeros y la búsqueda de soluciones personalizadas. La expresión geográfica de estos procesos se dio tanto en los espacios virtuales como en los territorios concretos, sin embargo, en ambos casos se manifestó de manera diferenciada. Lo que significó que aún en ciudades muy dependientes de los servicios digitales e interconectadas a la economía mundial, existen sectores que no forman parte de esta integración económica quedando segregados y desvinculados de las actividades productivas dominantes. De igual modo, por su condición física de alejamiento de los equipamientos y servicios vinculados a estas actividades, se reforzaron sus esquemas de segregación. Por lo tanto, hablar de ciudades o territorios inteligentes altamente conectivos con las redes globales de la economía, no necesariamente significa una territorialización homologada. Muy frecuentemente, conviven con espacios segmentados, segregados o al margen de los beneficios económicos más importantes. </P>

<P>potencialidades como destinos turísticos inteligentes </P>

<P>Ante la problemática de cuestionar los tipos de espacialidad que derivan del turismo, primero hay que superar la lectura limitada solo por una geografía de frecuencias dada entre espacios emisores y receptores. Esta visión ha sido superada por la complejidad de una geografía que contempla motivaciones, valorizaciones, expectativas, apropiaciones e imaginarios que se materializan, transforman y moldean sobre la base de un espectro consumista que habilita espacios, los reestructura, los vuelve atractivos y competitivos. Sin embargo, la dimensión espacial no se circunscribe solo a esta regionalización, se extiende y entreteje con ámbitos de interacción de distinta escala, dimensiones, actores y procesos. En este sentido, la dinámica turística contemporánea no solo se define por una racionalidad occidentalizada mediada en su funcionalidad por la tecnología, sino que devela una turistificación que pone en crisis la estructuración meramente utilitarista de sus basamentos. El turismo también es un vector transformador de los territorios originales, se inserta en su producción cotidiana y los envuelve en su dinámica y lógica. Al mismo tiempo, acentúa sus fracturas y debilidades preexistentes. La tecnología no ha cambiado este escenario; las diferencias socioterritoriales también se reproducen y materializan en la configuración de los espacios anfitriones. </P>

<P>Dado el marco anterior, el objetivo de este trabajo es reflexionar sobre la configuración territorial, el tipo de espacialidades que se reconocen y los entramados territoriales que se tejen en tres ciudades turísticas costeras (San José del Cabo, Mazatlán y Puerto Escondido) a partir de mapear sus capacidades tecnológicas, urbanas y sociales y la susceptibilidad para desarrollarse como destinos turísticos inteligentes incipientes. Bajo esta directriz se hace en principio un recuento histórico de la configuración territorial de los litorales costeros mexicanos hasta el momento en que se convirtieron en destinos turísticos destacados; en un segundo tiempo, se abordan los rasgos principales que definen a los destinos turísticos inteligentes, destacando sus competencias digitales y territoriales y, finalmente, se revisan los contrastes y potencialidades como destinos turísticos inteligentes en los casos de San José del Cabo, Mazatlán y Puerto Escondido. La reflexión final del trabajo apunta a reconocer que las configuraciones de los destinos turísticos develan una serie de entramados socio territoriales diferenciales, donde el papel de la tecnología, lejos de ser un elemento detonador de estructuras reticulares vinculantes, refuerza los procesos de segregación diferencial preexistentes. </P>

<P>potencialidades como destinos turísticos inteligentes </P>
</Sect>

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<H4>La configuración territorial de los litorales costeros mexicanos en perspectiva </H4>

<P>Las poblaciones costeras de la Nueva España tuvieron un papel relevante durante el virreinato, ya que formaron parte de rutas globales de explotación y comercio. En ese momento, los puertos más destacados fueron Veracruz en el Golfo de México y Acapulco en el Pacífico; nodos clave en la ruta comercial del Galeón de Manila que abarcó Europa, la región Asia-Pacífico y América (Scott y Junco, 2001:1). Esta travesía dio lugar a fundaciones virreinales portuarias; algunas de ellas, diseñadas sobre la base de estructuras urbanas de trazado geométrico ortogonal; destacando como elementos organizadores de las actividades sociales, una plaza mayor (Correal, 2017) y edificios de administración civil y religiosa. No obstante, en los puertos, la plaza mayor se situó contigua a la línea costera y en las poblaciones más importantes se contó adicionalmente con murallas y fuertes para disuadir a los enemigos y protegerse de ataques de otras potencias colonizadoras y piratas (Martínez, 2020: 155).  </P>

<P>De igual modo, durante el porfiriato, diversas bahías y puertos naturales descubiertos y fundados por los españoles -como Cabo San Lucas, Mazatlán, Campeche y Tampico- destacaron como puntos de reabastecimiento e intercambio de mercancías debido en buena medida por el aumento del comercio marítimo y la vinculación de México a la economía global como productor de materias primas. Pese a ser fundamentales como nodos de transporte para la economía extractiva, las ciudades portuarias de México mantuvieron crecimientos reducidos hasta inicios del siglo XX, debido a la dificultad para establecer otras actividades económicas diferentes al comercio y también por las características geográficas que las hacían vulnerables a riesgos medioambientales. Una condición de las ciudades portuarias fue su vinculación con actividades que requerían accesibilidad inmediata al océano (puertos, embarcaderos, almacenes, defensa). Por esta razón, a diferencia de otras ciudades del interior, no se generó una estructura urbana centro–periferia por contornos, ya que el centro se situó en la proximidad de la línea costera. Esto propició de inicio un desequilibrio en la accesibilidad al mismo, ya que esta forma urbana, reduce la disponibilidad de predios con acceso directo al centro de la población. Lo que hace que desde su misma fundación las </P>

<P>potencialidades como destinos turísticos inteligentes </P>

<P>ciudades costeras tengan una mayor segregación3 centro-periferia que las ciudades del interior. </P>

<P>Los cambios en los sistemas de producción de mediados del siglo XX4, propiciaron una inmigración masiva del campo hacia las áreas urbanas especializadas en la industria y los servicios, la falta de suelo urbanizable planificado determinó la creación de urbanizaciones populares que se situaron en las áreas con costos de suelo accesibles, por lo general en los contornos periféricos de los núcleos urbanos, donde el costo del suelo era más reducido, debido a sistemas de propiedad rurales como los ejidos, lo que afectaba la legalización de los nuevos asentamientos como zona urbana, y por tanto impedía la dotación de equipamientos y servicios. </P>

<P>Precedentes que reforzaron las bases de crecimiento de las urbes costeras, que por su vocación económica orientada a los mercados internacionales, encontraron en el turismo una prometedora alternativa de desarrollo. Sin embargo, no fue hasta después del período revolucionario, que se adoptaron proyectos con el fin de promover el desarrollo, como la creación de las infraestructuras de transporte, entre las que destaca la carretera construida en 1927 entre Acapulco, Taxco, Cuernavaca y la Ciudad de México con la que se estableció la posibilidad de generar flujos de personas y mercancías hacia la región de la costa del pacífico. En esta tesitura, sobre los primeros años de la década de los treinta, las prácticas turísticas costeras del modelo masivo “sol y playa” detonaron la formación dispersa de balnearios marítimos. Estos lugares transformaron sus condiciones geográficas originales, en apego a una estandarización de modelos urbanísticos asociados al desarrollo turístico global. </P>

<P>3 De acuerdo con Pérez Campuzano (2011: 406) la segregación es “un proceso que separa a la ciudad en unidades delimitadas, cada una de las cuales contiene en su interior una población homogénea que es diferente de la que la rodea”. 4 Para la segunda mitad del siglo XX se observa una especialización de diferentes ciudades costeras como: Manzanillo, Veracruz, Lázaro Cárdenas, Altamira y Ensenada, debido a la construcción de infraestructura para el transporte de carga y el comercio internacional, ya que aún en el período de sustitución de importaciones, la vocación maquiladora de la industria nacional imponía la necesidad de un intercambio constante de materias primas y productos. En la región de extracción petrolera, ciudades como Campeche, Salina Cruz y Ciudad del Carmen, experimentaron un importante desarrollo a partir de los servicios a la producción y refinación. </P>

<P>Debido a su cercanía relativa con respecto a la mayor concentración poblacional del país, Acapulco destacó como destino turístico con un incipiente desarrollo en la década de los treinta, el impulso determinante se dio en el período presidencial de Miguel Alemán (19461952) con la expropiación de terrenos a lo largo de la bahía para la construcción de la Calzada Costera y la Gran Vía Tropical, el traslado del aeropuerto fuera de la bahía, la dotación de servicio telefónico y la construcción de la autopista entre el entonces Distrito Federal y Acapulco. De esta manera el gobierno fue determinante en el diseño urbano del destino turístico, al proveer infraestructura fundamental que permitió el desarrollo de servicios hoteleros, restaurantes y comercios. </P>

<P>Así, la organización, estructuración y configuración territorial de los destinos turísticos costeros presentaron tendencias semejantes en sus patrones de desarrollo. Éstos se modificaron con la intervención del Estado al tratar de intensificar los usos turísticos del espacio. Entre las acciones emprendidas más directas destacaron: la dotación de servicios públicos, infraestructura de comunicaciones y transportes y financiamiento estatal con miras a detonar un crecimiento económico extensivo. Políticas públicas que se entretejieron con usos de suelo específicos para la producción de bienes y servicios, comercialización, vivienda, salud, educación etcétera. Tendencia que se fue replicando en varios destinos turísticos. Aunque, sin duda la dotación de infraestructuras benefició a la población local, el verdadero motivo de la inversión pública fue crear las condiciones para el desarrollo de las empresas turísticas. Condición que revela una base fundamental para la segregación en las ciudades costeras: la dotación diferenciada de equipamientos, ya que las inversiones y nuevas infraestructuras se concentraron en las áreas más próximas al litoral. Este fenómeno reforzó las estructuras urbanas preexistentes, sobre la base de la accesibilidad a los atractivos naturales5, pero con la nueva condición preponderante del acceso al paisaje, lo que determinó el valor de comercialización para los diversos servicios turísticos. </P>

<P>5 La necesidad de ampliar el área urbanizable para la introducción de la infraestructura turística implicó obras de ingeniería como el movimiento de tierras hacia la línea costera para la creación de nuevo terreno, la destrucción de manglares y la desecación de pantanos. Estas obras lograron crear espacios propicios para los modelos hoteleros, basados en instalaciones con accesibilidad directa a las playas para potenciar un uso intensivo del litoral. De esta manera se reconfiguraron diversas tramas urbanas, dependiendo de la topografía y de la forma urbana histórica, con el eje estructurador que representó la accesibilidad para la explotación de los recursos ambientales y paisajísticos. A esta condición fundamental para la distribución de las ciudades costeras, </P>

<P>No obstante, a finales de los años sesenta, esta intervención gubernamental se topó con un modelo económico agonizante y espacios turísticos en declive. Ante este panorama, una de las alternativas fue la búsqueda de productos turísticos innovadores, dando origen a los casos contrastantes de los centros tradicionales6 y los centros integralmente planeados7. Mientras los primeros experimentaron fuertes presiones para seguir compitiendo en un mercado internacional, los segundos, se abocaron a desarrollar fórmulas para la creación de nuevas vetas de valor en la experiencia turística de demanda global. Las ciudades turísticas que no habían recibido influencia de la industrialización, por no ser funcionales para el sistema o por haber sido fundadas expresamente para las actividades turísticas se desarrollaron en configuraciones estructurales orientadas a potenciar el turismo, el comercio y los servicios. De esta manera los diseños urbanos privilegiaron la alta especialización de usos del suelo, infraestructuras de transporte masivo interregionales y la privatización funcional de las áreas de atractivo turístico. En este sentido el litoral fue ocupado por los desarrollos hoteleros, en su proximidad se situaron áreas de servicios turísticos complementarios como comercios, restaurantes, discotecas, bares, centros de convenciones, campos de golf y museos. A este primer núcleo se adosó en ubicaciones cercanas, pero sin valor paisajístico servicios de administración y comercialización de las empresas turísticas.  </P>

<P>Este núcleo de actividades se trató de separar en lo posible de la ciudad de los habitantes, indispensables para el funcionamiento de la industria turística, ya que una característica de dicha actividad es la necesidad de grandes contingentes de mano de obra para las secciones </P>

<P>habría que sumar las cuestiones comerciales, sociales y políticas determinadas históricamente, que en el caso de las ciudades mexicanas generaron modelos basados en la concentración y especialización funcional. 6 Son destinos turísticos cuya génesis se dio a partir de un desarrollo espontáneo, sin planeación institucional o derivados de una estrategia de política pública explícita, en este listado están: Acapulco, Puerto Vallarta, Rosarito, Ensenada, Mazatlán, Manzanillo, Puerto Escondido, Puerto Ángel, Veracruz, El Progreso, Mérida (en el continente), Isla Mujeres y Cozumel (en el espacio insular) (Benseny, 2021: 2). 7 Son destinos turísticos que nacieron en 1968 después de que el Banco de México estableció el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (FONATUR) con el fin de crear nuevos destinos turísticos costeros como proyectos sustentables, orientados a mejorar la calidad de población y generación de empleos, cuya lista actualizada comprende a Cancún, Quintana Roo (1974), Ixtapa, Zihuatanejo Guerrero (1974), Los Cabos, Baja California Sur (1976); Huatulco, Oaxaca (1985); Loreto, Baja California Sur (1980); Bahía de Banderas, Nayarit (2004); Playa Espíritu en Escuinapa, Sinaloa (2004) y Costa Lora, Tamaulipas (2009) (Gobierno de México: 2020). Sin embargo, la elección de las áreas de actuación finalmente se realizó con criterios de atracción de inversiones turísticas y previsiones de ganancias inmobiliarias, por lo que la calidad de explotación turística de las playas y el potencial para ubicar la infraestructura hotelera fue el factor determinante, sobre cuestiones como, la vulnerabilidad y los impactos medioambientales y sociales. </P>

<P>potencialidades como destinos turísticos inteligentes </P>

<P>de servicios y mantenimiento. En este sentido al mismo tiempo que el énfasis en la dotación de infraestructura en equipamiento y servicios se centraba en las áreas de explotación turística, las zonas destinadas a la gestión, servicios y recreación de la población local se dejaron en un nivel secundario. En los casos mejor planificados se crearon zonas residenciales para los administradores de las empresas turísticas, viviendas de temporada para los sectores más altos y núcleos de servicios de administración pública y equipamientos educativos, de salud y recreación. No obstante, en todos los casos la planeación de espacios y dotación de servicios para los trabajadores migrantes fue insuficiente, por lo que dichos sectores debieron crear su hábitat mediante complejos procesos de urbanización popular en áreas no planificadas. </P>

<P>Después de la década de los ochenta, el turismo en México representó nuevos desafíos y estrategias competitivas y la búsqueda de una revaloración del territorio a través del cambio tecnológico. Esto significó la búsqueda de un mayor aprovechamiento de los recursos turísticos, creación de mejores procesos productivos de bienes o servicios y el fortalecimiento de sus cadenas de valor y comercialización a diferentes escalas, sin dejar de considerar los aspectos mediadores del desarrollo sostenible del destino. Este marco dio lugar a que en los años noventa la experiencia turística estuviera matizada por un manejo intensivo de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) en la gestión empresarial (Figueroa, Sáez y Pulido, 2009:32), preocupación por generar mejores condiciones de vida en la población receptora (Álvarez, 2021) y una gestión sostenible de los recursos naturales para desarrollar sistemas de certificación de la calidad ambiental en el turismo (González y León, 2010: 124). Sin embargo, cabe reconocer que el desenvolvimiento en el territorio de estas infraestructuras se hace de manera diferenciada, lo que implica que aún en ciudades muy dependientes de los servicios electrónicos e interconectada a la economía mundial, existen sectores que no forman parte de esta integración económica y que por lo tanto padecen de una segregación ocasionada en primer lugar por su desvinculación a las actividades productivas dominantes, pero también por su condición física de alejamiento de los equipamientos y servicios vinculados a estas actividades, lo que refuerza la segregación. Ante esto, se presenta un doble desafío; por un lado, definir los nuevos espacios que genera la economía informacional y, en segundo término, el estudio de las configuraciones territoriales que genera la industria </P>

<P>potencialidades como destinos turísticos inteligentes </P>

<P>turística, particularmente en ciudades costeras con vocación turística. El punto de coincidencia entre estos fenómenos gira en torno a la reflexión sobre los patrones específicos que refuerzan el funcionamiento de las actividades económicas predominantes y los nuevos modelos de relaciones socio-territoriales que se están generando a partir del cambio tecnológico. </P>
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<H4>Los destinos turísticos inteligentes: entre competencias digitales y territoriales</H4>

<P> A principios del siglo XXI se perciben cambios cualitativos en el dinamismo económico mundial; las tecnologías informacionales aparecen como lógicas de comunicación que responden a una demanda socioeconómica (Larédo y Mustar, 2001: 473); también hay referencias que hablan sobre “mecanismos novedosos de articulación de oferta y demanda tecnológica” (Palomino, 2002:24) que dan pie a programas o proyectos productivos en las economías locales vinculados al ámbito internacional (IICA, 2002:10). De igual modo, se reconoce que mercados globales se insertan en los cambios informacionales marcando pautas en la división internacional de trabajo, producción, en las formas de consumo y circulación de flujos (Castells, 2004:93) denominado como el nuevo paradigma tecnológico basado en la economía del conocimiento o informacional (Rivera, 2005). Aparecen los territorios integrados como sistema de intangibles empresariales de regiones (Dalmau y Hervás, 2005:181) y sistemas internacionales de producción integrada (Vargas, 2006:172), cadenas de valor local (Dalmau y Hervás, 2008), cadenas de valor global (Galindo, 2008:80). Los acomodos derivados de estos sucesos dan cuenta de estructuras funcionales y materialmente organizadas alrededor del mundo, erigiéndose sobre distintas espacialidades que dan lugar a la creación de vínculos, acciones y valores en permanente reconstitución basados en las tecnologías de la información y comunicación. En términos urbanos, el desarrollo de una ciudad en el siglo XXI se encontró entre la encrucijada de una creciente economía del conocimiento y la digitalización de la vida urbana (Komminos, 2008) sobre la base de modelos de vinculación entre diferentes actores basados en el cambio informacional (Alba y Rózga, 2009: 55). </P>

<P>Por otro lado, el siglo XXI remarcó la presencia de modelos turísticos competitivos, pero sobre la base de cambios tecnológicos sin precedentes (Figueroa, 2008: 3; Cañada y Murray, 2019), estrategias definidas por los gobiernos para estimular la digitalización de procesos productivos (Calatayud y Katz, 2019: 36) y la generación de capacidades empresariales distintivas para crear posiciones competitivas ventajosas (Díaz, Quintana y Fierro, 2021:30). Escenario que definió la diferenciación de ventajas competitivas en los territorios turísticos. En este periodo el mundo entró en una acelerada reestructuración económica que propició, a su vez, un reordenamiento de los sistemas productivos en diferentes países y regiones. Las ciudades, antes especializadas en la producción industrial, transitaron hacia una sociedad en la que el sector servicios empezó a ganar terreno, en un proceso denominado terciarización acompañado de usos intensivos de tecnología; fenómeno que se ha definido como la cuarta revolución industrial (Schwab, 2021). Bajo estas condiciones emerge la figura de ciudad inteligente; configuración territorial soportada sobre la base de cuatro ejes principales: creatividad, sustentabilidad, sinergias y uso de las tecnologías de información y comunicación inteligentes (Ver Figura 1). </P>
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Figura 1. Principios de una ciudad inteligente Sustentabilidad Sinergia Uso de TIC inteligentes Principios de las ciudades inteligentes Creatividad Fuente: Gursoy y Nunkoo, 2019. </Figure>

<P>La ciudad inteligente conforma un espacio donde están los estímulos, soportes y complementos de los cambios científicos, tecnológicos, organizacionales y técnicos. Además, coadyuva a la generación de aglomeraciones, sistemas, parques tecnológicos, distritos, sectores, polos, regiones que han sido estudiados desde hace tiempo, pero también se ha puesto atención a cartografías inéditas de innovación; ámbitos que aunque de distinta naturaleza se llegan a interconectar funcionalmente. De esta manera, el modelo de ciudad inteligente se está mostrando como uno de los referentes territoriales a los que apunta la configuración de las urbes y sistemas productivos contemporáneos. </P>

<P>Las implicaciones para el espacio latinoamericano estriban en reconocer que este modo de actuar exige, a su vez, esquemas innovadores para acceder competitivamente al mercado mundial con mejores contenidos tecnológicos, laborales y de políticas públicas integrales. En las RIU se tienen mercados de trabajo especializados y diversificados, espacios de mayor productividad y competitividad, ámbitos de ciencia y tecnología, pero, sobre todo, ámbitos relacionales que habilitan, a su vez, un sinnúmero de espacios de acción y convergencia. </P>

<P>La propuesta de ciudad inteligente fue retomada por aquellas ciudades turísticas que reestructuraron áreas altamente competitivas, redefinieron zonas de crecimiento urbano y presentaron un uso intensivo del espacio turístico; llegando a configurarse como destinos turísticos inteligentes (DTI) (Blanco, 2015). Esto fenómeno tuvo impactos territoriales en las ciudades costeras con potencial turístico. Se presentó un mayor crecimiento urbano en los enclaves turísticos, debido a importantes inversiones en infraestructura informática, equipamientos y servicios digitales, sistemas embebidos de big data, conectividad espacial, uso de sensores, manejo de software, tecnologías de integradas de interoperatividad, procesos de reingeniería, producción de servicios innovativos, dando lugar a un ecosistema de turismo inteligente (Gursoy y Nunkoo, 2019). </P>

<P>A este planteamiento se fueron incorporando con intensidad conceptos como la inteligencia competitiva del lugar, ecosistemas de innovación, redes globales de valor y fuerzas territoriales dinamizadoras. De manera puntual, el DTI se define como un “destino turístico innovador, consolidado sobre una infraestructura tecnológica de vanguardia, que garantiza el desarrollo sostenible del territorio turístico, accesible para todos, facilitando la interacción e integración del visitante con el entorno e incrementando la calidad de su experiencia en el destino, junto con la mejora la calidad de vida de los residentes [y actúa sobre la base de cinco ejes] gobernanza, innovación, sostenibilidad y accesibilidad” (SEGITUR en Iglesias, García y Fernández, 2018:110-111) (Ver Figura 2). </P>
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Figura 2. Componentes de un destino turístico inteligente Innovación Gobernanza Tecnología Accesibilidad Destinos turísticos inteligentes (DTI) Sostenibilidad </Figure>
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<ImageData src="imagenes/0000293_img_27.jpg"/>
Fuente: SEGITUR en Iglesias, García, Fernández, 2018: 110. </Figure>

<P>El hecho de entender un DTI como un entorno complejo de relaciones, ámbitos y condicionantes organizacionales, permite ampliar la visión de las imbricaciones que lo definen. Hay que aprehender los contornos difusos y contrastantes que los delimitan y, al mismo tiempo, entenderlos en sus relaciones, contextos y marcos históricos. Para luego, tener una mejor visualización en el balance de las capacidades y debilidades de los espacios turísticos mexicanos frente a los desafíos de los nuevos DTI que están emergiendo mundialmente. </P>

<P>Es en este marco donde los territorios turísticos mexicanos tienen que reconocerse, tanto en propuestas de nuevos dispositivos de análisis como de actuación. En este sentido, un DTI no puede limitarse solo a la geografía de los hoteles; su espacialidad va más allá de su circunferencia, es heterogénea y multiescalar. Esto significa que su configuración está dada por distintos actores, con distintos pesos y escalas de actuación. La cuestión es, encontrar el punto de contacto entre estos actores para generar verdaderos ámbitos relacionales competitivos; entendiendo, al mismo tiempo, sus contrastes, vulnerabilidades y estructuras de segregación socio espacial. </P>
</Sect>

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<H4>Contrastes y potencialidades como destinos turísticos inteligentes: el caso de San José del Cabo, Mazatlán y Puerto Escondido </H4>

<P>En la práctica, un DTI es un espacio altamente complejo que conlleva la integración de distintas lógicas territoriales y redes de transición que hacen de un espacio turístico un ámbito que regula e incentiva la creatividad, la formación de conocimientos y el intercambio de información y valores de distinto signo. En el caso de México, los espacios turísticos presentan rasgos diferenciales respecto a los espacios de la población residente, pero cuyas configuraciones territoriales pueden llegar a interconectarse, trastocarse o yuxtaponerse. Los destinos turísticos mexicanos se caracterizan por atraer o tener cerca espacios con las mejores infraestructuras tecnológicas, sociales, económicas y de servicios. Pero también hay claros signos de concentración, vulnerabilidad y segregación conviviendo en la misma espacialidad. </P>

<P>Históricamente, las ciudades costeras mexicanas se configuraron a partir de un patrón basado en la segregación de los espacios por cuestiones productivas y funcionales, pero también debido a los costos del suelo, entre los cuales intervenía la ponderación de los riesgos inherentes a las zonas costeras, expuestas a fenómenos hidrometeorológicos, enfermedades tropicales, sismos e incendios forestales. En este sentido, la segregación socioespacial es un elemento fundamental a considerar en la configuración territorial de las ciudades costeras. La segregación ha tenido efectos negativos en la funcionalidad de estas ciudades, particularmente aquellas con vocación turística, debido a que los habitantes son obligados a realizar largos desplazamientos cotidianos entre las áreas habitacionales periféricas y las áreas de trabajo y equipamientos. Con el agravante, que las áreas que concentran el comercio y servicios se encuentran en la proximidad de la costa y las zonas turísticas, lo que implica que las zonas habitacionales sean más alejadas que en ciudades con vocación industrial o de servicios. </P>

<P>Otro elemento negativo de la segregación es que el alto costo del suelo, promovido por los atractivos turísticos, obliga a los migrantes y habitantes jóvenes a buscar terrenos de bajo costo, los cuales suelen ser áreas inaccesibles, inseguras y con riesgos medioambientales. Esta situación se da en la mayor parte de las ciudades turísticas debido a que los atractivos suelen situarse en áreas de difícil accesibilidad, que han mantenido las condiciones ambientales naturales. Tales regiones suelen conservar coberturas vegetales como y selvas, manglares en suelos poco aptos para las actividades humanas como son áreas de laderas, barrancas y suelos calizos con corrientes de agua superficiales y subterráneas. Si bien las áreas hoteleras suelen contar con infraestructura que permite reducir los riesgos asociados al clima y a las condiciones edafológicas, los desarrollos populares fundamentan su menor costo del suelo, en la inaccesibilidad y los riesgos de deslaves, inundaciones e incendios forestales. En cuanto a la accesibilidad inherente a las secciones turísticas, cabe destacar el papel del control del acceso material como elemento determinante en la conformación del territorio (Haesbaert, 2013: 18) pero también en su conversión en objeto de consumo, donde el precio de la mercancía depende de las relaciones sociales y el imaginario establecido. </P>

<P>La organización y estructura de las ciudades turísticas se realiza con el fin expreso de restringir el acceso abierto para crear exclusividad, al igual que los desarrollos inmobiliarios de lujo, los fraccionamientos y los centros comerciales orientados al consumidor selecto. No obstante, estas actividades también requieren una alta accesibilidad para el sector que están dirigidos; aparente contradicción que se intenta solventar con la dotación de infraestructuras de comunicación orientadas al uso específico de los consumidores, mismos que se caracterizan por restricciones físicas, la conectividad sólo entre sectores restringidos, el modo de transporte y el costo del acceso a estas facilidades. </P>

<P>En este sentido, la segregación se considera más que una cuestión meramente geográfica; es un proceso complejo en el que intervienen diversas variables entre las que destacan los procesos económicos con incidencia en la configuración del territorio, que han generado la diferenciación de áreas marginales. De acuerdo con CONAPO (2011), la marginación puede definirse como: “un fenómeno multidimensional y estructural originado, en última instancia, por el modelo de producción económica expresado en la desigual distribución del progreso, en la estructura productiva y en la exclusión de diversos grupos sociales, tanto del proceso como de los beneficios del desarrollo”. </P>

<P>Los aspectos anteriores se tomaron como base para describir la configuración de tres destinos turísticos mexicanos (San José del Cabo, Baja California Sur; Mazatlán, Sinaloa y Puerto Escondido, Oaxaca) y reconocer en ellos los contrastes y potencialidades que los inhiben o impulsan como destinos turísticos inteligentes. Las vías de trabajo se delimitan sobre la base de poner en relieve, en primer plano, un debate necesario sobre la necesidad de repensar la especialización monofuncional de los espacios turísticos centrados en modelos de crecimiento y productividad. En el mismo sentido, se trata también de replantear medidas tendentes a reconocer la vulnerabilidad, segregación socioespacial y crisis ambiental de los territorios turísticos y, al mismo tiempo, encaminarlos hacia una estrategia global sostenida por criterios de sostenibilidad, calidad, conectividad y accesibilidad. Los criterios de discriminación incluyeron: ciudades costeras que tuvieran condiciones geográficas distintas entre ellas, pero con antecedentes históricos virreinales y portuarios y cuya vocación principal actual fuera el turismo a escala internacional y presentara condiciones potenciales como DTI.  </P>

<P>La intención subyacente consistió en mapear la conformación de la estructura urbana y la distribución poblacional de las regiones costeras. Para ello, se realizó en principio una recopilación de datos con variables socioeconómicas de la población e infraestructura del territorio, manejando variables de densidad y distribución de la población a partir de Áreas Geoestadísticas Básicas (AGEB urbanas), proporcionadas por el Sistema para la consulta de información censal (SINCE) del INEGI correspondiente al año 2010. Estos datos se completaron con los indicadores de marginación establecidos por el Consejo Nacional de Población (CONAPO, 2011)8. Su representación cartográfica fue determinada por las AGEB, </P>

<P>8 Estos indicadores comprenden: porcentaje de población de 6 a 14 años que no asiste a la escuela, porcentaje de población de 15 años o más sin secundaria completa, porcentaje de población sin derechohabiencia a los servicios de salud, porcentaje de hijos fallecidos de las mujeres de 15 a 49 años, porcentaje de viviendas </P>

<P>estableciendo rangos de muy bajo a muy alto, cubriendo la totalidad del área urbana cuantificada. Lo que permitió analizar la marginación no sólo como una cuestión de ingresos sino como un proceso multidimensional donde intervienen el acceso a equipamientos, servicios y las características del hábitat. </P>

<P>Este mapeo implicó volver evidentes las diferencias territoriales existentes en cuanto a la distribución de los equipamientos y servicios, condiciones de vida, educación y salud, así como la desigualdad presente entre zonas populares y turísticas. Otra fuente de datos lo constituyó el Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas (DENUE) que ofrece los datos de “identificación, ubicación, actividad económica y tamaño de los negocios activos en el territorio nacional, actualizados, fundamentalmente, en el segmento de los establecimientos grandes” (DENUE, 2010) que permitió analizar la estructuración de las ciudades a partir del desenvolvimiento territorial de las actividades económicas. En el aspecto cartográfico se buscó representar el desenvolvimiento territorial de las actividades terciarias vinculadas a la industria turística. Asimismo, para definir a detalle la sistematización de las actividades económicas desarrolladas en las zonas de estudio se implementó la clasificación para actividades Económicas (SCIAN). </P>

<P>San José del Cabo, Baja California Sur </P>

<P>En la imagen 1 se observan cuatro aspectos de San José del Cabo, Municipio de Los Cabos en Baja California Sur: arriba a la izquierda se representa con un gradiente de color la densidad de la población, en la que se aprecia una distribución territorial lineal generada por el entorno orográfico e hidrográfico; la ciudad se desarrolló en un valle, paralelo a una desembocadura que remata en un estero; las áreas más pobladas no corresponden con los modelos centro-periferia, se observa una tendencia a la distribución de la población en áreas alejadas de la línea costera y en desarrollos periféricos y, si esto se confronta con la información del mapa denominado “grado de marginación”, arriba a la derecha, se observa </P>

<P>particulares sin agua entubada dentro de la vivienda, porcentaje de viviendas particulares sin drenaje conectado a la red pública o fosa séptica, porcentaje de viviendas particulares sin excusado con conexión de agua, porcentaje de viviendas particulares con piso de tierra, porcentaje de viviendas particulares con algún nivel de hacinamiento, porcentaje de viviendas particulares sin refrigerador. </P>

<P>que existe una correlación entre la ubicación periférica y un grado de marginación elevado. La zona más marginada corresponde a la Colonia La Ballena en San José Viejo, una urbanización popular periférica de forma reticular y el desarrollo de viviendas de interés social denominado Monte Real. </P>

<P>Por otro lado, los dos planos inferiores corresponden a la distribución de actividades terciarias, específicamente: servicios inmobiliarios y de alquiler de bienes muebles e intangibles; servicios profesionales, científicos y técnicos; servicios de apoyo a los negocios y manejo de desechos y servicios de remediación y, los servicios educativos, de salud y asistencia social. La consolidación de estas actividades se ha materializado en la consolidación de corredores de servicios, sin embargo, también se evidencian profundas brechas en el uso intensivo y generalizado de nuevas tecnologías entre la población local y el sector turístico. Se pude apreciar una diferenciación: las áreas de mayor concentración de servicios no corresponden con las áreas más densamente pobladas, ni con la centralidad geométrica, se ubican en las proximidades del litoral separados de éste por instalaciones recreativas como son el Club de Golf Residencial y el Club Campestre San José, que aíslan esta zona de concentración de servicios a la industria turística de la primera línea del litoral, ocupada por los servicios hoteleros. </P>

<P>En el plano inferior de la derecha se observa la distribución de los servicios de esparcimiento culturales y deportivos, y otros servicios recreativos, servicios de alojamiento temporal y de preparación de alimentos y bebidas, otros servicios y actividades de gobierno y de organismos internacionales y extraterritoriales. Este plano indica una marcada preferencia por los corredores vehiculares para la ubicación de dichos servicios. De la diferenciación en las tendencias de ocupación territorial se puede inferir que San José del Cabo es una ciudad especializada funcionalmente, donde el valor del suelo es notoriamente más alto en el litoral y decrece progresivamente conforme se aleja de la línea costera y del eje principal de circulación, favoreciendo desarrollos populares periféricos. Lo que resulta contradictorio es la preferencia de los equipamientos educativos, de salud y asistencia social por la zona cercana a la costa y los ejes de circulación principales, en tanto que la mayoría de la población se ubica en los sectores opuestos, lo que indicaría una deficiente política de distribución </P>

<P>potencialidades como destinos turísticos inteligentes </P>

<P>territorial y desarrollo urbano. Este proceso de segregación socioespacial también se ha reforzado con la monopolización de los espacios turísticos por los grandes capitales turísticos, al fomentar prácticas de privatización, restricción o exclusividad de los recursos paisajísticos quedando la población local al margen de estos beneficios (Bojórquez y Ángeles, 2019).  </P>
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Imagen 1. Densidad de población, grado de marginación y actividades terciarias en San José del Cabo, Los Cabos. </Figure>

<P>Fuente: Elaboración propia con base en Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas (DENUE: 2010; INEGI, DENUE, 2020). En el aspecto cartográfico se buscó representar el desenvolvimiento territorial de las actividades terciarias vinculadas a la industria turística. Asimismo, para definir a detalle la sistematización de las actividades económicas desarrolladas en las zonas de estudio se implementó la cl ificació i idad E ó i (SCIAN) </P>

<P>Mazatlán, Sinaloa </P>

<P>La imagen 2 corresponde a Mazatlán, Sinaloa una ciudad, tradicionalmente portuaria y comercial, destaca una gran línea costera rematada en una bahía al sur, donde se ha desarrollado una zona turística vinculada a un malecón de 21 kilómetros, el mapa de densidad de población demuestra una distribución heterogénea en donde no es posible encontrar el modelo de centro altamente denso y una disminución progresiva a las periferias que se observa en otras ciudades del interior, se observa que al igual que en San José del Cabo, la línea costera aloja poca población residente debido a la ubicación de los servicios hoteleros y una tendencia al crecimiento y densificación periférica. En Mazatlán es muy evidente el aumento del grado de marginación conforme los asentamientos se alejan de la línea costera, probablemente asociado a la falta de accesibilidad a los equipamientos y servicios urbanos. En estas zonas periféricas se observa el desarrollo de colonias populares y conjuntos habitacionales de interés social. </P>

<P>Si se observa la distribución de los servicios de apoyo a la industria turística como los servicios profesionales, científicos y técnicos, se observa la creación de agrupamientos en torno al centro histórico, en la región sur de la ciudad, contiguos a la zona turística, pero no sobre la línea del litoral sino en un eje paralelo. En este sentido, la presencia de un cambio tecnológico está muy alejado de estándares de inclusión y uso generalizado. Si se confronta este plano con la distribución de la población se observa que este tipo de servicios debe tener una influencia en la baja densidad de la región contigua a la zona hotelera y en el centro antiguo que no corresponde con el geométrico. De nueva cuenta se observa que la distribución de los servicios de salud y educativos se concentra en una dinámica muy similar a los servicios a los negocios, lo que los aleja en primer lugar de las zonas densamente pobladas periféricas. Su distribución territorial es causa y refuerza el grado de marginación de los sectores periféricos. En Mazatlán también se aprecia la preferencia de algunos servicios por situarse en la forma de corredores, no obstante, su centro histórico se constituye también en la concentración de servicios a la industria turística y sociales más importantes. Aquí también se corrobora que el desarrollo tecnocientífico del destino, en su función integradora, está lejos de ser una herramienta que potencie esta capacidad. </P>
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<ImageData src="imagenes/0000293_img_29.jpg"/>
Imagen 2. Densidad de población, grado de marginación y actividades terciarias en Mazatlán, Sinaloa </Figure>

<P>Fuente: Elaboración propia con base en Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas (DENUE: 2010; INEGI, DENUE, 2020). En el aspecto cartográfico se buscó representar el desenvolvimiento territorial de las actividades terciarias vinculadas a la industria turística. Asimismo, para definir a detalle la sistematización de las actividades económicas desarrolladas en las zonas de estudio se implementó la clasificación para actividades Económicas (SCIAN). </P>

<P>Puerto Escondido, Oaxaca </P>

<P>La ciudad de Puerto Escondido en el Municipio de San Pedro Mixtepec, Oaxaca, se analiza en la imagen 3, su litoral es muy complejo ya que se constituye de diversas bahías con una trama urbana fragmentada, producida por una orografía montañosa y diversos accidentes naturales, uno de sus ejes principales lo constituye la carretera Acapulco-Salina Cruz, que atraviesa el centro antiguo de la ciudad. La distribución de la población demuestra aún una preminencia de la zona céntrica antigua, próxima a la bahía principal al sur. No obstante, se aprecia la concentración de población en zonas periféricas al norte, en Puerto Escondido es notoria la diferenciación en los grados de marginación que progresivamente se elevan conforme los asentamientos se alejan del litoral.  </P>

<P>Puerto Escondido muestra, al igual que los casos precedentes, una agrupación de servicios a los negocios en una zona próxima a la costa, sin ubicarse en la primera línea. Se aprecia también una correspondencia de la antigua centralidad con la ubicación de servicios educativos y de salud, lo que nuevamente implica problemáticas de acceso a los servicios en una dinámica centro-periferia. Destaca de igual modo, una preferencia de los servicios recreativos por el centro original, que nuevamente no corresponde con el centro geométrico actual. Una cuestión particular de esta ciudad es su aeropuerto que se constituye en un límite importante entre los desarrollos populares periféricos y las zonas turísticas principales, también al suroeste se observa la pervivencia de una zona con mayor cobertura vegetal. El contraste entre las zonas marginadas y las zonas de concentración de actividades económicas, gubernamentales y de desarrollo turístico muestra que una mayor degradación de las condiciones de trabajo, vida o vivienda de la población a medida que las mismas actividades turísticas van generando en su propio desarrollo condiciones de vulnerabilidad socioterritorial. El sector turístico, al ser un sistema fuertemente vinculado a las estructuras transformativas de una economía mundializada pervive sobre los ejes de la competitividad, sostenibilidad y digitalización. Bajo estos parámetros, la simiente alternativa no va por la vía de recualificar, reestructurar o reformular el modelo turístico vigente; por el contrario, es posible constatar que en los destinos litorales concretos la segregación socioespacial, vulnerabilidad y resiliencia se recrudece diferencialmente en el territorio costero. </P>

<P>Imagen 3. Densidad de población, grado de marginación y actividades terciarias en </P>
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Puerto Escondido, San pedro Mixtepec, Oaxaca. </Figure>

<P>Fuente: Elaboración propia con base en Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas (DENUE: 2010; INEGI, DENUE, 2020). En el aspecto cartográfico se buscó representar el desenvolvimiento territorial de las actividades terciarias vinculadas a la industria turística. Asimismo, para definir a detalle la sistematización de las actividades económicas desarrolladas en las zonas de estudio se implementó la clasificación para actividades Económicas (SCIAN). </P>

<P>potencialidades como destinos turísticos inteligentes </P>

<P>Las regularidades que se pueden destacar en las tres ciudades analizadas y que se corresponden con otras ciudades costeras son: a) En las ciudades costeras el desarrollo urbano hace que el centro histórico que, normalmente tiene la mayor concentración de comercio, equipamientos y servicios, quede desfasado del centro geográfico y vinculado a la línea costera apropiada por los desarrollos hoteleros; b) los servicios a la producción y al mantenimiento de la fuerza laboral ocupan secciones de proximidad a la zona turística, sin integrarse a ella. Esto hace que las áreas de vivienda de los sectores populares tengan dificultades estructurales para acceder a los servicios; c) se observa una especialización funcional entre áreas destinadas a la vivienda y áreas orientadas a los negocios. Las áreas de vivienda a su vez se distinguen entre áreas residenciales y populares dependiendo de su cercanía a la zona turística y a las infraestructuras de comunicación y, d) los servicios educativos y los profesionales, científicos y técnicos tienen correspondencias territoriales y se ubican en zonas de servicio inmediato a las zonas hoteleras. Estas tendencias evidencian que la actividad turística reconfigura el espacio urbano, creando fenómenos de especialización funcional y, al mismo tiempo, favoreciendo la segregación socio territorial. </P>

<P>En México, los DTI costeros afloran de manera incipiente produciendo territorios contrastantes. De un lado, sus raíces genealógicas emergen sobre el desarrollo competitivo de la actividad turística, la potenciación del uso de las tecnologías informacionales y de comunicación y el aprovechamiento sostenible de los recursos turísticos endógenos. Pero al mismo tiempo, surge una territorialización delimitada por zonas marginadas no solo por su nivel de ingreso, si no por la ubicación y accesibilidad a equipamientos y servicios que inciden de manera importante en la calidad de vida de los distintos sectores sociales. Por lo que se han generado indicadores basados en la conectividad, disposición de servicios, infraestructura urbana, distribución de la población, ubicación de viviendas y el acceso a satisfactores, permitiendo generar representaciones de las reestructuraciones económico-territoriales que se producen en un espacio turístico. Esto ayuda a entender los procesos territoriales como parte de un prisma de acciones más amplias que incluyen la gestión, análisis y monitoreo de la actividad turística; donde la conectividad es la médula de procesos tangibles e intangibles mediados por la accesibilidad, flujocidad, estabilidad e intensidad de los vínculos entre actores locales, turistas, tomadores de decisiones, empresas, centros generadores de conocimiento y gobierno. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Conclusiones </H4>

<P>El turismo, sin duda, ha respondido a los estímulos consumistas de la economía internacional que se amparan sobre la comercialización de los recursos materiales e inmateriales, un juego de oferta y demanda de nuevas experiencias y, la homogenización y estandarización de los territorios. En este contexto, las ciudades turísticas costeras han ganado experiencia debido a su propia génesis, ya que el mercado del ocio emergió íntimamente ligado al borde del mar, al imaginario costero. Este marco transformó la fisonomía de los litorales insertándolos en una dinámica competitiva entre el turismo marítimo y otras actividades portuarias endógenas. Prácticas que moldearon los territorios originales y los condujeron hacia una transfiguración urbana permanente que se potenció con la presencia de un cambio tecnológico mediado por las nuevas tecnologías informacionales y de comunicación. </P>

<P>De esta manera, la forma de entender la estructuración contemporánea de las ciudades costeras sustentadas en el turismo y sus vínculos con fenómenos productivos y tecnológicos tiene implicaciones en el urbanismo, la planeación territorial y las políticas de desarrollo económico. En este sentido, México ha intentado generar mecanismos innovadores que le ayuden a figurar en el mapa competitivo del turismo mundial como destino turístico inteligente propiciando para ello, condiciones incipientes que involucran formas emergentes y consolidadas de ciencia y tecnología; capacidades organizativas, funcionales y estructurales; diseños empresariales ligados a la innovación turística, estrategias competitivas y un contexto urbano desarrollado. Sin duda, las industrias turísticas requieren de una alta capacidad tecnológica que se inserta en los equipamientos, servicios y experiencia turística. Sin embargo, esto no significa que los habitantes locales sean beneficiados de manera equilibrada con derramas tecnológicas en sus condiciones de vida o trabajo. En el caso de las ciudades costeras se observa que más que un destino turístico inteligente se puede hablar de “sectores inteligentes”, como ámbitos territoriales circunscritos que responden a las exigencias competitivas de los flujos y redes turísticas globales. Pero que, paradójicamente, también favorecen procesos locales de concentración, aislamiento y segregación de su entorno inmediato. </P>

<P>En particular, la segregación de la ciudad turística ocurre por diversos factores interrelacionados: a) la necesidad de apropiación de los espacios por parte de los prestadores de servicios para ofrecer productos “exclusivos”; b) inversiones públicas en infraestructura que privilegian las áreas turísticas; c) el discurso y la percepción de inseguridad que favorece la creación de formas arquitectónicas de enclave; d) la necesidad de concentración de los servicios turísticos interrelacionados para favorecer la gestión y potenciar el consumo; e) las diferencias culturales y de estilos de vida con relación al uso de la tecnología entre los diferentes grupos sociales; f) el uso de las TIC por las industrias turísticas como un elemento de competencia económica, lo que convierte al control de la tecnología y los espacios con infraestructura tecnológica, en un elemento clave en la capacidad de apropiarse de los mercados turísticos y su rentabilidad. </P>

<P>En este sentido, se puede inferir que las diferencias en el acceso a la tecnología y las segregaciones que producen son características intrínsecas al modelo económico y la diferencia en el acceso a los espacios tecnológicos es parte fundamental en su rentabilidad. Por tal motivo se puede afirmar que dentro del patrón económico vigente no puede existir una ciudad integralmente inteligente ya que una parte fundamental de la competitividad de los sectores productivos se basa en la apropiación y control. Ya que una de las estrategias para conseguir que las micro y medianas empresas de servicios turísticos locales y familiares, no puedan competir con los grandes grupos empresariales, ha sido precisamente las enormes diferencias en el acceso a las infraestructuras y plataformas tecnológicas, ya sea por las diferencias en la capacitación tecnológica, las relaciones costo-beneficio asociadas a las economías de escala, y la falta de acceso territorial a los sectores con infraestructura tecnológica mediante la generación de “áreas turísticas” con costos del suelo que favorecen a las grandes empresas trasnacionales. </P>

<P>En las ciudades de vocación turística, las empresas dominantes han fundamentado su competitividad en la posesión de los sistemas tecnológicos, lo que implica el control </P>

<P>territorial de los espacios con mejor infraestructura tecnológica y la gestión de la accesibilidad a las plataformas digitales. Para lograr un auténtico destino turístico inteligente habrá que considerar no sólo la capacidad competitiva sustentada en el uso de tecnologías de información y comunicación y el aprovechamiento de los recursos turísticos locales sino la accesibilidad de la población residente a los beneficios de la tecnología. Para superar los retos que tienen que enfrentar los litorales turísticos, hay que involucrar una serie de políticas públicas nacionales y regionales que vislumbren no sólo los desafíos del turismo mundial, sino las propias necesidades y configuraciones que se tienen localmente. En apego a esto, habría que reconocer que los destinos turísticos mexicanos sufrieron los embates directos de la pandemia por el Covid-19, recrudeciendo las condiciones diferenciales de segregación, vulnerabilidad y resiliencia preexistentes y que habría que modificar no solo las estrategias competitivas del sector, sino su propia estructuración y modelación. </P>

<P>Lo urbano ha transfigurado y regulado las formas, valores, experiencias y acciones presentes en los territorios entrecruzándose permanentemente con los linderos del cambio tecnológico. Al reconocer esta condición, es necesario seguir fomentando nuevas formas de vivir en los territorios turísticos, más integrales y sustentables y, al mismo tiempo, proponer nuevas lecturas y alternativas que permitan mejorar la gestión de riesgos, vulnerabilidad y segregación para afrontar los retos de una geografía del turismo matizada por la segregación socioterritorial. El cambio urbano que deviene con la turistificación masiva entra en una relación constitutiva con el cambio tecnológico, en otras palabras, no se puede entender un proceso sin el otro. Sin embargo, también es preciso reconocer las lógicas que los configuran y articulan. De su fusión resultan las redes de innovación urbana, que conforman las fuerzas de intervención y modelación en la vida de las ciudades. </P>

<P>En los destinos turísticos inteligentes, el espacio adquiere, además de sus estados tradicionales geo-referenciados, estados menos sólidos, altamente dinámicos y con nuevas espacialidades. Este preámbulo es la invitación a reflexionar sobre cómo la presencia de las nuevas tecnologías está replanteando los estilos de hacer turismo, pero al mismo tiempo, los espacios de vida domésticos, de trabajo, ocio, aprendizaje e interacción y que se vuelven enclaves en las urbes ante la presencia de turismo masificante; dando lugar a nuevas reconfiguraciones en la habitabilidad y sostenibilidad de las ciudades turísticas costeras. La idea subyacente es identificar qué tipo de espacialidades se reconocen y los entramados territoriales que se tejen ante los desafíos sociales, económicos y tecnológicos que devienen con la práctica turística. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Bibliografía </H4>

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<P>Vargas, Sánchez Gustavo (2006). Introducción a la teoría económica. Un enfoque latinoamericano. Pearson. México. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Los retos de la ciudad inteligente frente a la gestión de inseguridad y violencia de género. Los SIG como tecnologías en la gestión de la seguridad en la Ciudad de México </H4>

<P>Ernesto García López1 </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Introducción </H4>

<P>La violencia de género representa un problema importante dentro de la agenda urbana, no sólo como parte de la política del presente gobierno liderado por Claudia Sheimbaum, sino que se inscribe dentro de los temas prioritarios del gobierno federal. Una buena parte de los delitos no son denunciados y carecen de un registro que pueda integrarse a las cifras en la búsqueda de un entendimiento de los patrones territoriales, económicos y sociales que explican, en cierta medida, la generación de delincuencia y la comisión de delitos a lo largo y ancho de la capital del país. </P>

<P>En este sentido, los Sistemas de Información Geográfica (SIG) son una poderosa herramienta dentro del análisis delictivo, no sólo de género, sino en su totalidad. La relevancia de la conjunción de la delincuencia y su análisis SIG recae en la necesidad de entender patrones, de conocer cuáles son las colonias con mayores indicadores, las alcaldías con problemáticas concretas e incluso algunos de los motivos que llevan a los ciudadanos a padecer la delincuencia común y organizada. </P>

<P>La utilización de los SIG se analiza como parte de su inclusión en la conceptualización de las ciudades inteligentes. Esto es, ¿Cómo la cartografía especializada puede formar parte de la recolección de datos que permitan establecer bases que a su vez integren información y doten de una poderosa herramienta de análisis a universidades públicas y privadas, a investigaciones, asociaciones civiles, organizaciones no gubernamentales, pero sobre todo a </P>

<P>Dr. Ernesto García López, Doctor en Ciencias y Artes para el Diseño, Línea de investigación y Gestión Territorial. Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco. División de Ciencias y Artes para el Diseño. Correo electrónico: ernesto.garcia8404@gmail.com </P>

<P>gobierno en la búsqueda de soluciones a la problemática de la inseguridad, sobre todo a la ligada directamente al género? </P>

<P>Nuestro objetivo se centra en presentar un sistema cartográfico y estadístico experimental que pueda ofrecer resultados en la agenda pública y en la búsqueda de la resolución de problemáticas asociadas a la inseguridad y violencia de género para la Ciudad de México. Se presentan los primeros resultados obtenidos de la información procesada y georreferenciada de una manera gráfica. La última parte del proyecto presentará resultados mediante una plataforma web para que se pueda acceder de forma masiva y generalizada, considerando las limitaciones de interconexión y de costos que podría tener el sistema. </P>

<P>El boom de los SIG en los últimos años contribuye a la solución y entendimiento de diversas problemáticas no sólo de las ciudades, sino incluso del ámbito rural. Favorecen en gran forma el avance en la conceptualización de la ciudad inteligente en el sentido de la comprensión del territorio por medios visuales, estadísticos y cartográficos. En este sentido, la violencia de género y la inseguridad generalizada en la Ciudad de México se convierten en tema oportuno para la utilización de los SIG como parte de las nuevas tecnologías de información y comunicación en la búsqueda de la consolidación de una ciudad inteligente. Es en este sentido que el presente trabajo ahonda en la relación SIG-Inseguridad-Territorio-Ciudad Inteligente como fundamental del presente libro, pero también del entendimiento holístico de la Ciudad de México. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Marco teórico-conceptual </H4>

<P>La evolución de las ciudades contemporáneas deja atrás la idea de la ciudad como una estructura física meramente centrada en la idea del entorno urbano y su administración de formas locales concentradas en el consumo de recursos, en la aplicación de políticas públicas tendientes a la sostenibilidad y a la sustentabilidad, y sobre todo la integración de la gobernanza participativa como una parte intrínseca de la ciudad en sí misma. Si bien es cierto que buena parte de las ciudades que se encuentran inscritas en la globalización han implementado estrategias tecnológicas que les permitan una interconexión mayor dentro de sus territorios, también lo es que gran parte de las ciudades latinoamericanas no se encuentran inscritas dentro de la misma dinámica, al menos no en el mismo nivel y capacidad. </P>

<P>Las Ciudades Inteligentes o Smart cities representan un concepto que ha ido creciendo rápidamente en su utilización dentro del contexto urbano, sobre todo en la administración pública tendiente a la utilización acelerada de avances tecnológicos en la gestión de la ciudad. La conceptualización ha ido abarcando diferentes ámbitos de la vida cotidiana de los ciudadanos en diversos ámbitos: puntos de acceso wifi, aplicaciones móviles para el uso de taxis, de movilidad urbana, de localización; control y gestión de problemáticas, incremento acelerado del uso de páginas web y redes sociales para vinculación de funcionarios públicos con la ciudadanía en la búsqueda de aceptación o reconocimiento. Sin embargo, consideramos que las ciudades inteligentes deberían tener una tendencia más amplia hacia la gestión oportuna y congruente de rubros que integren un esfuerzo constante por la integración de todos los ciudadanos y así reducir la brecha digital en todos sus aspectos: desde la utilización de las aplicaciones móviles que día a día se incrementan en nuestros teléfonos inteligentes, hasta el correcto abastecimiento de puntos de conexión en la mayor parte del territorio que las conforma. </P>

<P>Las Smart Cities, desde el punto de vista teórico, se han fundamentado en la discusión acerca del papel que las nuevas tecnologías desempeñan en el crecimiento, desenvolvimiento, y dinamismo de la ciudad misma. Hoy en día, las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) juegan un papel fundamental en el entendimiento de la vida cotidiana, más aún de la vida urbana y del funcionamiento de la ciudad en su conjunto. Estas tecnologías han resignificado el concepto mismo de lo urbano. Por ejemplo, desde la postura de Lars-Hendrik y Waverman, (2001: 909-923) se resalta que la infraestructura informática y el rendimiento económico son factores fundamentales en la conformación de la ciudad inteligente. La utilización de los recursos tecnológicos disponibles se convierte en una de las principales herramientas burocráticas para el desarrollo de la vida en ciudad y para la gestión de los recursos. Por otro lado, otros autores tienden a integrar posturas mucho más ligadas a la participación ciudadana, al capital humano, a ideas “creativas” por parte del Estado, de la ciudadanía y sobre todo de las universidades públicas (Nam y Pardo, 2011). Lo cierto es que ambas posturas tienden a la integración de la sociedad en un modelo en el que las TIC se convierten, hacia la década de los 2000, en un elemento fundamental del hacer ciudad, e incluso de vivir la ciudad.  </P>

<P>Según la postura de Albino (2015) las ciudades inteligentes no sólo se componen de la utilización de las TIC en el hacer ciudad y en la cotidianeidad de sus habitantes sino que integran posturas tendientes a la vinculación social con la sostenibilidad de la metrópoli centrada en las necesidades de la personas que la habitan, esto no siempre tiene que ver con la difusión de tecnologías en el entramado urbano, sino con el crecimiento económico y con la capacidad de acceso a éste por parte de la sociedad. Caragliu (2009) dice que una ciudad inteligente se construye a partir de la participación conjunta del capital social y humano, transportes y las nuevas TIC en la búsqueda de un crecimiento sostenible y sustentable que ayude a mejorar la calidad de vida de la población por medio de la gestión inteligente de los recursos naturales, en un entramado en el que la participación ciudadana sea un aliciente para el cumplimiento de dichos postulados mediante la gobernanza participativa. </P>

<P>Si bien, el concepto de ciudad inteligente ha adquirido un nuevo significado en los últimos años debido a la creciente utilización de las redes sociales, de las TIC y algunas otras tecnologías móviles en la gestión y entendimiento de la ciudad, también es necesario apuntar a la exacerbación de su utilización como método de gobernanza absoluto por parte de varios gobiernos alrededor del mundo. Es decir, Facebook y Twitter, por mencionar sólo algunas plataformas, se han erigido como parte misma de formas de gobierno en un entendimiento errático de ambos conceptos por parte de las autoridades en la búsqueda de crear lazos de comunicación con la ciudadanía. La mayor parte de los políticos de la nueva era utilizan las redes como vías de solución automática de las problemáticas urbanas y se deja de lado el uso de la tecnología en la gestión, pero también en la aplicación de cambios físicos que permitan a las personas acceder a más y mejores infraestructuras y, sobre todo, mejorar sus condiciones de vida. No se debe dejar de lado la integración de los ciudadanos como parte del hacer política y de la toma de decisiones gubernamentales, mucho menos considerar las redes sociales como una forma de interacción única, pero sobre todo de dirección de las problemáticas urbanas. </P>

<P>La tecnología es una condición y herramienta necesaria en la búsqueda de la creación y consolidación de ciudades inteligentes. Además, su utilización ha visto un incremento constante y significativo gracias a la pandemia ocasionada por el Covid-19, acelerando la inclusión de las mayorías en el ámbito digital, sin embargo, la brecha digital en algunos de los países desarrollados, y en muchos de los países en desarrollo deja en claro que la existencia de las ciudades inteligentes queda supeditada en diversos aspectos, incluso en ciudades medias. </P>

<P>La idea del bienestar, de la riqueza y del mejoramiento sustantivo en la calidad de vida de la población queda inscrito en la necesidad de innovación, creación y consolidación de conocimiento y la consecuente explosión de la creatividad en diversos ámbitos de la vida cotidiana, ya sea en lo físico o en lo digital. Si bien es cierto que Castells (1996) preveía desde finales de la década de los 90 la consolidación de la tecnología como una parte vital de las ciudades modernas, también lo es que no en todas las ciudades se ha implementado de la misma forma. La mayor parte de la literatura acerca de las Smart Cities, e incluso el término mismo, es una adaptación de los países dominantes hacia los países dominados. Latinoamérica, en este sentido, cuenta con pocas ciudades que pueden integrarse dentro de los postulados de las ciudades inteligentes, y sobre todo de la globalización como una forma capitalista de socialización del desarrollo, sobre todo económico. </P>

<P>Si retomamos el análisis de Saskia Sassen (1991), la globalización puede entenderse desde la reestructuración económica y social del mundo en los años 80, teniendo como los grandes centros financieros del mundo a las ciudades de Nueva York en Estados Unidos de América; Londres en Inglaterra y Tokio en Japón. Dicho proceso no contempla en absoluto a los países de Latinoamérica, región en la que la ciudad global pierde trascendencia, e incluso, goza de inexistencia. Desde la visión de Pradilla (2009: 13-36) los ajustes neoliberales y la globalización capitalista han ocasionado que los ciudadanos, pero sobre todo los nuevos pobres, tengan que buscar nuevas alternativas de supervivencia, entre las que se encuentran principalmente la informalidad del trabajo en las grandes ciudades, el narcotráfico, la delincuencia organizada y común, en casi ningún caso las nuevas tecnologías. Desde esta óptica, las ciudades inteligentes se consolidan como un concepto excluyente que se encuentra mayormente ligado a las economías capitalistas más desarrolladas, dejando de lado la mayor parte de las ciudades del mundo, comenzando por las latinoamericanas, sin mencionar las africanas en las que básicamente la interconexión por medio de la gobernanza digital y la utilización continua de las redes sociales es casi nula. </P>

<P>Dentro de las ciudades latinoamericanas debemos incluir un buen número de problemáticas ligadas al desarrollo mismo de la región: desempleo, infraestructuras deficientes, sistemas de transporte público caóticos, sobrepoblación, entre otros. Si bien la idea de ciudad inteligente, desde el punto de vista de algunos autores anglosajones (Mellander, 2012; Glaeser y Saiz, 2004) tiene un origen en el que los trabajadores cambian de residencia hacia las ciudades que tienen mayor crecimiento de capital humano, lo cual evidentemente responde a migraciones campo-ciudad, lo cierto es que la mayor parte de éstos, al menos en Latinoamérica encuentran peores condiciones de desarrollo, de empleo, de vivienda, de atracción de la fuerza laboral y hasta de utilización de las nuevas tecnologías, es decir, la brecha (no sólo digital) a la que tendrán que enfrentarse les representará dificultades evidentes en su cotidianeidad y en su supervivencia. De igual forma, si bien las ciudades inteligentes suelen tener mejoras sustantivas en los aspectos educativos, los nuevos habitantes carecen de las posibilidades de acceso a estos niveles educativos y sus hijos probablemente corran la misma suerte, lo cual los aleja de las del proceso de generación de mejores condiciones de vida futuras.  </P>

<P>Así, las ciudades inteligentes se han catapultado como un tema de moda en las últimas dos décadas, sobre todo desde las instancias públicas tendientes a la simplificación, gestión y reducción del uso de recursos. Sin embargo, los retos de las actuales administraciones públicas en las ciudades más importantes en Latinoamérica, suponen la creación de entornos virtuales respetuosos en climas físicos de violencia, desintegración del tejido social y una considerable alza de la inseguridad en la mayoría de las ciudades. Las autoridades destacan la importancia de las TIC en el desarrollo de la ciudad, aunque también se encuentran en la búsqueda del crecimiento del capital humano y social. </P>

<P>En el enfoque europeo, la ciudad inteligente se basa en las políticas de reducción de dióxido de carbono en la búsqueda del mejoramiento de las condiciones de calidad de vida de sus </P>

<P>pobladores, basan su funcionamiento en la cooperación y en la gobernanza participativa, se estimula el orden a partir de la puesta en marcha de aplicaciones que gestionan la movilidad, el transporte, la energía, etc. En Estados Unidos el enfoque se encuentra mayormente ligado a el aprovechamiento de la innovación en las diferentes áreas buscando un mejor funcionamiento de la ciudad, además, integran condiciones básicas del knowlegde-based que centra en la educación, en la creatividad y en el desarrollo de capital intelectual, sus mejores ventajas. </P>

<P>En el caso mexicano, pocas ciudades podrían ser catalogadas como Smart Cities, incluso nos atrevemos a mencionar que sólo la Ciudad de México se encuentra inmersa dentro del concepto en su aplicación bajo los estándares europeos y estadounidenses. La Zona Metropolitana de Monterrey, El Área Metropolitana de Guadalajara y el Área Metropolitana de Querétaro, son tres ciudades que podrían ser consideradas como parte del proceso de consolidación de ciudades inteligentes en el caso mexicano, sin embargo, según (Thirión y Valle, 2018) y el INEGI, estas son las que tienen un mayor Índice de Desarrollo de las Tecnologías (IDT) a excepción de Querétaro, que pese a ser una ciudad industrial floreciente, no ha implementado grandes proyectos tecnológicos y de infraestructura que le permitan ingresar de forma más importante en los indicadores. </P>

<P>El valor del IDT en México se encuentra liderado por la Ciudad de México, lo cual confirma la hipótesis mencionada ya que ésta es la única con capacidades de inscribirse dentro de las ciudades inteligentes en los supuestos europeos y anglosajones. La infraestructura de la capital del país ha ido modernizándose con el tiempo, incluyendo con esto a gran parte de la población de toda la ciudad, a pesar de esto, las zonas centrales son las que gozan de mayores beneficios en la dotación de infraestructura, de su utilización y apropiación, y evidentemente del aprovechamiento de sus ventajas competitivas. Los indicadores muestran que estados como la CDMX, Baja California, Sonora y Nuevo León lideran el valor del IDT a nivel nacional, Jalisco y Baja California Sur los siguen mientras que Chiapas, Guerrero, Durango y Querétaro se encuentran en los últimos lugares de la lista a partir de la inclusión de sus factores dentro de los indicadores mencionados (Cuadro No. 1). </P>

<P>Cuadro No. 1 </P>
<Figure>

<ImageData src="imagenes/0000293_img_31.jpg"/>

<Caption>
<P>CAPÍTULO 10. Los retos de la ciudad inteligente frente a la gestión de inseguridad y violencia de género. Los SIG como tecnologías en la gestión de la seguridad en la Ciudad de México </P>
</Caption>
Fuente: (Thirión y Valle, 2018: 47) </Figure>

<P>Siguiendo a Thirión y Valle (2018), las TIC son mayormente apropiadas en las ciudades que han tenido mejores estructuras productivas locales a lo largo de las últimas dos décadas. El IDT ayuda en gran forma a aterrizar, a nivel local, la tendencia general de la terciarización de la economía mexicana, lo cual evidentemente responde a los cambios en la estructura económica dentro de las últimas décadas. En la Ciudad de México, Baja California y Nuevo León los cambios responden a los servicios especializados a la producción, lo cual ha acelerado constantemente la demanda de uso y elaboración de tecnologías que necesitan infraestructura para su interconexión y, por ende, utilización de las TIC. En este sentido, según los mismos autores: CDMX tiene 67.3% de los servicios avanzados a la producción, mientras que, si se agrega Coahuila de Zaragoza, Jalisco y Nuevo León, se tiene un 85% de la representatividad nacional en este rubro. </P>

<P>Otro de los aspectos importantes en cuanto a la creación y consolidación del IDT, y la expresión de la brecha digital en México se encuentra en el comparativo de las metodologías seguidas por Thirión y Valle (2018). Cabe resaltar que temas como el ancho de banda, que suele ser muy inferior en México con respecto a los países desarrollados, no fue considerado. Con todo y la utilización de las variables utilizadas en el cuadro No. 2, los indicadores arrojan que la mayor parte de los estados en México se encuentran muy alejados de poder ser considerados como parte de la expansión tecnológica y el crecimiento de las ciudades inteligentes. </P>

<P>Cuadro No. 2. </P>
<Figure>

<ImageData src="imagenes/0000293_img_32.jpg"/>

<Caption>
<P>CAPÍTULO 10. Los retos de la ciudad inteligente frente a la gestión de inseguridad y violencia de género. Los SIG como tecnologías en la gestión de la seguridad en la Ciudad de México </P>
</Caption>
</Figure>

<P>Fuente: (Thirión y Valle, 2018: 44) </P>

<P>Nuestra crítica en el entendimiento de las ciudades inteligentes en México radica en que existe un atraso considerable en el acceso a las TIC por parte de los ciudadanos y esto se combina con una brecha digital importante que se acentúa en los estratos bajos y en los grupos de población más adulta de la pirámide poblacional. Además, sólo la Ciudad de México, Nuevo León y Baja California, Sonora, Jalisco y Colima cuentan con estándares altos en la interconexión, la utilización de infraestructura y el acceso a las TIC. No todas las ciudades cuentan con la misma capacidad de integración de su infraestructura en pro de los ciudadanos. </P>

<P>Las ciudades medias, pequeñas y sobre todo las áreas rurales han quedado muy por detrás en el desarrollo, en las adquisición y dotación de infraestructura y en la interconexión a la que tienen acceso. </P>

<P>Ahora bien, si bien la Ciudad de México es la única que ha implementado el uso de tecnologías de interconexión en la mayor parte de su territorio, también es necesario comprender que dentro de éstas podemos encontrar una buena cantidad de aplicaciones móviles y web que acuden a los SIG como un importante instrumento en el entendimiento de las características territoriales de la ciudad, pero también de la gestión urbana, incluso metropolitana. Estos sistemas integran diferentes escalas de análisis que permiten observar un buen número de fenómenos urbanos, y con base en la información recabada agilizar decisiones de política pública, de realización de proyectos, e incluso de decisiones basadas en consultas ciudadanas. </P>

<P>Durante las últimas décadas, los SIG han tenido un desarrollo notable. Su utilización, así como su despliegue y vinculación con internet y el manejo de datos estadísticos y geográficos ha permitido afrontar problemas desde diferentes ópticas, pero sobre todo con un entendimiento territorial más acertado. Entre otras cosas han permitido avances significativos en: </P>

<L>
<LI>
<Lbl>● </Lbl>

<LBody>Asuntos relacionados con el medio ambiente. Desde la gestión de recursos hasta el registro de problemáticas relacionadas con flora y fauna, han sido de gran ayuda para la toma de decisiones en materia medio ambiental. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>● </Lbl>

<LBody>Logística militar y seguridad. A nivel nacional, los SIG han logrado tener cartografía y datos geo referenciados que permiten entender la lógica de organizaciones criminales, su infiltración y sus movimientos por el territorio. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>● </Lbl>

<LBody>Ciencias de la tierra. Los SIG ha permitido tener un entendimiento mucho más amplio de la geología, de la geográfica, incluso de los datos topográficos que encontramos en un buen número de proyectos de ingeniería a nivel nacional. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>● </Lbl>

<LBody>Arquitectura y urbanismo. En ambas los SIG han representado un avance sustancial en planes de desarrollo para el futuro, en el alcance de los proyectos urbanos y rurales.   </LBody>
</LI>
</L>

<P>Los SIG no sólo se utilizan como una forma de adquisición y agrupamiento de datos, sino que se han convertido en una poderosa herramienta de software y recursos humanos en los que se pueden trabajar una gran cantidad de datos geográficos aplicados en sistemas informáticos, que, si bien son generalmente utilizados en ciencias de la tierra (Sarría, 2006), el urbanismo y la arquitectura, las administraciones públicas han realizado un uso intensivo en los últimos años, con buenos resultados en general. </P>

<P>Estos sistemas pueden tener un gran impacto en la consolidación de ciudades inteligentes debido a su capacidad de generar y correlacionar datos georreferenciados prácticamente en tiempo real. La cartografía colaborativa, por ejemplo, funciona mediante la recopilación de datos en campo, éstos a su vez permiten la integración de grandes bases de datos con prácticamente cualquier variable dentro del análisis. Los programas estadísticos a su vez pueden ser de gran relevancia para el análisis territorial, social y económico; con base en los SIG la información puede ser tratada y analizada a detalle. Es así como la ciudad se convierte en generadora de datos estadísticos y cartográficos a distintos niveles y escalas territoriales (Bustillo y Rodríguez, 2015). </P>

<P>En el caso de nuestro país, estos sistemas apenas se encuentran en una fase beta, es decir, en un periodo de conocimiento, experimentación y entendimiento de los mismos como herramientas importantes en el desarrollo territorial urbano y en la toma de decisiones por parte de los gobiernos locales, incluso estatales. Sin embargo, el futuro es prometedor en diversos temas como el catastro digital con drones, análisis de factores de riesgo en campo, escurrimientos, curvas de nivel y ciencias de la tierra, datos topográficos y de suelo, planes de desarrollo tanto parciales como generales, inseguridad pública, etc. Es este último el que forma parte de nuestro análisis y propuesta. </P>

<P>La inseguridad pública y ciudadana en México se han convertido en un tema de gran trascendencia a nivel nacional. La imbricación de los SIG con los análisis de seguridad pública no son un tema nuevo, y es que a pesar de que nuestro país atraviesa por una grave crisis de violencia e inseguridad desde hace más de una década, los SIG no han sido utilizados masivamente por las fiscalías, ministerios públicos, jueces, e incluso instituciones. Si bien el INEGI cuenta con una gran base de datos a nivel nacional que permite acceder a información georreferenciada, también lo que es que la seguridad no ha formado parte de los temas estratégicos en cuanto al análisis territorial a escalas más pequeñas. </P>

<P>La ciudad de México, en un esfuerzo del gobierno de Claudia Sheimbaum Pardo, ha logrado consolidar la Agencia Digital de Innovación Pública (ADIP) y lanzar un sitio de datos abiertos que ayudan al entendimiento de indicadores diversos, la mayoría con la posibilidad de la obtención de datos geo referenciados. En este sentido, la ADIP proporciona herramientas para investigadores, instituciones y organizaciones sociales para realizar un análisis profundo de temáticas diversas, entre ella la inseguridad en la Ciudad de México. Evidentemente, el uso de tecnologías SIG, web y aplicaciones móviles para la implementación de sistemas georreferenciados potencializa la inclusión de la Ciudad de México dentro del repertorio de las incipientes ciudades inteligentes en América Latina. </P>

<P>Existen una buena cantidad de investigadores dedicados al análisis sistemático de las cifras sobre inseguridad en todo el país (Alvarado, Nava, y Ramírez, 2021; Aguayo, Benítez, y Le clercq, 2020). Los enfoques son diversos: el análisis del espacio público como elemento primordial del entramado urbano y de la utilización y apropiación de la ciudad. Las cifras sobre la violencia y la inseguridad como una parte importante y trascendente en el análisis de las implicaciones territoriales a diferentes escalas; el entendimiento de las problemáticas de seguridad y justicia a las que se enfrentan una gran cantidad de ciudadanos todos los días mediante sus denuncias en los ministerios públicos y las fiscalías del Estado; incluso los colectivos se han constituido como una parte importante en el fenómeno desde el punto de vista del entendimiento de las implicaciones de la inseguridad en las ciudades, pero sobre todo los cambios que genera la inseguridad en las conductas, en los saberes y en la vida misma. </P>

<P>Muchas de las posturas públicas evidencian una creciente necesidad de entender la fenomenología de la inseguridad y de la violencia, los trastornos que genera en las ciudades de uno de los países más violentos del mundo, pero, sobre todo, intentar ahondar en una problemática que ha deteriorado con creces el tejido social en diversos sentidos, y que ha traído consigo una ola creciente de crimen, deterioro social y cambios culturales importantes. Es así que se presenta el presente capítulo como una parte importante del entendimiento de la violencia de género en la Ciudad de México en la búsqueda de patrones delictivos con incidencia territorial, y sobre todo como un análisis que permita la implementación de políticas públicas a distintos niveles, desde los más locales como las colonias, hasta los más grandes que refieren a la ciudad en su conjunto.  </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Metodología </H4>

<P>Hemos mencionado con anterioridad que la gran cantidad de datos que generan las ciudades inteligentes en torno a su propio crecimiento y concentración de información es benéfica en muchos sentidos, pero, sobre todo, en la consolidación del Big Data que puede ser tratado en un sin número de temas que permitan generar mayor eficiencia en la gestión de diversas problemáticas a lo largo de la ciudad. Gran parte de estos datos son recogidos por las aplicaciones móviles, pero también procesados por algunas agencias de innovación, de investigación y de gestión, tanto públicas como privadas. Éstos proporcionan una oportunidad única en el entendimiento de la inseguridad y la elaboración de distintas propuestas de política pública tendiente a disminuir la incidencia delictiva a nivel nacional, sin embargo, poco se ha avanzado en el tema y no hay una utilización más amplia de registros de datos georreferenciados que permitan elaborar gráficos, mapas, tablas a escalas territoriales más amplias. </P>

<P>La utilización de los SIG en la Ciudad de México, a diferencia de la mayoría del país, está más desarrollada y cuenta con mayores cantidades de información debido a la creación de instancias que acumulan y registran los datos y además permiten su distribución a la esfera pública y privada para poder desarrollar sistemas, o bases de datos, que ofrecen ventajas importantes en el análisis de la realidad con un enfoque territorial más claro y más preciso en términos generales. El presente trabajo se elabora con la utilización de datos abiertos a nivel federal y a nivel Ciudad de México. Se han utilizado las carpetas de investigación generadas tanto por la fiscalía general de Justicia como de la Procuraduría General, ambas de la Ciudad de México. Los datos son aglutinados mediante diferentes portales, siendo el más representativo, y de mayor utilidad el de la ADIP, dependiente del gobierno de la CDMX y lanzada durante la jefatura de gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo, iniciada en 2018. </P>

<P>Todos los datos fueron procesados en Qgis y Esri Arcmap y la suite de Microsoft office durante octubre, noviembre y diciembre de 2021. La mayor parte de éstos están dispuestos mediante diferentes bases de datos y su procesamiento se concentra en la limpieza de las mismas, esto es, la reducción de temáticas que tienen que ver con la extensión de la base, la amplitud de los delitos y la utilización de diversos filtros en la búsqueda de integrar sólo los delitos que se encuentran mayormente ligados a género. </P>

<P>Mediante la simplificación de las bases de datos se pueden reducir considerablemente las variables utilizadas para así poder verter la información a una base dentro de un SIG. Dentro de este se elaboran mapas de calor (Kernel), mapas de densidad de puntos (Density Points), Cortes a distintos niveles territoriales (Clips) y conjunciones de datos (Merge), en la búsqueda de patrones territoriales definidos que permitan ubicar la mayor concentración de un delito y su posterior análisis con fundamentos teóricos presentes.   </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Sistemas de Información Geográfica como parte importante de la gestión de la inseguridad y violencia de Género. Propuesta para el análisis de la incidencia delictiva de la Ciudad de México.   </H4>

<P>Está claro que la violencia y la inseguridad, en sus diferentes tipos y con sus diferentes particularidades, sin lugar a dudas se han convertido en dos de los principales temas a tratar en la esfera pública. En algunas ciudades el fenómeno ha evolucionado de tal forma que es prácticamente el tema con mayor trascendencia y con condiciones importantes para el cumplimiento del estado de derecho, la gobernabilidad, la gobernanza y sobre todo la viabilidad del modelo social que se encuentra plasmado en la constitución mexicana que profesa respeto, libertad de tránsito y acceso a la justica y a la seguridad, entre otras. </P>

<P>Dentro de los planteamientos de los últimos sexenios se han elaborado diversas propuestas tendientes al control de la inseguridad nacional. Sin embargo, la mayor parte de éstas sólo han modificado la geografía del narcotráfico y el subsecuente cambio en la tendencia de los homicidios, feminicidios, robos, venta de narcóticos y otros delitos a lo largo del territorio nacional. </P>

<P>Si bien las cifras sobre la inseguridad son inciertas debido a que existe no existe una cultura de la denuncia por parte de la ciudadanía, o porque se intenta evitar que exista algún tipo de represalias por parte de los integrantes de la delincuencia; se trabaja con los datos estadísticos que procesa el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), de las Fiscalías de Justicia a nivel nacional y del INEGI, que muchas veces adolecen de georreferenciación que permita un análisis profundo contemplando escalas territoriales en la búsqueda de patrones que ayuden a la implementación de políticas públicas. Por otro lado, la mayoría de las metodologías internacionales que hacen análisis sobre inseguridad y violencia utilizan los homicidios dolosos como una referencia ya que integran, en la mayoría de las ocasiones, un cuerpo y una denuncia que da pie a la generación de un registro en alguna fiscalía de justicia o dentro de los indicadores de seguridad en cada país, no obstante, en México la situación es complemente distinta. En el caso del sistema, no sólo de integran delitos de alto impacto, sino algunos otros que tienen connotación de género. </P>

<P>Sin duda México se ha consolidado como uno de los países más violentos del mundo debido a la gran cantidad de homicidios dolosos que ocurren en la cotidianeidad en todo el país, siendo estados como Guanajuato, Zacatecas o Guerrero los más representativos en estos delitos durante 2021. La utilización internacional de este delito ha dado pie a que muchos otros queden fuera de la estadística criminal. Si bien Buscaglia, (2011) hace referencia a 22 delitos que constituyen una lista ajustada de la red criminal en México, muchos de éstos no son considerados por las autoridades mexicanas, ni como delitos de alto impacto, ni como eventos que requieren una atención urgente. Por otro lado, en nuestro país la cifra negra está muy por encima de lo que se encuentra, en términos estadísticos, en países desarrollados. </P>

<P>A nivel nacional, dentro de la estadística internacional que considera a los homicidios dolosos como indicador principal, nos encontramos con una catalogación pésima. Para 2019 contamos son un total de 19 ciudades inscritas como las 50 más violentas del mundo (Cuadro No.3) debido a la cantidad de homicidios que se cometen. Es decir, las tasas de homicidios dolosos2 han colocado a una buena cantidad de ciudades mexicanas dentro de los indicadores negativos a nivel internacional. Desde 2006 México no ha encontrado estrategias adecuadas para la contención de este delito, y desde 2009 el país ha aportado la ciudad más violenta del mundo constantemente, en este año Ciudad Juárez sufrió un incremento alarmante de los homicidios en su estructura territorial y la catapultó en los indicadores internacionales. Para 2021, el país tiene inscritas 18 ciudades como las más violentas del mundo (Cuadro No. 4) </P>

<P>Cuadro No. 3. Ranking de las 50 ciudades más violentas del mundo, México, 2019.  </P>

<Table>
<TR>
<TH>Pos. México </TH>

<TH>Pos. Mundial </TH>

<TH>Ciudad </TH>

<TH>Homicidios </TH>

<TH>Habitantes </TH>

<TH>Tasa </TH>
</TR>

<TR>
<TH>1 </TH>

<TD>1 </TD>

<TD>Tijuana (AM) </TD>

<TD>2,367 </TD>

<TD>1,763,197 </TD>

<TD>134.24 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>2 </TH>

<TD>2 </TD>

<TD>Juárez </TD>

<TD>1,522 </TD>

<TD>1,455,923 </TD>

<TD>104.54 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>3 </TH>

<TD>3 </TD>

<TD>Uruapan </TD>

<TD>301 </TD>

<TD>351,823 </TD>

<TD>85.55 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>4 </TH>

<TD>4 </TD>

<TD>Irapuato (AM) </TD>

<TD>723 </TD>

<TD>895,515 </TD>

<TD>80.74 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>5 </TH>

<TD>5 </TD>

<TD>Ciudad Obregón </TD>

<TD>281 </TD>

<TD>348,154 </TD>

<TD>80.71 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>6 </TH>

<TD>7 </TD>

<TD>Acapulco </TD>

<TD>600 </TD>

<TD>837,914 </TD>

<TD>71.61 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>7 </TH>

<TD>17 </TD>

<TD>Ensenada </TD>

<TD>275 </TD>

<TD>527,584 </TD>

<TD>52.12 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>8 </TH>

<TD>19 </TD>

<TD>Cuernavaca (AM) </TD>

<TD>470 </TD>

<TD>923,274 </TD>

<TD>50.91 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>9 </TH>

<TD>20 </TD>

<TD>Celaya </TD>

<TD>262 </TD>

<TD>526,166 </TD>

<TD>49.79 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>10 </TH>

<TD>21 </TD>

<TD>Culiacán </TD>

<TD>472 </TD>

<TD>955,340 </TD>

<TD>49.41 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>11 </TH>

<TD>25 </TD>

<TD>Benito Juárez </TD>

<TD>376 </TD>

<TD>825,647 </TD>

<TD>45.54 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>12 </TH>

<TD>30 </TD>

<TD>Zacatecas </TD>

<TD>151 </TD>

<TD>351,397 </TD>

<TD>42.97 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>13 </TH>

<TD>32 </TD>

<TD>Chihuahua </TD>

<TD>391 </TD>

<TD>937,233 </TD>

<TD>41.72 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>14 </TH>

<TD>38 </TD>

<TD>Victoria </TD>

<TD>193 </TD>

<TD>363,577 </TD>

<TD>53.08 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>15 </TH>

<TD>39 </TD>

<TD>Guadalajara (AM) </TD>

<TD>1,932 </TD>

<TD>5,073,583 </TD>

<TD>38.08 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>16 </TH>

<TD>40 </TD>

<TD>Reynosa </TD>

<TD>248 </TD>

<TD>679,229 </TD>

<TD>36.51 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>17 </TH>

<TD>42 </TD>

<TD>Minatitlán (AM) </TD>

<TD>132 </TD>

<TD>369,213 </TD>

<TD>35.75 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>18 </TH>

<TD>43 </TD>

<TD>Morelia </TD>

<TD>325 </TD>

<TD>819,361 </TD>

<TD>39.67 </TD>
</TR>
</Table>

<P>2 Las tasas se calculan con una regla de tres en la que los homicidios dolosos cometidos en un año se dividen entre la población total de la ciudad o municipio y se multiplica por 100,000. Con esto obtenemos un indicador que permite observar cuantos homicidios ocurren por cada 100 mil habitantes en un tiempo determinado. </P>

<Table>
<TR>
<TH>19 </TH>

<TH>47 </TH>

<TH>León (AM) </TH>

<TH>697 </TH>

<TH>1,987,335 </TH>

<TH>35.07 </TH>
</TR>
</Table>

<P>Fuente: elaboración propia a partir de datos del SESNSP Cuadro No. 4 Ranking de las 50 ciudades más violentas del mundo, México, 2020. </P>

<Table>
<TR>
<TH>Pos. México </TH>

<TH>Pos. Mundial </TH>

<TH>Ciudad </TH>

<TH>Homicidios </TH>

<TH>Habitantes </TH>

<TH>Tasa </TH>
</TR>

<TR>
<TH>1 </TH>

<TD>1 </TD>

<TD>Celaya (AM) </TD>

<TD>699 </TD>

<TD>639,052 </TD>

<TD>109.38 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>2 </TH>

<TD>2 </TD>

<TD>Tijuana (AM) </TD>

<TD>2,155 </TD>

<TD>2,049,413 </TD>

<TD>105.15 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>3 </TH>

<TD>3 </TD>

<TD>Juárez </TD>

<TD>1,567 </TD>

<TD>1,512,450 </TD>

<TD>103.61 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>4 </TH>

<TD>4 </TD>

<TD>Ciudad Obregón </TD>

<TD>309 </TD>

<TD>305,539 </TD>

<TD>101.13 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>5 </TH>

<TD>5 </TD>

<TD>Irapuato (AM) </TD>

<TD>823 </TD>

<TD>86,637 </TD>

<TD>949.94 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>6 </TH>

<TD>6 </TD>

<TD>Ensenada </TD>

<TD>402 </TD>

<TD>443,807 </TD>

<TD>90.58 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>7 </TH>

<TD>8 </TD>

<TD>Uruapan </TD>

<TD>259 </TD>

<TD>356,786 </TD>

<TD>72.59 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>8 </TH>

<TD>15 </TD>

<TD>Zacatecas </TD>

<TD>214 </TD>

<TD>361,347 </TD>

<TD>59.22 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>9 </TH>

<TD>18 </TD>

<TD>Acapulco </TD>

<TD>422 </TD>

<TD>779,566 </TD>

<TD>54.13 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>10 </TH>

<TD>25 </TD>

<TD>Culiacán </TD>

<TD>472 </TD>

<TD>955,340 </TD>

<TD>49.41 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>11 </TH>

<TD>26 </TD>

<TD>Cuernavaca (AM) </TD>

<TD>436 </TD>

<TD>896,688 </TD>

<TD>48.62 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>12 </TH>

<TD>27 </TD>

<TD>Morelia </TD>

<TD>403 </TD>

<TD>849,053 </TD>

<TD>47.46 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>13 </TH>

<TD>32 </TD>

<TD>Chihuahua </TD>

<TD>402 </TD>

<TD>937,674 </TD>

<TD>42.87 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>14 </TH>

<TD>35 </TD>

<TD>Colima (AM) </TD>

<TD>135 </TD>

<TD>328,471 </TD>

<TD>41.1 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>15 </TH>

<TD>44 </TD>

<TD>Benito Juárez </TD>

<TD>331 </TD>

<TD>911,503 </TD>

<TD>36.31 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>16 </TH>

<TD>45 </TD>

<TD>Victoria </TD>

<TD>124 </TD>

<TD>349,688 </TD>

<TD>35.46 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>17 </TH>

<TD>47 </TD>

<TD>León (AM) </TD>

<TD>697 </TD>

<TD>1,987,335 </TD>

<TD>35.07 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>18 </TH>

<TD>49 </TD>

<TD>Minatitlán (AM) </TD>

<TD>109 </TD>

<TD>314,348 </TD>

<TD>34.67 </TD>
</TR>
</Table>

<P>Fuente: elaboración propia a partir de datos del SESNSP. </P>

<P>Dentro de los delitos que no se contabilizan de formas adecuadas y que no se integran en bases de datos eficientes con capacidad de ser georreferenciados se encuentran los de género. La violencia familiar, las violaciones, el abuso y acoso sexual, así como los feminicidios son un problema creciente a nivel nacional. Basta con recordar que, en 1993, Ciudad Juárez lanzó la alerta internacional por la cantidad de feminicidios que se registró durante ese año en esa frontera. Gran parte de los delitos de género que se cometen en el país no cuentan con protocolos adecuados de gestión por parte de las fiscalías y ministerios públicos, su inscripción dentro de las condicionantes inspecciones y la mayoría de éstos jamás llegan a sentencias que permitan que haya un incremento de los indicadores de justicia y seguridad a nivel nacional. Además, las cifras negras en el país han establecido récords en los últimos años ya que se sitúan entre el 80% y el 86% según diversas predicciones. </P>

<P>En México las cifras negras han alcanzado un alarmante 90% aproximado en la totalidad de los delitos. Esto es, aunque pareciera que existe una gran cantidad de delitos denunciados en las fiscalías y ministerios públicos, sólo se trabaja con aproximadamente 10% de los delitos reales, lo que hace suponer que las cifras sobre impunidad son mucho mayores que las que se mencionan dentro del discurso estatal, ya sea a nivel nacional o en la capital del país. </P>

<P>Es en este sentido que se presenta el presente proyecto como parte de la implementación de SIG en el análisis delictivo, pero sobre todo en la gestión de la ciudad, en la realización y modificación de políticas públicas que permitan un mejor acceso a la justicia y la baja de los índices de impunidad, no sólo en cuanto a la violencia de género, sino a la inseguridad en general. Por otro lado, la georreferenciación de los delitos, de los datos y de diferentes variables, permite que investigadores e instituciones tengan acceso a datos que pueden ser analizados a diversas escalas territoriales para la consolidación de artículos de divulgación científica, de acercamiento con el estado y en la propuesta de alternativas a los modelos de justicia de la capital del país. </P>

<P>Si bien la Ciudad de México no cuenta con altas tasas de incidencia delictiva, no quiere decir que la cantidad de delitos que se inscriben en su estructura territorial sea alarmante. Las metodologías utilizadas para el análisis de la inseguridad en la capital, sobre todo desde las esferas gubernamentales, se encuentran en función de tasas, es decir, se calculan con respecto a los 9,200,000 de habitantes con que cuenta la ciudad con base en las cifras del INEGI en 2020. Por lo que pareciera que no cuenta con una incidencia delictiva alta en términos generales. Sin embargo, con base en los primeros resultados obtenidos en la utilización del Sistema de Información Geográfica y Estadística sobre Violencia de Género en la Ciudad de México (SIGEVIG-CDMX) es posible constatar que existe una gran cantidad de delitos de género que ocurren en la traza urbana de la ciudad. </P>

<P>El SIGEVIG-CDMX se encuentra en proceso de formulación aunque se inscribe dentro de una lógica en la que la inteligencia territorial puede incluir TIC como parte importante de la integración de la Ciudad de México (en primera instancia3) como una ciudad inteligente interconectada con base en la obtención de datos específicos que permitan el análisis de los indicadores delictivos, pero también en la utilización de mapas como parte importante del ataque a bandas delincuenciales y a la delincuencia común, además de la consolidación de una policía de investigación eficiente, confiable e informada. </P>

<P>Dentro de primeros resultados obtenidos encontramos que la cantidad de delitos de género cometidos durante 2020 (se toma como ejemplo) rebasa la capacidad de poder realizar un análisis a nivel ciudad. Solamente durante este año se contabilizaron 37,225 (Mapa No.1) carpetas de investigación abiertas en sólo 15 delitos, mientras que las fiscalías consideran 250 delitos en total. Es decir, de los 250 que pueden ser contabilizados a futuro como parte de la integración del sistema en su conjunto, 15 representan 37,225 cometidos con índole de género.  </P>

<P>3 El sistema se encuentra integrado por los datos obtenidos en la Ciudad de México, sin embargo, la intención se centra en convertirlo en un repositorio de datos a nivel nacional mediante el manejo de información georreferenciada de otras entidades. </P>

<P>Mapa No.1 Delitos de género cometidos en la Ciudad de México durante 2020. Vista de completa de la capital. </P>
<Figure>

<ImageData src="imagenes/0000293_img_33.jpg"/>

<Caption>
<P>CAPÍTULO 10. Los retos de la ciudad inteligente frente a la gestión de inseguridad y violencia de género. Los SIG como tecnologías en la gestión de la seguridad en la Ciudad de México </P>
</Caption>
</Figure>

<P>Fuente: Elaboración propia con base en datos de la ADIP, del SESNSP y del INEGI. </P>

<P>No solamente la escala Ciudad puede ser analizada mediante el sistema. Las escalas territoriales pueden ser observadas de distinta forma mediante la utilización de filtros que permiten un enfoque micro o macro, además de poder subdividir los delitos cometidos por mes, día, año o semana. Con esto podemos encontrar no sólo patrones territoriales en la comisión de delitos de género, y contravenciones en general, sino temporales también. Además, se agregan variables e indicadores económicos en la búsqueda de resultados que permitan establecer conexión entre la delincuencia, la pobreza, las carencias o incluso niveles de hacinamiento como factores detonantes de delitos de género. Por ejemplo, en el mapa 2 se muestran los delitos cometidos en diciembre de 2020, con el agregado del Índice de Marginación Urbana 2010 elaborado por la Comisión Nacional de Población (CONAPO). En él observamos con claridad que existe una considerable concentración de los delitos en alcaldías como Cuauhtémoc, Gustavo A. Madero o Iztapalapa. Éstas dos últimas alcaldías mencionadas cuentan con grados de marginación alto, mientras que la primera en general cuenta con grados bajos, lo que nos arroja un resultado interesante a la hora del análisis socio-territorial y también económico. </P>

<P>Mapa No. 2 Delitos de género cometidos en la Ciudad de México durante diciembre 2020 combinado con Grados de Marginación Urbana. Vista de completa de la capital. </P>
<Figure>

<ImageData src="imagenes/0000293_img_34.jpg"/>

<Caption>
<P>CAPÍTULO 10. Los retos de la ciudad inteligente frente a la gestión de inseguridad y violencia de género. Los SIG como tecnologías en la gestión de la seguridad en la Ciudad de México </P>
</Caption>
</Figure>

<P>Fuente: Elaboración propia con base en datos de la ADIP, del SESNSP y del INEGI. </P>

<P>Otro de los resultados, y aspectos importantes, de la integración del sistema como parte de la elaboración de las políticas públicas enfocadas a la inseguridad se centra en la capacidad de elaboración de mapas de calor, o Kernel, que permiten visualizar a diferentes escalas los patrones territoriales de cada uno de los delitos desagregados. Esto es, cada uno de los delitos cometidos a lo largo del año puede ser tomado como parte del análisis en la búsqueda de un patrón definido mediante diversos indicadores de concentración. Por ejemplo, en el mapa No. 3 y No. 4, se muestran las tendencias de los feminicidios durante el 2020 en la Ciudad de México, en primera instancia, y en la alcaldía Iztapalapa. Esta última tomada como ejemplo de la capacidad del SIGEVIG de realizar análisis a escalas más pequeñas, mismas que pueden ser introducidas incluso a nivel calle.  </P>

<P>Mapa No. 3. Feminicidios cometidos en la Ciudad de México durante 2020. Mapa Kernel. Vista de completa de la capital. </P>
<Figure>

<ImageData src="imagenes/0000293_img_35.jpg"/>

<Caption>
<P>CAPÍTULO 10. Los retos de la ciudad inteligente frente a la gestión de inseguridad y violencia de género. Los SIG como tecnologías en la gestión de la seguridad en la Ciudad de México </P>
</Caption>
</Figure>

<P>Fuente: Elaboración propia con base en datos de la ADIP, del SESNSP y del INEGI. </P>

<P>Mapa No. 4. Feminicidios cometidos en la alcaldía Iztapalapa durante 2020. Mapa Kernel. </P>
<Figure>

<ImageData src="imagenes/0000293_img_36.jpg"/>

<Caption>
<P>CAPÍTULO 10. Los retos de la ciudad inteligente frente a la gestión de inseguridad y violencia de género. Los SIG como tecnologías en la gestión de la seguridad en la Ciudad de México </P>
</Caption>
</Figure>

<P>Fuente: Elaboración propia con base en datos de la ADIP, del SESNSP y del INEGI. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Conclusiones </H4>

<P>A lo largo del texto consideramos que el concepto de ciudad inteligente encuentra diferencias considerables en su aplicación en el caso latinoamericano, que, en comparación con el estadounidense o el europeo, se encuentra lejos de las capacidades de interconexión y apropiación de las TIC en las ciudades más importantes. La brecha digital en México es una constante en la mayor parte del país, no solamente aludiendo a la poca implementación de infraestructuras que permitan un acceso generalizado a servicios de interconexión, utilización de redes sociales e incluso de implementación de algunas otras tecnologías, sino en la capacidad de generar economías que permitan mejorar la calidad de vida de la población mediante el fomento de la creatividad, el conocimiento y el desarrollo de elementos de aplicaciones móviles y web. Estas tareas quedan aún lejanas en el tiempo para su avance y ejecución en el territorio mexicano. </P>

<P>Algunas de los estados del país, y sus ciudades más importantes, han puesto en marcha interesantes proyectos que integran nuevas tecnologías en su desarrollo y ejecución: actualización catastral por medio de drones y software, revisión de obras con fotografías digitales y modelación 3D, redes sociales como parte de la gestión integral de la ciudad, páginas web que permiten un enlace directo con los gobernantes y representantes populares, etc. Sin embargo, prácticamente la Ciudad de México es la única que implementa los SIG como medio de análisis de información y de inteligencia territorial mediante una agencia dependiente del gobierno. Gran parte de la información recabada por la ADIP, y distribuida mediante portales de datos abiertos, puede funcionar en la creación de sistemas que permitan a la población no sólo la consulta, sino ser partícipe de la tecnología con base en cartografía colaborativa o recolección de datos y así establecer lazos ciudadanos en la búsqueda de resolución de problemas de manera concreta. </P>

<P>Dentro de estos análisis, proponemos el SIGEVIG-CDMX como parte integral de gestión y análisis de la inseguridad en la capital del país, sobre todo enfocada a la violencia de género. Si bien se encuentra en fase experimental, la integración de datos, mapas y gráficas permitirá tener una buena cantidad de datos en la búsqueda de la incidencia en las políticas públicas de la capital, pero también en su utilización como base de proyectos de la iniciativa pública y privada. La capacidad de tener análisis a escalas territoriales macro y micro permite al sistema integrar información de diversa índole, no sólo de delincuencia, sino económica o demográfica en la búsqueda de patrones territoriales. </P>

<P>El SIGEVIG-CDMX nace como una iniciativa de análisis por parte de la Universidad Pública, pero tiene la capacidad de convertirse en un valioso instrumento de gestión política gubernamental, pero también de conexión con los ciudadanos en la búsqueda de su integración dentro de cartografía colaborativa, que a su vez pueda generar información fiable a mediano plazo para conocer de mejor forma los indicadores delictivos, eliminando en cierta medida la cifra negra, que como hemos dicho, en México rebasa el 90%. Además, abona el camino para la implementación de herramientas cartográficas, sistemas de información y bases de datos que permitan a la Ciudad de México no sólo el entendimiento territorial de diversas problemáticas, sino su consolidación como una de las Smart Cities en América Latina. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Bibliografía </H4>

<P>Aguayo, Sergio. Benítez, Raúl. y Le clercq, Juan Antonio. (2020). Atlas de la seguridad y la defensa de México. CASEDE. Ciudad de México. </P>

<P>Albino, Vito; Berardi, Umberto, y Rosa María Dangelico. (2015). Smart cities: definitions, dimensions, and performance (Vol. 22). Journal of Urban Technology. Estados Unidos de América. </P>

<P>Alvarado, Arturo., Nava, Emelina. y Ramírez, Jaime. (2021). La movilidad y la violencia contra las mujeres en los espacios públicos de la Ciudad de México. El Colegio de México. Ciudad de México. </P>

<P>Buscaglia, Edgardo. (2011). “México pierde la guerra”. Esquire. http://es.scribd.com/doc/53639852/Mexico-Pierde-La-GuerraEdgardo-Buscaglia (Abril de 2011) </P>

<P>Bustillo, Eduardo. y Rodríguez, Pablo. (2015). “Los Sistemas de Información Geográfica y las ciudades inteligentes”. Polígonos: Revista de geografía (27), pp. 257-270. </P>

<P>Caragliu, Andrea. Del Bo, Chiara. y Nijkamp, Peter. (2009). Smart Cities in Europe, 3rd Central European Conference in Regional Science. Journal of Urban Technology, Nueva York, Estados Unidos de América. </P>

<P>Castells, Manuel. (1996). La era de la información. La sociedad red. (Vol. Vol. 1.). Ciudad de México: Siglo XXI. </P>

<P>Glaeser, Edward., y Saiz, Albert. (2004). The Rise of the Skilled City. Brookings-Wharton Papers on Urban Affairs, 47-94. Bookings Institution Press. USA.  </P>

<P>Lars-Hendrik, Röller. y Waverman, Leonard. (2001). Telecomunication Infrastructure and Economic Development: A Simultaneous Approach (Vol. 1). American Economic Association. Alemania. </P>

<P>Mellander, Charlotta. (2012). “The Rise of Skills: Human Capital, the Creative Class and Regional Development.” Electronic Working Paper Series,(266). Center of Excellence for Science and Innovation Studies, United States of America. </P>

<P>Nam, Taewoo., &amp; Pardo, Theresa. (2011). Smart city as urban innovation: focusing on management, policy and context. Center of Technology in Government, University of Albany, U.S. </P>

<P>Pradilla, Emilio. (2009). Los territorios del neoliberalismo en América Latina. Universidad Autónoma Metropolitana Xochimilco. Ciudad de México, México. </P>

<P>Sarría, Francisco Alonso. (2006). Sistemas de información geográfica. http://www.um.es/geograf/sigmur/temariohtml/index.html (13 de febrero de 2006) </P>

<P>Saskia, Sassen. (1991). The Global City: New York, London and Tokyo. New Jersey: Princeton University Press. </P>

<P>Thirión, Micheli. y Valle, José Eduardo. (2018). La brecha digital y la importancia de las tecnologías de la información y la comunicación en las economías regionales de México. Revista internacional de estadística y geografía, Vol. 9, No. 2, pp. 38-52. Obtenido de INEGI. Realidad, datos y esacio . </P>

<P>http://internet.contenidos.inegi.org.mx/contenidos/sitios/rdebeta/rde_26/RDE25.pdf </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Características, indicadores y modelos de las Ciudades Inteligentes </H4>

<P>José R. Morales Calderón1 Patricia Salas Becerril2 Raúl Hernández Mar3 </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Introducción </H4>

<P>Las ciudades han sido las protagonistas en cuanto al proceso de crecimiento demográfico y su desarrollo. Cada día más de 180,000 personas se trasladan a una ciudad para vivir, es una migración y emigración permanente. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) prevé que en el año 2050 la población mundial ascenderá a más de 9,000 millones de habitantes, de los cuales al menos el 70% vivirá en centros urbanos. Teniendo en cuenta que las metrópolis consumen actualmente más del 75% de la producción de energía mundial y generan el 80% de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), muchas urbes han apostado por rediseñarse y transformarse para dar respuesta a algunos de los grandes desafíos globales como: el aumento de la población, contaminación, disponibilidad y escasez de recursos naturales, gestión del agua, eficiencia energética, entre otros.  </P>

<P>Hacer frente a los retos que supone el crecimiento acelerado de las urbes, implica una evolución en las ciudades, en el ámbito de la gobernanza y la toma de decisiones, se debe priorizar y planificar adecuadamente todos y cada uno de los elementos que conforman una </P>

<P>1 Profesor-Investigador, Titular “C”, Área de Investigación de Estudios Organizacionales del Departamento de Economía de la Universidad Autónoma Metropolitana-Unidad Iztapalapa. joregulo@gmail.com 2 Maestra en Derecho y Políticas Públicas Ambientales. Actualmente, realiza una Estancia de Investigación Especializada financiada por el COMECYT en la UAM-Lerma, dentro del proyecto &quot;Ciudades Inteligentes como paradigma de las políticas públicas urbanas: seguimiento de tendencias y propuestas de aplicaciones. </P>

<P>patsalbe@yahoo.com.mx </P>

<P>3Profesor-Investigador del Área de investigación en Políticas Públicas, Economía, Sociedad y Territorio (PPESyT) del Departamento de Procesos Sociales en la División de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Lerma. r.hernandez@correo.ler.uam.mx (ORCID): https://orcid.org/0000-0002-0752-8778. </P>

<P>ciudad para hacer un uso eficiente de los recursos naturales de que disponen las ciudades; es decir, se requiere políticas públicas que permitan una gestión inteligente. </P>

<P>La propuesta, ante este difícil panorama es transformar las ciudades convencionales en Smart City (SC), en Ciudades Inteligentes (CI) o ciudades 4.0 donde este nuevo modelo urbano que pretende tratar los problemas de sustentabilidad que existen en las ciudades, esta nueva concepción de ciudad se plantea como la alternativa que apuesta por una verdadera sustentabilidad, calidad de vida de los ciudadanos y la competitividad de las urbes. </P>

<P>Se analiza la relación entre sustentabilidad y CI, como sabemos la creciente urbanización aumenta la demanda de energía, agua, saneamiento, servicios públicos eficientes, educación y salud para todos los habitantes; las SC tienen un enfoque sustentable, que apoyadas con las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC´s) permiten dar solución a problemas de tipo económico, social y ambiental. Hoy en día las CI son una realidad que contribuyen a mejorar las condiciones de vida de toda la sociedad, no obstante, también se ha visto que en las (SC), persisten desigualdades de todo tipo. Un problema que se está presentando, es la vulnerabilidad del manejo de información de las personas, lo cual les pone en una situación de alerta y de incertidumbre. </P>

<P>Si bien, los retos que enfrentan las ciudades hacia la digitalización y optimización de procesos son bastantes y además se requiere de un enfoque transversal que toque diversos puntos como la productividad, competitividad, educación, pluralidad social, gestión inteligente, transparencia, participación ciudadana, cultura, seguridad, servicios, movilidad y el desarrollo sustentable, aunque parezca una labor titánica, los beneficios para la población serán notorios en el corto y mediano plazo. De tal manera que aquellas ciudades que logren transformarse no sólo estarían garantizado el bienestar para todos sus ciudadanos y disipar los efectos negativos en nuestro planeta, como el cambio climático, sino además marcaría la pauta para trasformar al resto del mundo. </P>

<P>Por lo anterior, el objetivo primordial de este artículo es señalar cuales con los indicadores transcendentales para diseñar y establecer una CI, los cuales permiten pasar de un </P>

<P>crecimiento vertical de los centros urbanos a uno horizontal, como son las CI, donde la prioridad es lograr un medio ambiente urbano sostenible en su economía y ambiente, para ello es necesario la utilización de las TICs, como instrumentos de cambio e innovación, que ayudan a evitar el acelerado cambio climático, así como el crecimiento excesivo de las manchas urbanas. De acuerdo con las características, modelos e indicadores que se describen y analizan en este documento, se puede afirmar que en México es posible la creación de SC en el mediano plazo, en tanto que en diversas ciudades y territorios se está trabajando para establecer las condiciones básicas, como son; infraestructura, TICs, movilidad, gobierno digital, sustentabilidad, participación ciudadana, para la creación de CI. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>¿Qué son las ciudades inteligentes o Smart Cities? </H4>

<P>Las ciudades evolucionan de manera progresiva y continua, en este proceso se enfrentan a múltiples crisis, las que se plantean diferentes soluciones, por lo que, en años recientes el término “Smart Cities” o “Ciudades inteligentes” ha cobrado gran importancia en el escenario mundial, debido a que éstas son el resultado y respuesta a la necesidad latente de orientar nuestra vida hacia un panorama más sustentable. La idea de pensar en una CI inteligente como la solución de múltiples problemas urbanos, es porque se sirven de diversos recursos como la tecnología, la innovación e infraestructura, entre otros elementos, para procurar una ciudad más eficiente y sustentable. </P>

<P>Pero ¿Qué es una Ciudad Inteligente? Existen diferentes interpretaciones de este concepto, una de ellas es dada por Hilario Albarracín (2017), presidente de KPMG en España4, quien menciona que una Ciudad Inteligente o Smart City es aquella que “persigue mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y el desarrollo sustentable a través de una gestión responsable y eficiente de los recursos y servicios de las ciudades. Este nuevo modelo de ciudad se basa en tres conceptos básicos: tecnología, sustentabilidad e innovación, unos elementos que deben combinarse con acierto y precisión para generar espacios urbanos con </P>

<P>4 Una de las principales firmas de servicios profesionales en la prestación de servicios de auditoría, fiscales y de asesoramiento legal, financiero, negocios y sectorial. </P>

<P>un alto nivel de habitabilidad y un adecuado equilibrio económico y medioambiental” </P>

<P>(Albarracín, 2017: 9). </P>

<P>Es importante mencionar que la idea de la CI es una respuesta socio-tecnológica, arquitectónica y económica a la necesidad de contar con una mejor gestión urbana, mayor calidad de vida y menores costos de servicio. Por ello, surge como un modelo urbano en la década de los noventa con el objetivo de mejorar la calidad de vida de la población que habita las ciudades a partir del uso de las TIC´S, sin embargo, no basta con la instrumentación tecnológica, la CI es un modelo que debe materializarse en colaboración con otros elementos, como son: gobierno abierto e inteligente, espacios de innovación y desarrollo, gobernanza territorial, políticas públicas, capacidades institucionales de los gobiernos locales y participación de las comunidades que integran las ciudades. En este último punto, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sostiene que: “Las personas tienen un rol muy importante como beneficiarios y participantes de las transformaciones, a partir del uso activo de dispositivos y aplicaciones móviles que facilitan cada vez más el seguimiento y la colaboración con las políticas de sus gobernantes” (Bouskela, 2016: 6) </P>

<P>Es por ello que los conceptos de gobierno abierto, políticas públicas y gobernanza territorial mantienen una relación muy estrecha para implementar la idea de la CI como elementos básicos. El primero, gobierno abierto, parte de la premisa de que se producirían mejores resultados al conectar a las instituciones gubernamentales con ciudadanos y organizaciones que posean distintos conocimientos. El segundo, es el de las políticas públicas, dirigidas y articuladas entre ellas para la implementación del modelo de CI, por ejemplo: políticas públicas de conectividad, para el desarrollo integral territorial, para la prevención de los desastres naturales, el combate a la delincuencia o para el mejoramiento de la movilidad, entre otras. </P>

<P>Entenderemos por políticas públicas a los cursos de acción que a partir de un conjunto de operaciones intelectuales o ciclos tienen como propósito mejorar el proceso decisorio para resolver problemas públicos, que previamente fueron definidos en un contexto de conflicto y de relaciones de poder y que requiere ser atendidos a partir de la construcción y la elección de alternativas de acción, que, posteriormente, deberán ser puestas en marcha y deberán ser evaluadas, por un conjunto de organizaciones públicas y/o actores de distintos tipos y niveles, por medio de los planes de implementación. </P>

<P>El tercero, es el enfoque de gobernanza, el cual se ajusta a las condiciones actuales que enfrentan las ciudades, según Aguilar, “los efectos de «destrucción creadora» (J. A. Schumpeter) que provocan la economía global, la nueva economía y la conectividad informativa, los cambios que experimentan las sociedades nacionales debido a los vientos de libertad que han traído a sus vidas la democratización, el libre mercado y la apertura cultural, y la persistencia de circunstancias nacionales internas urgidas de desarrollo, seguridad e integración social, hacen absolutamente necesaria la acción de una instancia de conducción social” (Aguilar, 2011: 39). </P>

<P>El gobierno de las ciudades difícilmente podrá tener éxito si continúa usando los anquilosados modos de intervención dirigista gubernamental, ya que, hay que orientarse hacia un nuevo formato e instrumental gubernamental, que permita a la sociedad colaborar y dar sentido de dirección a las acciones de gobierno. </P>

<P>De acuerdo con Ziccardi, “la participación ciudadana, es necesaria tanto para movilizar y legitimar la acción de los gobiernos, como para inspirar soluciones creativas y viables” (Ziccardi, 2020: 43). </P>

<P>Como es posible apreciar con los dos ejemplos anteriores de conceptos de CI, al igual que con otros términos dentro de las Ciencias Sociales, aún no hay una definición exacta o ampliamente aceptada por el consenso de expertos, sin embargo, es posible observar que las definiciones mencionadas con anterioridad coinciden en diferentes aspectos, tales como el hecho de que una CI es la respuesta sugerida frente a las necesidades de sustentabilidad y eficiencia que hoy en día presentan los espacios urbanos. </P>

<P>Cabe destacar que, el uso de nuevas tecnologías facilita que las ciudades estén mejor interconectadas, aumentando también su capacidad para gestionar de manera inteligente sus recursos y a su vez, transformar las ciudades en territorios óptimos para todos sus habitantes. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Smart Cities, las TIC´s y el Nuevo Urbanismo </H4>

<P>La idea de las “Smart Cities” o “Ciudades Inteligentes”, de acuerdo con Ryzard Rózga Luter (2017), surge hace aproximadamente dos décadas para tratar los problemas de sustentabilidad que existen en las ciudades, problemas centrados principalmente en cuestiones de eficiencia energética y emisiones de carbono. </P>

<P>Este mismo autor refiere: “La idea de Smart City tiene doble origen. Por un lado, está en deuda con las políticas e ideas de planeación que llegaron de América y particularmente con el concepto de Crecimiento Inteligente (Smart Growth), desarrollado en el marco del nuevo humanismo que se originó en los Estados Unidos en la década de los 80´, después se movió a Europa. Uno de los mayores resultados intelectuales del Nuevo Urbanismo es precisamente la idea del Crecimiento Inteligente, una estrategia de planeación enfocada en hacer las ciudades más compactas, menos ineficientes y menos consumidoras del suelo. Por el otro lado, el adjetivo de ‘smart’ proviene del concepto de la “ciudad inteligente”. (Rózga Luter, 2017: 22). </P>

<P>Desde la perspectiva del Nuevo Urbanismo, se puede concebir a una SC como aquella que posiciona a las personas en el centro del desarrollo, incorpora las Tecnologías de la Información y Comunicación en la gestión urbana y usa estos elementos como herramientas para incentivar la formación de un gobierno eficiente, el cual incluya procesos de planificación colaborativa y participación ciudadana, es decir, la gobernanza. El objetivo de promover un desarrollo integrado y sustentable en las SC, es convertirlas en ciudades más innovadoras, competitivas, atractivas y resilientes, mejorando así la vida de todos sus habitantes. </P>

<P>Para comprender e identificar mejor una SC, en el cuadro 1 se presentan algunas de sus características. Sin duda alguna, la reconversión a CI representa un gran reto, pues implica una transformación social facilitada por las tecnologías de la información y las comunicaciones que, a su vez permitirán crear nuevos negocios y oportunidades a través de una gestión más eficiente y un uso más sustentable y racional de los recursos. </P>

<P>Cuadro 1. Características de las Smart Cities </P>

<Table>
<TR>
<TH>1. </TH>

<TD>Empleo de las TIC´s </TD>
</TR>

<TR>
<TH>2. </TH>

<TD>Movilidad Urbana y transporte público sostenible </TD>
</TR>

<TR>
<TH>3. </TH>

<TD>Automatización y control de edificios </TD>
</TR>

<TR>
<TH>4. </TH>

<TD>Gestión inteligente de los residuos sólidos </TD>
</TR>

<TR>
<TH>5. </TH>

<TD>Planificación urbana eficiente </TD>
</TR>

<TR>
<TH>6. </TH>

<TD>Mejoramiento de la sostenibilidad medioambiental </TD>
</TR>

<TR>
<TH>7. </TH>

<TD>Preocupación del entorno social </TD>
</TR>

<TR>
<TH>8. </TH>

<TD>Tecnologías aplicadas a la educación y salud </TD>
</TR>

<TR>
<TH>9. </TH>

<TD>Sistemas de Comercio electrónico </TD>
</TR>

<TR>
<TH>10. </TH>

<TD>Transparencia entre gobiernos y ciudadanos </TD>
</TR>

<TR>
<TH>11. </TH>

<TD>Datos impartidos: Open data </TD>
</TR>
</Table>

<P>Fuente: Elaboración propia a partir de IBEDROLA 2017. </P>

<P>Se debe destacar que, cuando se habla de las TIC’s como elemento clave de las CI, no se debe perder de vista que son únicamente un medio, pero no el fin, de las SC. </P>

<P>Para que esto sea posible, se requiere, necesariamente, un alto grado de actividad inventiva (creatividad), la generación y difusión del conocimiento, sustentado con el trabajo en red, es decir los actores económicos, sociales, de educación y de gobierno. A pesar de que se piensa que la generación de SC mejorará la calidad de vida de la población, puede crear afectaciones en el entorno si éstas no son reguladas adecuadamente, trayendo consigo mayores niveles de pobreza, problemas ambientales, así como problemas de seguridad. En México podemos contemplar al menos cinco retos claves a considerar para la generación de nuevas CI, que si no se tratan adecuadamente podrían desencadenar serios problemas que llegarían a poner en riesgo incluso, la salud de los habitantes de estas urbes, como se presenta a continuación en el cuadro 2. </P>

<P>Cuadro 2. Retos de urbanización en México. </P>

<Table>
<TR>
<TH>Desarrollo Urbano Acelerado </TH>

<TH>Energía </TH>

<TH>Agua </TH>

<TH>Calidad de aire </TH>

<TH>Basura </TH>
</TR>

<TR>
<TD>El 80% de los mexicanos viven en Ciudades, lo cual ha provocado un crecimiento vertical. </TD>

<TD>Disminuir el porcentaje de 92% de generación de energías fósiles </TD>

<TD>Mejorar el sistema hídrico </TD>

<TD>La modernización de los medios de transporte públicos y privados </TD>

<TD>Disminuir la generación de basura que actualmente es de 1 kg por persona al día. </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Por eso se debe buscar el mejoramiento de la calidad de vida. </TD>

<TD>Generación de energías limpias (eólica y solar) por ejemplo. </TD>

<TD/>

<TD/>

<TD/>
</TR>
</Table>

<P>Fuente: Elaboración propia a partir de la conferencia del Dr. Víctor Manuel Larios Rosillo </P>

<P>Debemos destacar la importancia de contemplar los modelos que necesitamos para poder encaminarnos a ser una Ciudad Inteligente sostenible, es decir, no podemos implementar estos sin que antes investiguemos y trabajemos en la importancia de la inclusión y de la desigualdad social, sumado a que debemos estar conscientes de los posibles cambios climáticos que podrían tener mayores impactos negativos en la infraestructura o incluso en el objetivo principal que es la calidad de vida. </P>

<P>Por ello, el Catedrático CONACYT-UAQ Raúl Arturo Alvarado López menciona que, para lograr un verdadero rediseño de las ciudades apoyadas en infraestructuras inteligentes, es preciso que debamos considerar los principios de inclusividad, resiliencia, sostenibilidad, interoperabilidad, flexibilidad y reducción de riesgos, pero sobre todo se garantice una ciudad segura.  </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Otras Ciudades Inteligentes </H4>

<P>Gracias a la elaboración del Plan Nacional de CI, es que se establecieron las bases para el desarrollo de un modelo de Ciudad 4.0 para España, dicho plan ha sido calificado como un buen ejemplo de buenas prácticas por múltiples organismos internacionales. </P>

<P>Dentro de los actores principales para la promoción de las Ciudades 4.0 en España se encuentra la Red Española de Ciudades Inteligentes (RECI)”. (KPMG 2017: 71). </P>

<P>La RECI tiene por objetivo intercambiar experiencias entre las ciudades participantes, trabajan de manera conjunta para desarrollar un modelo de gestión sostenible y, sobre todo, mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, incidiendo en aspectos tales como: ahorro energético, movilidad sostenible, administración electrónica, atención a las personas y seguridad.  </P>

<P>Para la RECI, son CI aquellas que disponen de un sistema de innovación y de trabajo en red para dotar a las ciudades de un modelo de mejora de la eficiencia económica y política permitiendo el desarrollo social, cultural y urbano. Como soporte de este crecimiento es que están apostando por las industrias creativas y con alto uso de la tecnología, de esta manera no sólo permitirá, sino fomentará ese crecimiento urbano basado en el impulso de las capacidades y de las redes articuladas, todo esto a través de planes estratégicos participativos que permitan mejorar el sistema de innovación local. </P>

<P>Actuaciones llevadas a cabo en las ciudades. </P>

<P>Los proyectos de inteligencia urbana que se están desarrollando en España, se centran fundamentalmente en los relacionados con el medio ambiente y la movilidad que suman alrededor del 50% del total de las acciones encaminadas a conseguir una Ciudad 4.0. Otras áreas en las que también se está trabajando son las ligadas al gobierno abierto, las infraestructuras, la economía o la innovación social. (KPMG 2017: 73). </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Principales oportunidades para el desarrollo de las Ciudades 4.0. </H4>

<P>Si bien, resulta bastante difícil cuantificar el impacto que supone la implantación de proyectos Smart en las ciudades, se han identificado un gran número de oportunidades: </P>

<L>
<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Mejora de la gestión de los recursos y servicios urbanos. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Incremento de la inversión y atractivo turístico. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Generación de nuevos productos/ Servicios y empresas. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Acrecentar el conocimiento entre ciudades. </LBody>
</LI>
</L>

<P>Se puede afirmar que, el modelo de CI en España ha sido un proyecto ambicioso y significativo para otros países del mundo. Ha logrado el reconocimiento de algunos de los Organismos Internacionales más importantes y ha catalogado a este magno proyecto como “un buen ejemplo de política pública” (ONU) y como “un modelo de innovación Institucional” (UE). </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Ciudades Inteligentes en Latinoamérica </H4>

<P>Al igual que en Europa, en América se ha considerado implementar un modelo de crecimiento inteligente “basado en la inversión tecnológica para resolver problemas ambientales, poblacionales, de movilidad, de gobernabilidad y económicos.” (IBM, 2010). En este informe también se considera la modificación de las estrategias en el diseño empresarial y creación de planes de uso del territorio debido a la constante migración del campo a la ciudad, pretendiendo aumentar la reserva de capital humano. IBM, propone para lograr la rentabilidad y efectividad, que los gobiernos se enfoquen en 4 áreas importantes: </P>

<L>
<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Reducir la congestión en los sistemas de transporte </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Mejorar la seguridad ciudadana reduciendo los delitos y el tiempo de respuesta a emergencias. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Agilizar y personalizar los servicios destinados a los ciudadanos, dando especial preferencia a la educación y la formación. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Permitir un acceso adecuado a los datos sanitarios para incrementar la calidad de la atención y la prevención y facilitar la detección temprana de enfermedades. (IBM 2010: 4). </LBody>
</LI>
</L>

<P>En Latinoamérica al igual que en Europa, se intenta promover: “El desarrollo tecnológico como una estrategia de marketing territorial, un negocio que promete ser rentable al buscar atraer la inversión extranjera, pero que indudablemente transforma los territorios, su vocación y cultura. Las TIC se constituyen entonces en el centro de atención de los estados” </P>

<P>(Linares y Vásquez 2018: 488). La Unión Internacional de Telecomunicaciones (2015) destaca la importancia de que exista una alianza entre el sector público y privado, también el conectar a quienes aún no están conectados antes del 2015. </P>

<P>Aunque la Unión Internacional de Telecomunicaciones (2012) espera a partir de estos proyectos en donde las TIC’s son las protagonistas para contribuir a “La erradicación de la pobreza extrema y el hambre, promover la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, reducir la mortalidad infantil y mejorar la salud materna, combatir enfermedades crónicas, asegurar la sostenibilidad ambiental y la seguridad pública” (Unión Internacional de Telecomunicaciones 2012: 26). </P>

<P>En México, se ha avanzado poco en la construcción de la infraestructura necesaria para la implementación de SC, se requiere de inversiones y de la participación de organizaciones privadas, gubernamentales y de toda la sociedad. Construir CI logra una mejor calidad de vida para las personas en cuestiones económicas, sociales y ambientales para mejorar las condiciones de la población, además se logra la sustentabilidad, para ello es necesaria la colaboración activa de todos los actores de la sociedad y la implementación de mejores políticas públicas que nos permitan alcanzar los objetivos esperados. </P>

<P>El crecimiento acelerado de la población además de la urbanización no planificada ha provocado problemas en otras áreas como en el medioambiental, social e incluso en la económica lo que resulta un problema que se debe tratar antes de que esto llegue a crear mayores complicaciones retrasando los cambios y la transformación en el país. Sin embargo, otro problema que podría significar en el debilitamiento o el retraso de la generación de las Smart Cities es la desigualdad del ingreso, ya que las oportunidades del espacio urbano serían afectadas y con estos la cohesión social creando además desequilibrios territoriales. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>El desarrollo de nuevas tecnologías disruptivas en las Cuidades Inteligentes. </H4>

<P>Una Ciudad 4.0 pretende mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y el desarrollo sostenible a través de una gestión eficiente y responsable de los recursos y servicios de las ciudades. Debemos tener en consideración que el desarrollo de una CI tiene cambios en todas las áreas, lo que influye fuertemente en la visión y las ideas acerca de ella sobre los actores en el largo plazo. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Aspectos claves para el desarrollo de una Ciudad 4.0 </H4>

<P>De acuerdo con KPMG (2017), existen una serie de factores que deben tenerse en cuenta para el desarrollo de una iniciativa inteligente para una ciudad específica que a continuación se enlistan: </P>

<L>
<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Alineación con la estrategia de la ciudad </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Participación de la Administración Pública </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Colaboración activa de ciudadanos/empresas. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Mejora de los servicios urbanos </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Definición de un modelo de negocio </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Tecnología e Innovación </LBody>
</LI>
</L>
</Sect>

<Sect>
<H4>Agentes que integran el proceso </H4>

<P>Al crear una Ciudad 4.0 debemos tomar en cuenta quienes participan en la generación y funcionamiento de esta, los actores clave buscan conseguir mayores oportunidades y beneficios por medio de inversiones o interés para la población que habitará en estas </P>

<P>ciudades. En el cuadro 3, podemos observar los actores clave de las Ciudades 4.0 y su funcionamiento: </P>

<P>Cuadro 3. Actores clave de las Ciudades 4.0 y su funcionamiento </P>

<Table>
<TR>
<TD>Actores </TD>

<TD>Funcionamiento </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Administraciones publicas </TD>

<TD>Las APPS son básicas en la implementación de los proyectos que afectan a los servicios públicos. </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Instituciones Internacionales </TD>

<TD>La participación de las Instituciones Internacionales (ONU, UNESCO) podría proporcionar los fondos o los conocimientos requeridos para la implementación de proyectos sobre la ciudad 4.0 </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Proveedores de servicios urbanos </TD>

<TD>Los proyectos de outsourcing son una característica de negocio de la Ciudad Inteligente, principalmente en servicios urbanos. </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Empresas TIC </TD>

<TD>La tecnología creada por las empresas TIC sirve para la obtención de datos e información que faciliten la toma de decisiones. </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Universidades y escuelas de negocios </TD>

<TD>La educación contribuye al desarrollo de iniciativas y conocimientos. </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Centros de investigación </TD>

<TD>La constante evolución de las ciudades inteligentes hace de la investigación una parte esencial de los proyectos. </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Los ciudadanos </TD>

<TD>Las mejoras deben ser apreciadas por los ciudadanos. </TD>
</TR>
</Table>

<P>Fuente: Elaboración propia a partir de información de KPMG, p. 33 </P>

<P>En la ciudad 4.0 existen grupos que conforman los diferentes sistemas, lo interesante radica en que sin importar que sean sistemas independientes estos son una red que favorece la organización y transformación hacia el futuro y hacia una estabilidad. </P>

<P>Los tres sistemas: </P>

<L>
<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>El natural, </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>De soporte y </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Humano  </LBody>
</LI>
</L>

<P>Integran a los grupos de desarrollo individual, el sistema de gobierno, el sistema social, el sistema económico, el sistema de infraestructura y el sistema del medio ambiente, conformando una red, la cual la podemos observar en la siguiente figura. </P>

<P>Figura 1. Sistemas que conforman una ciudad 4.0.. </P>
<Figure>

<ImageData src="imagenes/0000293_img_37.jpg"/>
</Figure>

<P>Fuente: Elaboración propia. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Indicadores básicos en las Ciudades Inteligentes </H4>

<P>Cabe destacar que es importante desarrollar estos indicadores dentro de la Ciudad Inteligente, la falta de alguno de ellos puede crear conflictos al no mantenerse actualizados y aprovechados adecuadamente, lo que traería consigo un retraso en la generación y crecimiento de una Smart City. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Estos indicadores son: </H4>

<L>
<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Interconexiones locales y globales </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Cultura y bienestar </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Productividad </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Seguridad </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Emprendimiento e innovación </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Salud </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Política de la demanda </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Educación moderna </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>TIC y e-gob </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Cohesión inclusiva </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Transparencia y Gobierno abierto </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Creatividad </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Gestión de recursos </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Transporte eficiente y no motorizado </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Edificios inteligentes </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Infraestructura tecnológica </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Planificación urbana </LBody>
</LI>
</L>

<P>Como se ha mencionado anteriormente, cada Ciudad tiene sus problemáticas, situaciones y demandas específicas, ya que esto depende de sus ciudadanos, por lo que el grado de desarrollo es diferente. </P>

<P>Sin embargo, múltiples estudios han llegado al consenso de que las Ciudades pueden recorrer cuatro fases hasta alcanzar su máximo grado de madurez. A continuación, se detallan los estados por los que debe atravesar una ciudad para ser considerada como una CI. </P>

<P>Cuadro 4. Servicios que conforman una ciudad 4.0 </P>

<Table>
<TR>
<TD/>

<TD/>

<TD>Servicios </TD>

<TD/>
</TR>

<TR>
<TD>Servicio 1.0 </TD>

<TD>Servicio 2.0 </TD>

<TD>Servicio 3.0 </TD>

<TD>Servicio 4.0 </TD>
</TR>

<TR>
<TD>En esta etapa no hay cambios ni iniciativas las ciudades siguen trabajando como de costumbre. </TD>

<TD>Durante esta etapa ya denota una necesidad para convertirse en una ciudad inteligente por lo que sé comienzan a hacer inversiones a las infraestructuras. </TD>

<TD>Aumentan en esta etapa los involucrados en crear un cambio en la ciudad por lo que se enfocan en desarrollar proyectos avanzados además de servicios más complejos. </TD>

<TD>En la última etapa la ciudad es un espacio donde ya se satisfacen las necesidades tanto de ciudadanos como de las empresas con apoyo de iniciativas inteligentes. </TD>
</TR>
</Table>

<P>Fuente: Elaboración propia a partir de información de KPMG </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Modelos y estrategias de implementación de las Smart City </H4>

<P>Una CI va más allá de una ciudad digital, pues son aquellas ciudades que además de tener una buena infraestructura en Tecnologías de Información, aprovechan las aplicaciones y beneficios que ofrecen las TIC’s, para elevar el nivel de mejoramiento en sus funciones urbanas, así como su gobernanza, desarrollo de un gobierno abierto y la instrumentación de políticas públicas que se vea reflejado tanto en su capital humano y social. De acuerdo con los postulados de Rózga (2017) es posible reconocer 3 modelos de CI que se mostraran a continuación: </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Modelo de “Ciudad Inteligente I”  </H4>

<P>En esta perspectiva de CI, se tiene una mayor trayectoria y corresponde a un territorio con las siguientes características: </P>

<P>“Una población creativa y las actividades intensivas en conocimiento desarrolladas o el clúster de tales actividades. </P>

<P>Cuentan con las instituciones y rutinas incrustadas territorialmente (embedded) para que permitan la cooperación en creación de conocimiento lo que permite adquisición, adaptación y avance en desarrollo del conocimiento y del know-how; También tienen que contar con un desarrollo de infraestructura de banda ancha, espacios digitales, e-servicios y los instrumentos de la administración de conocimiento en línea; y Por último, de estos territorios se espera habilidades para innovar, administrar y resolver los problemas que surgen por primera vez”, (Komninos, 2008: 123).  </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Modelo de “Ciudad Inteligente II”  </H4>

<P>Este modelo de CI se basa en su concepto presentado en el ámbito europeo y tiene seis componentes: Smart Mobility, Smart Environment, .- Smart Living, Smart Governance, Smart People y Smart Economy. A continuación, se presenta una descripción breve de cada componente, como los son sus factores, sus elementos, tecnologías y aplicaciones,  </P>

<P>Smart Mobility </P>

<P>De acuerdo con Boyd Cohen (2012), existen tres factores claves para la movilidad inteligente: acceso intermodal, transporte eficiente y no motorizado e infraestructura tecnológica. En la actualidad, los servicios en materia de Smart Mobility se centran en tres tipos de usuarios móviles que son los Servicios a ciudadanos, Servicios para empleados públicos y Foros ciudadanos </P>

<P>Los elementos de una Smart Mobility, por citar algunos son: </P>

<L>
<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Sensores, cámaras y alertas de tráfico. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Gestión y mantenimiento de flotas. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Vehículos eléctricos, autónomos y conectados. </LBody>
</LI>
</L>

<P>Smart Environment </P>

<P>Un problema grave del progreso de la urbanización es que se genera mayores conflictos ambientales, por lo que se deben crear proyectos con iniciativas capaces de sentar las bases para poder incentivar una comunidad más ecológica e inteligente, que pueda permitir el tener un control de los cambios que se están creando. Conforme KPMG (2017: 50), los servicios de una Ciudad 4.0 para la gestión inteligente del medio y de los recursos energéticos se centran en cuatro ámbitos: </P>

<L>
<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Gestión eficiente de los recursos energéticos </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Gestión de los servicios. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Gestión del agua. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Gestión de la contaminación. </LBody>
</LI>
</L>

<P>Algunos de los elementos de una Smart Environment, son: </P>

<L>
<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Gestión neumática de residuos. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Control de luces de la ciudad. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Paneles solares en edificios. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Contadores inteligentes de agua y luz. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Sensores para medir la calidad del aire. </LBody>
</LI>
</L>

<P>Smart Living </P>

<P>Al buscar el aumentar la calidad de vida es importante señalar la relevancia de todos los aspectos relacionados a ella como lo es la salud, el bienestar, la cultura y sobre todo la seguridad, que involucra el cuidar de los habitantes de la ciudad y de las futuras generaciones. El Smart Living también hace referencia a una edificación sostenible. Estas tecnologías abarcan principalmente cuatro categorías: seguridad, comunicaciones, apoyo logístico y automatización de procesos. </P>

<P>Algunos de los ejemplos de Smart Living en las Ciudades son: </P>

<L>
<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Control de edificios y viviendas. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Alertas y seguridad en infraestructuras críticas </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>E-Healt. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Cámaras de video vigilancia. </LBody>
</LI>
</L>

<P>Smart Governance </P>

<P>Un gobierno inteligente busca el mantener una participación constante respecto a los diferentes grupos/actores que están involucrados en la gestión de los recursos disponibles además del diseño de las políticas públicas que permitan el atender las necesidades de las personas.  </P>

<P>Por citar algunos ejemplos de la aplicación de Smart Governance en las Ciudades, los cuales son: </P>

<L>
<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Plataformas de gestión integral de ciudad </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>E-Administración. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Alertas a ciudadanos. </LBody>
</LI>
</L>

<P>Smart People </P>

<P>La tecnología ha sido una herramienta sumamente útil que ha incentivado la apertura a nuevos conceptos, como lo son las Smart Cities, a través de ésta es que los ciudadanos y las ciudades obtienen un doble beneficio donde lo pueden utilizar con el fin de comunicar y compartir información de datos relevantes. </P>

<P>Algunos ejemplos de la aplicación de Smart People en las Ciudades son: </P>

<L>
<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Herramientas de participación ciudadana. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Smart Economy. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Servicios de información turística, reservas online y recomendaciones. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Aplicaciones que permiten hacer ofertas comerciales personalizadas. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Plataformas digitales a través de las cuales los usuarios se ponen en contacto para intercambiar bienes o artículos. </LBody>
</LI>
</L>

<P>Smart Economy </P>

<P>Dentro de este ámbito se incluyen el comercio electrónico y los negocios por internet a escala urbana, pero también nuevas formas de producción y entrega de servicios en los que las herramientas digitales juegan un papel clave. Finalmente se enumeran algunos ejemplos de la aplicación de Smart Economy en las Ciudades los cuales son: </P>

<L>
<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Servicios de Paquetería (Fedex, Estafeta, por citar algunas) </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Mercado Libre </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Amazon </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>• </Lbl>

<LBody>Ali express </LBody>
</LI>
</L>
</Sect>

<Sect>
<H4>El modelo de “Ciudad Inteligente III” </H4>

<P>A este modelo se le considera “Escalable” en países emergentes. Es una propuesta de ciudad inteligente para países en vías de desarrollo, el cual se basa en la suposición de que las condiciones económicas, políticas, sociales y culturales de estos países son diferentes que en los desarrollados o los países europeos. Por tal razón, se presentan 3 etapas sobre el nivel de madurez y los actores que están involucrados en el desarrollo de las Ciudades. Estas tres etapas consisten en </P>

<P>Figura 4. Modelo de la Ciudad Inteligente (CI) 3 -Escalable para los países emergentes. </P>

<P>ETAPA 3: CI EN MADURACIÓN </P>

<P><Figure>

<ImageData src="imagenes/0000293_img_38.jpg"/>
</Figure>
Objetivos: </P>
<Figure>

<ImageData src="imagenes/0000293_img_39.jpg"/>
</Figure>

<P><Figure>

<ImageData src="imagenes/0000293_img_40.jpg"/>
</Figure>
-Sustentabilidad </P>

<P>ETAPA 2: CI EN </P>

<P><Figure>

<ImageData src="imagenes/0000293_img_41.jpg"/>
</Figure>
-Convergencia social </P>

<P>PROCESO </P>

<P>-Convergencia </P>

<P>Objetivos: </P>

<P>tecnológica </P>

<P>-Convergencia social </P>

<P>-Competitividad </P>

<P>ETAPA 1: CI </P>

<P>-Convergencia </P>

<P>INCIPIENTE -Seguridad </P>

<P>tecnológica Objetivos: Actores básicos: </P>

<P>-Competitividad -Convergencia Autoridades centrales </P>

<P>-Seguridad </P>

<P>tecnológica y locales, lideres Actores básicos: </P>

<P>locales, ciudadanía y-Competitividad Autoridades locales, empresa </P>

<P>-Seguridad </P>

<P>lideres locales, Actores básicos: ciudadanía y empresa </P>

<P>REDES SOCIALES Lideres locales, ciudadanía ----------------------------y empresa </P>

<P>REDES SOCIALES </P>

<P>REDES SOCIALES </P>

<P>Fuente: Elaboración propia con base en (Alvarado López, 2017), (Sikora-Fernández, 2017), (Stawasz y Sikora- Fernández, 2015) y (Colado García et. al., 2014). </P>

<P>En la Etapa 1 de CI denominada “Incipiente”, los objetivos se concentran en la convergencia tecnológica, competitividad y seguridad. Por estos términos se entiende la construcción de las bases materiales de una CI, especialmente referente a las TIC´s incorporándolas a la gestión urbana donde se podrían utilizar estos elementos como herramientas para incitar la formación de un gobierno eficiente, que incluya planificación y participación de diferentes actores, así como la implementación de políticas públicas. </P>

<P>En esta etapa, los actores básicos que desempeñan un papel esencial son: los líderes locales, ciudadanía y empresas. </P>

<P>En la Etapa 2, de CI denominada “En proceso” la situación comienza a tornarse más compleja, debido a que bajo la lógica de la inteligencia urbana se debe dedicar especial atención a la dimensión social, pues es lo que lleva a los procesos de convergencia social. En esta etapa de los actores anteriormente mencionados en la etapa 1, se añaden las autoridades locales que deben hacer del proyecto de CI su proyecto, para promoverlo y difundirlo, haciendo uso también de Redes Sociales. </P>

<P>En la Etapa 3, de CI denominada “en maduración” en esta etapa se involucran además de los actores de las etapas 1 y 2 las autoridades centrales, mientras que la dimensión más importante debe ser la sustentabilidad, apoyada por los proyectos y programas fomentados por las autoridades. </P>

<P>Es importante resaltar que, estas tres fases de desarrollo de una CI no implican que todas las ciudades deben pasar por todas las etapas. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Ciudades Inteligentes y Sustentabilidad </H4>

<P>Esta rápida urbanización está trayendo consigo nuevos retos, sobre todo en cuanto al suministro eléctrico, infraestructuras, transporte, sanidad, etc., que requieren una fuerte inversión en nuevas tecnologías y soluciones inteligentes para manejar el creciente número de habitantes. El auge de Internet, el desarrollo tecnológico y los dispositivos móviles hacen que en la actualidad las ciudades cuenten con un mayor número de infraestructuras de comunicación que permiten recolectar una gran cantidad de datos en tiempo real de sus habitantes, que se pueden usar para beneficiar el desarrollo urbano. De esta forma, el urbanismo fomenta la participación de gobiernos, empresas y ciudadanos. </P>

<P>En este sentido las CI y sustentables, más que un sueño futuro, ya son una realidad posible, pero sobre todo necesaria para enfrentar los desafíos que implica la creciente urbanización, donde sin duda las TIC’s juegan un papel vital por su capacidad para proporcionar soluciones que permean hacia las tres grandes esferas: la económica, la ambiental y la social. De esta manera el desarrollo de un modelo de CI y sustentable, requiere de nuevas formas de organización e interrelación, considerando que las nuevas tecnologías y los sistemas económicos y sociales, evolucionan de acuerdo con nuevas lógicas basadas en la interrelación activa de varios actores, como los son la social, ambiental, económica y gubernamental. </P>

<P>El objetivo de relacionar directamente las SC con la sustentabilidad, se centra en lograr una gestión eficiente de los equipamientos urbanos que pueda satisfacer las necesidades de los ciudadanos. Así, la innovación social acompañada de innovación tecnológica, se presentan como los principales motores de cambio. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Conclusiones </H4>

<P>En el devenir de este artículo, la finalidad fue plantear una mejor noción, de las múltiples acepciones que tiene el concepto de las “Smart Cities”o “Ciudades Inteligentes”. Este es un tema que durante los últimos años cobró aún más importancia, sobre todo por el crecimiento exponencial que la población ha tenido en las últimas décadas, por lo que se plantea a las Ciudades Inteligentes, como la solución a los problemas que la sobrepoblación en los centros urbanos, trajo y traerá consigo. </P>

<P>Como se pudo apreciar, el objetivo final de crear CI y sustentables es lograr un medio ambiente urbano sostenible en su economía y en su ambiente, sin sacrificar la calidad de vida de sus ciudadanos. Estos retos se tienen que enfrentar de manera urgente, dadas las condiciones en las que se encuentra la humanidad, derivados del cambio climático, el crecimiento y la concentración urbana. </P>

<P>Se afirma que, las ciudades inteligentes y sustentables buscan aumentar el desarrollo económico, social y ambiental para mejorar la calidad de vida de toda la ciudadanía. También se destacó a uno de los elementos claves que caracteriza a las SC, las TIC´s que, aplicadas a la infraestructura urbana, permiten la solución a problemáticas comunes, como la calidad de vida, transporte, urbanización, vigilancia, energía y una adecuada gobernanza, la implementación de políticas públicas idóneas, es fundamental para lograr el diseño y la implementación de las Smart Cities. </P>

<P>Es importante, hacer énfasis en que no hay un modelo específico ni una solución única para todos los centros urbanos, cada ciudad es única en sus características culturales, económicas, políticas, sociales, territoriales y ambientales, por lo que, consideramos que no existe un modelo para replicarlo de una Ciudad Inteligente exitosa a otra ciudad que está en ese proceso. </P>

<P>También se destaca que, para que este modelo logre fortalecerse, extenderse y aplicarse en América Latina y otras regiones en vías de desarrollo, es necesario trabajar en muchos aspectos que aún son deficientes en esta región, pues es vital acelerar los procesos de aprendizaje, construcción y acumulación de capacidades tecnológicas locales, lo cual implica incursionar y acelerar los procesos de colaboración entre los diferentes actores y en los diversos ámbitos. </P>

<P>Sin duda, para rediseñar a las ciudades y convertirlas en SC, es necesario unir esfuerzos y conocimientos, a fin de conectar la infraestructura urbana con el mundo de las tecnologías presentes en objetos de nuestra vida diaria, como son: cámaras de monitoreo, vehículos, semáforos, mobiliario, computadoras, celulares, entre muchos otros dispositivos. No obstante, no es suficiente invertir en sistemas inteligentes, centros de operaciones y aplicaciones, sino también otorgar soluciones inteligentes para las ciudades a través de propuestas integrales en cuestiones de gobernanza y economía además de tecnología de seguridad que permita proteger la información y datos que se comparten acerca de cada uno de los actores involucrados en la transformación y evolución de estas CI para con esto, poder construir un espacio seguro y confiable para cada uno de los habitantes de estos lugares. </P>

<P>Con su alcance y su capacidad de disminuir distancias, organizar la información y mejorar las respuestas tanto en el ámbito de los individuos como en el ámbito de la colectividad, la tecnología no puede ser dejada de lado cuando se piensa en el futuro de las ciudades por lo que se denota la importancia de trabajar en la productividad, competitividad, educación, gestión social, inteligencia, transparencia, participación ciudadana, cultura, seguridad y muchos más, que permitirán generar mayores beneficios para la población favoreciendo el desarrollo de las Ciudades Inteligentes y el cuidado de todos estos factores podrían representar la transformación del mundo donde la calidad de vida, sustentabilidad e innovación represente nuestras ciudades y el cuidado de nuestra población. </P>

<P>Las Ciudades Inteligentes traen consigo, el crecimiento social, político y económico el cual gira entorno a sus ciudadanos para optimizar diferentes servicios como movilidad, seguridad, ambiente, educación, salud, servicios públicos, entre otros, que impactan en la calidad de vida de las personas. Johana Linares y Karen Vásquez (2018) destacan que, para que las ciudades sean verdaderamente inteligentes, es necesario que estas se desarrollen en un espacio vigilado y tengan un espacio de vigilancia (efecto Foucault). Por ello, las Ciudades Inteligentes pueden contribuir a mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos. </P>

<P>En México se está trabajando para que la cobertura de internet sea a nivel nacional, también existen proyectos de movilidad, de gobierno digital, de planificación urbana eficiente, sistemas de comercio electrónico, así como de transparencia entre gobierno y ciudadanos: todo ello son las bases para la creación de SC, por tal razón, podemos reiterar que las CI son posibles en México, pero es necesario mayores inversiones públicas y privadas, así como políticas públicas inteligentes que permitan la consolidación de planes y proyectos a corto y mediano plazo que permitan la consolidación de SM. </P>

<P>Se puede afirmar que, en nuestro país existen las condiciones necesarias para la creación de SC, pero se requiere una mayor alianza y participación entre la iniciativa privada y el sector público, las Instituciones de Enseñanza Superior, los Organismos Internacionales y de la ciudadanía para lograr la consolidación de ciudades inteligentes que mejoren la calidad de vida de la población. Para ello, es necesario el diseño de políticas públicas inteligentes y viables en un esquema de gobernanza territorial. </P>

<P>Finalmente, es necesario señalar que existen ejemplos importantes en varios estados y municipios de nuestro país, en el diseño y creación de SM, como los de Ciudad Maderas, Querétaro, que en 2014 el gobierno estatal y varias instituciones privadas decidieron concebir este lugar como la primera CI en el país, en Puebla se ha creado una plataforma llamada “Smart Puebla”, que es un modelo transversal de gestión urbana que involucra seis aspectos: movilidad y planeación urbana, equidad social y humana, energía y medio ambiente, talento e innovación, resiliencia, seguridad, servicios públicos y gobierno abierto, en los últimos años en la Ciudad de México -principalmente en movilidad, como el cablebus y el Metrobus. </P>

<P>En Jalisco, el modelo de CI llegó al pueblo mágico de Tequila, las principales actividades que se realizan en esa línea son la innovación en los procesos de producción del destilado del agave, la instauración de proyectos y planes de desarrollo sustentable y mejoras para impulsar la fuerte actividad turística de la zona. Por otra parte, en Guadalajara, se trabaja en el proyecto de la “Ciudad Creativa Digital”, que tiene como objetivo principal renovar el entorno urbano de esta zona, esta herramienta analiza los datos recolectados de los sensores y dispositivos instalados en las redes de infraestructura de agua, electricidad y movilidad, así como en los servicios de mantenimiento y telecomunicaciones, con el propósito de optimizar y predecir acciones según las circunstancias del momento. Otro aspecto importante, es la formación de la Asociación Mexicana de CI (AMECI), que tiene como objetivo gestionar fondos y, convertir a los municipios del país en ciudades inteligentes. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Referencias bibliográficas </H4>

<P>Aguilar, V. L. (2011). Gobernanza y Gestión Pública. México: Fondo de Cultura Económica. </P>

<P>Albarracín, Hilario y García, Rosa (2017). Hacia la Ciudad 4.0. Análisis y perspectivas de las Smart Cities españolas. Siemens.  </P>

<P>Alvarado López, Raúl A. (2017). Ciudad inteligente y sostenible: hacia un modelo de innovación inclusiva. Universidad de Guadalajara, México, Paakat. Revista de Tecnología y Sociedad, vol. 7, núm. 13. </P>

<P>Bouskela Maurício, C. B. (2016). La ruta hacia las smart cities: Migrando de una gestión tradicional a la ciudad inteligente. Washington D.C., Banco Interamericano de Desarrollo (BID). </P>

<Sect>
<H4>Fernández G. Manuel (2015). La Smart City como imaginario socio-tecnológico la construcción de la utopía urbana digital. País del Vasco., España: Universidad del País Vasco.  </H4>

<P>Gobierno de España. (2015). Plan Nacional de Ciudades Inteligentes. Madrid. España: Ciudades Inteligentes, Agenda digital para España. http://www.upv.es/contenidos/CAMUNISO/info/U0684517.pdf  (22 de junio de 2022).  </P>

<P>Hernández Raúl, Morales José R. y. Rózga Ryszard E. (2021), Gestión y recolección de residuos sólidos urbanos (RSU) desde la perspectiva de la Ciudad Inteligente (CI): el caso de recolección de basura en el municipio de Nezahualcóyotl, Estado de México, pp. 641660, Volumen I, Recuperación transformadora de los territorios con equidad y sostenibilidad, Coordinadores: José Gazca y Hazel F. Hoffmann, de la Colección, Aproximaciones teórico-metodológicas para el análisis del territorial y el desarrollo regional sostenible, Universidad Nacional Autónoma de México, Asociación Mexicana de Ciencias para el Desarrollo Regional, A. C. y Universidad Autónoma de Chihuahua. </P>

<P>Instituto Centroamericano de Administración Pública. (2017). Ciudades Inteligentes en la Nueva Gestión Pública. Revista del ICAP, núm. 72, vol. 2.  </P>

<P>Instituto de Estudios Urbanos de la Universidad Nacional de Colombia, Sede Bogotá. (2017). Ciudades Inteligentes ¿realidad o utopía? Colombia, Bogotá D.C: número 14. Universidad Nacional de Colombia.  </P>

<P>Linares García, J. y Vásquez Santos, K. (2018). Ciudades inteligentes: ¿materialización de la sostenibilidad o estrategia económica del modelo neoliberal? El Ágora USB, vol.18, núm. 2, pp. 479-495. DOI: 10.21500/16578031.3134 </P>

<P>Matus R. Maximino y Ramírez A. Rodrigo (2016). Ciudades Inteligentes en Iberoamérica; ejemplos de iniciativas desde el sector privado, la sociedad civil, el gobierno y la academia. Distrito Federal, México: Centro de Investigación e Innovación en Tecnologías de la Información y Comunicación (INFOTEC). </P>

<P>Moura Philipe y Stefano Nicoletti. (2015). Ciudades inteligentes e Internet de las Cosas: cómo fomentar su desarrollo en América Latina. Londres, Reino Unido: GSMA. </P>

<P>https://www.gsma.com/latinamerica/wp-content/uploads/2018/11/IoTGuide-ESP-NOVDIG.pdf  (22 de junio de 2022). </P>

<P>Naciones Unidas, Consejo Económico y Social. (2016). Ciudades e infraestructuras inteligentes. Ginebra, Suiza: Comisión de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo.  </P>

<P>https://nexusintegra.io/es/infraestructuras-inteligentes-la-clave-para-las-ciudadesinteligentes/  (22 de junio de 2022). </P>

<P>Orizaga J. (2021). “Las telecomunicaciones y tecnologías de información.”, Coloquio “Ciudades inteligentes en México: un balance del concepto y su aplicación., Coordinador: Dr. Raúl Hernández Mar, YouTube: En Vivo UAM Lerma, </P>

<P>https://www.youtube.com/watch?v=I3kLXigK5uI&amp;t=4s&amp;ab_channel=EnVivoUAMLerma </P>

<P>(22 de junio de 2022) </P>

<P>Pérez Alejandro, Canal Carlos, Berrocal Javier, García A. José y Murillo Juan M. (2015). El papel de los ciudadanos en las ciudades inteligentes: un escenario de movilidad urbana. </P>

<P>Málaga, España: Universidad de Málaga, Universidad de Extremadura, vol. 19, núm. 2, pp. 40-47. </P>

<P>Programa de Ciudades de CIPPEC (2016). Ciudad Inteligente. Diálogos internacionales. Buenos Aires, Argentina: Acenture. </P>

<P>Rosado Javier y Díaz Raimundo (2017). América Latina ante el reto de las smart cities. Madrid, España: Situación Educativa de América Latina y el Caribe: Hacia la educación de calidad para todos al 2017. Unesco. p. 136 </P>

<P>Ryszard E. Rózga L. (2018). Modelos de ciudad inteligente (smart city) y estrategias de su implementación. Distrito Federal, México. http://ru.iiec.unam.mx/4212/1/2Vol1_Parte1_Eje%201-Cap1-188-Rozga.pdf   (22 de junio de 2022). </P>

<P>Rózga L. Ryszard E, “El papel de los servicios públicos en la idea de ciudad inteligente”, Coloquio “Ciudades inteligentes (CI) en México: un balance del concepto y su aplicación., Coordinador: Dr. Raúl Hernández Mar, YouTube: En Vivo UAM Lerma, </P>

<P>https://www.youtube.com/watch?v=_GEOORKD5TU&amp;t=12202s&amp;ab_channel=EnVivoUA MLerma  (22 de junio de 2022). </P>

<P>Simone Noveck Beth (2017), “Ciudadanos Inteligentes, Estado más inteligente”, Gobierno y Políticas Públicas”, CIDE, México, 380 pp. </P>

<P>Vegara, Alfonso (2009). Territorios inteligentes. Revista Ambienta, vol. 89, pp. 34-58.  </P>

<P>http://www.revistaambienta.es/WebAmbienta/marm/Dinamicas/secciones/articulos/Vegara. htm  (22 de junio de 2002). </P>

<P>World Smart Sustainable Cities Organization (WeGO) (2019). Ciudades Inteligentes y Sostenibles para Todos. Organización Mundial de Ciudades Sostenibles Inteligentes (WeGO), Seoul, Korea: Seoul Global Center. </P>

<P>Ziccardi, A. (2020). Ciudades latinoamericanas: la cuestión social y la gobernanza local. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: CLACSO. </P>
</Sect>
</Sect>

<Sect>
<H4>Cohesión urbana inteligente. Acercamiento a la Alcaldía Benito Juárez, Ciudad de México </H4>

<P>Miroslaba Taide Bautista Flores1 Guadalupe Hoyos Castillo2 </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Introducción </H4>

<P>La aglomeración en ciudades tiene aspectos de innovación, creación de riqueza y competitividad con retos globales que ponen en riesgo la sostenibilidad en ellas. Desafíos con tendencias demográficas, económicas, divisiones sociales y ambientales. Así, como también, en los aspectos económicos y sociales en las ciudades se espera la distribución de beneficios, acceso a servicios públicos y mayor participación en general (Berrone et. al., 2017: 7). En cambio, según contextos de desarrollo, las ciudades presentan exclusión, segregación y polarización social cuyos retos constantemente conducen a cambios en su gestión.  </P>

<P>En lo económico, el éxito de la ciudad depende de intercambios comerciales y de iniciativas productivas, en innovación se desarrollan tecnologías y conocimiento, en lo ambiental se modela el medio natural, en lo político se crean políticas e instrumentos dirigidos a gobernar las sociedades, por lo que a su vez “los problemas urbanos empujan al desarrollo de nuevos modelos de gobernanza urbana” (Fernández, 2015: 18). </P>

<P>En este contexto, tanto el bienestar social como la cohesión urbana en las ciudades ganan importancia en comprensión, medición y acciones instrumentales. En el orden internacional surgen tendencias que promueven políticas públicas de inclusión y gestión participativa en el pasaje de la sociedad del conocimiento y difusión tecnológica. Entre otras propuestas, han </P>

<P>1 Mtra. en Estudios de la Ciudad en la Facultad de Planeación Urbana y Regional de la Universidad Autónoma de Estado de México. Correo electrónico: mbautistaf050@alumno.uaemex.mx </P>

<P>Académica investigadora en la Facultad de Planeación Urbana y Regional de la Universidad Autónoma de Estado de México. Correo electrónico: gdhoyosc@uaemex.mx </P>

<P>México </P>

<P>surgido iniciativas de ciudades inteligentes (Smart Cities) y más recientemente la emergencia de innovación social. </P>

<P>Las ciudades inteligentes, para Komninos (2002: 1) son territorios que exigen un “nuevo paradigma de planificación para el desarrollo urbano-regional y gestión de la innovación”, refleja a las ciudades como centros de conocimiento, gestión de la información, tecnología e innovación, de modo que pasan a identificarse con un nuevo entorno de innovación, gracias a la innovación y TIC. En cambio, para Bouskela, Casseb, Bassi, De Luca y Facchina (2016: 15), las ciudades son inteligentes cuando afrontan sus retos de manera integral, por tanto, deben de ir más allá de la tecnología y utilizar la información “para elaborar una estrategia de desarrollo que contemple aspectos medioambientales, urbanos, sociales y económicos”. </P>

<P>De acuerdo con Riechmann (2017 citado en Luque, 2020: 122) “la ciudad se proyecta como ciudad smart en función de su nivel de implementación de las tecnologías urbanas”. La ciudadanía e instituciones confían en que la solución a sus problemas llegará de la mano de la tecnología. Dice, “estamos en un momento crucial para avanzar, equilibrando el entusiasmo tecnológico con la razón y la fuerza del factor humano”. Donde la inteligencia no está en la herramienta, sino, en la utilidad que la sociedad hace de ella. </P>

<P>Según UN-Hábitat (2020: 92) una ciudad inteligente es una “ciudad innovadora que utiliza la información y tecnologías de la comunicación y otros medios para mejorar calidad de vida. Eficiencia de la operación urbana, servicios y competitividad, asegurando al mismo tiempo las necesidades de las generaciones futuras con respecto a los aspectos económicos, sociales, tanto ambientales como culturales.” </P>

<P>En las últimas décadas al tiempo que evolucionan las iniciativas de ciudades inteligentes (CI) han ajustado la pertinencia y medición, aunque predominan dos ópticas principales. Para Berrone et al. (2017: 7) el Índice Cities in Motion (ICIM) es un modelo conceptual de medición de ciudades inteligentes, la rueda de Boyd Cohen evalúa a las ciudades sobre inteligencia y competitividad con herramientas de diagnóstico para potenciar políticas públicas. La medición de Sikora (2017: 135) considera que una CI, no es sólo la aplicación </P>

<P>México </P>

<P>de tecnología y TIC, por encima de todo están las personas capaces de cuidar al medioambiente, planificar y gestionar el espacio urbano. </P>

<P>Por lo que será el contexto de las ciudades el que ajuste la finalidad e instrumentación de CI ya sea para mejorar la gestión pública urbana, propiciar interacción del gobierno con la sociedad, ampliar opciones de acción y decisión o, todo ello a la vez. Cuya estrategia urbana particular es disminuir la división, fragmentación y desigualdad en el acceso a bienes, servicios y derechos. Se trata de la integración y participación de los actores de la sociedad junto con el gobierno local mediante el apoyo de tecnologías, información y conocimiento para generar decisiones y acciones inteligentes. Esto es, un entorno de innovación -social, política y gestión- para conseguir cohesión urbana inteligente. </P>

<P>En el orden internacional, existen antecedentes de innovación de políticas urbanas y territoriales para atender problemas urbanos, sociales, económicos, ambientales y políticas no sólo con iniciativas de CI sino, con base en innovación social inteligente. Se refiere a las prácticas de la sociedad en co-creación de política pública urbana para la mejora de calidad de vida y el entorno. La participación en la construcción de acciones y soluciones de abajo hacia arriba es tanto desde los actores ciudadanos como desde las ciudades actores. </P>

<P>Según Parés y Martí-Costa (2020: 20) la innovación social se refiere a las prácticas que tienen carácter social, tanto por la naturaleza social de los problemas a los que quiere dar respuesta como por el papel de la sociedad civil auto-organizada en la formulación de estas soluciones. Sin embargo, estas iniciativas pueden colaborar con instituciones públicas o utilizando mecanismos de mercado. </P>

<P>La interacción de la tecnología y la innovación ya ha influido en los patrones de urbanización. Por ejemplo, la pandemia de COVID-19 aceleró el despliegue de innovación y tecnología en las áreas urbanas. Por lo que las ciudades deben facilitar innovación y tecnología de abajo hacia arriba que beneficien a sus residentes y abordar los problemas mientras protegen la privacidad y datos ciudadanos (UN-Hábitat, 2020). </P>

<P>México </P>

<P>La implementación de tecnologías cívicas está centrada en las personas y apunta a apoyar una mayor participación y procesos democráticos de abajo hacia arriba. “los resultados de los experimentos de ciudades inteligentes son mixtos y particularmente pobres cuando estos esfuerzos son impulsados por la tecnología y no por las personas” (UN-Hábitat, 2020: 180). </P>

<P>En este orden de ideas, Rodríguez et. al. (2021: 30) apuntan, lo que hace inteligente a una ciudad es la participación de las personas para transformar ciudades justas, sostenibles democráticas y ciudadanos inteligentes. Es una conquista ciudadana que viene de abajo hacia arriba. El reto es conjugar la tecnología con el enfoque humano con acciones prácticas que se resumen en innovación. El empoderamiento ciudadano es un ecosistema complejo creado por todos, es un código abierto en el que se pueden solucionar problemas ya que el valor de la ciudad depende de las conexiones reales con la ciudadanía. </P>

<P>El uso ético de las tecnologías de información y conocimiento en las ciudades, tienen el objetivo de empoderar a los ciudadanos, proporcionándoles las competencias necesarias para involucrar los recursos tradicionales en estas con las nuevas tecnologías. Las ciudades, ya se llamen inteligentes o de alfabetización informacional se encargan de “promover la igualdad de acceso a la información y el conocimiento, así como medios y sistemas de información libres, independientes y plurales” (Chibás et al., 2022: 154).  </P>

<P>Por el lado de las ciudades, en 2018 surge la Coalición de ciudades por los derechos digitales como una red de ciudades comprometidas con la defensa de los derechos digitales, apoyado por Naciones Unidas, Comisionado de Derechos Humanos, ONU-Hábitat, Eurocities y Ciudades y Gobiernos Locales Unidos (CGLU), dicha iniciativa global pone los derechos digitales de los ciudadanos en el centro de las políticas relativas a datos y tecnología comprometida en cinco principios evolutivos: acceso universal e igualitario a internet y alfabetización digital; privacidad, protección de datos y seguridad; transparencia, rendición de cuentas y no discriminación de datos, contenido y algoritmos; democracia participativa, diversidad e inclusión y estándares de servicios digitales abiertos y éticos. Dichos principios son el comienzo de un movimiento de ciudades que toma en serio los derechos digitales para </P>

<P>México </P>

<P>asegurar que la nueva economía digital tenga efecto positivo en la vida urbana (UN-Hábitat, 2020: 203-204). </P>

<P>En México, el gobierno de la Ciudad de México (CDMX) pretende que ésta sea un lugar de derechos para acortar desigualdades y ofrecer oportunidades de desarrollo y garantizar la prestación de servicios equitativos, con el uso de TICs para mejorar la calidad de vida, en inclusión acercando el gobierno a los ciudadanos (GCDMX, 2019: 8-14). En la Constitución Política de la Ciudad de México (CPCDMX) el derecho a la ciudad es colectivo, garantiza la función social de la ciudad, su gestión democrática, justicia territorial, inclusión social y la distribución equitativa de bienes públicos con la participación de la ciudadanía (Encinas, 2020: 43).  </P>

<P>Respecto a la infraestructura tecnológica, en la CDMX la inclusión digital cobró relevancia en el presente siglo: durante 2000-2006 surgen centros de capacitación digital para promover inclusión de los actores desfavorecidos a la sociedad de la información y, de 2006-2012 se instalaron cibercentros en el metro de la CDMX. Hacia 2012 se expidió la ley para el desarrollo del D.F. como ciudad digital y del conocimiento (Miranda, Calderón y Rosas, 2018: 393). La Secretaría de Bienestar de la Ciudad de México (2016), indica que la tecnología para la inclusión comprende la participación de iniciativa privada, sociedad civil, gobierno y ciudadanía, la tecnología como herramienta permite disminuir las desigualdades y superar brechas sociales. Vivimos el renacimiento de los derechos sociales, por ello, la importancia de hacer que en la CDMX disminuyan las desigualdades y ofrecer una cohesión social con oportunidades de desarrollo para todos (GCDMX, 2019: 7). </P>

<P>Actualmente, la innovación y tecnología en la CDMX a cargo de la Agencia Digital de Innovación Pública, implementa políticas de gestión de datos, gobierno abierto-digital y gobernanza de la infraestructura tecnológica. Dicha agencia afirma que la innovación tecnológica incorporada en la gestión de la administración pública reconoce a los ciudadanos como sujetos de derechos (Tercer Informe del GCDMX, 2021: 1). </P>

<P>México </P>

<P>La CDMX tiene el mejor desarrollo digital a nivel nacional según el índice de desarrollo digital estatal 2021: Ocupa la primera posición en los ámbitos de infraestructura y digitalización de las personas y la sociedad, se coloca en cuarta posición en innovación y adopción tecnológica. Tiene cobertura universal en redes fijas y móviles, cuenta con puntos de intercambio de internet y centros de datos con certificaciones internacionales. Ha incorporado estrategias digitales en el desarrollo económico de la ciudad y uso profundo de tarjetas de débito. Implementa políticas para la digitalización de sus habitantes. Posee el mejor aprovechamiento de equipos electrónicos (celulares y computadoras), sus habitantes tienen habilidades digitales básicas e intermedias. Ocupa el primer lugar en solicitud de patentes y mujeres graduadas de programas de ciencias, tecnología e ingeniería. (Agencia Digital de Innovación Pública, 2021: 1). </P>

<P>En el contexto de los actuales postulados de la política pública urbana local –tecnología, información y participación- y la consecuente transformación de la gestión para atender los retos urbanos, es necesario explorar en la Ciudad de México la existencia de prácticas de políticas urbanas y sociales que conducen a la cohesión urbana con innovación inteligente, para ellos se considera como caso de estudio a la Alcaldía Benito Juárez (ABJ).  </P>

<P>La CDMX y Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) presentan importantes contrastes sociales y condiciones del espacio urbano. Según GCDMX (2019: 77) entre las problemáticas urbanas de la CDMX, está la desigualdad de ingresos y de oportunidades para los ciudadanos, lo cual dificulta cohesión social y genera desequilibrios socio espaciales. La desigualdad, se manifiesta en los ingresos, escasez de suelo y vivienda, concentración del comercio, áreas verdes, densidad de población, son facetas de un mismo fenómeno que persisten. A su vez, según Sánchez (2020: 2) la ZMVM tiene contrastes y desigualdades en las condiciones de vida de la población, con un patrón centro-periferia con mejores condiciones en núcleos metropolitanos y sur poniente y peores en el nororiente; donde destacan necesidades básicas objetivas y otras subjetivas. </P>

<P>La Alcaldía Benito Juárez, se caracteriza por contar con usos y función urbana mixta, esto es, combina las actividades comerciales, de servicios, equipamientos diversos con lo </P>

<P>México </P>

<P>habitacional. Esta porción del tejido urbano con localización céntrica funge como una centralidad funcional de alcance metropolitano con mayor población flotante que residentes. La alcaldía presenta pérdida de población, consecuencia en parte de la localización porque a la par que disminuye la densidad habitacional, los cambios de uso de suelo de habitacional hacia usos urbanos mixtos avanzan, la competencia de precios del suelo derivado de la creciente inversión inmobiliaria y la competencia de los usos mixtos propicia salida de ciertos estratos de población. No obstante, diversos índices que evalúan la situación socioeconómica de la ZMVM, califican a la ABJ entre las que presenta buenas condiciones en comparación con otras alcaldías y gobiernos municipales metropolitanos. </P>

<P>A manera de ejemplo, se presentan dos mediciones. El “índice de marginación urbana” del CONAPO (2015), el cual diferencia carencias de la población como resultado de la falta de acceso a educación, servicios de salud, residencia en viviendas inadecuadas y carencia de bienes, la ABJ en 2005 y 2010 obtuvo un índice de “muy baja marginación urbana” en la ZMVM, en ésta última, predomina población en nivel medio, alto y muy alta marginación. El Consejo de Evaluación del Desarrollo Social de la Ciudad de México (EVALÚA, 2020: </P>

<P>1) reporta contrastes en el bienestar, donde la Alcaldía Benito Juárez presentó una de las mejores condiciones de vida, en la cual residen sectores de estrato alto, en contraste Milpa Alta con las mayores carencias, donde habitan personas de estrato muy bajo. La mitad de los habitantes de Milpa Alta no tienen cobertura de Seguro Popular, en cambio, la cuarta parte de la ABJ están en esta situación. En la ABJ, 6 de cada 10 habitantes tienen educación superior, en Milpa Alta solo 1.4 de cada 10 habitantes. El promedio de vehículos por cada mil habitantes es de 1,069 en la ABJ, en Milpa Alta e Iztapalapa de 355 vehículos. </P>

<P>Es decir, que no obstante los cambios demográficos en la ABJ y sociales en la ZMVM, la situación socioeconómica interna en comparación con el conjunto, es relativamente buena, lo cual requiere un análisis con mayor atención, toda vez que los índices no recogen particularidades internas. Ello lo evidenció el Programa Comunitario de Mejoramiento Barrial 2008, que contempló participación de la sociedad civil, organizaciones sociales y comunitarias para realizar proyectos con atención a colonias con altos grados de conflictividad social, deterioro urbano o marginación, que en la Delegación Benito Juárez </P>

<P>México </P>

<P>(ahora alcaldía) realizó intervenciones en las colonias Santa Cruz Atoyac, Niños Héroes y Nativitas. Posteriormente, desde el 2010, dio lugar a que los pobladores se organizaran y el proyecto promovió la comunicación entre los residentes y el interés por asuntos comunitarios (GDF, 2010: 36-42). En materia de infraestructura digital en la alcaldía, el Plan de Desarrollo de la CDMX 2020, indica que la ABJ tiene acceso gratuito a internet WiFi vía el C5. Los postes del C5 de la CDMX cuentan con cámaras de seguridad, botón de pánico, altavoz y georreferenciación (Agencia Digital de Innovación Pública, 2020: 2), asimismo, la alcaldía, al igual que otras, implementa gobierno electrónico y redes sociales con las que registra interacción digital con los residentes locales. </P>

<P>En general, la ABJ está evaluada con condiciones socioeconómicas buenas y homogénea hacia afuera en la CDMX, ZMVM e incluso en el orden nacional, en cambio internamente, entre las colonias y barrios existen diferencias sociales, tecnológicas, de innovación y de participación. Por ello, examinar la problemática de cohesión urbana a la luz de las iniciativas de innovación inteligente es pertinente para develar no sólo la distribución de las condiciones socioeconómicas sino verificar prácticas que tienden a la innovación previstas en los programas públicos locales. </P>

<P>El objetivo del trabajo es proponer el concepto de cohesión urbana inteligente a partir de revisar conceptos precedentes de prácticas y acciones de políticas con innovación social en el desarrollo urbano, para su aplicación y evaluación en la Alcaldía Benito Juárez, CDMX3. </P>

<P>El concepto de cohesión urbana inteligente (CUI) se acerca a la realidad local mediante las dimensiones de integración socio espacial, integración inteligente y la planeación local e innovación social. Los indicadores de cada dimensión permiten develar y evaluar las condiciones existentes para el desarrollo de una ciudad inteligente. Detecta distribución y participación en el desarrollo urbano, las condiciones de participación e innovación local </P>

<P>3 El trabajo que aquí se presenta, es la versión sintetizada de la tesis “Cohesión urbana inteligente. Evaluación de la Alcaldía Benito Juárez, Ciudad de México (2010 -2020)” realizada para obtener el grado de Maestra en Estudios de la Ciudad en la UAEM, de la cual la primera persona es la autora y la segunda directora de tesis. A su vez se ajusta para atender los aspectos editoriales del presente libro. </P>

<P>México </P>

<P>(iniciativas para gestionar, administrar y planificar el espacio urbano con el apoyo de las TIC) en la mejora de la calidad de vida de residentes locales. Así, el concepto de CUI es tanto conceptual como instrumental, cuya finalidad es develar impactos sociales de las acciones y políticas inteligentes que permiten disminuir diferencias de inclusión e incrementar la participación en el desarrollo urbano. </P>

<P>Este trabajo, por su parte, contribuye con el objetivo del presente libro, el estudiar las condiciones existentes para el desarrollo de la ciudad inteligente en México, toda vez que, examina las condiciones de participación social en la mejora de la calidad de vida local urbana, registra nuevas iniciativas, nuevas perspectivas y última generación de ciudades inteligentes, ofrece una metodología que mide y evalúa tales condiciones en un caso específico. </P>

<P>El trabajo está organizado, luego de la introducción, en tres partes más: la revisión de la discusión conceptual sobre cohesión social, ciudad inteligente e innovación social y su aplicación en ciudades; después la comprensión y medición del concepto de cohesión urbana inteligente a partir de la instrumentación en dimensiones; enseguida el acercamiento a la Alcaldía Benito Juárez mediante la aplicación de la metodología que evalúa condiciones de CUI y al final, la conclusión. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Marco conceptual: cohesión social, ciudad inteligente e innovación social en ciudades </H4>

<P>Se presenta el análisis conceptual que conduce la reflexión, tales como cohesión social, ciudad inteligente e innovación social y conceptos instrumentales planeación y políticas urbanas inteligentes en el marco de los desafíos de los problemas urbanos en gobiernos locales y en la integración de la sociedad en iniciativas del entorno local. </P>

<P>La cohesión social de acuerdo con Chan (2006 en López, Rio, Savério y Trinca, 2015: 105) define las interacciones verticales y horizontales entre los miembros de la sociedad, caracterizada por un conjunto de actitudes y normas que incluyen responsabilidad, sentido de pertenencia y voluntad de participar y ayudar. Para la CEPAL (2007: 14) la cohesión social busca la inclusión social y la participación ciudadana, es la argumentación entre </P>

<P>México </P>

<P>mecanismos instituidos de inclusión y exclusión social y las respuestas, percepciones y disposiciones de la ciudadanía frente al modo en que operan. </P>

<P>Para Durkheim (2007 citado en Barba y Cohen, 2011: 70) la integración social se desarrolló a partir de reflexiones teóricas de lo problemático que resultaba integrar a las sociedades modernas, con gran densidad social y moral que acompañaba a los procesos de individuación con intereses y valores. Según Mora (2015: 17-18) en Durkheim era importante un sistema de normas y valores que regulara las bases y desarrollo de las interacciones y contratos entre los individuos, en las sociedades complejas la sociedad es posible por medio de la coordinación, cooperación y solidaridad. </P>

<P>Para ello, Caruso et al. (2014) señalan que se necesitan nuevas disposiciones y tecnologías de gobernanza que actúen como medios para facilitar una gestión democrática del público en las sociedades contemporáneas y culturalmente plurales. Vale decir que en una sociedad cohesionada las personas que la integran participan de los recursos del entorno desde una democracia. </P>

<P>En concreto en las ciudades, el concepto de cohesión social urbana, de acuerdo con Nari (2015: 1), parte de las intervenciones de conectividad y el desarrollo de espacio público, reconoce la multi dimensionalidad para su intervención; en lo institucional determina la necesidad de un Estado activo, innovador y participativo, aquí la participación social y comunitaria es la clave. La cohesión social urbana es un proceso de implicación y empoderamiento social, su gestión articula y coordina los actores públicos y privados. </P>

<P>Por su parte, la innovación social se da cuando se identifican y generan la provisión de nuevos servicios que mejoren la calidad de vida de personas y localidades; produciendo nuevas esferas de trabajo y formas de participación, desde la producción como del consumo (OCDE, 2011; European Commision, 2010 citados en Subirats y García, 2015: 99). Según Rodríguez y Alvarado (2008: 24-30) en la innovación social los actores asumen un rol identitario con la comunidad, y los escenarios comunes se convierten en nodos de desarrollo y crecimiento autosostenible, replicable. Así, en Jaillier (2017) la innovación social beneficia a un grupo </P>

<P>México </P>

<P>significativo de personas, reduce la pobreza y propone una mejor calidad de vida de los grupos en riesgo social reivindicando sus derechos, emerge de los interesados y sus entidades de apoyo y las consolida con impacto en relación con el desarrollo social. Si la integración social refiere a las relaciones individuo-sociedad cuya finalidad es la inclusión y participación en las acciones en un territorio, ciudad o lugar concreto, por tanto, la cohesión social urbana es la conjunción de la participación e inclusión de la sociedad desde un actuar democrático generando innovación en la distribución y acceso a los recursos en el espacio. </P>

<P>A su vez, el concepto de ciudad del conocimiento supone la construcción de redes locales para el impulso de respuestas colectivas más eficaces en innovaciones, donde el capital humano tiene importancia como recurso territorial específico, puede aumentar en inversiones en educación y elevar la productividad del trabajo y, el valor de la producción, el desarrollo de una economía del conocimiento condiciona el desarrollo de las ciudades en la sociedad, se vincula a sectores de actividad y empresas. La ciudad informacional continúa con la ciudad digital y finaliza en la ciudad inteligente, centrando su atención en el impacto de las TICs y las redes digitales para la circulación de información, dentro y fuera de la ciudad (Méndez, 2008: 9-12). </P>

<P>La noción de ciudad inteligente (Smart Cities) si bien nace en Europa, se ha propagado a otros continentes. En la literatura existe consenso que emerge en la década de 1990, con el uso de las TIC dirigidas a personas, aplicaciones para los sectores como salud, vida asistida, gobierno participativo, gestión energética y nuevos entornos laborales (Komninos et al., 2011: 8). Según Fernández (2015: 17) las ciudades inteligentes en 1990 han estado marcadas por la tecnología para abordar retos de “las ciudades para mejorar la eficiencia energética, disminuir los contaminantes y el cambio climático”. Maestre (2015: 143) menciona que la ciudad inteligente es un territorio caracterizado por el uso de las TIC para promover la colaboración, la innovación y la eficiencia para lograr el mejoramiento de la calidad de vida de los ciudadanos y la sostenibilidad de las ciudades a través del mejoramiento de los servicios hacia los ciudadanos. </P>

<P>México </P>

<P>La comprensión de ciudad inteligente tiene dos vertientes según AENOR (2014, en Fernández, 2015: 15), por un lado, aplica las TIC para la mejora de la calidad de vida y la accesibilidad de sus habitantes y asegura un desarrollo sostenible, económico, social y ambiental en una mejora permanente, por otro lado, permite a los ciudadanos interactuar con ella de forma multidisciplinar y se adapta en tiempo real a sus necesidades. </P>

<P>Cohen (2015: 2) identifica tres fases de cómo las ciudades han adoptado tecnología y desarrollo, pasando de la dirigida por las compañías tecnológicas (1.0), a la dirigida por el gobierno de la ciudad (2.0) a finalmente, dirigida por los ciudadanos (3.0), algunas ciudades pasan de una fase a otra. Mientras que otras, se han quedado estancadas en sus experimentos con Smart Cities. De igual manera, Martí (2020) dirá que existen tres fases en el desarrollo de Smart Cities, en el siguiente sentido: la fase 1.0 centrada en la tecnología aplicada de “arriba a abajo” hasta la fase 3.0, donde el ciudadano es el centro del proyecto y habla de “estrategias para la soberanía digital”. </P>

<P>De manera que el concepto CI ha evolucionado, actualmente se acepta por inteligente la cocreación, innovación y actuación social en los intereses de grupos y comunidades. El presente trabajo, es en la actual etapa de comprensión que propone y adelanta el concepto de cohesión urbana inteligente (CUI); fase donde la sociedad hace uso inteligente de la información de manera conjunta, en co-creación pública-social para innovar la ciudad (comunidad o barrio). En cuanto al aspecto instrumental de las políticas urbanas y planeación urbana emergen enfoques funcionales a las actuales necesidades, esto es, la revisión de mecanismos y estrategias para conseguir integración social en la dinámica socioeconómica de niveles de gobierno y escalas. </P>

<P>Según el estudio de UN-Hábitat (2014) surge una nueva generación de políticas urbanas nacionales más ambiciosas en alcances y más integradas, éstas cubren las intenciones que tienen los gobiernos en ciudades y regiones metropolitanas para que funcionen mejor económica, social y ecológicamente que cubren instrumentos como planes, programas, proyectos, arreglos organizativos y herramientas financieras. El estudio comparativo identificó cuatro enfoques: uno racional-integral para la toma de decisiones basada en la </P>

<P>México </P>

<P>ciencia de la gestión y la investigación de operaciones; el segundo es la competitividad e innovación económica; el tercero “nuevo urbanismo” o “crecimiento inteligente” y; el cuarto aborda las exclusiones dentro de las áreas urbanas, el “derecho a la ciudad” (UN-Hábitat, 2014: 24- 28). </P>

<P>Por su parte, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID-ICES, 2016) dirá que las ciudades son inteligentes cuando afrontan sus retos de manera integral, deben de ir más allá de la tecnología, y utilizar la información para elaborar una estrategia de desarrollo que contemple aspectos medioambientales, urbanos, sociales y económicos. La ciudad es inteligente si posee los elementos: economía, transporte y comunicación, medio ambiente, personas, calidad de vida, gestión y administración, los componentes de la CI se sostienen con la triple hélice; universidad, industria y gobierno (Lombardi, et al., 2012: 137). Por su parte, Luque (2015: </P>

<P>17) dirá que las ciudades son organismos complejos con variedad de datos donde la planeación inteligente debe atender a la complejidad y avanzar en la visión de futuro a través de sistemas multi agentes. </P>

<P>Según Carvalho y Van (2014: 20) la agenda de la Unión Europea 2020 (EU 2020), planteó la filosofía de especialización inteligente e innovación renovada, que la política económica debe encontrar formas inteligentes de unir las tradiciones locales con nuevas oportunidades de crecimiento, que además de las innovaciones derivadas en la triple hélice –gobierno, universidad y sector privado (industria)-, avanza hacia la cuádruple hélice, que suma a los ciudadanos e instituciones sociales. Para Carvalho y Van (2014) una política urbana inteligente, es la filosofía de especialización inteligente e innovación renovada que de forma inteligente combina tradición con nuevas exigencias. </P>

<P>Aún más, ampliando la finalidad para la actual planeación, para Eraydin (2013: 19) la planificación de la resiliencia encuentra lugar en la teoría de la planificación para vincular los procesos sociales y económicos con los ecológicos para &quot;construir una capacidad de auto organización&quot; junto con un cambio en el sistema que puede superar las relaciones de poder desiguales. Para Hernández, Hernández y Alcaraz (2018: 19) la planeación inteligente es el uso de la ciencia y la tecnología en la planeación de ciudades y centros de población que </P>

<P>México </P>

<P>deben ser sustentables, promover cultura, educación, esparcimiento de la población y disminuir las diferencias socioeconómicas entre la sociedad, en ello destacan las metodologías Leed® Neighborhood Development y Breeam® Communities. </P>

<P>Ziccardi (2019: 62) precisa que la política urbana en América Latina y México, en las últimas décadas, adoptó políticas económicas neoliberales. Así, la política pública es la acción protagonizada por instituciones del sector gubernamental y promotores privados quienes definen los usos del suelo que al momento en que la autoridad introduce infraestructura y equipamientos se aparta de la normatividad vigente. Tal transformación de imagen urbana y de relaciones sociedad-territorio, hace uso de nuevas tecnologías de la información y comunicación que moviliza a la ciudadanía para contrarrestar las acciones y garantizar una mejor calidad de vida a los que habitan la ciudad. </P>

<P>En México, emergen iniciativas de políticas urbanas que persiguen acciones socialmente inclusivas y participativas en la vida urbana. En el caso de la CDMX, las autoridades indican que las políticas sociales y urbanas, al considerar el derecho de la ciudadanía a habitar territorios para el desarrollo comunitario e individual, generan entornos urbanos seguros y favorables para la cohesión social y la identidad cultural (Gobierno del Distrito Federal, 2010: 8). Por su parte, la Carta por el Derecho a la Ciudad en la CDMX, es una iniciativa de diversas organizaciones del Movimiento Urbano Popular, con el desafío de construir un modelo sustentable de sociedad y vida urbana basado en principios de solidaridad, libertad, equidad y justicia social, fundamentado en culturas urbanas y el equilibrio entre lo urbano y lo rural (Gobierno del Distrito Federal, 2011: 10). </P>

<P>En suma, el pensamiento y práctica que recoge la literatura sobre las tendencias internacionales que engendran cohesión social, destaca la participación e innovaciones de acciones ciudadanas y las iniciativas de ciudades inteligentes renovadas desde la sociedad, que favorecen participación ciudadana en asuntos urbanos locales de manera informada, interactiva y democrática. La esencia de la cohesión social son la integración social, cohesión territorial, innovación social y el derecho a la ciudad, todo ello permite involucramiento en asuntos públicos y urbanos locales. Los postulados de ciudad inteligente destacan la </P>

<P>México </P>

<P>aplicación de TIC de los gobiernos en interacción con la sociedad para los asuntos públicos y urbanos, tales iniciativas cobran relevancia para mejorar la atención del acceso a bienes y servicios urbanos ahora considerando la integración y participación de todos los sectores de la sociedad. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Propuesta del concepto de cohesión urbana inteligente </H4>

<P>Aquí, se propone el concepto cohesión urbana inteligente (CUI), tanto la comprensión argumentativa como la propuesta metodológica de medición. En el concepto de CUI (Esquema 1) tenemos por un lado el contexto de argumentación de la cohesión urbana y por el otro la argumentación de la ciudad inteligente y dado que en las experiencias revisadas se entiende por inteligencia aquello que hace la sociedad en la gestión para corregir desigualdades y diferencias, entonces es posible postular el concepto de cohesión urbana inteligente (CUI). </P>

<P>Esquema 1. Concepto de cohesión urbana inteligente </P>
<Figure>

<ImageData src="imagenes/0000293_img_42.jpg"/>
Cohesión urbana Ciudad inteligente Cohesión urbana inteligente CIUDAD (Alcaldía Benito Juárez, CDMX) Planeación urbana inteligente Política urbana inteligente Participación e innovación social </Figure>

<P>Fuente: Elaboración propia El concepto de cohesión urbana inteligente (CUI) es conceptual e instrumental, no sólo comprende la participación de la sociedad en los asuntos públicos urbanos como miembros de una comunidad informada y comprometida con el entorno, sino que contribuye en disminuir exclusión, segregación y polarización -política, social, económica y ambiental- con interacciones inteligentes gobierno-sociedad. El componente inteligente en el concepto de </P>

<P>México </P>

<P>CUI concibe la innovación de la participación activa de residentes locales (barrios y comunidades), donde las tecnologías de información y comunicación son herramientas para la construcción social, esto es, conocimiento e información al servicio de la calidad de vida, la inteligencia social como bien público común. </P>

<P>La CUI busca potenciar políticas públicas urbanas mediante mecanismos, instrumentos y programas con participación e innovación para conseguir objetivos de cohesión urbana, es decir, disminuir brechas de inclusión y participación en el desarrollo urbano local con interacción social en democracia. En la CUI, las políticas públicas urbanas locales coexisten entre ciudadanos propiciando mejorar oportunidades y ampliando capacidades sociales. Así, la interrelación y coordinación pública–social, al ser abierta permite integrar mecanismos de innovación, todo lo cual conduce a cambios en la gestión y planeación urbanas, que derivan en estrategias, programas e instrumentos. </P>

<P>Y la planeación urbana inteligente, está comprometida con la calidad de vida de los residentes locales, con la colaboración en el diseño, seguimiento, evaluación de metas y transparencia de acciones del sector público y social urbanos. La participación activa de la sociedad en la planeación mediata y futura se reconstruye con pertinencia técnica-social. Dicha planeación aprehende a la sociedad/ciudadano/residente comprometida en la mejora continua y redistribución del desarrollo urbano. </P>

<P>Para operativizar el concepto y concretar su medición, se desagrega la CUI en tres dimensiones, entre ellas tienen ocho variables y 29 indicadores. A continuación, se describen (Esquema 2): </P>

<P>Esquema 2. Dimensiones y variables de la cohesión urbana inteligente </P>
<Figure>

<ImageData src="imagenes/0000293_img_43.jpg"/>
Integración socio-espacial Variables socio-urbana, movilidad urbana sustentable y economía Integración inteligente Variables teconología, gobierno electrónico y plataforma de la sociedad 9 indicadores Planeación local e innovación social Variables participación social y, planes y programas de innovación social 6 indicadores </Figure>

<P>Fuente: Elaboración propia Dimensión integración socio-espacial, refiere a la solidaridad ciudadana e integración social en los beneficios del desarrollo de la sociedad, lo cual se consigue con la distribución de bienes y servicios a todos los residentes a fin de disminuir brechas en el espacio urbano cotidiano. Las variables básicas consideradas son las siguientes: </P>

<L>
<LI>
<Lbl>1. </Lbl>

<LBody>Socio-urbana. Se refiere a la dotación de condiciones urbanas y socio-económicas, reporta las características específicas de los residentes locales en vivienda, educación, salud, seguridad, equipamiento deportivo, cultural, espacios públicos y áreas verdes. Permite observar el grado de cobertura de necesidades básicas urbanas. Comprende siete indicadores. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>2. </Lbl>

<LBody>Movilidad urbana sustentable. Se refiere a cómo se mueven los residentes en la jurisdicción local, permite identificar condiciones de accesibilidad física a modos amigables y sustentables, tales como acceso al transporte público masivo, modos activos como bicicleta y áreas peatonales. Registra movilidad urbana local. Comprende cuatro indicadores. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>3. </Lbl>

<LBody>Económica. Refiere a la capacidad económica local mediante empleo en actividades (comerciales y servicios), también permite observar desempleo y pobreza de ingreso. Refiere al perfil dominante de actividad. Comprende tres indicadores. </LBody>
</LI>
</L>

<P>Dimensión integración inteligente, señala el conjunto de iniciativas y capacidades que tiene la sociedad –residentes, autoridades y privados- para planificar y gestionar el espacio urbano, donde las tecnologías son un instrumento para fines sociales y de política urbana. Las variables básicas consideradas son las siguientes: </P>

<P>México </P>

<L>
<LI>
<Lbl>4. </Lbl>

<LBody>Tecnología. Refiere a los servicios de comunicación y tecnologías de información (TIC) en la jurisdicción que ocupa la población, caracterizado por acceso y distribución de Internet y redes de telefonía locales. Refiere al grado de propagación y uso de tecnologías. Comprende tres indicadores. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>5. </Lbl>

<LBody>Gobierno electrónico. Indica el uso de aplicación tecnológica por el gobierno local y redes sociales públicas, así como servicios en línea con los que cuenta, disposición de información de libre acceso y gestión pública electrónica. Se refiere a los recursos con los que interactúa con los residentes. Comprende cuatro indicadores. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>6. </Lbl>

<LBody>Plataformas de la sociedad. Refiere a herramientas digitales que emana de la población local, plataformas civiles y redes sociales que permiten a la ciudadanía colaborar, decidir e interactuar en asuntos urbanos locales. Comprende dos indicadores. </LBody>
</LI>
</L>

<P>Dimensión planeación local e innovación social, incorpora la planeación urbana inteligente y políticas urbanas inteligentes. Las primeras se enfocan en la calidad de vida de residentes locales mediante diseño colaborativo, seguimiento, evaluación de metas y transparencia de resultados del sector público urbano. Las segundas fomentan la convivencia entre ciudadanos propiciando mejor coordinación pública–social. Las variables son las siguientes: </P>

<L>
<LI>
<Lbl>7. </Lbl>

<LBody>Participación social. Indica interacción ciudadana con el gobierno local en asuntos urbanos, de interacción de iniciativa privada y sociedad civil local. La representatividad ciudadana en el presupuesto participativo, consulta ciudadana y diferentes organizaciones ciudadanas. Comprende tres indicadores. </LBody>
</LI>

<LI>
<Lbl>8. </Lbl>

<LBody>Planes y programas de innovación social. Refiere a instrumentos de planeación del desarrollo urbano que cuenta el gobierno local, que favorecen a la sociedad con estrategias y lineamientos de política inteligente e inclusiva. Comprende tres indicadores. </LBody>
</LI>
</L>

<P>Luego, se estableció la escala de ponderación con los que serán calificadas las variables consideradas mismas, que son de diversa naturaleza para conseguir evaluar prácticas y acciones realizadas en el caso concreto de estudio. Para ello se emplea análisis de semáforo, </P>

<P>México </P>

<P>siguiendo ejercicios realizados por el BID-ICES (2016) y el IMCO (2016) instituciones que en sus metodologías suelen proponer rangos de acuerdo con tres colores (verde, amarillo y rojo); el color “verde” indica gestión adecuada o buena, el color “amarillo” si presenta ciertas dificultades en el servicio o gestión y, el color “rojo” si es deficiente el servicio o gestión. Así, se procede a la ponderación de indicadores asignando un color según situación observada y sentido positivo o negativo (Tabla 1). </P>

<P>Tabla 1. Valoración del semáforo para la CUI </P>

<Table>
<TR>
<TH>Color </TH>

<TD>Verde </TD>

<TD>Amarillo </TD>

<TD>Rojo </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Valoración </TH>

<TD>Si cumple / &gt; a la media </TD>

<TD>En proceso / = a la media </TD>

<TD>No cumple / &lt; a la media </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Condición alta / buena </TD>

<TD>Condición media </TD>

<TD>Condición baja / mala </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Adecuada / eficiente </TD>

<TD>Condición regular </TD>

<TD>Insuficiente / deficiente </TD>
</TR>
</Table>

<P>Fuente: Elaboración propia </P>

<P>Para aplicar la CUI, las fuentes de información son secundarias obtenidas del INEGI, de la plataforma de datos abiertos y diversas instituciones locales. El procedimiento de cálculo de los 29 indicadores es específico tratados en comparación con la CDMX y considerando lo espacial interno –diferencia entre colonias según AGEB-. La sistematización de información ha sido organizada para proceder a la evaluación según valores del semáforo. </P>

<P>En el caso de la Alcaldía Benito Juárez, en las administraciones de gobierno (2012-2015, 2015-2018 y 2018-2021) se identifica gobierno digital, organización civil en plataformas con finalidad social y urbana, información abierta, entre otros aspectos, que es pertinente ser evaluados desde el concepto de CUI y medir el grado de tales condiciones. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Acercamiento a la Alcaldía Benito Juárez, Ciudad de México </H4>

<P>Como se dijo la ABJ se encuentra en la parte central de la ZMVM, está conforma por 56 colonias distribuidas en 6 cuadrantes. El Censo de Población y Vivienda del 2020 reportó 434,153 habitantes que representan 4.71% de la población total de la CDMX. Se presenta los resultados de la evaluación de la cohesión urbana inteligente en la ABJ; de los 29 indicadores considerados en las tres dimensiones, en 16 de ellos obtuvo condición alta, otros seis de condición media y, siete de condición baja (Tabla 2). Enseguida, se detalla: </P>

<P>Tabla 2. Evaluación de cohesión urbana inteligente en la Alcaldía Benito Juárez </P>

<Table>
<Caption>
<P>CAPÍTULO 12. Cohesión urbana inteligente. Acercamiento a la Alcaldía Benito Juárez, Ciudad de México </P>
</Caption>

<TR>
<TH>Dimensión </TH>

<TH>Variable </TH>

<TH>Indicador </TH>

<TH>Valor </TH>
</TR>

<TR>
<TD/>

<TD/>

<TD/>
</TR>

<TR>
<TH>INTEGRACIÓ N SOCIO -ESPACIAL </TH>

<TD>1. Socio-urbana </TD>

<TD>1. Vivienda </TD>

<TD/>

<TD/>

<TD/>
</TR>

<TR>
<TD>2. Educación </TD>

<TD/>

<TD/>

<TD/>
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<TR>
<TD>3. Derechohabiencia </TD>

<TD/>

<TD/>

<TD/>
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<TR>
<TD>4. Seguridad </TD>

<TD/>

<TD/>

<TD/>
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<TR>
<TD>5. Equipamiento deportivo </TD>

<TD/>

<TD/>

<TD/>
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<TR>
<TD>6. Equipamiento cultural </TD>

<TD/>

<TD/>

<TD/>
</TR>

<TR>
<TD>7. Espacios públicos y áreas verdes </TD>

<TD/>

<TD/>

<TD/>
</TR>

<TR>
<TD>2. Movilidad urbana sustentable </TD>

<TD>8. Sistema de Metro </TD>

<TD/>

<TD/>

<TD/>
</TR>

<TR>
<TD>9. Metrobús </TD>

<TD/>

<TD/>

<TD/>
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<TR>
<TD>10. Infraestructura ciclista </TD>

<TD/>

<TD/>

<TD/>
</TR>

<TR>
<TD>11. Área peatonal </TD>

<TD/>

<TD/>

<TD/>
</TR>

<TR>
<TD>3. Economía </TD>

<TD>12. Empleo local en comercio y servicios </TD>

<TD/>

<TD/>

<TD/>
</TR>

<TR>
<TD>13. Desempleo </TD>

<TD/>

<TD/>

<TD/>
</TR>

<TR>
<TD>14. Pobreza (de ingreso) </TD>

<TD/>

<TD/>

<TD/>
</TR>

<TR>
<TH>INTEGRACIÓ N INTELIGENT E </TH>

<TD>4. Tecnología </TD>

<TD>15. Internet público </TD>

<TD/>

<TD/>

<TD/>
</TR>

<TR>
<TD>16. Banda ancha </TD>

<TD/>

<TD/>

<TD/>
</TR>

<TR>
<TD>17. Telefonía móvil </TD>

<TD/>

<TD/>

<TD/>
</TR>

<TR>
<TD>5. Gobierno electrónico </TD>

<TD>18. Redes sociales del gobierno </TD>

<TD/>

<TD/>

<TD/>
</TR>

<TR>
<TD>19. Servicios en línea </TD>

<TD/>

<TD/>

<TD/>
</TR>

<TR>
<TD>20. Transparencia </TD>

<TD/>

<TD/>

<TD/>
</TR>

<TR>
<TD>21. Datos abiertos (SIG) </TD>

<TD/>

<TD/>

<TD/>
</TR>

<TR>
<TD>6. Plataforma de la sociedad </TD>

<TD>22. Plataformas civiles </TD>

<TD/>

<TD/>

<TD/>
</TR>

<TR>
<TD>23. Redes sociales </TD>

<TD/>

<TD/>

<TD/>
</TR>

<TR>
<TH>PLANEACIÓ N LOCAL E INNOVACIÓ N SOCIAL </TH>

<TD>7. Participación social </TD>

<TD>24. Fundación Lobbyng Social, A. C. </TD>

<TD/>

<TD/>

<TD/>
</TR>

<TR>
<TD>25. Movimiento Pro - Vecino, A. C. </TD>

<TD/>

<TD/>

<TD/>
</TR>

<TR>
<TD>26. Asociación Civil Nuestras Realidades </TD>

<TD/>

<TD/>

<TD/>
</TR>

<TR>
<TD>8. Planes y programas de </TD>

<TD>27. Programa Gestión Inteligente </TD>

<TD/>

<TD/>

<TD/>
</TR>

<TR>
<TD>28. Programa Smart Cities </TD>

<TD/>

<TD/>

<TD/>
</TR>

<TR>
<TD>29. Programa Blindar BJ </TD>

<TD/>

<TD/>

<TD/>
</TR>
</Table>

<Table>
<TR>
<TH/>

<TH>innovación social </TH>

<TH/>

<TH/>

<TH/>

<TH/>
</TR>
</Table>

<P>Fuente: Elaboración propia </P>

<P>La dimensión integración socio espacial resultó dispar entre los indicadores considerados: están los de condición favorable (educación, empleo, ingreso, baja pobreza), los de situación media (derechohabiencia, seguridad, Sistema Metro y Metrobús) y los de condición baja (vivienda, equipamiento deportivo y cultural, espacios públicos y áreas verdes e infraestructura ciclística y áreas peatonales). Es decir que, si bien el nivel educativo, situación de ingreso y empleo son altos, no así la situación en la estructura urbana, servicios, equipamientos públicos y movilidad activa, por lo que deben plantearse acciones integrales para un entorno urbano sustentable. </P>

<P>La dimensión integración inteligente revela que los residentes y el gobierno local tienen iniciativas para gestionar, administrar, intervenir y planificar el espacio urbano con el apoyo de las TIC como instrumento para fines sociales. La tecnología está altamente difundida en la alcaldía, por lo que seis de los indicadores evaluados tienen buena condición (internet público, banda ancha y telefonía móvil en viviendas, servicios y trámites públicos en línea, datos abiertos (SIG) y plataformas civiles), otros indicadores, dos, están en condición media (transparencia e interacción en redes sociales por parte de la sociedad) y, la interacción en las redes sociales del gobierno todavía es insuficiente de parte de la población, por lo que califica en condición baja. </P>

<P>La dimensión planeación local e innovación social, se observa que las asociaciones civiles se interesan en participar, colaborar, decidir e interactuar en los asuntos urbanos locales, lo mismo el gobierno local mediante planes y programas de innovación social busca la interacción y participación social en la búsqueda conjunta de la calidad de vida para los vecinos de las colonias. De manera que los seis indicadores, tres asociaciones y tres programas estudiados tienen condición buena y favorable en los fines públicos. </P>

<P>En suma, la evaluación de la CUI en la Alcaldía Benito Juárez arroja que de las tres dimensiones del concepto propuesto, la demarcación presenta retos o áreas de oportunidad – </P>

<P>México </P>

<P>condición baja- en materia de integración socio-espacial, en específico en los indicadores de: el problema de la vivienda con la pérdida de ocupación habitacional derivado de la competencia inmobiliaria privada, el equipamiento deportivo es el sector privado quien los oferta en tanto los del sector público son muy escasos, la oferta cultural también son principalmente de los privados. Adicionalmente los espacios públicos y áreas verdes tienen baja proporción por persona y, la infraestructura ciclística y peatonal son insuficientes. En derechohabiencia la tercera parte de la población no cuenta con cobertura de salud, en seguridad ha aumentado el número de delitos en las colonias y el sistema de metro cubre aproximadamente al 50% de la población total de la alcaldía y el metrobús cubre casi la tercera parte de la población dejando áreas de la demarcación no atendidas sin accesibilidad. Por tanto, es necesario darle prioridad a las necesidades y demandas de la sociedad en la distribución de bienes y servicios urbanos. </P>

<P>El reto de la dimensión de integración inteligente, tiene áreas que requieren reforzar los mecanismos y contenidos en las redes sociales del gobierno y de la ciudadanía ya que es necesario incrementar interacción gobierno local-ciudadanía para conseguir aumentar la participación pública en asuntos urbanos. En transparencia hace falta mantener actualizada la página web oficial para un mejor gobierno electrónico local en línea y prestación de servicios. </P>

<P>Mientras que, en la dimensión de planeación local e innovación social, el reto es consolidar el involucramiento y compromiso social para incrementar mayor número de asociaciones, según las tres estudiadas, los vecinos de la ABJ se interesan por los problemas públicos urbanos quienes se organizan con el principal interés de mejorar la calidad de vida, mientras que el gobierno local a través de los programas busca dar solución a las necesidades de los vecinos con iniciativas inteligentes de inclusión social. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Conclusión </H4>

<P>El objetivo del trabajo fue proponer el concepto de cohesión urbana inteligente para evaluar la situación de prácticas y acciones políticas con innovación social en el desarrollo urbano </P>

<P>México </P>

<P>de la Alcaldía Benito Juárez. Fue necesario formular la propuesta conceptual a partir de la revisión de la literatura especializada, para luego diseñar la metodología e instrumentar el concepto y conseguir la evaluación. </P>

<P>El concepto de cohesión urbana inteligente (CUI) es conceptual e instrumental, no sólo comprende a la participación de la sociedad en los asuntos públicos urbanos como miembros de una comunidad urbana informada y comprometida con el entorno urbano, sino que contribuye en disminuir la exclusión, segregación y polarización -política, social, económica y ambiental- con interacciones inteligentes gobierno-sociedad. La evaluación de la CUI describe el estado real local desde tres dimensiones operativas: integración socio espacial que se enfoca en la solidaridad ciudadana e integración social en los beneficios del desarrollo de la sociedad; la integración inteligente se basa en iniciativas y capacidades de la sociedad para planificar y gestionar el espacio urbano y; la planeación local e innovación social con el principal interés de la calidad de vida de parte de los residentes locales y el fomento de convivencia entre ciudadanos. </P>

<P>De acuerdo con los resultados obtenidos, luego de la evaluación de la CUI en la ABJ, ésta presenta deficiencias, contrastes, desigualdades con comportamiento heterogéneo de las tres dimensiones operativas. En particular en la dimensión integración socio-espacial, se observa que las condiciones de vida de la población y en el espacio urbano construido presentan problemas, a pesar de ello, con los resultados relativamente favorables de las otras dos dimensiones es posible dar evidencias de integración inteligente, planeación local e innovación social. La cohesión urbana inteligente mediante políticas públicas urbanas, mecanismos y programas de participación e innovación social es un hecho en la ABJ, las prácticas con innovaciones de gestión y colaboración pública-social exhiben que el desarrollo pueda ser menos desigual y más democrático. </P>

<P>Es resultado obtenido en la ABJ es una paradoja –condición socio espacial versus integración tecnológica e innovación social-, confronta conceptual y empíricamente la cohesión urbana inteligente. De acuerdo con la literatura la innovación social e interacción gobierno-sociedad son efectivas porque consiguen disminuir las brechas del desarrollo urbano, en el caso de </P>

<P>México </P>

<P>estudio no se cumple plenamente. Esto plantea un reto integral a la finalidad del conocimiento, de la información, de los instrumentos y al mejor uso de las tecnologías en simultaneidad con la capacidad de la gestión urbana local, al parecer la sociedad avanza más rápido que el gobierno. </P>

<P>La CUI resulta una propuesta pertinente en el contexto de la renovación de la acción pública y práctica social para atender los retos urbanos actuales. Al evaluar CUI permitió develar el grado de integración y participación ciudadana, que la co-creación vigila la continuidad de la calidad de vida urbana y social. Por lo que, es necesario seguir avanzando en el estudio de las políticas de cohesión urbana desde la planeación urbana de co-creación, profundizar en mecanismos y estrategias sociedad–gobierno local para un mejor aprovechamiento del potencial social en la cohesión urbana inteligente. </P>

<P>En el concierto del presente libro, para dar respuesta a la pregunta ¿cuáles son las condiciones para el desarrollo de la idea de la ciudad inteligente en México? Según UN-Hábitat (2020: </P>

<P>200) “las ciudades necesitan contar con estrategias de inclusión si quieren ciudad inteligente.” </P>

<P>De acuerdo con el caso de la ABJ, donde se registra un potencial social significativo para conseguir cohesión urbana inteligente, se necesita actualizar los enfoques en la planeación y gestión urbanas para lograr revertir fragmentación y desigualdad en el desarrollo urbano. Es necesario incrementar y garantizar mecanismos de participación y cooperación de la sociedad en el entorno urbano y calidad de vida mediante información, conocimiento, datos abiertos y acceso a tecnologías de gestión e interacción. Ampliar o reforzar mecanismos democráticos en la relación de la sociedad, el gobierno y la iniciativa privada. </P>

<P>Un problema crucial, es la capacidad de gestión urbana local, en México las capacidades de alcaldías y municipios es desigual para enfrentar los retos de las iniciativas de ciudades inteligentes y de cohesión urbana inteligente, no obstante, la innovación social urbana, es un recurso sustantivo en la sociedad y por tanto un potencial para la innovación urbana. </P>

<P>México </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Bibliografía </H4>

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<P>México </P>

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<P>México </P>

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<P>México </P>

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</Sect>

<Sect>
<H4>Ciudades inteligentes, movilidad y medio ambiente. Toluca ciudad inteligente y sostenible </H4>

<P>Verónica Miranda Rosales1 </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Introducción </H4>

<P>El modelo de ciudades inteligentes está basado en el uso generalizado de las TIC que, entre otros aspectos, permiten promover actividades económicas intensivas en conocimiento y con una elevada productividad. La aplicación de las TIC ofrece también un gran potencial en ámbitos como la educación, la sanidad, el transporte, los servicios públicos y la transparencia además de la participación ciudadana. Hoy en día más de la mitad de la población mundial vive en ciudades. Para 2050, casi siete de cada diez personas vivirán en zonas urbanas. Las ciudades representan más del 70% de las emisiones mundiales de carbono y entre el 60% y el 80% del consumo de energía. La rápida urbanización ha creado nuevos problemas, como la desigualdad social, la congestión del tráfico y la contaminación del agua y sus problemas de salud.  </P>

<P>El objetivo de este trabajo es presentar los resultados obtenidos de la construcción de un índice para analizar la inteligencia y sostenibilidad de la Ciudad de Toluca, México se relaciona con el objetivo del libro debido a que se están analizando en el territorio los cambios tecnológicos, la gestión y ciudad en un caso de estudio en particular que es la ciudad de Toluca. La metodología que se utilizará es la cuantitativa y cualitativa mediante un índice con tres dimensiones de análisis construido a partir de fuentes de información secundaria como son las cifras oficiales. En los resultados: medición y análisis de Toluca en las dimensiones Social, Económica y Ambiental. Entre las limitaciones: es un estudio de corte transversal con fuentes de información secundarias, y no se logró incluir otras variables relevantes por falta de información. En lo que respecta a las conclusiones: resulta relevante </P>

<P>Profesora Investigadora de la Facultad de Planeación Urbana y Regional de la Universidad Autónoma del Estado de México. Doctora en Urbanismo. Miembro del Cuerpo Académico Planeación, Urbanismo y Medio Ambiente. Perfil PRODEP. vmirandar@uaemex.mx </P>

<P>sostenible </P>

<P>tratar de medir y analizar a ciudades de países en desarrollo en el marco de las Ciudades Inteligentes y Sostenibles, destacando que la Ciudad de Toluca es una ciudad mediana, por sus características cuenta con elementos de este tipo de modelos y, por lo tanto, les puede resultar más rápido y eficiente su transición. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Antecedentes de Ciudades inteligentes </H4>

<P>En los países occidentales, desde la década de setenta, el esfuerzo para transformar las ciudades industriales hacia la economía del conocimiento ha ido acompañado de un interés creciente en el concepto de la &quot;ciudad del conocimiento”. También hubo algunas pruebas de aplicación de este concepto, especialmente se puede referir a los trabajos que evalúan estas iniciativas emprendidas por las autoridades urbanas (Rózga, 2013). </P>

<P>Las Smart City surgen a finales del siglo XX con la implementación de nuevas tecnologías y comunicaciones amigables con los usuarios y pensadas para su utilización en distintas ciudades. </P>

<P>Las ciudades inteligentes son aquellas en las que se da la gestión es más eficiente en lo que se refiere a los recursos e infraestructura, un medio ambiente verde y un gobierno inteligente, lo cual va a resultar en una mejor calidad de vida de su población; todo lo cual puede ser logrado mediante el uso de las TIC. </P>

<P>Por lo que es importante mencionar que las ciudades inteligentes nos van a ofrecer la posibilidad de vislumbrar la relación entre la ciudad y el soporte tecnológico que van a dar como resultado un contexto que permite desarrollar alternativas de desarrollo sostenible. Con base en “Alvarado 2018, menciona que una ciudad inteligente y sostenible hace referencia a un uso extensivo y eficiente de las tecnologías disponibles -en particular las TIC- dirigidas a mejorar la calidad de vida de la población, lo cual necesariamente tendría que conllevar a un mayor cuidado al medio ambiente y la reducción de la desigualdad social”. </P>

<P>sostenible </P>

<P>Asimismo, en ICIM 2020 (índice Cities in Motion) hay 174 ciudades en el mundo que cumplen con criterios de ser Smart city, pero de estas destacan cinco que son: Londres, Inglaterra; Nueva York, Estados Unidos; Tokio, Japón; París, Francia; y, Reikiavic, Islandia. Específicamente hay diversas ideas desarrolladas sobre el concepto de la Ciudad Inteligente entre los cuales encontramos en los libros Nicos Komninos (2002 y 2008), lo que nos permitió la conceptualización de dos tipos de ciudad inteligente. La Ciudad Inteligente número uno consiste en tres subsistemas básicos: (1) la isla de innovación conformada por la comunidad de la gente, producción, intercambio y otras actividades, (2) el sistema de innovación virtual que incluye los instrumentos del manejo del conocimiento, por un lado, y por el otro, el sistema de tecnologías de información para que proporcionen los servicios en línea de información e innovación, y (3) la conexión entre el sistema de innovación real y      virtual. </P>

<P>La Ciudad Inteligente número dos es aquella que ha aplicado las tecnologías de información y espacios virtuales para mejorar su funcionamiento y sus funciones urbanas. En su versión ideal la conforman seis siguientes elementos: 1. Economía; 2. Transporte y comunicaciones; </P>

<P>3. Medio ambiente; 4. Gente; 5. Calidad de vida y 6. Administración inteligente. Son seis los elementos o dimensiones de la Ciudad Inteligente se relacionan íntimamente con las teorías tradicionales regionales y neoclásicas del crecimiento y desarrollo de las áreas urbanas. Entre los indicadores para los tres subsistemas que son medio ambiente, economía y sociales se consideraron los más importantes a nivel municipal y de los que se puede obtener los datos como se mencionó al principio se ajustaron con base en la información obtenida como se presentan a continuación: </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Indicadores de Medio Ambiente </H4>

<P>El desarrollo sostenible de una ciudad puede definirse como un desarrollo que va a satisfacer las necesidades del presente sin poner en peligro la capacidad de las generaciones futuras para atender a sus propias necesidades. </P>

<P>sostenible </P>

<P>En cuanto a la cuestión ambiental, la disposición de las aguas residuales y los residuos sólidos es un punto importante a tratar debido a la gran cantidad de población y a los problemas que se pueden derivar de su mala gestión, el siguiente cuadro muestra los indicadores ambientales nos ayudaran a medir la calidad del aire en general, la calidad adecuada del agua, la cantidad de energía y en lo que respecta a los residuos sólidos municipales se analizará la cantidad y disposición final (ver cuadro 1 y gráfica 1). </P>

<P>Las ciudades prósperas son capaces de mantener un sano equilibrio entre el crecimiento económico y el medio ambiental. Son más compactas y energéticamente eﬁcientes, limpias, menos contaminadas, más accesibles y ofrecen mejores opciones de transporte. </P>

<P>La dimensión de Sostenibilidad Ambiental se compone de tres subdimensiones y seis indicadores. El resultado para el municipio de Toluca alcanzó un valor de 42.80. Esto signiﬁca que la calidad del aire, el manejo de residuos y/o la generación de energía renovable es débil y tiene un impacto negativo en la prosperidad urbana. </P>

<P>De acuerdo con el valor obtenido para cada subdimensión e indicador, en la siguiente tabla se muestran los factores determinantes en la Sostenibilidad Ambiental del municipio. Los resultados cercanos a cien tienen un impacto positivo, mientras que los cercanos a cero requieren priorizarse tanto en el ámbito local, como para la aglomeración urbana de la que forma parte el municipio (ver cuadro 1 y gráfica 1). </P>

<P>Cuadro 1. Indicadores de Medio Ambiente </P>

<Table>
<TR>
<TD>Indicador </TD>

<TD>Municipio de Toluca </TD>

<TD>Valle de Toluca </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Calidad del Aire </TD>

<TD>32.03 </TD>

<TD>35.36 </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Emisiones de CO2 </TD>

<TD>46.08 </TD>

<TD>46.08 </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Estaciones de monitoreo </TD>

<TD>50 </TD>

<TD>60 </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Agua </TD>

<TD/>

<TD/>
</TR>

<TR>
<TD>Tratamiento de agua residuales </TD>

<TD>100 </TD>

<TD>100 </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Energía </TD>

<TD/>

<TD/>
</TR>

<TR>
<TD>Proporción de consumo de energía renovable </TD>

<TD>0 </TD>

<TD>0 </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Manejo de Residuos </TD>

<TD/>

<TD/>
</TR>
</Table>
<Figure>

<ImageData src="imagenes/0000293_img_44.jpg"/>
0 20 40 60 80 100 CALIDAD DEL AIRE Emisiones de CO2 residuales </Figure>
<Figure>

<ImageData src="imagenes/0000293_img_45.jpg"/>
Recolección de residuos 92.76 89 </Figure>

<P>Fuente: Elaboración propia con base en Plan Municipal de Desarrollo de Toluca, 2016-2018 y Cities in motion 2020 y ONU Hábitat 2018 </P>

<Sect>
<H5>Gráfica 1. Indicadores de Medio Ambiente </H5>

<L>
<LI><Figure>

<ImageData src="imagenes/0000293_img_46.jpg"/>
</Figure>

<Lbl>Cuadro </Lbl>

<LBody>1 Indicadores de Medio Ambiente Municipio de Toluca </LBody>
</LI>

<LI><Figure>

<ImageData src="imagenes/0000293_img_47.jpg"/>
</Figure>

<Lbl>Cuadro </Lbl>

<LBody>1 Indicadores de Medio Ambiente Valle de Toluca </LBody>
</LI>
</L>

<P>Recolección de residuos </P>

<P>MANEJO DE RESIDUOS Estaciones de monitoreo </P>

<P>Proporción de consumo de AGUA</P>

<P>energía renovable Tratamiento de agua </P>

<P>ENERGÍA </P>

<P>Fuente: Elaboración propia </P>
</Sect>
</Sect>

<Sect>
<H4>Indicadores Económicos </H4>

<P>Para lo que respecta a los indicadores económicos realizando la revisión de productividad que es de 76 facilita la generación de empleos y mejoran la calidad de vida de la población y por lo tanto también concentra la actividad económica. </P>

<P>Con base en los datos encontrados se tienen cuatros subdimensiones incluye todos aquellos aspectos que promueven el desarrollo económico de un territorio, como se mencionó anteriormente se encuentra en un valor de 66 esto significa que los aspectos de economía municipal son moderadamente sólidos y van a tener un impacto positivo (ver cuadro 2 y gráfica 2). </P>

<P>Cuadro 2. Indicadores Económicos </P>

<Table>
<Caption>
<P>CAPÍTULO 13. Ciudades inteligentes, movilidad y medio ambiente. Toluca ciudad inteligente y sostenible </P>
</Caption>

<TR>
<TH/>

<TH>Toluca </TH>

<TH>Valle de Toluca </TH>
</TR>

<TR>
<TH>Índice de Desarrollo </TH>

<TD>54.43 </TD>

<TD>52.03 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Productividad </TH>

<TD>68 </TD>

<TD>62.44 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Crecimiento Económico </TH>

<TD>60 </TD>

<TD>55.16 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Producto Urbano Per cápita </TH>

<TD>53.48 </TD>

<TD>43.49 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Relación de dependencia de la tercera edad </TH>

<TD>66.20 </TD>

<TD>66.84 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Aglomeración económica </TH>

<TD>76.31 </TD>

<TD>73.07 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Densidad Económica </TH>

<TD>76.31 </TD>

<TD>73.07 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Empleo </TH>

<TD>67.67 </TD>

<TD>73.07 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Tasa de desempleo </TH>

<TD>77.71 </TD>

<TD>78.71 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Relación empleo población </TH>

<TD>57.62 </TD>

<TD>54.05 </TD>
</TR>
</Table>

<P>Fuente: Elaboración propia con base en Plan Municipal de Desarrollo de Toluca, 2016-2018  y Cities in motion 2020 y ONU Habitat 2018 </P>
<Figure>

<ImageData src="imagenes/0000293_img_48.jpg"/>
0 10 20 30 40 50 60 70 80 Índice de Desarrollo Productividad Crecimiento Económico Producto Urbano Per cápita Relación de dependencia de la tercera edad Aglomeración económica Densidad Económica Empleo Tasa de desempleo Relación empleo población Gráfica 2. Indicadores Económicos Cuadro 2 Indicadores Económicos Toluca Cuadro 2 Indicadores Económicos Valle de Toluca </Figure>

<P>Fuente: Elaboración propia </P>

<P>sostenible </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Indicadores Sociales </H4>

<P>El subsistema social de la población comprende el análisis de la población total, la tasa de crecimiento anual y su densidad de población, asimismo se analizan datos referentes a el número de puntos de acceso wifi globales representa las posibilidades de conexión que tienen los habitantes de la ciudad cuando se encuentran fuera de su hogar, se incorporan cuatro variables nuevas: porcentaje de hogares con algún tipo de telefonía, porcentaje de hogares con ordenadores personales computadora personal, velocidad de Internet en la ciudad e índice web. </P>

<P>Los indicadores que representan el número de usuarios de Twitter y LinkedIn se agrupan en una variable denominada “redes sociales”. se muestra el grado de conexión con la tecnología que tienen los habitantes de una ciudad. Las variables de porcentaje de hogares con Internet y con telefonía móvil, así como las de suscripciones a servicios de telefonía fija y de banda ancha, muestran el grado de desarrollo tecnológico que tiene una ciudad, pues facilitan el acceso de los hogares y los comercios a los medios necesarios para hacer un uso tecnológico eficiente. </P>

<P>El número de puntos de acceso wifi globales representa las posibilidades de conexión que tienen los habitantes de la ciudad cuando se encuentran fuera de su hogar. Esta variable muestra el grado de compromiso con el desarrollo tecnológico que tiene la urbe. Este año se incorporan cuatro variables nuevas: porcentaje de hogares con algún tipo de telefonía, porcentaje de hogares con ordenadores personales, velocidad de Internet en la ciudad e índice web. Las cuatro intentan mostrar, juntamente con las anteriores, el grado de penetración tecnológica que tiene la ciudad (ver cuadro 3). </P>

<P>Cuadro 3. Indicadores Sociales </P>

<Table>
<TR>
<TD>INDICADOR </TD>

<TD>DESCRIPCIÓN/UNIDAD DE MEDIDA </TD>
</TR>

<TR>
<TD>POBLACIÓN </TD>

<TD/>
</TR>

<TR>
<TD>Población total </TD>

<TD>910,608 hab. </TD>
</TR>
</Table>

<Table>
<Caption>
<P>CAPÍTULO 13. Ciudades inteligentes, movilidad y medio ambiente. Toluca ciudad inteligente y sostenible </P>
</Caption>

<TR>
<TD>Tasa de crecimiento anual </TD>

<TD>Toluca ha presentado tendencias constates de crecimiento con una tasa media de crecimiento anual de 1.57% por lo que ha incrementado su población en 36.6%. </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Densidad de Población </TD>

<TD>725 hab/km2 </TD>
</TR>

<TR>
<TD>ACCESO A LAS TI´CS </TD>

<TD/>
</TR>

<TR>
<TD>Acceso internet </TD>

<TD>De 239,528 viviendas; 139,441 tienen acceso a internet lo cual representa un 59.21%. </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Twitter </TD>

<TD>1 de cada 10 mexicanos utiliza la app. </TD>
</TR>

<TR>
<TD>LinkedIn </TD>

<TD>En México se unen aproximadamente 100,000 usuarios al mes. </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Móviles </TD>

<TD>En México hay 88.2 millones de usuarios de teléfonos celulares. </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Wifi hotspot </TD>

<TD>27 </TD>
</TR>
</Table>

<P>Fuente: Elaboración propia con base en Plan Municipal de Desarrollo de Toluca, 2016-2018 y Cities in motion 2020 y ONU Hábitat 2018. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Indicadores de Capital Humano </H4>

<P>En el cuadro 4 se presentan los indicadores utilizados en la dimensión de capital humano, así como su descripción, las unidades de medida y las fuentes de información empleadas. Se debe incorporar una serie de indicadores que se van a sintetizar en los siguientes cuadros en donde en primera instancia se habla de capital humano para poder complementar información de la Ciudad de Toluca y Valle de Toluca (ver gráfica 3). </P>

<P>Cuadro 4. Datos Sobre los Indicadores de Capital Humano </P>

<Table>
<TR>
<TH/>

<TH>Municipio de Toluca </TH>

<TH>Valle de Toluca </TH>
</TR>

<TR>
<TH>Calidad de vida </TH>

<TD>69.84 </TD>

<TD>67.51 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Salud </TH>

<TD>61.98 </TD>

<TD>61.62 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Esperanza de vida al nacer </TH>

<TD>70.86 </TD>

<TD>70.86 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Tasa de mortalidad de menores de 5 años </TH>

<TD>53.11 </TD>

<TD>52.39 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Educación </TH>

<TD>87.47 </TD>

<TD>79.52 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Tasa de Alfabetización </TH>

<TD>94.8 </TD>

<TD>93.5 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Promedio de años de escolaridad </TH>

<TD>80.14 </TD>

<TD>65.53 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Seguridad y protección </TH>

<TD>56.54 </TD>

<TD>57.98 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Tasa de homicidios </TH>

<TD>56.64 </TD>

<TD>57.98 </TD>
</TR>
</Table>

<Table>
<Caption>
<P>CAPÍTULO 13. Ciudades inteligentes, movilidad y medio ambiente. Toluca ciudad inteligente y sostenible </P>
</Caption>

<TR>
<TH>Espacio público </TH>

<TH>73.28 </TH>

<TH>79.92 </TH>
</TR>

<TR>
<TH>Accesibilidad al espacio público </TH>

<TD>100 </TD>

<TD>100 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Áreas Verdes per cápita </TH>

<TD>46.57 </TD>

<TD>41.85 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Acceso a la cultura </TH>

<TD>75.98 </TD>

<TD>72.36 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Museos y exposiciones per cápita </TH>

<TD>48.78 </TD>

<TD>46.23 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Programas culturales </TH>

<TD>100 </TD>

<TD>100 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Librerías galerías teatros cines foros per cápita </TH>

<TD>68.43 </TD>

<TD>64.92 </TD>
</TR>
</Table>

<P>Fuente: Elaboración propia con base en Plan Municipal de Desarrollo de Toluca, 2016-2018 y Cities in motion 2020 y ONU Hábitat 2018. </P>

<P>Gráfica 3. Indicadores de capital humano </P>

<P><Figure>

<ImageData src="imagenes/0000293_img_49.jpg"/>
</Figure>
Municipio Toluca <Figure>

<ImageData src="imagenes/0000293_img_50.jpg"/>
</Figure>
Aglomeración urbana Toluca </P>

<P>CALIDAD DE VIDA </P>
<Figure>

<ImageData src="imagenes/0000293_img_51.jpg"/>
0 20 40 60 80 100 SALUD Esperanza de vida al nacer Tasa de mortalidad de menores de 5 años EDUCACIÓN Tasa de alfabetización Promedio de años de escolaridad SEGURIDAD Y PROTECCIÓN Tasa de homicidios ESPACIO PÚBLICO Accesibilidad al espacio público abierto Áreas verdes per cápita ACCESO A LA CULTURA Museos y exposiciones per cápita Programas culturales Librerías, galerías, teatros, cines, foros per cápita </Figure>

<P>Fuente: Elaboración propia </P>

<P>Con base en el cuadro 5 que son datos de educación y cultura hay un número considerable de escuelas secundarias y de educación superior, así mismo las universidades son 44, además de contar con una diversidad en lo que respecta a la cultura. </P>

<P>Cuadro 5. Dato de Educación y Cultura </P>

<Table>
<TR>
<TD>Indicador </TD>

<TD>Descripción / Unidad de medida </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Educación secundaria superior </TD>

<TD>Educación secundaria: 324,158 Educación superior: 170,627 </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Escuelas </TD>

<TD>1,366 </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Museos y galerías de arte </TD>

<TD>Museos: 24 Galerías de arte: 2 </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Número de universidades </TD>

<TD>44 </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Teatros </TD>

<TD>5 </TD>
</TR>
</Table>

<P>Fuente: Elaboración propia con base en Plan Municipal de Desarrollo de Toluca, 2016-2018 y Cities in motion 2020 y ONU Hábitat 2018 </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Indicadores de Cohesión Social </H4>

<P>En lo que respecta a los indicadores de cohesión social se debe de tener en cuenta el número de hospitales, índice de criminalidad de la ciudad en lo que respecta la sanidad se debe de Analizar la calidad y atención médica y ver precios de las propiedades promedios como se muestra en el cuadro 6 y gráfica 4 se puede observar que han mejorado considerablemente la cobertura y calidad de su infraestructura. </P>

<P>Cuadro 6. Infraestructura de Desarrollo </P>

<Table>
<TR>
<TH>Infraestructura de Desarrollo Índice de Desarrollo </TH>

<TH>Toluca 61.27 </TH>

<TH>Valle de Toluca 55.15 </TH>
</TR>

<TR>
<TH>Infraestructura de vivienda </TH>

<TD>83.67 </TD>

<TD>83,70 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Vivienda durable </TH>

<TD>94.71 </TD>

<TD>90.63 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Acceso a agua mejorada </TH>

<TD>88.42 </TD>

<TD>88.34 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Espacio Habitable suficiente </TH>

<TD>100 </TD>

<TD>100 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Densidad Poblacional </TH>

<TD>51.54 </TD>

<TD>55.83 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Infraestructura social </TH>

<TD>77.34 </TD>

<TD>59.19 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Densidad de Médicos </TH>

<TD>77.34 </TD>

<TD>59.19 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Infraestructura de comunicaciones </TH>

<TD>34.58 </TD>

<TD>33.89 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Acceso a internet </TH>

<TD>25.71 </TD>

<TD>24.33 </TD>
</TR>
</Table>

<Table>
<Caption>
<P>CAPÍTULO 13. Ciudades inteligentes, movilidad y medio ambiente. Toluca ciudad inteligente y sostenible </P>
</Caption>

<TR>
<TH>Velocidad de banda ancha promedio </TH>

<TH>43.44 </TH>

<TH>43.44 </TH>
</TR>

<TR>
<TH>Movilidad Urbana </TH>

<TD>49-03 </TD>

<TD>41.51 </TD>
</TR>
</Table>

<P>Fuente: Elaboración propia con base en Plan Municipal de Desarrollo de Toluca, 2016-2018 y Cities in motion 2020 y ONU Hábitat 2018 </P>

<P>Gráfica 4 Infraestructura para el Desarrollo </P>

<P>Toluca Valle de Toluca Índice de Desarrollo </P>

<P>Velocidad de banda ancha Vivienda durable promedio </P>

<P>Acceso a internet Acceso a agua mejorada </P>

<P>Infraestructura de Espacio Habitable suficiente comunicaciones </P>
<Figure>

<ImageData src="imagenes/0000293_img_52.jpg"/>
0 20 40 60 80 100 Infraestructura de vivienda Densidad de Médicos Movilidad Urbana Densidad Poblacional Infraestructura social </Figure>

<P>Fuente: Elaboración propia </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Indicadores de Gobernanza </H4>

<P>La Gobernanza se utiliza en el término comúnmente para designar la eficacia, la calidad y la buena orientación de la intervención que va a tener el Estado con los ciudadanos ya que son   el punto de encuentro para solucionar todos los retos que afrontan las urbes, deben tenerse encuenta factores como el nivel de participación ciudadana y la capacidad de las autoridades para involucrar a los líderes empresariales y agentes locales, así como la aplicación de planes de gobierno electrónico. Asimismo, en esta dimensión se engloban todas aquellas acciones destinadas a mejorar la eficiencia de la Administración, que incluyen el diseño de nuevos modelos organizativos y de gestión. </P>

<P>sostenible </P>

<P>Para analizar los datos de Gobernanza se debe de analizar una serie de indicadores que se sintetizan en el cuadro 7 y gráfica 5 en donde se explica que se tienen que analizar los edificios gubernamentales, empleos en la administración pública, plataforma de datos y tipo de reservas. </P>

<P>El índice de desarrollo es de 30.27 es débil ya que no alcanza un puntaje alto y en la participación y rendición de cuentas es moderado en este rubro ya que es de 50 a nivel urbano. </P>

<P>Cuadro 7. Datos de los Indicadores de Gobernanza y Legislación Urbana </P>

<Table>
<TR>
<TH>Gobernanza y Legislación Urbana Índice de Desarrollo </TH>

<TH>Toluca 30.27 </TH>

<TH>Valle de Toluca 31.74 </TH>
</TR>

<TR>
<TH>Participación y Rendición de Cuentas </TH>

<TD>50.90 </TD>

<TD>54-72 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Capacidad Institucional y Finanzas Municipales </TH>

<TD>39.92 </TD>

<TD>40.51 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Recaudación de ingresos propios </TH>

<TD>13.55 </TD>

<TD>11-39 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Deuda subnacional </TH>

<TD>6.23 </TD>

<TD>10.76 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Eficiencia del gasto local </TH>

<TD>100 </TD>

<TD>99.38 </TD>
</TR>
</Table>

<P>Fuente: Elaboración propia con base en Plan Municipal de Desarrollo de Toluca, 2016-2018 y Cities in motion 2020 y ONU Hábitat 2018 </P>

<P>Gráfica  5. Gobernanza y Legislación Urbana </P>

<P>Toluca Valle de Toluca </P>

<P>Indice de Desarrollo </P>
<Figure>

<ImageData src="imagenes/0000293_img_53.jpg"/>
0 2000 4000 6000 8000 10000 12000 14000 16000 Deuda subnacional Eficiencia del gasto local </Figure>

<P>Participación y Rendición de Cuentas </P>

<P>Capacidad Institucional y Finanzas Municipales </P>

<P>Recaudación de ingresos propios </P>

<P>Fuente: Elaboración propia </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Indicadores de Movilidad y Transporte </H4>

<P>Las ciudades del futuro tienen que hacer frente a los retos en el ámbito de la movilidad y el transporte: facilitar el desplazamiento y el acceso a los servicios públicos. Para los indicadores de movilidad y transporte con base en el cuadro 8 se tiene que hacer una revisión de los indicadores de alquiler de bicicletas, el tráfico y ver el número de vuelos internacional de la ciudad de Toluca La ciudad no cuenta con el servicio de alquiler de bicicletas, hay mala circulación vial que los recorridos se aproximan en una hora treinta minutos y el aeropuerto internacional de la ciudad de Toluca se dan aproximadamente 12 salidas y siete llegadas aproximadamente por semana son indicadores débiles. </P>

<P>Cuadro 8. Datos sobre los Indicadores de Movilidad y Transporte </P>

<Table>
<TR>
<TD>Indicador </TD>

<TD>Descripción / Unidad de medida </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Alquiler de bicicletas </TD>

<TD>La ciudad no cuenta con el servicio. </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Índice tráfico exponencial </TD>

<TD>El tiempo máximo de traslado es de una hora y debido a la mala circulación vial, se puede ampliar hasta 1 hora 30 minutos. </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Vuelos </TD>

<TD>Salidas: 12 Llegadas: 7 </TD>
</TR>
</Table>

<P>Fuente: Elaboración propia con base en Plan Municipal de Desarrollo de Toluca, 2016-2018 y Cities in motion 2020 y ONU Hábitat 2018 </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Indicadores de Planificación Urbana </H4>

<P>La planificación urbana de las ciudades se debe considerar como un impulsor del desarrollo y la reducción de la pobreza. Actualmente se debe involucrar a todos los actores, que intervienen en un territorio tales como los ciudadanos, organizaciones de la sociedad civil, sector público y privado, organismos multilaterales y en el ámbito académico. A su vez, la planificación urbana está estrechamente relacionada con la sostenibilidad. </P>

<P>Los indicadores principales de planificación urbana se pueden observar en el cuadro 9 en donde se revisará el número de puntos compartidos de bicicletas, edificios en la ciudad, el promedio de personas por hogar y edificios de más de 35 metros de altura. </P>

<P>Cuadro 9. Datos Sobre los Indicadores de Planificación Urbana </P>

<Table>
<TR>
<TD>Indicador </TD>

<TD>Descripción / Unidad de medida </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Número de personas por hogar </TD>

<TD>3.7 </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Edificios de más de 35 metros de altura </TD>

<TD>Tres edificios de 15 niveles en paseo molino y las torres bicentenario con 65 m de altura </TD>
</TR>
</Table>

<P>Fuente: Elaboración propia con base en Plan Municipal de Desarrollo de Toluca, 2016-2018 y Cities in motion 2020 y ONU Hábitat 2018 </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Indicadores de proyección internacional </H4>

<P>Siguiendo con los datos de proyección internacional se revisó el número de pasajeros aproximadamente 134,305, el número de hoteles 40 aproximadamente, el índice de restaurantes de 7.4 y el número de Mcdonald´s es de 9 en la ciudad de Toluca es de nueve que en el índice de cities in motion toman este indicador para medir lo internacional de la ciudad debido a que son inversiones extranjeras y no dejan de crecer año tras año en Estados Unidos y en el mundo como se muestra en el cuadro 10. </P>

<P>Cuadro 10. Datos sobre los Indicadores de Proyección Internacional </P>

<Table>
<TR>
<TD>Indicador </TD>

<TD>Descripción / Unidad de medida </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Número de pasajeros por aeropuerto </TD>

<TD>134,305 </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Hoteles </TD>

<TD>40 </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Índice de restaurantes </TD>

<TD>7.4 </TD>
</TR>

<TR>
<TD>McDonald´s </TD>

<TD>9 </TD>
</TR>
</Table>

<P>Fuente: Elaboración propia con base en Plan Municipal de Desarrollo de Toluca, 2016-2018 y Cities in motion 2020 y ONU Hábitat 2018 </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Indicadores de Tecnología </H4>

<P>Aunque no son el único aspecto importante para las ciudades, las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) son parte significativa de cualquier sociedad que pretenda alcanzar el estatus de ciudad inteligente. </P>

<P>Finalmente, los indicadores de tecnología también reafirmaran a la ciudad como inteligente se medirá el índice de innovación, servicio de internet, teléfonos fijos y porcentajes de teléfonos en los hogares ver cuadro 11. </P>

<P>Cuadro 11. Indicadores de Tecnología </P>

<Table>
<TR>
<TH/>

<TD>2018 </TD>

<TD/>
</TR>

<TR>
<TD>Posición </TD>

<TD>Calificación </TD>
</TR>

<TR>
<TH>General </TH>

<TD>35° </TD>

<TD>48.79 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Sistema de derecho confiable y objetivo </TH>

<TD>39° </TD>

<TD>75.69 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Manejo sustentable del medio ambiente </TH>

<TD>71° </TD>

<TD>42.26 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Sociedad incluyente preparada y sana </TH>

<TD>64° </TD>

<TD>50.72 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Sistema político estable y funcional </TH>

<TD>2° </TD>

<TD>73.49 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Gobiernos eficientes y eficaces </TH>

<TD>27° </TD>

<TD>62.59 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Mercado de Factores </TH>

<TD>49° </TD>

<TD>49.71 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Economía estable </TH>

<TD>30° </TD>

<TD>27.76 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Precursores </TH>

<TD>38° </TD>

<TD>40.2 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Aprovechamiento de las relaciones internacionales </TH>

<TD>32° </TD>

<TD>35.46 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Innovación de los sectores económicos </TH>

<TD>13° </TD>

<TD>30.02 </TD>
</TR>
</Table>

<Table>
<TR>
<TD>Indicador </TD>

<TD/>
</TR>

<TR>
<TD>Índice de innovación </TD>

<TD>34 </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Internet </TD>

<TD>58.2% </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Suscripciones a teléfonos fijos </TD>

<TD>99,882 </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Telefonía </TD>

<TD>49.7% </TD>
</TR>

<TR>
<TD>índice de competitividad urbana </TD>

<TD>35 </TD>
</TR>
</Table>

<P>Fuente: Elaboración propia con base en Plan Municipal de Desarrollo de Toluca, 2016-2018 y Cities in motion 2020 y ONU Hábitat 2018 </P>

<P>La ciudad de Toluca va a ocupar el número 35 en el índice de competitividad urbana es con base en el Instituto mexicano para la competitividad de las inversiones el rango de ciudades de más de un millón de habitantes. Este índice de competitividad urbana IMCO va a medir 10 indicadores que desde la perspectiva del organismo privado constituye la base de una ciudad más competitiva.  </P>

<P>Cuadro 12. Índice de competitividad urbana Toluca </P>

<Table>
<TR>
<TD>Indicador </TD>

<TD/>
</TR>

<TR>
<TD>Índice de innovación </TD>

<TD>34 </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Internet </TD>

<TD>58.2% </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Suscripciones a teléfonos fijos </TD>

<TD>99,882 </TD>
</TR>

<TR>
<TD>Telefonía </TD>

<TD>49.7% </TD>
</TR>

<TR>
<TD>índice de competitividad urbana </TD>

<TD>35 </TD>
</TR>
</Table>

<Table>
<TR>
<TH/>

<TD>2018 </TD>

<TD/>
</TR>

<TR>
<TD>Posición </TD>

<TD>Calificación </TD>
</TR>

<TR>
<TH>General </TH>

<TD>35° </TD>

<TD>48.79 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Sistema de derecho confiable y objetivo </TH>

<TD>39° </TD>

<TD>75.69 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Manejo sustentable del medio ambiente </TH>

<TD>71° </TD>

<TD>42.26 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Sociedad incluyente preparada y sana </TH>

<TD>64° </TD>

<TD>50.72 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Sistema político estable y funcional </TH>

<TD>2° </TD>

<TD>73.49 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Gobiernos eficientes y eficaces </TH>

<TD>27° </TD>

<TD>62.59 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Mercado de Factores </TH>

<TD>49° </TD>

<TD>49.71 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Economía estable </TH>

<TD>30° </TD>

<TD>27.76 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Precursores </TH>

<TD>38° </TD>

<TD>40.2 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Aprovechamiento de las relaciones internacionales </TH>

<TD>32° </TD>

<TD>35.46 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Innovación de los sectores económicos </TH>

<TD>13° </TD>

<TD>30.02 </TD>
</TR>
</Table>

<P>Fuente: Índice de Competitividad Urbana 2020, Instituto Mexicano para la Competitividad </P>

<P>Asimismo, es importante comentar que la peor calificación obtenida por Toluca fue en materia de Medio ambiente ya que ocupo el lugar 71 y que va a repercutir en sociedad incluyente preparada y sana, la forma en que el Gobiernos municipales son capaces de influir positivamente en la competitividad de las ciudades desde el punto de vista económico. ver cuadro 12 y gráfica 6. </P>

<P>sostenible </P>
<Figure>

<ImageData src="imagenes/0000293_img_54.jpg"/>

<Caption>
<P>CAPÍTULO 13. Ciudades inteligentes, movilidad y medio ambiente. Toluca ciudad inteligente y </P>
</Caption>
0 10 20 30 40 50 60 70 80 Sistema de derecho confiable y objetivo Manejo sustentable del medio ambiente Sociedad incluyente preparada y sana Sistema político estable y funcional Gobiernos eficientes y eficaces Mercado de Factores Economía estable Precursores Aprovechamiento de las relaciones internacionales Innovación de los sectpres económicos Gráfica 6 Índice de competitividad urbana Toluca </Figure>

<P>Fuente: Índice de Competitividad Urbana 2020, Instituto Mexicano para la Competitividad. </P>

<P>Comparando el índice de competitividad urbana en el valle de México ocupa los primeros lugares en lo que se refiere a economía estable, innovación en los sectores económicos y en gobiernos eficientes y eficaces como se observa en el cuadro 13 y gráfica 7- </P>

<P>Cuadro 13 índice de competitividad urbana Valle de México </P>

<Table>
<Caption>
<P>CAPÍTULO 13. Ciudades inteligentes, movilidad y medio ambiente. Toluca ciudad inteligente y sostenible </P>
</Caption>

<TR>
<TH/>

<TD>2018 </TD>

<TD/>
</TR>

<TR>
<TD>Posición </TD>

<TD>Calificación </TD>
</TR>

<TR>
<TH>General </TH>

<TD>1° </TD>

<TD>63.45 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Sistema de derecho confiable y objetivo </TH>

<TD>50° </TD>

<TD>67.93 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Manejo sustentable del medio ambiente </TH>

<TD>25° </TD>

<TD>62.2 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Sociedad incluyente preparada y sana </TH>

<TD>20° </TD>

<TD>61.16 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Sistema político estable y funcional </TH>

<TD>38° </TD>

<TD>61.94 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Gobiernos eficientes y eficaces </TH>

<TD>10° </TD>

<TD>69.23 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Mercado de Factores </TH>

<TD>54° </TD>

<TD>47.02 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Economía estable </TH>

<TD>1° </TD>

<TD>66.05 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Precursores </TH>

<TD>1° </TD>

<TD>69.03 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Aprovechamiento de las relaciones internacionales </TH>

<TD>12° </TD>

<TD>49.14 </TD>
</TR>

<TR>
<TH>Innovación de los sectores económicos </TH>

<TD>1° </TD>

<TD>80.8 </TD>
</TR>
</Table>

<P>Fuente: Índice de Competitividad Urbana 2020, Instituto Mexicano para la Competitividad. </P>
<Figure>

<ImageData src="imagenes/0000293_img_55.jpg"/>
0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 Sistema de derecho confiable y objetivo Manejo sustentable del medio ambiente Sociedad incluyente preparada y sana Sistema político estable y funcional Gobiernos eficientes y eficaces Mercado de Factores Economía estable Precursores Aprovechamiento de las relaciones internacionales Innovación de los sectpres económicos Gráfica 7. índice de competitividad urbana Valle de México </Figure>

<P>Fuente: Índice de Competitividad Urbana 2020, Instituto Mexicano para la Competitividad. Finalmente, en la gráfica 8 se hace una comparación de Toluca y Valle de México se relacionan las variables de gobierno, economía estable y la innovación que se da en la innovación y en los sectores económicos esto debido a las empresas instaladas en ambos. </P>

<P>sostenible </P>
<Figure>

<ImageData src="imagenes/0000293_img_56.jpg"/>

<Caption>
<P>CAPÍTULO 13. Ciudades inteligentes, movilidad y medio ambiente. Toluca ciudad inteligente y </P>
</Caption>
0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 Sistema de derecho confiable y objetivo Manejo sustentable del medio ambiente Sociedad incluyente preparada y sana Sistema político estable y funcional Gobiernos eficientes y eficaces Mercado de Factores Economía estable Precursores Aprovechamiento de las relaciones internacionales Innovación de los sectpres económicos Gráfica 8. Comparación Toluca y Valle de México Toluca Valle de México </Figure>

<P>Fuente: Índice de Competitividad Urbana 2020, Instituto Mexicano para la Competitividad. </P>

<P>Con base en estudios de los diferentes indicadores se retomaron algunos ejemplos de Cities in Motion 2020 que destacan en los diferentes indicadores como son economía, medio ambiente y aspectos sociales y los principales países líderes en estos ámbitos. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Economía </H4>

<P>A lo largo de los años, la ciudad de Nueva York (Estados Unidos) ha encabezado el ranking en esta dimensión, gracias especialmente a su elevado PIB y al número de empresas matrices que cotizan en bolsa. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Medio ambiente </H4>

<P>En esta dimensión, como el año anterior, las ciudades mejor posicionadas son Reikiavik (Islandia) y Wellington (Nueva Zelanda), que se encuentran en los primeros puestos del EPI </P>

<P>sostenible </P>

<P>y presentan bajos índices de polución y contaminación. Asimismo, Reikiavik también sobresale por las fuentes de agua renovables que posee. Asunción (Paraguay), ciudad con la menor emisión de co2. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Social </H4>

<P>Zúrich (Suiza) es la ciudad que mayor calificación obtiene en esta dimensión. Considerada una de las urbes con mejor calidad de vida del mundo y la segunda más sostenible en 2016 (Sustainable Cities Index), cuenta con una baja tasa de homicidios y de criminalidad, uno de los índices de felicidad más elevados del mundo y la máxima valoración como entorno favorable para el desarrollo de la mujer. Asimismo, tiene una baja tasa de desempleo y una distribución de ingresos bastante equitativa. En esta dimensión, seis de las diez primeras ciudades del ranking son europeas, y tres de ellas, suizas </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Tecnología </H4>

<P>El segundo lugar es ocupado por Hong Kong (China), que destaca por su elevado índice web y la cantidad de teléfonos móviles per cápita. Dentro de las ciudades que ocupan las diez primeras posiciones se encuentran tres asiáticas y cinco europeas. Son las que ofrecen mayor velocidad de Internet a sus ciudadanos, con tres teléfonos móviles cada dos habitantes; posee un elevado índice de la cultura de la innovación el 100% de su población tiene teléfono móvil; y dispone de un gran número de puntos de acceso wifi globales. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>AMSTERDAM </H4>

<P>Es la capital oficial de los países bajos y la ciudad más grande del país además de constituir un gran centro financiero y cultural de proyección internacional. La combinación de tecnología financiera, eficiencia energética y cultura la convierte en una potencia en Europa. El 90% de sus hogares tienen bicicletas y cuenta con un sistema avanzado de servicios automatizados de uso público de bicicletas compartidas. Además, ha presentado un proyecto </P>

<P>sostenible </P>

<P>para prohibir los automóviles de gasolina y diésel para el año 2025 y convertirse así en la primera urbe con cero emisiones de Europa. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>BARCELONA </H4>

<P>Es la segunda ciudad española mejor posicionada y ocupa el puesto 28 del ranking general. Tiene un buen desempeño en casi todas las dimensiones y destaca especialmente en gobernanza, planificación urbana, proyección internacional, tecnología y movilidad y transporte, dimensiones en las que se sitúa en el top 30. Se da un uso prominente de teléfonos inteligentes, y es pionera en la gestión del tráfico mediante big data (Berrone; 2020, p14). </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>LONDRES </H4>

<P>Es la capital y la ciudad más poblada del Reino Unido, constituye la mayor área urbana del país y ocupa el primer puesto del ranking general. La capital británica alberga más startups y programadores que casi cualquier otra urbe en el mundo y posee una plataforma de datos abiertos (London Datastore) que utilizan al mes más de 50.000 ciudadanos, compañías, investigadores y desarrolladores. </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>OSLO </H4>

<P>Esta ciudad escandinava ocupa el puesto 14 del ranking general y el 8 en la dimensión de medioambiente. Es una de las urbes con más crecimiento del ICIM en el periodo 2016 -2018, evolución que no es de extrañar, ya que planea convertirse en la urbe más inteligente, más verde, más inclusiva y más creativa para todos los ciudadanos. </P>

<P>sostenible </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Conclusiones </H4>

<P>El índice sintético ICIM ofrece un ranking de ciudades teniendo en cuenta diversos aspectos de estas. Las distintas dimensiones analizadas ofrecen una visión amplia e integradora de lo que representa una ciudad, a la vez que permiten un mayor entendimiento de su composición y evolución a lo largo del tiempo. </P>

<P>Las ciudades inteligentes y sostenibles van a buscar un mejor desarrollo económico, social y ambiental para que se dé una mejor calidad de vida de la población y se pueda dar mayor igualdad a través de una participación ciudadana mediante una mejor gobernanza implementando mejores políticas públicas. </P>

<P>El primer paso es un buen diagnóstico. Una de las primeras actividades que se deben llevar a cabo en cualquier definición estratégica es entender dónde nos encontramos. En este sentido, el ICIM sirve como herramienta en donde nos dice paso a paso como hacer una primera evaluación del estado actual de la ciudad en las distintas dimensiones de nuestro modelo. Asimismo, permite realizar una rápida radiografía de las urbes para identificar las fortalezas y señalar los lugares potencialmente mejorables. </P>

<P>Menciona que las ciudades perfectas no existen debido a que es imposible que una ciudad cumpla con todas las dimensiones. Por ejemplo, una urbe puede aprovechar su liderazgo tecnológico para mejorar sus resultados en cuanto a medioambiente. </P>

<P>Se propone un modelo conceptual basado en el estudio de un gran número de casos de éxito y de una serie de exhaustivas entrevistas que se han desarrollado con dirigentes urbanos, empresarios, académicos y expertos vinculados al desarrollo de las ciudades. </P>

<P>Este trabajo propone un conjunto de pasos que abarcan el diagnóstico de la situación, la elaboración de una estrategia y su posterior implementación. El primer paso para realizar un buen diagnóstico consiste en analizar la situación de las dimensiones clave como es el caso </P>

<P>sostenible </P>

<P>lo económico, social y ambiental. Por lo que se busca que cada día las ciudades sean más humanas, resilientes y ambientales. </P>

<P>El objetivo final para alcanzar ciudades inteligentes y sostenibles es lograr un medio ambiente sostenible en sus dimensiones ambiental, económica y social, que no implique sacrificar la calidad de vida de los ciudadanos. </P>

<P>Es importante rescatar que se debe de explicar la interacción de los diferentes indicadores dentro del proceso de innovación lo que permitirán crear un ambiente adecuado para la competitividad. </P>

<P>En tal sentido las ciudades inteligentes y sostenibles se pueden hacer realidad a la hora de enfrentar la urbanización en donde las TIC van a desempeñar un papel importante en sus diferentes esferas económica, social y ambiental. </P>

<P>Actualmente las ciudades en el caso de México están rezagadas con respecto a otras ciudades, pero también se encuentran a tiempo de transitar a un modelo de gestión urbana en donde se consideren los amplios recursos territoriales Las ciudades inteligentes, van a ser el resultado de la necesidad que tenemos de orientar nuestra vida hacia la sostenibilidad. Es por eso que las ciudades, se sirven de infraestructuras, innovación y tecnología para disminuir el consumo energético y reducir las emisiones. Con base en lo anterior se va a mejorar la planificación urbana y el medio ambiente debido a que tendrán más y mejores zonas verdes.</P>

<P> La Ciudad Inteligente es justa y equilibrada y se centrada en el ciudadano para mejorar continuamente su sostenibilidad aprovechando el conocimiento y los recursos disponibles, especialmente los que se refieren a las Tecnologías y Comunicación, para mejorar la calidad de vida de las personas, la eficiencia de los servicios urbanos, la innovación y la competitividad sin comprometer las necesidades futuras en aspectos económicos, de gobernanza, sociales y medioambientales. </P>

<P>sostenible </P>
</Sect>

<Sect>
<H4>Bibliografía </H4>

<P>Aeropuertos.NET. (2022). Aeropuerto internacional Lic. Adolfo López Mateos: Salidas y Llegada de vuelos. https://www.aeropuertos.net/aeropuerto-internacional-lic-adolfo-lopezmateos/ (10 febrero 2022) </P>

<P>Alvarado-López, Raúl Arturo. (2017). “Ciudad inteligente y sostenible: hacia un modelo de innovación inclusiva”. Revista de Tecnología y Sociedad. (13) https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=499054325001. </P>

<P>Alvarado-López, Raúl Arturo. (2020). “Ciudades inteligentes y sostenibles: una medición a cinco ciudades de México”. Estudios Sociales. Revista de Alimentación Contemporánea y Desarrollo Regional, 30(55). https://doi.org/10.24836/es.v30i55.860 </P>

<P>Centro Mario Molina. (2014). Estrategia de Movilidad Sustentable para la metrópolis de Toluca. http://centromariomolina.org/wp-content/uploads/2015/01/Documento-de-difusiónMovilidad-Sustentable-Toluca.pdf (20 enero 2023) </P>

<P>Construcción Sustentable. (2020). ¿Qué es una Smart City? Top 5 ciudades inteligentes. www.Sostenibilidad.Com. </P>

<P>El sol de Toluca, (2019), Construcciones altas en Toluca no violan ninguna normatividad: especialista, 10 de febrero. https://www.elsoldetoluca.com.mx/local/construcciones-altasen-toluca-no-violan-ninguna-normatividad-especialista3724604.html#:~:text=La%20apuesta%20en%20los%20pr%C3%B3ximos,cimientos%20n o%20pueden%20ser%20superficiales%E2%80%9D. </P>

<P>Ferrer Rojas, E., &amp; Castillo Büttinghausen, C. (2021). “DECONSTRUYENDO EL CONCEPTO DE SMART CITY. UNA MIRADA CRÍTICA A SU APLICACIÓN EN LATINOAMÉRICA”. Arquitectura y Sociedad, 1(20). https://doi.org/10.29166/ays.v1i20.3497 </P>

<P>sostenible </P>

<P>Hernández-Moreno, S. (2020). “INTERFAZ ENTRE CIUDADANÍA Y GOBIERNO EN LA PLANEACIÓN DE CIUDADES INTELIGENTES”. Arquitetura Revista, 16(2). https://doi.org/10.4013/arq.2020.162.04 </P>

<P>IESE Business School. (2016). Centro de Globalizació y Estrategia. http://www.iese.edu/research/pdfs/ST-0396.pdf. (enero 2022) </P>

<P>IESE Cities in Motion. (2020), Indices Cities in Motion IESE. https://dx.doi.org/10.15581/018.ST-542  (30 de Noviembre 2021) </P>

<P>Instituto Mexicano para la Competitividad. (2018). Índice de competitividad urbana. https://imco.org.mx/indices/ciudades-resilientes/resultados/entidad/023-toluca (10 febrero 2022) </P>

<P>Instituto Nacional de Estadística y Geografía. (2020). Banco de datos, Censo de Población y Vivienda. https://www.inegi.org.mx/programas/ccpv/2020/#Microdatos </P>

<P>Kitchin, R. (2021). “Hacia un urbanismo inteligente genuinamente humanizador”. Futuro Hoy, 2(4). https://doi.org/10.52749/fh.v2i4.1 </P>

<P>ONU-Habitat. (2015). Índice de las Ciudades Prósperas en 152 municipios de la República Mexicana: Metodología de trabajo y manual de capacitación en prensa, México. </P>

<P>Red Automática de Monitoreo Atmosférico. (2021). Índice de la calidad del aire, Estado de México. https://rama.edomex.gob.mx/reporte_diario (10 octubre 2021) </P>

<P>Romero, S. (2020). “Smart cities, las ciudades más inteligentes y sostenibles del mundo”. Muy Interesante. </P>

<P>Rózga, R. (2013). Un aporte a la discusión sobre los criterios para considerar algunas ciudades latinoamericanas como ciudades inteligentes. México D.F., UNAM, UAA, AMECIDER. https://www.unocero.com/vida-digital/5-ciudades-mas-inteligentes/ </P>

<P>sostenible </P>

<P>Rózga, R. (2016). El concepto de la Ciudad Inteligente (Smart City) en las estrategias de desarrollo moderno de las ciudades; bases teoréticas y revisión de unas pruebas de implementación en México y en el mundo. Simposio Polaco-mexicano </P>

<P>Toluca, (2019), Plan de Desarrollo Municipal de Toluca 2019-2021, Gobierno del Estado de México. </P>

<P>Toluca, (2016). Plan Municipal de Desarrollo Urbano 2016-2018, Gobierno del Estado de México. </P>

<P>Toluca, (2016). Sistema de trámites en línea. http://www.toluca.gob.mx/10-tramites-toluca/. </P>

<P>Velarde Araujo, J. O., &amp; Rojas Lujan, V. W. (2022). Level of knowledge of the smart city approach model and need for implementation, in resilience post COVID-19. SCIÉNDO, 25(1). https://doi.org/10.17268/sciendo.2022.011 </P>
</Sect>
</Sect>
</Sect>
</Part>
</TaggedPDF-doc>
